Por Felipe de la Torre (@Tiulavara)
Definitivamente se consumo hoy el descenso del Racing de Santander, como todo hacía presagiar, pese a la insistencia por parte de los miserables que han condenado al club a la más absoluta ruina deportiva y económica, de que no sería así, pues estaban convencidos de que el CEDD les daría la razón en la demanda por alineación indebida del C.D. Guadalajara. Finalmente hoy se cerró esa opción y el equipo ya no tiene ninguna posibilidad en los despachos, de evitar un descenso merecido en el terreno de juego.
Pese a lo esperado del desenlace, no deja de ser duro confirmar éste descenso de categoría, ya no porque hayan pasado 23 años sin tocar una división tan baja, sino porque lo vamos a hacer al borde de entrar en causa de disolución, y es que el secuestro consentido por parte de Gobierno Regional de Cantabria y de la Justicia española por parte de Francisco Pernía del club, ha llevado a una quiebra total a la institución, donde sus marionetas con Ángel Lavín «Harry» al frente, han destrozado todo lo que han encontrado a su paso.
Ahora mismo el miedo generalizado en la afición racinguista, no es el tener que armar un equipo prácticamente de la nada y sufrir por intentar retornar lo antes posible a 2ª División, sino el fantasma de la liquidación, por culpa de todo lo que he citado anteriormente a grandes rasgos.
Estamos ante lo que puede ser el peor momento del club en sus 100 años de historia, y es clave que se empiecen a dar pasos para la salvación desde ya. Regenerar éste club tal y como lo van a dejar los chorizos, si es que no le llevan a la liquidación con la inacción de los poderes judiciales y gubernamentales, puede costar incluso años. El daño es incalculable ahora mismo, lo único que sigue siendo un punto importante, es el apoyo de la masa social racinguista, que sigue insistiendo en el interés de recuperar al menos el ser tenida en cuenta en la gestión del club para armar un equipo competitivo para 2ªB y sentar las bases del futuro.
Aunque parezca increíble, después de todo el cúmulo de despropósitos que se han cometido en éste centenario club, aún se puede revertir la situación sin tener que llegar a una disolución deseada por aquellos cercanos al poder y a los causantes de ésta, pues les vendría muy bien el borrón y cuenta nueva. Pero todo intento de sustituir al verdadero y único Racing será una aberración y un fracaso absoluto.
Por otra parte, hay un silencio alrededor de las continuas reuniones entre ex jugadores y miembros del gobierno de Ignacio Diego, que sólo hace que intensificar el nerviosismo y desesperanza entre los sufridos seguidores racinguistas, pues no acaban de llegar noticias de proyectos o ideas de futuro, tan deseadas por todos. Lo que si es cierto, es que hay un interés claro de un grupo de ex jugadores emblemáticos encabezados por Quique Setién entre otros, que están pidiendo incesantemente la intervención de una vez por todas del ejecutivo para que ayude a dejar claro de una vez de quien es el club, y poder ellos entrar en el organigrama deportivo para intentar dar viabilidad a la entidad.
La miseria se puede gestionar, eso está claro, más en un equipo como el Racing que puede nutrirse a bajo coste de jugadores de calidad de la propia Cantabria, para ir creciendo poco a poco, y es que Cantabria siempre fue vivero de buenos futbolistas. Si esto es por fin acompañado de una oportunidad a la afición de participar activamente en la regeneración del club, llevada a cabo por gente honesta y de fútbol, yo no tengo ninguna duda de que tarde o temprano el Racing regresará a la categoría que le corresponde, que es la más alta del fútbol español.
Otro punto importante es negociar de nuevo los pagos a los acreedores e intentar que sean a más largo plazo y menos cantidades, para poder así ir saliendo año a año a competir con una economía de mínimos, pero más desahogada dentro de lo que cabe.
Pero todo esto ahora mismo está en el aire, la incertidumbre y pesimismo es total en el racinguismo, y es que ya son más de dos años con continuas desgracias deportivas y sobre todo institucionales, que ya es decir mucho después de dos descensos consecutivos. Parece increíble como se ha llegado a esta situación, pero ahora es momento de empezar a dar pasos en el sentido correcto para dar vida a un club que está al borde de la muerte, así como no olvidar, el intentar que paguen por lo que han hecho todos los culpables de lo que ha sucedido.
Los griegos tenían interesantes teorías sobre la esperanza, y si ésta era positiva o negativa, yo no entraré ahora en ese debate, pero creo que puede ser lo poco que quede ahora mismo en Cantabria en torno a un Racing de Santander centenario, que nadie se explica como ha podido llegar a esto.





























