Eibar y Sevilla empatan a uno en un partido que tuvo tres fases y en el que las decisiones técnicas y arbitrales fueron decisivas en el resultado final
Una semana más el Sevilla deja la terrible sensación de tirar los puntos e intentar recuperarlos en los últimos minutos con arreones que rara vez surten efecto. No apareció el equipo hispalense hasta el minuto 60 de partido, y pretender ganar así a un equipo teóricamente inferior es irrisorio para las aspiraciones del Sevilla. Emery parece no darse cuenta de la plantilla que tiene. Sigue jugando en función del rival, cuando son los rivales los que deberían jugar en función de la calidad nervionense. Jugar con Iborra como enganche debería ser un recurso y no una costumbre, y más teniendo a jugadores como Immobile o Konoplyanka sentados en el banquillo por decreto. N’Zonzi no se sabe muy bien que aporta a día de hoy, a Krychowiak se le caen los minutos de las piernas, y en ataque el que más interviene es Coke, el lateral derecho, lo que define perfectamente la situación y el fútbol que pretende Emery.
Mendilibar puso un equipo que visto lo visto esta temporada, podía hacerle mucho daño al equipo sevillista. Perfecto para contragolpear y jugar con velocidad. No le hizo falta, porque aunque apenas llegó el Eibar con peligro, seguro que no esperaba verse por delante en el marcador tan pronto. Lo cierto es que los vascos fueron a por el gol desde el inicio, todo lo contrario que su rival. Ya en el minuto 5 Escalante mandó la pelota fuera en una mala decisión, estando solo dentro del área. Pero nadie se acordó de la acción cuando tres minutos después, a balón parado, Borja Bastón entró como un elefante en una cacharrería pero sin cacharros, para rematar el centro de Saúl desde la izquierda. Clavó el cabezazo en el palo derecho de Sergio Rico y puso el 1-0. A placer remató el eibarrés para ponerse por delante. El Sevilla además no despertaría. El centro del campo en ambos conjuntos era inexistente, los ataques de ambos equipos siempre llegaban al área y cerca de la misma, aunque las imprecisiones blancas eran más que notables en el devenir del partido. El Eibar hizo su juego. Directo arriba buscando la rapidez y aprovechando el lentísimo repliegue sevillista. Los laterales disponían de autopistas en sus bandas, y los centros al área eran una constante. El panorama era negro, y eran evidentes los problemas para juntar las líneas en el Sevilla. La presión de los de arriba, si era salvada, se convertía en un contragolpe fácil y rápido para el Eibar. La única que tuvo en ataque en la primera mitad, la tuvo un desaparecido Reyes, que falló ante Riesgo a diez metros de la portería.
En la segunda parte, el Sevilla cambió con la entrada de Banega y Konoplyanka. Fue el tercer equipo sobre el terreno de juego. Empezó además el festival arbitral. Los sevillistas la tuvieron de todos los colores. Konoplyanka arrastró rivales y creó peligro por su banda, Vitolo y Coke por la derecha, Gameiro remató lo que pilló, y Banega dio una clase magistral de cómo jugar al fútbol. Eso fue a partir del minuto 60, y solo le valió al conjunto de Emery para empatar el partido. Mereció más, por juego, y por dos clarísimos penaltis no pitados por el árbitro sobre Gameiro y Konoplyanka. Especialmente claro el cometido sobre el ucraniano, que recibió un golpe en la cara del defensor sin preocupación alguna por el balón. En el minuto 70 llegó el premio, una de las múltiples jugadas por la banda derecha fue empujada con el muslo por Gameiro que estaba completamente solo en el área pequeña. El partido estaba en una fase en la que parecía que la remontada sevillista era inevitable. Más si cabe, cuando dos minutos después Vitolo en un tres contra cero, no supo definir y desaprovechó la oportunidad de matar al Eibar y el partido. Tres minutos después fueron Konoplyanka, Rami y Gamiero los que tuvieron tres disparos en 15 segundos. En definitiva, antes de entrar Konoplyanka y Banega al campo, el Sevilla había disparado 5 veces. Con ellos, 11.
Incapaz los de Emery de batir la portería de Riesgo, finalizó un nuevo partido donde el Sevilla vuelve a dejarse puntos, y los rivales se escapan. El próximo sábado, tras enfrentarse al Manchester City en Liga de Campeones, el Getafe visitará el Sánchez-Pizjuán, para dar comienzo a un mes complicadísimo en el calendario para los sevillistas. Entre partidos de champions, tendrá que verse con el Valencia, el Villarreal y el Real Madrid. No parece el mejor escenario para mostrar la cara positiva.



























