Por Carlos Oleagoitia (@oleagoicarlos)
El galo del Argos logra con astucia su segunda victoria de la Vuelta al ser el más fuerte de la fuga de 23 ciclistas, mientras que el maillot rojo pasa sus primeros apuros y cede tiempo con los demás gallitos de la general
El tríptico pirenaico se cerraba con la etapa en teoria más ligth y fue la única que vió tambalearse al hasta ahora sólido líder, un Nibali (Astaná) que acusó la acumulación de esfuerzos y cedió una renta mínima con sus contrincantes pero que lanza un aviso de esperanza para la lucha que se presume brutal por Asturias. Y otro día más se vivió la dualidad entre quienes luchaban por la etapa, los fugados en mansalva, y los favoritos de la general que aguantaron hasta la parte final del Formigal para mostrar sus intenciones. Entre los primeros, una joven realidad bretona que responde al nombre de Warren Barguil (Argos) demostró una sangre fría impropia de su edad cuando a un kilómetro de meta fue alcanzado por el colombiano Rigoberto Urán (Sky) y sin venirse abajo se tomó el respiro suficiente a su rueda para disputarle un enconado sprint en meta que solo la ‘photo-finish’ determinó para el galo una victoria que ya le coloca en el saco de ciclistas rematadores en las grandes pruebas. Pero entre los favoritos, todo discurría como en las última sjornadas, hasta que a dos kilómetros de meta ‘Purito’ (Katüsha) encendió la mecha y con un demarraje seco dejó plantado a un Nibali (Astaná) que por una vez hubo de recurrir a su compatriota Kangert (Astaná) para minimizar a 28 segundos su retraso en meta para con el catalán y seis menos con Horner (RadioShack), que ya se coloca a menos de medio minuto en la general. Valverde (Movistar) intentó soldarse a la rueda del tercer clasificado del pasado Tour y únicamente en el sprint final cedía dos segundos que sin embargo no le sirven de nada…por ahora.
La jornada se sabía que iba a ser nerviosa por lo corto de su kilometraje y la verdad que los 150 ciclistas que aún siguen en liza no se anduvieron con remilgos. Los ataques e intentonas fueron casi de salida y las primeras ascensiones condicionaron la fuga del día, que poco a poco, grupo a grupo, y ciclista a ciclista según pasaban los kilómetros, formaron la fuga de los 23 ciclistas de entre los que saldría el vencedor final, que les ganaría la partida a ciclistas como Garate (Belkin), Intxausti (Movistar), Egoi Martínez (Euskaltel), Amets Txurruka (Caja Rural), Urán (Sky) o Flecha (Vacansoleil), entre otros,a pesar de que equipos como el SaxoTinkoff, Katüsha o Movistar impusieran un alto ritmo en el pelotón para evitar escapadas grandes. Pero la colaboración de los escapados y lo ondulado del recorrido mantuvieron una renta de 3 minutos a favor de los escapados, que fueron desperdigándose y a 8 kilómetros de meta Barguil (Argos) lanzó su ataque que parecía iba a llevarle hasta arriba del Formigal.Casi todos los demás escapados iban a llegar de uno en uno a meta, mientras que una arrancada de Valverde (Movistar) abortado por Kangert (Astaná) sería el preludio del movimiento de ‘Purito’ (Katüsha) y de la leve crisis del maillor rojo.
La Vuelta vuelve hacia el este por el norte y mañana el pelotón disfrutará del segundo día de descanso, que Nibali (Astaná) agradecerá como el que más para recargar las pilas e intentar dejar su endeblez del Formigal en una mera anécdota, aunque todos los demás aspirantes al triunfo final seguro que intentarán todo lo contrario, empezando el miércoles por la decimoséptima etapa de 189 kilómetros entre Calahorra y Burgos con dos puertos de tercera categoría en su recorrido pero que parece la penúltima opción, tras el que les pueda esperar en Madrid el último día, para los esprinters que queden en carrera. El viento puede ser un peligro a vigilar si es que le da por soplar en un día apto para las fugas de ciclistas que hayan ido en el furgón de cola en los Pirineos y en una jornada a priori de economizar fuerzas para los aspirantes a la general final.
La Vuelta a España 2013 al detalle.



























