El Villarreal muestra una mala imagen ante un Zürich que juega en la Segunda división suiza, pero que plantó cara en El Madrigal y se adelantó por un error de N’Diaye. EL equipo se recompuso y Jonathan Dos Santos y Pato consumieron la remontada.
Tras la decepción de la eliminatoria de Champions frente al Mónaco, h
oy regresaba la Europa League a un Madrigal que pese al llamamiento del club no presentó su mejor entrada. Sin duda, los jueves no son buenos horarios para la gente que trabaja y para los niños que mañana deben ir al cole. Finalmente, se cubrió una entrada digna, aunque eso sí, los aficionados parecían adormecidos, pues prácticamente en ningún momento del partido se escuchó que animasen al equipo. Posiblemente, porque el juego tampoco llamaba a ello.
Llegaba a El Madrigal, un Zürich que juega en la Segunda División suiza, pero que se clasificó tras proclamarse campeón de Copa, fíjense qué cosas. La afición esperaba que se ganase sobradamente, pero lo cierto es que el equipo suizo plantó cara, y todo se le puso mucho mejor cuando tras un error de N’Diaye en el minuto 2 de partido, les otorgaba el primer gol. Otra vez un error del centrocampista, hacía al equipo ir a contracorriente, pero esta vez en El Madrigal no se escucharon pitos, sino aplausos que sirvieron al jugador para recuperar confianza, y que terminó completando un partido muy serio y recuperando muchos balones. El equipo se tuvo que rehacer y lo hizo a la perfección, en parte gracias al juego entre líneas que ofrecían Cheryshev, Bruno, Jonathan Dos Santos y Alexandre Pato, que llevaron la batuta en ataque.
Pato, que había fallado dos ocasiones claras, no falló a la tercera y metió un gran gol que ponía el empate en el marcador. Había transcurrido media hora de partido. Y cuando la grada ya empezaba a sacar sus bocadillos para cenar en el descanso, Dos Santos y Pato se sacaron de la chistera una gran jugada que terminó con gol del mexicano. Seguro que será uno de los goles de la jornada, y no es de extrañar. La cena sentó mejor a los aficionados tras es
a remontada.
Ya no se movería más el marcador en una segunda parte aburrida, donde el Villarreal no consiguió retener el balón ni darle la movilidad necesaria. Se notó el cansancio en hombres de banda, que tuvieron que ser sustituidos y la falta de ideas en el centro del campo. Solo Sansone, que había salido por Santos Borré pudo aumentar la distancia en el marcador, pero le anularon el gol por un correcto fuera de juego.
El domingo el Villarreal recibirá a la Real Sociedad a las 18.30h, con otro once titular y esperemos que con una grada más enchufada, buscarán la tercera victoria consecutiva, pero para conseguirla, se deberán mejorar bastantes cosas que hoy, no se han podido ver en el césped de El Madrigal.


























