El Sporting gana al Córdoba en un partido marcado por las protestas de la afición
Alejandro Rozada (@alexrozada)
Poco importaron los goles de Carmona, David Rodríguez y Santi Jara. La noticia no estaba en el campo, sino en las gradas y en los aledaños del estadio. Y la noticia no estuvo en el partido; estuvo en los instantes previos y en las protestas expresadas por la afición durante el encuentro. El sportinguismo está harto. De mediocridades, tópicos, excusas, mentiras, medias verdades, decisiones absurdas… Los sportinguistas han dicho «basta ya» y lo de menos fue la holgada victoria ante el Córdoba. Fue una victoria inútil, a medias, en un Molinón con las gradas semi vacías (10.621 espectadores), que ha llegado a destiempo y que no va a disimular la mediocre temporada del Sporting. Diga lo que diga el míster José Ramón Sandoval, que este viernes no tuvo reparos en declarar que este curso no ha sido un fracaso. Este tipo de declaraciones absurdas son las que sacan de sus casillas a la afición.
El sportinguismo se levantó ayer contra el máximo accionista y los consejeros que han llevado al equipo a navegar de nuevo con pena por un mar de Segunda. Atrás quedaron los años felices de Preciado y, al igual que ocurriera en 1998, el Sporting vuelve a estancarse en una categoría que no se ajusta al peso histórico y a las exigencias económicas de un equipo centenario. Razones de peso para que más de 1500 aficionados se concentraran en los aledaños de la puerta de autoridades del estadio de El Molinón para protestar contra la gestión deportiva y económica que ha devuelto al club asturiano a su pasado más oscuro. La protesta, organizada por la peña Ultra Boys, fue secundada por las asociaciones «Tu fe nunca decaiga» y «Unipes», que también quisieron aprovechar el partido ante el Córdoba para criticar la gestión llevada a cabo por el consejo de administración del club.
«Por un Sporting libre», «Fernández vete ya» o «El Sporting somos nosotros» son algunos de los lemas que exhibían los aficionados en pancartas y bufandas durante su concentración delante de la fachada principal de El Molinón. También entonaron cánticos contra el máximo accionista del Sporting, José Fernández, y el presidente del Consejo de Administración, Manuel Vega Arango, al que calificaron de «títere». No se produjeron incidentes y, pacíficamente, los sportinguistas expresaron su malestar por la situación del equipo. Las protestas continuaron en el interior de un desangelado estadio, donde se corearon consignas durante el desarrollo del partido. Incluso los Ultra Boys se movieron por todo el estadio en una demostración palpable de que el movimiento de liberación se demuestra andando. Porque el sportinguismo se mueve.
Al final se consiguió una victoria en lo futbolístico de escasa trascendencia. Porque a la espera de que el máximo accionista del Sporting ponga un precio a sus acciones para facilitar de una vez el tan ansiado cambio de gestión, se logró un cómodo e inútil triunfo (3-0) ante el Córdoba. Lo importante es que la afición ha mostrado su hartazgo pidiendo a gritos una renovación difícilmente aplazable durante mucho tiempo. La situación ya es demasiado tensa. Para muestras, la carga policial, con desalojo incluido, que se produjo en el Fondo Sur al final del partido y los incidentes en el parking de El Molinón por la entrada de un grupo de aficionados.



























