Partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey disputado en el Vicente Calderón en el que el Barcelona venció por 1-2 al Atlético de Madrid en un encuentro con dos mitades claramente diferenciadas en las que vimos primero a un Atlético errático, casi suicida, ante dos de los jugadores que menos perdonan cuando los equipos le hacen concesiones, y en la segunda la otra cara de la moneda un derroche de coraje y corazón por parte de los de Simeone que merecieron empatar.A los tan solo cinco minutos de empezar el partido tuvo lugar la jugada que determinó el partido y la eliminatoria. Perdida de Saúl en el centro del campo, pase en profundidad para Suárez con la defensa del Atlético adelantada al centro del campo, ningún defensor rojiblanco es capaz de frenar la carrera del uruguayo, muy blandos tanto Filipe como Savic, Godín no consigue alcanzarlo y Moyá no sale al encuentro del delantero blaugrana dándole así toda la portería a Suárez que no perdonó y anotó el 0-1 prácticamente sin oposición.
Tras el gol buena pero corta reacción colchonera que trato de buscar el área rival mediante centros y ayudándose sobretodo en las imprecisiones de Mascherano y André Gomes. Pese a ello, el Atlético era incapaz de crear ninguna ocasión de peligro, Griezmann y Carrasco, los titulares no son delanteros para rematar centros, y ni Gameiro ni Torres estaban sobre el terreno de juego. Aunque peor aún era el posicionamiento del Atlético, únicamente Gabi o Juanfran parecían saber donde estaban, tanto Koke, Saúl cómo Filipe con un pobre nivel físico, táctico y de concentración suponían una mina para el Barcelona.
En una de esas perdidas de balón Messi recibió en la frontal del área, algo escorado a la derecha y con dos metros que tuvo el astro argentino, dos metros más de lo que se le pueden dejar, se sacó de la chistera un disparo cruzado fortísimo ajustado al palo, inalcanzable para Moyá, golazo inapelable para establecer el 0-2 en el luminoso.
El segundo tiempo comenzó con un cambio ofensivo de Simeone retirando Vrsaljko, pasando a Juanfran al lateral y entrando Torres como nueve. Pero el principal cambio fue de actitud en el conjunto colchonero, algo tuvo que tocar Simeone en el vestuario que los jugadores salieron entregados, encerrando al Barcelona en su propio campo, con Gabi reafirmándose como el mejor jugador rojiblanco, el capitán estuvo imperial, recuperando balones y sumándose al ataque creando jugadas en superioridad en los tres cuartos de ataque colchonero. Una de las jugadas le tuvo a él como protagonista llegando a plantarse frente a Cillesen pero un Jordi Alba muy veloz mandó el balón a saque de esquina. Fue a balón parado, una falta frontal, con la que recortó distancias el Atlético, centro buscando a Godín que de cabeza, de un palo a otro asistió a Griezmann que remató en el segundo palo levantando a todo un Vicente Calderón que empujó en la segunda mitad como un jugador más. Griezmann pudo haber marcado el empate apenas unos minutos más con un remate en boca de gol pero se encontró con Cillesen taponando bien su meta.
Veinte minutos le duró al Atlético el empuje inicial, el Barcelona volvió a tomar el control de la pelota y dispuso de dos faltas al borde de la frontal para ampliar su ventaja, ambas faltas cometidas por Griezmann, probablemente innecesarias que defendió algo pasado de revoluciones. La primera falta algo más lejana de lo habitual para Messi la ajustó a la mismísima escuadra derecha de Moyá quien puso una gran mano evitando el tercer gol culé. La segunda falta, más cercana, en el balcón del área la botó Neymar fuera.
En los minutos finales el Atlético volvió a apretar al Barcelona poniéndolo en serios apuros. Junto a Gabi se erigió Torres que aparecía por izquierda y por derecha presionando o tocando, tuvo una gran oportunidad para empatar en una falta lateral que remató de espuela y se marchó desviada por poco. Muy protestada fue por Simeone un balón que le robó a Piqué se marchaba «el niño» en solitario pero el colegiado pitó una falta inexistente sobre el central que se tiró al suelo. El Barcelona acusó el empuje colchonero y los nervios eran evidentes en la salida de balón donde cada vez se veían mayores errores. Griezmann tuvo la última gran ocasión, un disparo cruzado que se marchó fuera por pocos centímetros, escasos minutos antes del final.
El Atlético supo levantarse llegando a merecer el empate, salió en la segunda mitad a morir con las botas puestas y le dio resultado, al menos para lavar la imagen del primer periodo. En seis días tendrá lugar el partido de vuelta en el Camp Nou, sin dos jugadores que cumplen ciclo de tarjetas, uno por cada bando, Gabi en el Atlético y Neymar en el Barcelona. Dos goles y no encajar, es una de las combinaciones que necesitará el Atlético en Barcelona para pasar a la final, difícil tarea, aunque en la ribera del Manzanares nunca van a dejar de creer.





























