El tenis español está de enhorabuena, en la ATP Rafa Nadal ha mostrado una de sus mejores versiones, y en la WTA hay una tenista que acapara todos los elogios de prensa y aficionados, Garbiñe Muguruza.
La tenista hispano-venezolana se encuentra en el centro de todas las miradas desde el pasado mes de julio cuand llegó a la final de Wimblendon mostrando al mundo un nivel de juego espectacular. Nació, entonces, una estrella, una esperanza para el tenis femenino español, un modelo a seguir para las jóvenes que están empezando. Pero lo que parecía el comienzo de una etapa ilusionante quedó en un espejismo y la realidad nos mostró otra cosa cuando Muguruza caía en las primeras rondas de los siguientes torneos. Dejó de ser noticia por sus triunfos, las derrotas se sucedían y se acercaba el último Grand Slam de la temporada, el US Open. Entonces decidió cambiar el rumbo de las cosas, Garbiñe rompió con su entrenador Alejo Mancisidor y empezó una nueva etapa junto a Sam Sumyk, una etapa en la que ha ido de menos a más hasta llegar donde está ahora.
A día de hoy, Garbiñe Muguruza es la número 3 del mundo y parece no tener rival sobre la pista cuando saca su mejor tenis. La semana pasada estuvo a un paso de proclamarse maestra en Singapur, jugando contra las mejores tenistas del mundo. Solo Radwanska y el cansancio de competir al máximo nivel en dobles e individual la apartaron de llegar a la final. En dobles, junto a Carla Suárez, fueron Hingis y Mirza, líderes del ranking mundial de dobles, las que les impidieron alzarse con el triunfo en la final.
Pero, más allá de los triunfos y las derrotas, Garbiñe está consiguiendo lo que nadie había hecho desde hace mucho tiempo, llevar el tenis femenino español a las portadas de los medios. Con sus golpes, reveses, fuerza mental y física y el juego alegre y variado que ha mostrado en los últimos torneos, especialmente en el tornea de maestras, ha hecho que la prensa deje de lado los machismos, los tópicos y los estereotipos y se centre en lo deportivo. Garbiñe ha conseguido que no solo se hable de la Champions o la Liga, ha logrado que los aficionados al deporte apunten en sus agendas una cita con el tenis femenino.
Hoy, martes 3 de noviembre, todos los aficionados al deporte de verdad, debemos dar las gracias a Garbiñe Muguruza por hacernos disfrutar del buen tenis, de ese tenis que se vive y se sufre en familia, se comenta con el que tienes al lado y te deja con ganas de más. Un tenis que no tiene nada que envidiar al que se ve en los torneos masculinos: potencia, variedad, lucha y espectáculo para el espectador. Ahora solo cabe pedir que se valore y se reconozca el tenis femenino como el masculino.
Pero volviendo a lo que estábamos, después de todo lo que se ha visto, de todo lo que se ha escrito y de lo que hemos disfrutado con ella en estos últimos torneos, solo nos queda decir: ¡Gracias Garbiñe! Y ojalá esto solo sea el principio de algo más grande.
Un nuevo Nadal
Garbiñe es la gran protagonista del tenis español, pero no es la única buena noticia porque ayer Nadal volvió a jugar una final, nos regaló un nuevo capítulo contra Federer, un clásico de los últimos años.
Rafa ha vuelto, no es el de antes, es un nuevo Rafa, con nuevas limitaciones, nuevos fantasmas, nuevos golpes y estrategias pero con la misma misión: dejarse el alma en cada partido para hacernos disfrutar y morder un nuevo título. Y, después de un año de dudas, derrotas y decepciones, Nadal está volviendo a disfrutar en la pista, ahora es Rafa Nadal el que manda y no las dudas, ahora los errores se transforman en puntos ganadores, los drives y reveses rozan las líneas, sus piernas responden, se mueve con rapidez y soltura y los rivales vuelven temerle en la pista. Le ha cambiado la mirada, vuelve a sonreír y a transmitir confianza.
El domingo nos volvió a brindar uno de esos partidos en los que se disfruta cada punto, un partido y torneo en el que hemos visto a un Rafa que nos gusta. Siempre nos ha gustado, en las buenas y en las malas, pero ahora nos gusta más porque ha dejado de lado todo lo malo, se ha levantado y no se ha rendido ante las adversidades.
No están llegando los títulos pero eso, ahora, es lo menos importante. Tras las últimas semanas, ha ascendido a la sexta posición de la ATP y jugará el torneo de maestros, un año más, un torneo en el que dará todo como siempre lo ha hecho.
Más protagonistas
Pero estos últimos torneos nos han dejado más protagonistas, Roberto Bautista y David Ferrer. Los dos tenistas españoles no se han quedado atrás, aunque sus triunfos hayan sido menos sonados y celebrados, han dejado muy buenas sensaciones y tenis en los torneos disputados. Ferrer, después de un año marcado por las lesiones se hizo con el ATP 500 de Viena y el ATP 250 de Kuala Lumpur, cinco títulos en 2015 y clasificado para el torneo de maestros que se disputará este mes. Por su parte, Bautista alcanzó la final en el ATP 250 de Moscú y el ATP 250 de Valencia, torneos en los que no pudo llevarse el título pero en los que dejó claro que sigue ahí, a la retaguardia, sin acaparar los flashes pero haciendo lo que mejor sabe, jugar al tenis.






























