La foto es elocuente. Todo son risas ahora en la Ciudad Condal; en realidad, lo llevan siendo desde la noche del pasado 6 de junio cuando el Barcelona selló en Berlín una temporada perfecta tras ganar la Liga de Campeones y firmar el segundo triplete de su historia, algo insólito y que ningún equipo había conseguido. Todo es más fácil cuando la pelotita entra y de eso se beneficia en estos momentos Josep María Bartomeu, un presidente bendecido por los sobresalientes resultados deportivos del primer equipo. Y al final, ese triplete decidió las elecciones a la presidencia del club.
La tremenda gesta de Luis Enrique y sus hombres se encargó de poner una pica a favor de Bartomeu, un hombre que estuvo entre la espada y la pared a comienzos del año precisamente por la titubeante marcha deportiva del equipo. Se vio obligado a convocar elecciones tras la marcha de Zubizarreta y la sonada derrota del Barça en Anoeta. Fue la solución de emergencia que se sacó de la manga el presidente del Barça para mantenerse en el cargo, confiando en una reacción deportiva que finalmente llegó y de qué manera. Se consiguió el triplete y esa fue la principal arma que esgrimió Barto de cara a las urnas. No le hizo falta mucho más, por más que la gestora hiciera de su capa un sayo fichando a Aleix Vidal y Arda Turan. Los socios echarían el resto avalando con sus votos una gestión que, hasta el curso pasado, había tenido más sombras que luces. Y las sigue teniendo, conste en acta, pero el brillo del triplete deslumbra hasta tal punto al soci, que prefirió apostar por el continuismo ligando la buena marcha del primer equipo con la labor presidencial.
Todo depende, al final, de si la pelotita entra o no entra. Y a lomos de un triplete, todo resulta más fácil. En ello tiene mucho que ver un tal Lionel Messi, el indiscutible estandarte del Fútbol Club Barcelona, el mayor patrimonio que tiene ahora mismo esta entidad que aún puede presumir de ser de sus socios. No muchos equipos de fútbol pueden decir lo mismo. Y ninguno puede presumir de contar con el mejor futbolista de la actualidad y uno de los mejores de la historia, por no decir el mejor (el que esto suscribe, al menos, no ha conocido a ningún jugador mejor que Messi). Más le vale a Bartomeu y a sus hombres tener contento al artista argentino. Por la cuenta que les trae. Que se dejen de encuestas y que se les quite de la cabeza la idea de venderlo. Una cosa es ganar unas elecciones a Joan Laporta, que tiene su mérito considerando que Jan apadrinó al mejor Barça de la historia (el de La Masía, Cruyff, UNICEF y Guardiola), y otra cosa es llevar a la gent blaugrana a decidir si prefieren tener en el palco a un presidente imputado o en el campo al mejor futbolista que ha pisado el Camp Nou. Ganar ese referéndum sería un pelín más complicado.
No, la imputación de Bartomeu no ha desequilibrado la balanza. Al socio de a pie, eso le da igual. Mientras la pelotita entre, los líos judiciales que se traiga entre manos el president se la trae al pairo. Aunque la Fiscalía pida 2 años y tres meses de prisión para él y 7 años y tres meses para Sandro Rosell, el anterior presidente azulgrana y cuyo delfín se ha querido desmarcar de su gestión desde que tomó posesión para perpetuarse de esta forma en el cargo. Pero si no hubiese sido por Sandro, Barto no estaría ahora donde está. A Bartomeu le esperan 6 años más en la presidencia del mejor equipo del mundo, salvo sorprendente novedad en forma de ingreso en la cárcel o similar.
De poco le valdrá entonces el aval mayoritario que le ha dado este sábado la masa social barcelonista y el trato de favor que le han ofrecido determinados grupos fácticos catalanes. La justicia es soberana y se guía por otra clase de parámetros mucho más exigentes. Anda que no tendría su miga que terminase entre rejas un hombre que ha recibido un 54,63% de los votos en unas elecciones a la presidencia del FCB. No sería el primero, desde luego. Ahí está el caso de Josep Lluis Núñez, presidente del Barça entre los años 1978 y 2000, que fue condenado por soborno. Si se confirmara la entrada en la cárcel de otro presi del Barça, se lo deberían hacer mirar los aficionados que votaron mayoritariamente a Bartomeu, amparados en el superlativo rendimiento deportivo del primer equipo (de fútbol, no de otras secciones como el baloncesto, donde el rendimiento resultó francamente lamentable. Del filial, mejor no hablar). Desde luego, el que firma estas líneas hubiese votado a Luis Enrique, Iniesta y Messi antes que a un tipo acechado por la justicia.




























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