Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande. Esta es la realidad del boxeo español y de la promotora Gallego Prada, la cual cuenta con la mejor generación actual de boxeadores españoles, encabezada por el carismático Rey Chatarrero, seguida por los campeones de la Unión Europea Sandor Martin y Abigail Medina, por el ex campeón de Europa (que en breves recuperará su cetro continental) Isaac Real Chaca y rubricada desde el martes por la noche, por otro campeón de Europa que ocupará todo el protagonismo en las siguientes líneas.![11751818_930636956978209_4876202340989008650_n[1]](/i0.wp.com/www.cronometrodeportivo.es/wp-content/uploads/2015/11/11751818_930636956978209_4876202340989008650_n1-300x197.png?resize=315%2C207)
Juli “The Rock” Giner, es uno de los nuestros. Es un español más que se levanta cada día para ir a trabajar, y una vez finalizada su jornada laboral, entrena duramente para alcanzar cotas como la de proclamarte campeón de Europa, peleando fuera de casa, en un país de marcada rivalidad en cualquier deporte como es Francia, ante un rival invicto, arropado por miles de fans. Este es ni más ni menos el panorama con el que ha tenido que lidiar nuestro campeón, para subirse a lo más alto del boxeo continental.
El púgil de Premià, se presentaba a la cita con el respetable record de 17 victorias, 7 de ellas antes del límite, y tan solo 1 empate y 1 derrota. En frente, Romain Jacob, el héroe local, invicto como hemos dicho, con 23 combates a sus espaldas y todos y cada uno de ellos, ganados. Desde el momento en que el boxeador catalán aparece en el pabellón, su cara describe una seguridad absoluta, que no tardaría en ser plasmada dentro del ring.
Bastó apenas un asalto de tanteo, para que a partir del segundo, empezasen a volar golpes e intercambios por ambas partes, siempre con una mayor potencia y claridad por parte de “The Rock”. Si se puede describir con un solo adjetivo el boxeo con el que peleó, este sería sin ninguna duda, inteligente. En todo momento tuvo ese temple necesario para llegar con las pilas cargadas un extra por encima de su rival. Raramente le vimos desesperado tirando golpes buscando el rostro de su rival. Y cuando tuvo que ser necesario, fue a la guerra, con un mayor acierto que el boxeador local. Todas estas características, se ven perfectamente plasmadas en el 8 asalto, cuando Jacob demuestra ansia, mientras Juli se muestra tranquilo, esquivando la mayoría de manos que le lanza el francés, y siendo paciente para dañarle con una perfecta mano, que haría que visitase el suelo. El francés se levantó algo aturdido, circunstancia que aprovechó el español, para soltarle una combinación de manos que provocaría que el árbitro parase la pelea.
Mención aparte merecen Emiliano Gallego Prada y “El Pollo” Ramírez. Ellos son los responsables de curtir diariamente a diamantes en bruto que acuden a su gimnasio para aprender esto del noble arte. Ellos son los responsables de presumir de una cantera como la actual. El mundo del boxeo español, en el que apenas existe apoyo económico ni institucional, sigue subsistiendo gracias a héroes como ellos.
Pero sobre todo a héroes como Juli, héroes que tienen que llevar una doble vida para alcanzar grandes logros. Por eso te damos las gracias, por amar este deporte, por vencer contra pronóstico, por ser español, en definitiva, por ser uno de los nuestros.
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