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Ciclo nuevo, vicios viejos

España pierde (1-0) en Saint Denis ante Francia en un amistoso marcado por las novedades introducidas por Del Bosque. Sigue faltando pegada y sobrando posesión. Marcó Remy tras una gran jugada dibujada por Pogba, Benzema y Valbuena.

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Alejandro Rozada (@alexrozada)
Cuesta extraer conclusiones positivas de los amistosos, máxime cuando se introducen justo al inicio de la temporada liguera, frenando en seco el apogeo de los equipos al alza y sumiendo a los decadentes en una dinámica de incertidumbre. Estos partidos son como esas chicas que te dan esquinazo a última hora de la noche justo cuando ya te estabas haciendo ilusiones. Pues ni una cosa ni la otra; terapia de choque para purgar pecados mundialistas y sin mayor trascendencia en el estado de ánimo de la tropa.

En esta tesitura se entiende mejor que el seleccionador aprovechara este amistoso de postín para introducir cambios en la alineación. Debutaron San José, Raúl García y Carvajal (ya son 45 debutantes con Del Bosque), al margen de las siempre llamativas presencias de De Gea bajo palos (una decisión acertada que debería terminar con su rol de suplente de Casillas ya que el portero del Manchester está hoy por hoy más en forma que el del Madrid), más la referencia de Koke en la medular y de Diego Costa en la delantera. Un carrusel de novedades que contrasta con la alineación de Francia. Deschamps quiso homenajear al combinado del Mundial y solo presentó un cambio (Digne por Evra) respecto al equipo que cayó en cuartos ante Alemania.

En resumen, Francia es un equipo hecho y España está en construcción; de manera que no conviene precipitarse en conclusiones exageradas, aunque sin perder la perspectiva crítica para no reincidir en viejos errores. Y en Saint Denis se reincidió en vicios del pasado que se pagaron con el gol francés en la segunda parte. Remy culminó una gran jugada entre Pogba, Benzema y Valbuena, rompiendo la buena racha española en Saint Denis tras ganar sus 2 últimos partidos allí (0-2 en 2010 y 0-1 en 2013). Hasta las estadísticas empiezan a darle la espalda a la selección española.

La “simeonización” de Del Bosque
No deja de sorprender la tendencia camaleónica del seleccionador para adaptarse al estilo de juego promulgado por algunos de sus colegas. En un principio apostó por mantener la esencia de la armada gloriosa de Luis Aragonés y así ganó un Mundial en Sudáfrica y una Eurocopa en Ucrania; siempre siguiendo la idea futbolística de Pep Guardiola antes en el Barça y ahora en el Bayern. En Brasil ya apuntó maneras de su progresiva “simeonización” apostando por Diego Costa como principal referente ofensivo. La cosa no salió bien, pero Del Bosque insistió ante Francia en esta tendencia y pivotó el juego en torno al hispano-brasileño buscando la opción de los balones largos para la cabeza del flamante ariete del Chelsea y también la de su ex compañero Raúl García. Pero Costa no se siente tan cómodo con España como con el Atleti y el Chelsea, no puede ganarle la espalda al contrario y se termina convirtiendo en un ariete previsible e inoperante.

Esta fórmula, tan habitual en el Atlético del Cholo, no la conoce bien el marqués. La esencia del Cholismo no tiene nada que ver con las posesiones eternas e improductivas, algo que repercute en la pérdida de verticalidad de un equipo y, en definitiva, en una previsibilidad que los rivales cada vez controlan mejor. El dato lo dice todo: España no consiguió rematar nunca entre los tres palos ante Francia. Falta efectividad y sobran rodeos para alcanzar el gol, como se demostró en el remate desviado de Silva en la recta final. La falta de productividad ofensiva ya se evidenció en la primera parte, cuando solo las internadas de Dani Carvajal por la derecha sacudían el marasmo de La Roja.

Falta una brújula
A la alarmante falta de pegada en el ataque y a los continuos descuidos defensivos, reflejados en la jugada del gol francés que llega justo por el centro del área, se le suma la falta de una brújula en el centro del campo. Renunciaron Xavi Hernández y Xabi Alonso al combinado nacional y esas ausencias son demasiado pesadas para el juego de La Roja. Si una selección que alcanzó la gloria desde la posesión y el cuidado extremo de la pelota, adolece de semejante falta de criterio en la medular, el cuadro refleja una exagerada falta de fútbol. Koke es un derroche físico y una garantía de entrega, pero no goza de la misma claridad que tienen Hernández y Alonso para distribuir la circulación, manejar los tiempos del encuentro y abarcar terreno de juego. En este punto, la ausencia de Andrés Iniesta también se dejó sentir demasiado.

Estuvo más atinado Del Bosque en el segundo tiempo, cuando dio entrada a Silva y a Isco para ganar presencia y dominio en la zona de 3/4. El canario y el malagueño son dos trecuartistas de lujo que siempre aseguran clarividencia, dinamismo y último pase en esa zona, pero si la versatilidad de ambos no va acompañada de la presencia de un ariete que sepa acompañar sus movimientos y romper a la defensa rival con desmarques por sorpresa, de poco sirven las ideas de esos finos estilistas. Villa, otro de la vieja guardia que dijo adiós a la selección, supo interpretar ese juego a las mil maravillas y se convirtió en el máximo goleador de la historia de la selección española. El valencianista Paco Alcácer, que salió en la segunda parte y agradó, es el hombre llamado a culminar el refinado juego de tiralíneas que elaboran Silva e Isco. Tiempo tienen para conseguirlo.

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