Por Carlos Oleagoitia
Dolgopolov (22º) y Stakhovsky (98º) serán los principales escollos en septiembre pero el sorteo trajo esa misma suerte de jugar de local para los de Alex Corretja
La Ucrania (24º) de Alexander Dolgopolov, número 22 de la ATP, y Sergiy Stakhovsky, por los pelos entre los 100 mejores del mundo, ha sido el caramelo que el sorteo realizado esta mañana en Londres ha deparado la a España de Alex Corretja para dirimir si los grandes dominadores de la última década en el tenis por equipos descienden de categoría o si se mantienen en liza para el año que viene optar a otra Ensaldera más. Eso será en septiembre pero de los rivales posibles, Ucrania quizás fuese la menos temible a priori y encima la suerte acompañó a los españoles porque como siempre que dos naciones nunca se han medido en la Davis, suele ser un puro sorteo quien dicte a los locales en la infinita ventaja de elegir superficie y la que castiga al visitante a tener que viajar y encima sufrir tanto al público en contra como una pista siempre contraria a sus intereses. Todo esto es parte del juego, ‘todo legal como gustaban decir los mafiosos’, pero no es menos cierto que ante la rémora de España como visitante cuando faltaban sus puntales, jugarse la permanencia en casa es tener el pase garantizado en buen tanto por ciento.
Pero antes hay que jugar y al otro lado de la red comparecerá un combinado ucraniano que juega la Davis desde 1993 como corresponde a su excisión de la post Unión Soviética y que en estos 20 años jugó un total de 50 series con un balance de 31 victorias y 19 derrotas, si muy bien la mayoría de ellas en niveles inferiores contra naciones de mucho menos nivel que la suya. Su mejor actuación la tuvieron en 2009 cuando alcanzaron la ronda de octavos del Grupo Mundial, pero Bélgica los despachó como visitantes y desde entonces andan buscando romper ese techo. La andadura ucraniana este año vislumbra dos ajustadas victorias en el quinto partido, primero ante la Eslovaquia (35º) de Lukas Lacko (80º) y después ante una Suecia (20º) muy venida a menos los últimos años. Pero estas dos victorias tuvieron la peculiaridad de haberse logrado como locales y quizás España pueda explotar ese deshábito de condición de visitante que puedan tener los ucranianos. Aunque la clave para una victoria española quizás esté en explorar en la dificultad de los ucranianos en respaldar la aportación de Dolgopolov (22º) con un segundo tenista más solvente y un dobles que no haga agua por todos los lados.
Otro dato que pueda invitar al optimismo también está en la más que segura presencia de las mejores raquetas españolas en esta ronda, empezando por un Nadal (5º) ausente del equipo español mucho tiempo ya, y que recientemente mostró su dispoisción a jugar si el entrenador lo considera importante. Nadie duda de que la pista elegida por Corretja y compañía será de tierra batida y a nivel del mar para avivar el característico juego del tenis español pero quizás la gran traba se encuentre en que la eliminatoria llegará en el noveno mes de competición para los tenistas, cuyas piernas seguramente vendrán muy castigadas tras salir de todo un largo verano de pistas duras americanas. Eso sí, la adaptación para los tenistas de la ‘Armada’ siempre es más rápida por conocimiento histórico de la misma y quitando los ramalazos de genio de un tenista tan atípico como Dolgopolov (22º de la ATP, llegó ser 13 del mundo el verano pasado y tiene dos títulos en su poder, uno de ellos sobre arcilla en Umag hace dos años, ojo con esto), el veterano Stahkovsky (98º) se encuentra a la spuertas de la retirada y el joven Marchenko (122º) tampoco acaba de asentarse entre los asiduos más arriba de los Challenger.
Escrito al son del ‘Run run run’ (1967) de The Velvet Underground.



























