Cuando camino de Sestriere, después de poner patas arriba el Giro de Italia en el Colle Delle Finestre, Mikel Landa (Astana) paró a esperar a Fabio Aru (Astana), Alberto Contador (Tinkoff) respiró aliviado. Nadie entendió aquella maniobra en la que se renunciaba a la lucha por la maglia rosa a cambio de, tal vez, levantar los brazos en una etapa más. Mucho tiempo después, en la jornada de la Vuelta disputada integramente en Andorra, hace ahora una semana, la estrategia de Astana, o mejor la de Mikel Landa -que como posteriormente reconoció actuó motu propio– va camino también de hacer correr ríos de tinta y veremos si casi de sangre. Con el vitoriano (auto)eliminado entonces para la clasificación general con más de 20 minutos perdidos no me pregunten dónde, la estrategia lógica de una escuadra que viene a ganar la carrera habría sido esperar a su compañero Aru, que completó aquella etapa en segunda posición, cediéndole en primer lugar la bonificación por ganar la etapa (estaríamos hablando ya sólo con eso de +4 segundos) y haciendo a tope un par de kilómetros que permitiesen al líder del equipo arañar otro puñado de segundos. Un completo despropósito del que hoy somos conscientes de su verdadera magnitud. Sólo funcionando como un equipo normal, Fabio Aru tendría hoy media Vuelta en el bolsillo. Así, deberá esperar, veremos si varios días o varios años. Por cierto, por cerrar el tema, en rendimiento Mikel Landa culminará un año casi de 10. En profesionalidad, muy deficiente.
Pero hablemos de la etapa de hoy. 20 días aludiendo a Burgos, y en Burgos se cumplieron los pronósticos. Tom Dumoulin (Giant) se impuso en la crono con autoridad y recuperó el mallot rojo que ya portó medio en broma la primera semana. Purito (Katusha), también como sospechábamos cedío más de tres minutos con el holandés y se coloca a más de un minuto en la general. Tendrá que intentar la heroica en los tres días que restan ya que, aunque sea difícil, posiblemente no tendrá otra oportunidad mejor para ganar una grande. Aunque poco se puede reprochar a un corredor con la clase de Joaquím Rodríguez, es una lástima que no haya sido capaz de progresar en la especialidad de contrarreloj, lo que le ha privado de que su palmarés estuviese a estas alturas adornado con al menos un Giro de Italia y una Vuelta a España. Por ponerlo en contexto, el joven e inexperto Esteban Chaves (Orica), sin nada en juego y con sus 50 kilos de peso, completó la etapa en 23 segundos menos que Purito…
Con Purito necesitado de una improbable machada, lo que queda de Vuelta parece cosa de dos…y de los aliados y enemigos en equipos rivales y propios. Ni que decir tiene que los 3 segundos que separan a Aru de Dumoulin pueden recuperarse casi en cualquier sitio, sin necesidad de grandes alardes y posiblemente sí de una pizca de astucia. Mañana primera oportunidad con el final en Riaza, justo tras el descenso del Puerto de la Quesera, de primera categoría (que nadie se relama demasiado, los puertos en el centro de España los categoriza otro señor distinto que en Andorra o Asturias). Visto lo visto, complicado sacar de punto a Dumoulin en un puerto así, pero tal vez un ataque bajando pueda ser más efectivo. Por lo que pueda suceder, Astana haría bien en controlar la etapa para que las bonificaciones también jueguen. Pasado mañana, final en Ávila, con la mítica rampa al abrigo de las murallas. Que nadie se engañe demasiado, porque estas etapas nerviosas y sin pendientes del 20%, incluimos la del sábado por la sierra de Madrid, pueden ser tan favorables a Aru como a Dumoulin. En cualquier caso, lo que parece fijo es que la emoción estará asegurada hasta llegar a Cibeles.



























