Celta y Athletic se enfrentaban en Balaídos en un duelo de necesitados. Aunque los motivos son muy diferentes. Mientras los gallegos tratan de dar síntomas de un juego característico en el que impera el toque de balón por encima de todo, los fallos de concentración defensivos han hecho del Celta un equipo preocupantemente endeble en la parcela defensiva. La parte ofensiva ha dejado de funcionar en pocos partidos y tanto Maxi Gómez como Iago Aspas o Piones sisto se han repartido el protagonismo en los diferentes duelos disputados.
Por otro lado contamos con los pupilos del ‘Cuco’ Ziganda. Un Athletic Club de Bilbao en el que siempre ha destacado un juego claro y directo, en el que el toque de balón funciona como váscula para llevar rápido el esférico a las bandas y desde ahí poner suculentos centros a las cabezas tanto de Aduriz como de Raúl García. Pero hasta eso se ha perdido en este Athletic en el que las ideas claras no aparecen.
Con estas situaciones daba comienzo el partido en Balaídos. Los comienzos no siempre son fáciles y eso se encargaron de demostrar ambos conjuntos. Durante los primeros minutos el dominio de balón no se le atribuía a ningún equipo pero fue el Celta el encargado de dinamitar la situación.
Acertados cambios tácticos de Unzué
Unzué estableció diversos cambios tácticos que dieron un resultado sobresaliente y que le permitiron al conjunto celeste fulminar al equipo vasco. Sisto partía desde la banda derecha pero aparecía constantemente en la mediapunta, sorprendiendo a la zaga visitante. Por otro lado, Daniel Wass, que acostumbraba a vivir en el medio del campo, varió su posición para alternar su situación y establecerse como un perfecto interior diestro con el que los centros parecían cuchillos. Y por último, pero no menos importante, Iago Aspas jugando de lo que mejor sabe jugar Iago Aspas. El de Moaña acompañó en casi toda la primera parte a Maxi Gómez en la punta del ataque y vaya si se notó.
Llegaba entonces el minuto 16 de la primera parte y el internacional danés, Pione Sisto, ponía un centro preciso desde el costado derecho con la pierna izquierda. Cualquier diría que es su pierna menos buena porque el balón llegó en perfectas condiciones a la espalda de la defensa bilbaína y apareció Sergi Gómez para, con un sutil cabezazo, hacer una parábola imposible para Kepa, el portero visitante. El 1-0 se instalaba en el electrónico y no sería el último.
Ante el desconcierto vasco, un despeje en el medio del campo celeste se convertía en un pase perfecto para que Iago Aspas aprovechase la indecisión de la zaga rival para controlar, correr y matar. El 2-0 llegaba de tiro cruzado ante el que tampoco pudo hacer nada Kepa, que se estiraba sin premio.
Pero el premio de los gallegos no quedaría ahí. Aproximadamente en el minuto 25, Daniel Wass utilizaba su gran capacidad para centrar para poner un balón medido a Iago Aspas, que adelantándose a la defensa del Athletic, ponía un gran cabezazo cruzado imposible para el meta visitante.
El partido parecía entonces finiquitado pero pasada una media hora de pleno éxtasis para la grada viguesa, el Celta replegó sus líneas y el Athletic se impulsó. Asi llegó el 3-1, un impresionante disparo desde la frontal del área que se coló por la escuadra de Rubén Blanco, convitiéndose en una perfecta estatua.
Acababa la primera parte con los vascos aturdidos por los golpes que los vigueses le asestaron y que supieron mantener hasta el final del primer periodo.
La reacción de Ziganda no se hizo esperar e hizo entrar en el verde a Aritz Aduriz y a Iturraspe. Buscaba entonces encontrar un mayor equilibrio con el balón para poder moverlo rápido a posiciones exteriores desde donde los extremos pudiesen nutrir de buenos centros tanto a Aduriz como a Raúl García. Quería entonces buscar una idea clara de juego y defenderla.
Y, es sabido, que aunque ofensivamente este Celta tiene mucho potencial, defensivamente no está ofreciendo su mejor versión. Entonces el equipo de Ziganda intentó asoballar a los celestes sabiendo de su débil juego aéreo, creando grandes oportunidades, como el gol salvado en la línea de gol por el meta vigués tras un cabezazo de Laporte.
Insistían los leones pero tampoco de una manera desbordante, lo que permitió al Celta estirarse en determinados momentos, creando alguna que otra clara ocasión desperdiciada por el triplete ofensivo.
Acababa así el partido y los tres puntos se quedaron en Vigo. Puntos que sirven al Celta de gran respiro para asentarse en la zona media de la tabla en la Liga Santander mientras que, por otra vertiente, el Athletic no arranca y sigue descendiendo puestos en la tabla. Final feliz para la parroquia viguesa que por fin pudo ver un resultado favorable sin tensiones ni sufrimientos.
FICHA TÉCNICA
Celta: Rubén Blanco, Hugo Mallo, Fontàs, Sergi Gómez, Jonny; Lobotka (Radoja), Pablo ‘Tucu’ Hernández, Wass; Pione Sisto, Iago Aspas (Jozabed) y Maxi Gómez (Guidetti).
Athletic Club: Kepa; Bóveda (Lekue), Laporte, Núñez, Balenziaga; San José, Vesga (Iturraspe); Susaeta, Raúl García, Córdoba ( Aduriz); Williams.
Goles: 1-0 Sergi Gómez, 2-O Iago Aspas, 3-0 Iago Aspas, 3-1 Raúl García.
Árbitro: Gil Manzano.



























