José Aurelio Gay es un hombre de palabra. Lo ha vuelto a demostrar. Si antes del encuentro frente al Córdoba, prometió un equipo distinto, con una buena imagen, y se cumplió su promesa pese a la derrota, en la previa del choque ante el Sporting aseguró que se iba a conseguir «un buen resultado que nos haga resurgir». Bingo. Un resultado fantástico y el sabor de boca, mejor aún. Con regusto de épica, de remontada. Con la fotografía de los jugadores celebrándolo en una esquina con la afición. Unos 500 aficionados que se acercaron hasta El Molinón para ver ganar a su equipo. Para comprobar que sigue vivo. Los goles de Bocanegra (aunque el árbitro en el acta se le otorga a Quini, que se encontraba en posición de fuera de juego) y Koné fueron los goleadores: Sporting 1 – 2 Racing.
Arranco el partido y al poco de empezar el Racing ya tuvo su ocasión de la manos de Óscar Pérez desperdiciaba un mano a mano con el meta Cuellar. Mal presagio, aunque el Racing parecía continuista con respecto a la imagen del pasado sábado. Nada más lejos de la realidad. Poco más de diez minutos duró el espejismo. Imprecisiones, facilidades, huecos…. Se avecinaba tarde de terror.
Así, un saque de banda colgado al área por parte del Sporting, la defensa del Racing lo convirtió en peligro y asistencia. Héctor Yuste no acierta a despejar, y David Rodríguez, atento, envía la pelota al fondo de las mallas. Nos hundia mas hacia el abismo este gol.
La cosa seguía el Racing era el de las penosas ocasiones. Por eso el Sporting gozó de varias ocasiones que podrían haber machado el partido y los hilos de vida del paciente.
La vuelta del descanso no fue mucho mejor. El dominio empezó a alternarse, más por especulación de los asturianos, que por mérito de los cántabros, que seguían sufriendo cuando el ataque rojiblanco combinaba. Por dentro y por fuera. Fueron unos cuantos los acercamientos gijoneses a la meta de Mario, pero cuando retumbó el poste, y también las esperanzas verdiblancas, fue cuando Jara mandó la pelota al palo.
Pero todo cambio cuando Gay movio banquillo dando entrada a Jairo y Koné para darle velocidad al equipo. El centrocampista cántabro colgó un córner medido, a la cabeza de Bocanegra, que empató el partido. Este tanto hizo reaccionar al equipo que parecía un equipo nuevo, que metió en su área al Sporting y empezó a poner nervioso a un, hasta entonces, ocioso Cuellar.
Poco despues Koné arrancaba se coló entre los defensas, alcanzó la pelota y se plantó sólo, con los zagueros en el retrovisor, ante la meta rojiblanca. Gol y aire. La vuelta al marcador.
Este hacia que toda la afición desplazada hasta tierras asturianas convirtiera El Molinón una fiesta y coger moral tanto afición como jugadores y ver que el viejo Racing sigue vivo.




























