Deportivo y Atlético empatan en un partido en el que sólo Antoine Griezmann, con un auténtico golazo, pudo frenar la victoria de un Deportivo compacto e intenso. Andone, hiperactivo, adelantó a los blanquiazules tras un grave error de Oblak en un partido que “duró” 85 minutos tras el terrible susto de Fernando Torres.
Riazor se preparaba para recibir al Atlético. El Deportivo, con Pepe Mel en el banquillo, buscaba reencontrase tras la dura derrota (4-0) ante el Leganés la pasada jornada. El Atlético, tras perder contra el Barcelona (1-2), trataba de confirmar una cuarta plaza que, a día de hoy, parece ser el objetivo real del conjunto rojiblanco en Liga.
El partido comenzó con un Atlético bien situado, mandando. Thomas y Correa, titulares, tenían ganas de afianzarse en un once que, tras 24 jornadas, aún no está claro. Buen juego, rápidas combinaciones… un Atlético que tenía claro a lo que jugar hasta que, tras un inexplicable saque de Oblak , Andone abría el marcador en el minuto 13’. Y el Deportivo empezaba a jugar.
Con el marcador a su favor, Emre Colak y Mosquera se soltaron y empezaron a hacer correr a los rojiblancos que, salvo acciones aisladas a la contra, no puso en peligro el resultado durante lo que restaba de primer tiempo.
La alta presión del Deportivo, con un maravilloso Andone, parecía tener atado al Atlético que, con las ausencias de Carrasco, Saúl y compañía no era capaz de sacar y aguantar el balón en campo rival.
El Cholo se dio cuenta. Entraron Carrasco y Gaitán y el partido cambió. El Atlético controlaba y Griezmann aparecía. Y eso siempre son buenas noticias para el conjunto de Simeone. Corría el minuto 68 cuando el poste rechazaba un potente disparo de Filipe, Griezmann en la frontal del área, recogía el rechace, sacaba dos paredes y, con un espectacular golpeo, plantaba el 1-1 en el marcador ante la media salida de Lux. Golazo.
El partido era otro. El gol de Griezmann había despertado el hambre colchonera. El Deportivo, agazapado, buscaba una heroica acción de Andone hasta que, en el 80’, apareció Torres (que sustituía a un desaparecido Gameiro). Control, remate y, cuando Riazor ya se lamentaba, aparecía el guante de Lux. Paradón. Seguía la locura. Le quedaba poco.
Corría el minuto 85 cuando el partido dejó de serlo. Bergantiños, en un balón dividido, golpeaba la cabeza de Fernando Torres. El de Fuenlabrada, inconsciente, se desplomaba en el terreno ante la atónita mirada de Riazor, del mundo.
EL Deportivo sacó un empate tras 7 minutos de añadido en los que el fútbol pasó a un segundo plano. El Atlético, por su parte, ganó, 30 minutos más tarde, su partido más importante de la temporada. Todo se quedó en susto, y qué susto.
@GHCernuda



























