El Tour llega a su primera jornada de descanso dejando un muy buen sabor de boca.
Los aficionados al ciclismo no parecían muy contentos con el inicio de la presente edición del Tour de Francia. Durante las primeras etapas parecía todos los equipos se querían reservar. Especialmente en la primera, donde Toni Martin pidió calma al pelotón para que no arriesgaran porque el asfalto estaba húmedo ya que había llovido. Algo que ha pasado durante toda la vida, y nunca ha habido miedo a arriesgarse. La climatología es una parte más de todos los deportes que se juegan al aire libre. Quizá les parecería demasiado pronto que alguien tuviera que abandonar la ronda gala el primer día.
Hasta la etapa de los abanicos, los movimientos se producían en los últimos kilómetros, y no eran muy significativos de cara a la clasificación genera, a pesar de haber perfiles donde perfectamente se podían sacar unos segundos. Pero si la lluvia fue la encargada de la excesiva calma que se tomaron los ciclistas en la primera etapa, fue otro fenómeno meteorológico el encargado de animar la carrera, el viento. Esa etapa hizo que se empezaran a hacer notar las primeras diferencias, teniendo como principales perjudicados a Landa y a Tadec Pogacar, dos de los corredores que curiosamente son los que más espectáculo suelen brindar en las etapas de montaña. Perdieron 1´30 con respecto al resto de favoritos.
El Jumbo-Visma, que parece que va a ser el equipo que ponga el ritmo al Tour, decidió ponerse a tirar desde el inicio de la 8ª etapa. Gesink, Van Aert y Sepp Kuss, hicieron de las tres cotas que había que subir, un auténtico infierno, reduciendo el número de corredores de primeras de manera exponencial. Tal fue el ritmo, que hasta Thibaut Pinot, cedió, aunque eso sí, tenía molestias en la espalda. Finalmente la única gran diferencia fue la de Pogacar que remontó 40 segundos a los primeros de la general . Yates seguía líder.

Pero en la etapa de ayer, previa a la jornada de descanso, la tónica se mantuvo. El Jumbo tirando en favor de Roglic a un ritmo que dejaba la lengua fuera a muchos ciclistas. En la última cota Pogacar volvió a probarlo, pero esta vez los jefes de filas si que supieron responder. Se quedaron solos los 4 grandes favoritos. Pequeños ataques por parte de Pogacar y Egan que respondían sin problema alguno Roglic y Mikel. Finalmente, hubo sprint que un primer momento podía parecer un ataque para afrontar el descenso en solitario y ganar unos segundos. Pero un despiste de Pogacar estuvo a punto de costarle la caída al igual que a su compatriota Roglic. De inmediato el corredor del Jumbo se disculpó a pesar de que no fue su culpa.
En cabeza se situaba Hirschi. Un joven de 22 años que estuvo a punto de arrebatarle la victoria a Julien Alaphilippe en el sprint final de la etapa 2 y que había ascendido todas las cotas de la jornada en solitario de manera sublime, tratando de tu a tú a todo un pelotón. A pesar de realizar un fantástico descenso y haber conseguido un colchón de 26 segundos, el esfuerzo de los cuatro favoritos pudo con la fatiga en las piernas tras 80 kilómetros de escapada. El suizo del Sunweb intentó recuperar cuando los favoritos le estaban dando caza, pero aún así, Tadec Pogacar ganó en un sprint final muy disputado.
En definitiva, estamos ante posiblemente uno de los tours más igualados de los últimos años, y si mantienen está intensidad, puede ser el mejor de la historia.


























