Por Carlos Oleagoitia (@oleagoicarlos)
El escalador holandés del Belkin evita en Burgos el sprint con una arrancada a medio kilómetro del final que un atónito pelotón tardó en reaccionar, mientras el Saxo volvió a coquetear con el viento y los abanicos
La decimoséptima etapa debía ser un final de llegada masiva, la penúltima oportunidad para los pocos hombres rápidos que acudieron y que aún quedan en esta Vuelta tan dura y montañosa, pero paradojas de la vida, las anchas avenidas de Burgos, que presentaban el escenario ideal para la victoria ajustada por tubulares tuvo un desenlace inesperado, cuando al pelotón que circulaba ya en el último kilómetro con un pelotón remolón y zigzagueando sin que ningún equipo, salvo los americanos del Garmin y del Sky, se responsabilizara del lanzamiento del sprint, le entraron las dudas y dejó por cinco segundos que el joven escalador holandés Bauke Mollema (Belkin), desgarbado y antiestético sobre su sillín, arrancase a 500 metros de meta y adquiriese una ventaja ínfima pero suficiente para que aguantase la embestida final del noruego Boasson-Hagen (Sky), del argentino Richeze (Lampre), abonado al bronce en los pocos sprints de esta ronda española y del ‘yankee’ Farrar (Garmin), que no encuentra el golpe de pedal que antaño le convirtió en un sprinter de referencia con galones de ganador. Mira por donde, que Mollema (Belkin) salva los muebles a su temporada y a su equipo en la Vuelta en el terreno que no se le esperaba, tras sus correctas prestaciones en las inclinaciones en el pasado Tour y su ausencia en las cumbres hispanas, a donde llegó con la vitola de favorito para dar guerra pero en donde nunca dió la medida de lo él esperado. Pero la astucia es un don preciado muchas veces en el ciclismo y lo que pudiera ser ‘territorio comanche’ para el hoalndés lo condujo a la extragloria.
Calahorra vió partir a un pelotón abonado a la tranquilidad en una etapa de supuesto relax antes de la batalla final por Cantabria y Asturias, pero el viento y el SaxoTinkoff iban a evitarlo en la parte final de la jornada. Antes, para el kilómetro 3 del día, la fuga buena ya estaba compuesta por el español Francisco Aramendia (Caja Rural), el más insistente en atacar, y por un ciclista empecinado en acabar por segundo año seguido las tres grandes, el australiano Adam Hansen (Lotto), que pronto alcanzaron una renta de 8 minutos, a pesar del viento de cara. Llegados a Logroño el Lampre italiano comenzó a trabajar tímidamente al frente del pelotón. Los puertecillos del día cascaron las piernas de los fugados y la perseverancia del equipo rosa, combinado con el apoyo del Orica asutraliano, dió sus frutos a 21 kilómetros de meta, cuando el pelotón se merendó a los dos exhaustos fugados. Unos kilómetros antes, a la salida de un pueblito el SaxoTinkoff empezó a tontear con el viento como ya demostraran saber hacer en el pasado Tour y con Sorensen (SaxoTinkoff) en plan locomotora destrozó el pelotón en varios grupos, con todos los grandes favoritos en el primer corte de 40 corredores, peron varios abanicos por detrás que si cazaron al italiano Pozzovivo (AG2R) y al francés Pinot (FDJ), sexto y séptimo de la general respectivamente ahora, y a los que Roche (SaxoTinkoff) distanció para los siguientes días en minuto y medio.
El Alto del Castillo se pasó como un tiro y a pesar de ataques fugaces como el del italiano Diego Ulisi (Lampre), del navarro Egoi Martínez (Euskaltel) o del estonio Tanel Kangert (Astaná) ya en el llano final, el minipelotón principal no se desordenó pero acometió los kilómetros finales en un desorden caótico del que supo sacar provecho un escalador. ¡¡¡Como en el Anglirú gane un velocista redoblo mi amor por este deporte!!! Con el calentón en las piernas de los favoritos por los abanicos, mañana se correrá la decimoctava etapa de la Vuelta, con 187 kilómetros entre Burgos y Peña Cabarga en un ondulado recorrido con varios puertecillos antes de la subida final de 6 kilómetros al alto cantabro con una pendiente media del 9% y con un terrorífico tramo del 20% ya casi en la cumbre. Viene siendo un final habitual en los últimos años de la Vuelta y será la primera piedra de toque para que los gallitos vayan perfilando sus posiciones en la general final, con un Nibali (Astaná) que ha sido el más fuerte hasta ahora, pero que ofreció síntomas de flaqueza el último día de Pirineos, y a lo que se agarran, quizás en un obstinado clavo ardiendo, el tripelete de Horner (RadioShack), el más sobrado cuesta arriba y que está a 28 segundos, de Valverde (Movistar) que solo aguanta y aguanta y no ataca por lo que está a 1 minuto y 14 segundos, y del ‘Purito’ Rodríguez (Katüsha), que por ahora anda enzarzado en un inhabitual ‘querer y no poder’ que lo tiene a 2 minutos y 29 segundos que se antojan sumamente insalvables.
La Vuelta a España 2013 al detalle.



























