Hasta 15 veces remató el Real Oviedo a portería, pero solo pudo marcar de penalti. La imagen del equipo mejoró con respecto a otros partidos anteriores fuera de casa, y eso es un paso para la esperanza del ansiado ascenso. El 2º filial madridista dejó buenos detalles, en especial Burgui que fue una pesadilla para la defensa azul, y culminó su gran partido con un gol. Los compases iniciales fueron de tanteo y de poco ritmo. Los 2 equipos salieron al campo sabiendo las virtudes del rival e intentando no encajar.
Tuvieron que pasar 15 minutos para que el partido rompiera, y se vieran ocasiones. Aguza y Burgui fueron los primeros en buscar el gol pero sus remates se irían desviados. El equipo de Granero en estos primeros minutos buscó el gol a balón parado hasta en 3 ocasiones, en las que Manu Busto ejecutaría las 3 acciones con 2 balones que rozaron los palos y una parada de Rubén. Poco a poco el Real Oviedo se hizo con el mando del partido y empezaba a dominarlo pero sin llegar a tener profundidad.
En el segundo tiempo el equipo visitante fue dueño y señor del partido aunque en el minuto 51 en una acción aislada del 2º filial madridista llegaría el gol de Burgui en un balón que recoge en la frontal, y suelta un latigazo que acaba en la portería de Orlanda Quintana. Gol que hizo que el Real Oviedo reaccionara y buscara la remontada, algo que parecía empezar con el gol de Cervero que, mientras lo celebraba, veía como el árbitro lo anulaba por un fuera de juego que la retransmisión televisiva demostraría que era legal, ya que al pase de la muerte de David Fernández, Cervero estaría por detrás del balón. Estas 2 acciones espolearían aún más al equipo azul y comenzó a asediar el portal de Rubén, muy seguro toda la mañana. Casares sería un incordio para la zaga madridista pero sin pegada. Y en estas salieron del banquillo Alegre y Moré que revitalizaron el fútbol del Real Oviedo.
El 2º tuvo una ocasión muy clara en un mano a mano con Rubén, pero su remate se iría fuera, aunque Casares estuvo cerca de llegar al balón pero su falta de fe se lo impidió. Faltaban 20 minutos y el acoso oviedista iba en aumento: Casares desde la frontal y luego escorado a la izquierda se encontró en ambas ocasiones con Rubén. Y llegó la jugada del empate, corría el 83 de partido, y un balón suelto es voleado por David Fernandez para acabar impactando en la mano de Llorente, y obligando al árbitro a pitar penalti. Cervero lo transformaría (17 goles para el killer oviedista) y pondría las tablas en el marcador. El equipo merengue aguantó el chaparrón azul que acabó en el minuto 90 con una volea de Xavi Moré que, a pesar de irse fuera, Rubén sacó a corner, que se sacó sin consecuencias.
Final con un 1-1 que no contenta a los 400 aficionados del Real Oviedo desplazados a Valdebebas y que ve como se complica aún más la opción del primer puesto, por contra el Real Madrid C sigue en los puestos altos de la tabla a pesar de que no puede subir ni disputar PO



























