El Barcelona vence de nuevo al Sevilla en la vuelta de la Supercopa de España (3-0) en un partido muy cómodo para los catalanes, en el que el nuevo equipo de Sampaoli se volvió a mostrar muy verde
Con media Supercopa ganada, el Barcelona ha convertido hoy la vuelta en un trámite desde muy temprano, anulando completamente las opciones del Sevilla que trató de buscar la sorpresa desde el inicio pero acabó desquiciado. Es evidente que el estilo que propone Sampaoli está más que verde aún. De nuevo los títulos del verano se han escapado, uno con más crueldad que otro, y el inicio de liga parece que pilla al equipo en pañales. Llegaba al Camp Nou con una defensa completamente en cuadro, sin Rami, Pareja, Carriço y Kolo. Defensa de tres y mucho jugador de ataque. Podría tacharse de suicidio pero es el estilo, y al final, el Sevilla ha acabado tirando más a puerta que un Barcelona que también ha hecho rotaciones. Suárez, Rakitic, Piqué o Alba se han quedado fuera del once inicial, pero con Messi basta. El 3-0 fue obra del argentino tras un doblete de Arda, que abrió la lata demasiado pronto para los intereses sevillistas.
Comenzó el Sevilla con un dibujo plagado de triángulos para dominar la pelota y combinar desde atrás hasta tres cuartos de campo, y como no, con la presión adelantada y disputándole la posesión a los de Luis Enrique. Puso en aprietos al Barcelona y nada tuvo que ver el equipo andaluz con el de la ida. Bravo se tuvo que emplear dos veces con dos remates de Ben Yedder puesto que hoy si creó peligro el conjunto de Sampaoli siempre que pudo, pero le falta el gol. El Barcelona a pesar de la presión del Sevilla, supo sufrir los primeros minutos, hasta que en la primera salida, Messi cogió la pelota en la frontal y metió un pase en profundidad para Arda Turan que no perdonó en el mano a mano con un desfortunado Rico. A partir de ahí el Barcelona pudo jugar con tranquilidad, el Sevilla siguió a lo suyo pero con la moral muy tocada. Jugó cómodo el equipo blaugrana aunque sin tener ocasiones claras, las que si tuvo el Sevilla con las llegadas de Mariano por la derecha y con su juego por dentro. Las caídas a banda de Ben Yedder y las contras provocaron la mayoría del peligro nervionense, pero los disparos siempre son flojos, desviados o no llegan a buen puerto. El dominio del Barcelona creció a pesar de que el Sevilla trató de seguir igual, lo que le dio una oportunidad tras un disparo de Correa que despejó Umtiti con la mano dentro del área. El penalti incomprensiblemente lo tiró Iborra, y lo adivinó Claudio Bravo. Justo antes del descanso, Mercado envió un balón al larguero para aumentar la sensación de mala fortuna de los rojiblancos, que veían como una llegada del Barcelona se traducía en gol, mientras las suyas adolecían de pegada.
Para colmo, en el minuto uno de la reanudación, Arda Turan hizo el doblete desde 30 metros tras un fallo colectivo de la defensa rival. Sentenció el título y además tuvo una opción de hacer un hattrick, pero su vaselina se marchó demasiado alta. Solo diez minutos después con un Sevilla muy tocado, Digne puso un balón al área para que Leo Messi lo cabecease cruzado a la red ante la pasividad de Sergio Rico. Ya no hubo más. Se congeló el partido y se convirtió en un encuentro típico de pretemporada donde ambos equipos y entrenadores estaban pensando más en el primer partido de liga que en sacar algo positivo de ahí. De hecho, el Barcelona tuvo tiempo para una mala noticia. Mascherano se lesionó a falta de cinco minutos para el final y dejó al equipo con diez por haber agotado los cambios. El Barcelona se hace con un nuevo título que sigue sin saciar su hambre, y el Sevilla vuelve a perder otro, convirtiendo los agostos en un calvario.



























