El Fútbol Club Barcelona se enfrentaba al Valladolid con el objetivo de revertir la tendencia de los últimos partidos, ya que los azulgranas encadenaban tres encuentros consecutivos sin conseguir una victoria.
El escenario parecía ser el idóneo, recibían al decimosexto clasificado de la liga tras una semana sin carga de partidos. Todo apuntaba a una victoria «fácil» del Barcelona, pero nada mas lejos de la realidad, ya que desde el minuto uno de partido se vio a un Barça dormido.
Valverde optó por rotar a varios de sus jugadores, Vermaelen dio descanso a Lenglet, Carles Aleñá salió en el lugar de Ivan Rakitic y Boateng volvió a ser titular. A pesar de tanta rotación se encontraban jugadores como Messi, Dembelé, Jordi Alba… que estuvieron lejos de su mejor nivel.
El futbol de los culés era poco fluido, lento y previsible por lo que no lograron acercarse en exceso a la meta rival, y cuando lo consiguieron, se toparon con un pletórico Masip.
En la segunda parte el técnico blaugrana decidió dejar las rotaciones a un lado y meter en el campo a toda la artillería; algo que no sirvió de mucho ya que tras la entrada de un fallón Luis Suárez y unos previsibles Coutinho y Rakitic la tónica del equipo siguió siendo la misma.
El penalti cometido a Piqué en la primera mitad, que además fue el mejor de su equipo, salvó al Barcelona, ya que esta fue la única manera de batir al portero pucelano y de conseguir una victoria por la mínima pero vital para acercarse un poco más al título de liga.


























