Victoria crucial del Sevilla por 1-0 ante el Olympique de Lyon en la vuelta de la Champions al Sánchez-Pizjuán

Ben Yedder celebra su gol. (Foto: ED)
Tres puntos, mejoría, y el hallazgo de un líder. Así podemos resumir el choque de hoy del cual se puede sacar mucho, incluso durante el partido el técnico argentino, vio y cambió. Hubo dos partes claramente diferenciadas y separadas por los 15 minutos de descanso. En la primera un Sevilla timorato, el más habitual durante esta temporada, y en la segunda uno algo más cercano al equipo que se espera conseguir. El caso es que el Sevilla suma ya cuatro puntos habiendo jugado en el Juventus Stadium, y aunque es evidente que en cualquier partido se puede torcer la situación, de momento la cuentas van saliendo. Se gana, se suma la victoria número 17 de los últimos 19 partidos europeos del Sevilla en su feudo, y se da un golpe sobre la mesa de juego y resultados, que buena falta le hacía a un conjunto que a día de hoy solo presenta dudas.
Salió de inicio Sampaoli con un sistema de esos raros que propone, con dos carrileros, dos o tres centrales según convenga, mucho hombre por dentro y los dos puntas de nuevo como el día del Espanyol donde se desató aquel vendaval que ya vemos como un espejismo. Los primeros veinte minutos el partido careció de ritmo, pero ambos equipos buscaron hacer daño. Eso fue lo realmente preocupante, el volver a salir a especular y ver como el rival, al que quizás esperas más timorato, viene a por los tres puntos. El Olympique lo tuvo claro desde el inicio, conocía las fisuras del Sevilla de Sampaoli y las atacó una y otra vez. La espalda de Mariano y Escudero, y la inteligencia de Darder entre líneas fueron la clave para un desorden táctico defensivo muy significativo en la primera mitad. N’zonzi se multiplicó para tapar ambas bandas y Fekir se convirtió en enemigo público de la defensa. Su tiro al larguero no fue lo único que vio Sergio Rico pasar cerca de sus guantes. El galo lo intentó una y otra vez, y el peligro fue muy real en más de una y dos ocasiones, en las que Sergio Rico volvió a ser héroe con paradas providenciales. Tuvo que modificar así sobre la marcha Sampaoli su propuesta y regresar al 4-4-2 para cerrar las vías de agua y arroparse por el centro. No fue tan mala la primera mitad nervionense, pero la mayor intensidad de los franceses decidieron cada duelo dividido y empezó a encender a la grada.
Afortunadamente la segunda mitad cambió la cara al equipo. En la portería de gol sur se vio a un Sevilla tirado por su nueva gran estrella con permiso de Vitolo. Samir Nasri se ha destapado como el nuevo motor del equipo tras la salida de Banega. Cada vez baja más a recibir para darle la salida que necesita al equipo con la ayuda de N’Zonzi. Es el primero en presionar, una de las señas de indentidad de Sampaoli que hasta ahora poco se había visto, pero hoy por fin sucedió. Fue una historia totalmente distinta, los hispalenses crearon peligro desde la presión en el robo de balón en la salida rival, y ayudados por las ganas de Ben Tedder y Vietto, el Olympique desapareció por mérito local. La salida de los vestuarios fue un clínic sevillista. Toques en corto, control, posesión, mordiente, llegadas por banda, por el centro, pases de tacón, y todo hasta que llegó el gol. El asedio dio la oportunidad a N’Zonzi de colgar un balón al segundo palo donde Vietto con la cabeza superó al portero, asistiendo a Ben Yedder que también con la testa la metió dentro. Golazo y empujón a la grada y al equipo. No bajó los brazos y buscó más. Ocasiones cayeron de todos los colores, sobre todo cuando se fue un desaparecido y desacertado Franco Vázquez y entró Iborra. La consistencia del medio campo ayudó a que la presión de los de arriba fluyese con más libertad, viéndose el Lyon desbordado. El resultado es muy engañoso para lo que se vio en el partido. En la primera mitad los visitantes pudieron adelantarse en más de una ocasión, y en la segunda el Sevilla pudo encarrilar el gol average con los franceses, que a priori serán los rivales por la clasificación. En cualquier caso el Sevilla por fin ha mostrado algo del equipo que se espera de él, y mientras sigue puliendo defectos, lo hace sumando puntos en la máxima competición continental.
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