Por Alejandro Rozada (@alexrozada)
Es volver a pisar el asfalto húngaro y reencontrarse consigo mismo. A Lewis Hamilton le gusta el Gran Premio de Hungría. Es uno de sus circuitos fetiche y este domingo lo ha vuelto a demostrar. Hamilton no podía elegir otro trazado para volver a saborear la miel del triunfo. El trago al champán en el podio de los triunfadores no le pudo saber mejor. Había mucho que celebrar. Situémonos: su primera victoria de la temporada, su cuarto triunfo en este circuito y, sobre todo, su reingreso en la pelea por el Mundial (ya es cuarto en la general, a 48 puntos de Vettel).
La victoria de Hamilton tiene más mérito si cabe si consideramos las condiciones meteorológicas que acompañaron a la carrera. Un calor asfixiante, con unos 50 grados en pista, convirtieron en un horno el trazado dificultando hasta el extremo la conducción. Que se lo digan al motor del Mercedes de su compañero Rosberg, que dijo basta porque ya no soportaba más tiempo las tórridas condiciones de Hungaroring y obligó a retirarse al piloto alemán. No corrió la misma suerte su compatriota Vettel. El flamante líder del Mundial terminó en tercera posición, perdiendo un puesto respecto a la salida, y aumenta su ventaja en la general respecto a Fernando Alonso.
Mala carrera de Alonso
Le volvió a ir mal a Fernando Alonso en el Gran Premio de Hungría, un circuito que se le atraganta en los últimos años a pesar de que allí consiguió su primera victoria en agosto de 2003 al volante de un Renault. Eso ya queda lejos y el ovetense está enfrascado actualmente en una complicada batalla contra los elementos. La competencia es extrema, con cuatro grandes pilotos luchando de lleno por el Mundial, y pilota el tercer mejor monoplaza de la parrilla, por detrás de los Red Bull y Mercedes. La clasificación de constructores sitúa a Ferrari por delante de Lotus, aunque Raikkonen supera a Alonso por un solo punto en la general de pilotos. El finlandés, que acabó segundo en Hungaroring, está siendo uno de los más listos de la clase este curso. Se mete en todos los fregaos, pero sale bien parado de ellos. La traducción práctica se comprueba en la clasificación de pilotos, donde se consolida en segunda posición por delante de Alonso y Hamilton.
Tan apurado está Alonso que la mejor noticia de la tarde para él fue que no ganó Vettel. Tuvo a dos coches por delante que le impidieron sumar más puntos y ampliar aún más su ventaja. Pero el alemán sigue muy lejos, a 39 puntos, y en Ferrari se estrujarán intensamente los sesos para tratar de encontrar innovaciones de aquí a final de temporada y revertir tan incómoda situación. Porque el Ferrari de Massa, que concluyó octavo, y gracias a que Grosjean lo adelantó por fuera y se ganó un «drive through» (sanción de pasar por boxes sin parar), tampoco carbura.
La sanción a Grosjean y su conocimiento del circuito permitieron a Alonso terminar en quinta posición, muy lejos de los favoritos pero al menos se lleva a la boca el triste consuelo de haber sido capaz de no perder posiciones para acabar en el mismo lugar desde el que partió. Y eso que ganó un puesto en la salida gracias a otra arrancada vibrante de su Ferrari. Le arrancó de cuajo las pegatinas a Rosberg en la segunda curva, pero no le sirvió más que para estancarse en el rebufo de un Hamilton que le metía más de un segundo por vuelta. Un reflejo de la distancia que separa ahora mismo a los Mercedes de los Ferrari.
Hamilton dominó toda la carrera con una autoridad verdaderamente aplastante y mantuvo a sus rivales a años luz. Kimi bastante tenía con cuidar los neumáticos y Vettel con mantener su posición en el podio tras una intensa pugna con Button y padecer problemas en las gomas de sus neumáticos a causa del sobrecalentamiento. En cuarta posición, acariciando el cajón, acabó un Mark Webber desbocado. Gran carrera del australiano que, seguramente, volverá a responsabilizar a su escudería por no haberle permitido sobrepasar a su compañero cuando iba en vuelta lanzada. A Webber, Vettel y, sobre todo, Alonso les vendrán bien las vacaciones estivales. Andan ciertamente desbocadas las pulsaciones por «el gran circo»…



























