Por Carlos Oleagoitia (@oleagoicarlos)
Los ucranios apenas estorban en la tierra batida de la Caja Mágica por la permanencia en la Davis, mientras que por la final los checos arrasan a unos inocentes argentinos y los serbios las pasan canutas con los canadienses
Cuando se tiene un as en el equipo, muchas veces no resulta necesario guardarlo en la manga; hay ocasiones en los que es mejor demostrar tu gran arma al rival e intimidarlo de entrada, en plan ‘chatos, mirad lo que tengo, vosotros sabreis’, y no esperar a tener que hacer uso de él como recurso de emergencia, cuando los apuros llaman a la puerta y cualquier desliz pueda hacer cundir el pánico. No, no debe ser esa la táctica española. Algo por el estilo debió idear el seleccionador español de tenis, Albert Costa, que cuando supo del compromiso y las ganas por jugar por su país de Rafa Nadal (2º), lo alineó tanto el viernes en el segundo punto con en el dobles del sábado para despachar por la vía rápida a unos ucranios que llegaban a la tierra batida de la Caja Mágica sin mucha convicción, fiándolo todo al primer punto del viernes entre el inconsistente Verdasco (33º) y el alocado Dolgopolv (40º), y durante set y medio acariciaron la esperanza de dar un sorpresón, justo el tiempo que tardó Fernando en recordar que estaba teniendo el premio del seleccionador de hacerle jugar ante su público y remontó a golpe de zurdazos para adelantar a España en el marcador. A partir de ahí salió a pista un miura como Nadal (2º), que endosó de salida y del tirón dos roscos a Stakohvsky (92º) y cerró la serie en el dobles junto a Marc López, que aún dejándose un tie-break, atenazaron a sus rivales mandándolos para Kiev. La jornada del domingo ya no tenía relevancia, solo para endosar un 5-0 en el marcador contra dos jugadores de perfil bajo en los ucranios y para sorprendernos por la no alineación en ningún punto del gerundense Tommy Robredo (19º), tras su excelente US Open reciente.
Con la agonía de salvarse y no descender del Grupo Mundial de la Davis también tontearon otras muchas naciones. Son de destacar el ascenso a la élite lograda por la Gran Bretaña de Andy Murray (3º), que como visitantes aplastaron por 1-4 a una Croacia sin sus mejores tenistas a pesar de proponer estos una arcilla al aire libre, el 5-0 que Holanda inflingió a sus cuasi vecinos austríacos con un Melzer (27º) ya en horas bajas, o los 4-1 que la Suiza de Wawrinka (10º) obtuvo ante una inexperta Ecuador, que Alemania se deshizo de Brasil sin miramientos o que Australia logró ante Polonia como visitante para volver a estar entre los mejores. Más reñidos fueron los 3-2 que lograron, por un lado los belgas ante los muy peleones de los israelíes y sobre todo como lograron remontar los japonenes en casa, en una pista dura y bajo techo, ante los colombianos en la jornada del domingo. Con estos 8 países que mantuvieron o ascendieron, con los cuatro países que perdieron en cuartos de final y con las 4 naciones que este fin de semana se jugaron la pase a la final, este próximo miércoles se compondrá un bombo y se sorteará el cuadro de eliminatorias para la Copa Davis del 2014.
Mientras tanto, en las semifinales de la elite de este año finalmente se cumplieron las expectativas pero con mucho ardor para algunos. Quienes apenas se enteraron de que tenían un rival en frente fueron los actuales campeones, los checos que a duras penas volverán a encontrar un rival tan dócil y derrotado de antemano en unas semifinales como lo fueron los argentinos, ya que ni Monaco (30º) ni compañía se creyeron jamás capaces de ni siquiera buscarles las cosquillas a la dupla famosa local, unos Berdych (5º) y Stepanek (61º) que parece que llevan siglos jugando esta competición y en los 3 primeros puntos ya facturaron para la Patagonia al único país de los grandes, tenísticamente hablando, que nunca levantó una Ensaladera (ni levantará si Nalbandian se lesiona cada dos por tres o Del Potro no se implica más) y donde es derrota nacional no haber competido en Praga con la gallardía que siempre se les supuso, a pesar de los dos puntos intrascendentes del domingo ante tenistas sin rango en partidos para el olvido. Donde sí se vivió la magia de la Copa Davis, con unos forasteros de antología que enervan a la hinchada local y donde en cada golpe se palpa con el interés de que puede caer del aldo de cada bando, fue en Belgrado, donde los serbios se salvaron gracias a un superclase como Djokovic (1º), que otorgó sus dos puntos individuales. Pero primero Raonic (11º) ante un flojito Tipsarevic (23º) y después el dobles, donde Nestor por Canadá y Zimonjic por Serbia se enfrentaban cara a cara después de haber sido pareja muchos años en la ATP, lograron desquiciar a los serbios con victorias a 5 sets y únicamente la falta de experiencia de Pospisil (41º) en tierra en el quinto punto hizo factible la remontada local, con un Janko heroico pero atenazadísimo por la responsabilidad. De este modo, serán serbios y checos los que luchen del 15 al 17 de noviembre por ganar la Copa Davis 2013, con un 6-5 favorable a los checos en sus duelos directos, la última el año pasado sin que Novak estuviese allí, pero esta vez los serbios jugarán en casa y querrán repetir su hazaña del 2010 cuando despacharon a Francia en última instancia.
Gentileza del ‘Feo, fuerte y formal’ (2001) de Loquillo y los Trogloditas.



























