Un gol de Cesc sirve para darle una trabajada victoria al Barcelona ante un Celtic de Glasgow planificado para la batalla
Alejandro Rozada (@alexrozada)
«Pum, pum, quién es?», «soy Cesc Fábregas». Y aunque costó 75 minutos de duro esfuerzo, se abrió la muralla, como reza la famosa canción. De ello se encargó un Cesc que se reivindica partido a partido como un valor intangible en el once del Fútbol Club Barcelona. En Celtic Park, a falta de Messi, Fábregas se alió con Neymar para capitalizar las opciones ofensivas del Barça y tuvo recompensa. El de Arenys decidió el choque con un cabezazo en parábola en el segundo palo aprovechando una prodigiosa asistencia de Alexis. La entrada del chileno al terreno de juego refrescó al Barcelona y demostró que él también está dispuesto a tirar del carro. A falta de un nueve tradicional, el Barcelona puede presumir de tener artillería pesada en ataque. Entre Pedro, Neymar, Messi, Alexis y Fábregas se reparten el protagonismo ofensivo. Cuando no es uno, es otro, pero siempre aparece alguien dispuesto a desequilibrar los partidos. Y el equipo sigue sumando.
No lo tuvo nada fácil el Barcelona en la ratonera de Celtic Park. Ese estadio, donde ya cayó (2-1) en la fase de grupos de la pasada edición de la Champions, es un campo de minas y allí venden muy caras las derrotas. Neil Lennon dispuso un equipo muy compacto, aguerrido y bien trabajado físicamente, que taponó todas las vías de agua por las que pretendían colarse los malabaristas del Barça, de negro para la ocasión, en un traje de campaña muy adecuado para afrontar la batalla en tierras escocesas. La presión de los escoceses terminó virando a la violencia y los osados visitantes las llevaron por arriba y por abajo. Para variar, el pobre Neymar se llevó la peor parte y casi se pasó más tiempo tirado sobre el césped que de pie. El capitán de los escoceses, Brown, tenía apuntada la matrícula del brasileño desde los primeros compases del partido y, en la segunda parte, no se cortó ni un pelo. Fue al choque a por el 11, al que propinó un patadón en los riñones justo después de ir a pisarle por dos veces. Inconcebible. Roja y a la ducha antes de tiempo.
Pero ni las patadas arrugaron a Neymar y a sus compañeros. Combinaron, profundizaron y trazaron diagonales continuamente buscando la opción de sorprender a la ferrea defensa escocesa, que después de la expulsión de su capitán se quedó ciertamente desguarnecida. Fraser Forster, el portero del Celtic, volvió a tener su habitual cuota de protagonismo y respondió de manera providencial a los ataques del Barça. Incluso lo intentó Marc Bartra, que crece en cada partido opositando a convertirse en el deseado central blaugrana, pero su remate lo atajó sin complicaciones Forster. Bartra está llamado a triunfar en otras guerrillas defensivas, donde se desenvuelve con singular destreza (un 93% de acierto en los pases y 11 balones recuperados). Todos se toparon con Forster hasta que se asociaron Alexis y Fábregas para desnivelar la balanza y darle un importantísimo triunfo al Barcelona, que iguala al Manchester United como el equipo que suma más triunfos fuera de casa en toda la historia de la Champions (39) y que con sus 6 puntos ya abre distancias en la clasificación del grupo H. Y sí, el juego no desprende el brillo cegador de aquellos maravillosos años, pero el Barça ha vuelto a ganar un partido más dejando su portería a cero. A ello sigue contribuyendo un Valdés indiscutible. Martino puede estar muy satisfecho.



























