El Valencia consigue su segunda victoria en la Liga
Djukic respira tranquilo tras el 3-1 frente al Sevilla
Marta Perogordo (@MartaPrgd)
Se enfrentaba en Mestalla el Valencia no solo al Sevilla, también se enfrentaba a su afición. Después de una racha de cuatro partidos consecutivos sin ganar y tras los incidentes que se produjeron después del partido contra el Swansea en UEFA, se esperaba ver la reacción tanto del público como de los jugadores. El conjunto blanquinegro no decepcionó. Salió con garra, con una intensidad que es lo que se estaba echando de menos en este equipo.
Con un gran ritmo y juego de toque, por fin se veía un equipo que creaba peligro. Posiblemente, que Banega saliera de inicio de mediocentro tuvo algo que ver con el juego que se estaba desplegando, un juego que no dejaba al Sevilla meterse en el partido. Durante los primeros minutos del encuentro se pudo ver la tensión a la que ya nos tienen acostumbrados estos dos equipos cada vez que se enfrentan, además de la ansiedad por abrir el marcador. Hubo que esperar hasta el minuto 32 de la primera parte para que Jonas llevara la locura al feudo valencianista. Eso sí, el gol no iba a librarse de la polémica, mientras M’bia se encontraba tirado en el suelo, Fede no echaba el balón fuera del campo y desde la banda izquierda realizaba un centro que Jonas no iba a desperdiciar.
Después del gol se empezó a ver un partido abierto. Rozando el minuto 45, Marco Mauri estuvo a punto de llevar la igualada al marcador pero, una vez más, Diego Alvés, salvaba al Valencia. Tras el comienzo de la segunda mitad, el partido parecía ponerse de cara para los andaluces. Y así fue, no tardó en llegar el gol. Después de un córner, Gameiro, que se liberaba de su marcador, enviaba el balón al segundo palo y empataba el partido. Un nuevo error defensivo que deben cuidar los jugadores blanquinegros.
Todo volvía a comenzar, esta vez con menor intensidad y con un Valencia que comenzaba a estar roto. Las numerosas llegadas de los sevillistas no parecían presagiar un final feliz. Ahora era el conjunto local quien jugaba a la contra, lo que provocó que Emery, quien volvía a su antigua casa, retirara a Gameiro para meter otro defensa. Sin embargo, el cambio pareció beneficiar al Valencia, que en el minuto 72 veía como Jonas, con un fuerte disparo desde la frontal del área, marcaba el segundo y volvía a poner en pie a la grada.
Por fin parecía que las cosas le iban a salir bien al conjunto valenciano, lo que provocó que se encerraran atrás, iban ganando y no podían dejar escapar este resultado. Con un Sevilla ya desmoralizado, llegaba el tercer y último tanto para los locales. En el minuto 85, Víctor Ruiz recibía un balón colgado al segundo palo y, de cabeza, mandaba el esférico al fondo de la red.
El 3-1 final dejaba sabores opuestos, para el Sevilla significaba quedarse como colista de la Liga, y para los de la capital del Turia servía para apaciguar las aguas. “Así, sí” gritaba la grada. Este es el camino que le pide la afición: trabajo y esfuerzo. Este es el camino que hay que seguir para que el Valencia pueda luchar por los puestos de arriba.



























