“No debes comprar los juguetes antes de que te dejen jugar”
Tercera decepción, la tercera. El pasado sábado asistimos al fracaso del tercer intento de Madrid de ser ciudad olímpica, y el problema real no fue que no fuera elegida sino como amortizar todo la inversión realizada a priori. Porque, ése puede ser el mayor de la candidatura desde sus inicios.
Dejando a un lado errores en las presentaciones, la horrible reputación de las instituciones que luchan contra el doping en España, la crisis económica y política del país y un largo etcétera que no terminaría nunca, debemos sentarnos y pensar los motivos por los que el planteamiento de las candidaturas no eran los adecuados.
- Los JJOO son un negocio
Este punto, que muchos usan como arma para atacar al COI, es algo debe ser entendido desde el primer momento. Todo evento internacional, especialmente los deportivos, se hacen procurando obtener el mayor beneficio económico que deriva de una serie de factores que irán apareciendo em este texto.
Ante el contexto global en el que vivimos, las acciones comerciales y de marketing cumplen un objetivo fundamental a la hora de obtener beneficios y/o recuperar la inversión realizada. Las compañías aprovechan estos eventos para patrocinios en todos los ámbitos, dado la repercusión que éstos tienen. ¿Cuántos ejemplos tenemos en los que la televisión es la que decide los horarios de eventos? Miles, dado que se trata de llegar al mayor público objetivo posible. Se trata de la mayor herramienta comercial que tienen las marcas, y por ello pagan bastante a comités, federaciones y medios de comunicación.
Esto es un negocio, y si quieres formar parte del mismo debes entender como funciona y sacarle beneficio, factor común entre todos los que participan.
- El COI quiere que haya inversiones
Esta es una regla cuasi general, tiene por tanto sus excepciones.
Como descubrimos en Barcelona 1992, los Juegos Olímpicos pueden cambiar totalmente una ciudad, ayudando a la evolución, crecimiento, y repercusión de la misma. Desde esa edición, el COI trata de que la inversión que se realice en las sedes sea mayoritariamente hecha tras su elección. Por ello, vimos como Londres (una megápolis) presentó un proyecto que parecía más virtual que real dado que entendieron que las inversiones debían ser realizadas.
Y parece que esta cuestión no ha sido entendida del todo por la candidatura de Madrid. Más allá de la discusión de la ética de esta decisión y la “posible corrupción” que algunos intuyen en la misma, es algo que hay que seguir si quieres entrar en el concurso que organiza este ente privado. Porque el COI es eso, una empresa privada, nada diferente a ninguna de las demás. El movimiento olímpico tal y como surgió en 1896 no existe más, pese a que se trate de realizar una buena obra con el deporte dado el carácter del mismo.
Sin entrar en un análisis económico largo y aburrido de la economía brasileña, es posible afirmar que las inversiones se dispararon en el país sudamericano cuando consiguió ser sede de la Copa del Mundo de 2014 y los Juegos de 2016. Empresas de todo el mundo (españolas incluídas) se giraron el gigante sudamericano en busca de rentabilizar el dinero disponible para inversiones. Actualmente, con las obras ya en proceso – y algunas ya terminadas – la cantidad de dinero exterior invertido en Brasil está cayendo mes a mes. Es un juego económico como cualquier otro.
- Los JJOO como oportunidad
Madrid y España podían haber tratado de explotar la crisis como una ventaja a la hora de optar a los Juegos. Lógicamente existen otros factores para salir elegidos, pero el ya comentado en el punto anterior es uno de los más importantes. El COI no quiere que toda la inversión sea extranjera – los países deben aportar en muchos aspectos – pero en un país en depresión es una oportunidad única para dar un salto adelante en todos los aspectos.
Y si miramos con más detalle a España veremos que existen multitud de lugares en los que se podría haber usado esos recursos. Más allá del tema de instalaciones deportivas, que en los deportes olímpicos hubiera ayudado bastante – ya conocéis la cantidad de deportistas que se van a entrenar al extranjero – y pese a que andamos sobrados de otras cosas (aeropuertos y casas vacías p.ej), creo que existen muchas posibilidades de inversión en España: transportes no aéreos, edificios hsitóricos que podrían ser recuperados y usados, telecomunicaciones, etc.
Por otro lado, las Olímpiadas hubieran ayudado además a mejorar la salud de las empresas españolas y con ello, a generar empleo, aumentar el conocimiento de productos españoles, aumentar el turismo, hospitales y así un larguísimo etcétera.
Conclusión:
Como aprendizaje de todo este proceso hemos obtenido miles de euros invertidos que no van a ser recuperados a corto o medio plazo y la cara de tontos que se nos ha quedado. Está claro que hay cosas aprovechables (La Peineta) pero hubiera sido mejor hacerlo tras haberlas amortizado en unos Juegos Olímpicos en España que aportarían un valor que excede a lo meramente económico.
Twitter: @Kriok





























