Un doblete de Kavin Gameiro saliendo desde el banquillo, dio la victoria a un Sevilla que sufrió demasiado para ganar al Sporting
Nueva victoria del Sevilla esta noche en el Ramón Sánchez-Pizjuán, que se está acostumbrando a ver a su equipo ganar ante cualquier rival que se le presente, sea el Rayo, el Sporting, el Barcelona, la Juventus o el Real Madrid. Tras un inicio de liga muy pobre, vuelve a ser un fortín el feudo de Nervión, que hoy ha visto a un rival buscando el empate desde el minuto uno. En estos casos suele suceder que se pierde. Es cierto que el juego sevillista aún es muy mejorable, pero en la situación del club hispalense solo vale ganar, sea como sea. Salió Emery con mucha concentración de jugadores en el medio, tantos, que al descanso ya tuvo que rectificar a un equipo que tenía la pelota pero no creaba una sola ocasión de peligro. Hubo por ese motivo dos partidos totalmente distintos. Uno de 45 minutos que no dejó absolutamente nada, y otro que fue un asedio del Sevilla, perpetuo, donde el Sporting fue incapaz de salir de su terreno.
El Sevilla juega siempre a lo mismo, con el mismo sistema, con interiores y laterales que parecen extremos, pero con centros de esos que suelen ir a ninguna parte. Aprovechó el Sevilla su superioridad en la media para dominar todo el partido. Banega, desde el principio, se hizo con la pelota, trató de mover a su equipo, pero no había profundidad alguna en el juego. Normalmente falla el último pase, pero hoy fallaron todos. Se erró demasiado en esa faceta y se mostró un equipo muy plano sobre el terreno. No hubo peligro en las áreas, salvo un remate de Llorente en el 33 que atrapó Cuéllar. En el Sporting no apareció hoy Halilovic, y el único que lo intentó fue Ndi.
Emery se dio cuenta de su error, y antes de empezar la segunda mitad introdujo a Konoplyanka. El ucranino, en el minuto 47, ya había disparado tres veces. La salida de N’Zonzi, pieza innecesaria ante el dominio y la poca claridad en ataque de los suyos, fue clave para que el Sevilla fuese más incisivo por bandas, sobre todo la izquierda. Konoplyanka lo rompió todo, y Banega disfrutó de más apoyo en el pase, tanto, que se acabó soltando y jugando con una comodidad abrumadora. Fue otro de los grandes protagonistas, disparando dos veces a puerta antes de que se cumpliesen los primeros cinco minutos de la segunda mitad. Fue un asedio abrumador de los sevillistas. Se jugó toda la segunda parte desde tres cuartos de campo en adelante. Los centros desde la banda fueron un bombardeo continuo; el peligro de Konoplyanka, una tortura para los sportinguistas. El peligro cesó en lo que a disparos se refiere, hasta el 63, donde comenzó otra ofensiva sevillista con la entrada al campo de Gameiro, por un Vitolo desaparecido. De nuevo Konoplyanka con dos disparos más y Banega con otro, pusieron el último aviso antes de la tempestad.
El colegiado en el 73 pita penalti. Llorente llevaba todo el partido haciendo un trabajo bárbaro en ataque, sufriendo varios penaltis que no fueron señalados. Fue el menos penalti de todos, el que convirtió Gameiro para que la grada y el equipo pudiesen respirar. Luis Hernández vio en la acción la segunda cartulina amarilla, quedándose el partido plácido para el Sevilla, que haría el segundo a los pocos minutos en otra gran jugada. Yehven Konoplyanka, por la izquierda, puso un balón al segundo palo para que Gameiro, solo, gracias al movimiento de arrastre de Llorente, cabecease para poner la puntilla al partido. De ahí al final el Sevilla se bastó con tener la pelota, y con un disparo al palo de Banega en el descuento.
Ganó el Sevilla que, a falta de los partidos del domingo, suma 22 puntos y se coloca ya séptimo. La semana que viene será protagonista en el plato fuerte de la jornada. El Villamarín está preparado para vivir un Betis-Sevilla, dos años después del último.



























