3-0 ha vencido el Sevilla al Borussia de Mönchengladbach en su debut en Liga de Campeones, tras disfrutar de 19 ocasiones de gol y tres penaltis a favor
Victoria del Sevilla, por fin, en partido oficial esta temporada. Desde aquellos 45 minutos en Tiflis frente al Barcelona, el conjunto nervionense era un fantasma de si mismo, que ha reaparecido hoy como un titán, arrollando al pobre rival que ha tenido la mala suerte de ponerse hoy en frente. Había ganas en el Sánchez-Pizjuán de volver a oír el himno de la máxima competición continental, pero ni siquiera se ha podido escuchar. El ambiente y las ganas han tapado la música de Händel y han dado paso a un nuevo Sevilla, que ha terminado disfrutando de un resultado incluso corto, facilitado por la benevolencia del rival que llegaba en horas muy bajas.
Los técnicos, que afrontaban graves bajas en defensa, han tenido que meter atrás efectivos no habituales. Además en el cuadro alemán, Xhaka y Hermann tampoco han sido de la partida, y eso añadido a ser colista de la Bundesliga con 0 puntos y 12 goles en contra, no son las mejores condiciones de afrontar la competición más exigente del continente. Llorente no fue de la partida tampoco en el Sevilla, salió Gameiro como único punta, asistido por Banega, Vitolo y Reyes como línea de tres tras el francés. En el doble pivote, N’Zonzi y Krychowiak repetían el dibujo del Ciudad de Valencia, al igual que la línea de cuatro de circunstancias atrás.
El encuentro no dio casi tregua a un pobre Borussia. La primera mitad fue de un dominio incontestable sevillista. Era otra cara de los de Emery. Salir a morder, presionar, sudar y dejar la impresión de querer aplastar al contrario, algo de lo que ha adolecido el Sevilla en el último mes. En el minuto cuatro se encontró con una doble ocasión clarísima. Primero tras una gran jugada Vitolo manda al palo la pelota, que le cae a Reyes franca en el área para empujarla, pero el utrerano la manda incomprensiblemente a las nubes. Con un inicio arrollador, donde al Gladbach se le ha notado falto de fuerzas, el Sevilla aprovechaba una lenta basculación germana para mover al rival de un lado a otro con los cambios de orientación de Banega, pero pronto se le agotó la velicidad al conjunto nervionense. El Borussia adquirió más presencia y tuvo dos llegadas con rápidas salidas al contragolpe que finalizaron de la peor manera por suerte para el Sevilla. A partir de ahí, monólogo total. Los rojiblancos han encerrado al Gladbach en su campo hasta el 2-0. En el 30 Gameiro tiene una de cabeza que se marcha al lateral de la red, y en el 42 tiene un mano a mano que finaliza con un disparo cruzado que despeja Sommer abajo. Incomprensiblemente, al descanso seguía el 0-0 en el marcador.
Todo daría la vuelta de la forma más inesperada posible. En el minuto 46, un dudoso penalti lo transforma Gameiro en el 1-0, pero tan solo dos minutos después, un nuevo penalti, este clarísimo sobre Vitolo, lo mandaría el mismo Gameiro al larguero. Con el Sevilla volcado la tuvieron Banega y Vitolo. El canario ha dado hoy un festival, de nuevo frente a los alemanes como el año pasado en UEFA. En un ejercicio de justicia, el árbitro se atreve a pitar en el 65 otro penalti, también clarísimo sobre Gameiro. Lo tira Banega y gol. 2-0. Emery introdujo cambios y el Sevilla se echó atrás para esta vez buscar las contras obligando al Borussia a venirse arriba. En el 82 entró Konoplyanka, y en el 83 metió un gol desde el córner que ciertamente se comió Sommer. Resultado más que justo, y fiesta final en el Sánchez Pizjuán.
El Sevilla se olvida así del mal inicio de liga y ya piensa en el Celta de Vigo para buscar sus tres primeros puntos del campeonato. Ojito con este Sevilla que ha despertado, y empieza a engrasar las nuevas piezas. Unai ha encontrado la tecla.



























