El Sporting golea al FC Barcelona B en El Molinón para tratar de acercarse a los puestos de playoff (5-2).
Por Roberto Álvarez Llompart (@robert16bm)
Increíble partido el vivido hoy a orillas del Cantábrico. Un césped espectacular, cuan tapete de billar. Húmedo por las lluvias que arrecian los últimos días en la villa marinera, algo que ayudó a que los espectadores pudiéramos disfrutar de un juego veloz, físico, y donde, sin ningún lugar a dudas, los defensas se vieron superados por los atacantes. Para muestra un botón: en la primera llegada anotó a placer de cabeza Rafinha un centro templado desde la banda derecha de Patric en un clamoroso error de concentración de los rojiblancos. Minuto cinco, y los ánimos locales por los suelos. Sirva como excusa la baja en la zaga gijonesa del colombiano Bernardo por acumulación de amonestaciones, aún así, era inevitable resistirse a desconfiar del plantel de Sandoval.
Cuando el Sporting renunció a su estilo, encontró la forma de alzarse con la victoria
Y es que no está hecha esta plantilla para esperar atrás y salir al contraataque. Con una defensa blanda, con varios jugadores recién incorporados desde el filial y sin un poderío físico destacable el proyecto hace aguas. Sin más obligación que cambiar el guión del partido, empezó a presionar arriba el Sporting, acosando la salida del esférico por parte blaugrana y robando balones cerca del área rival. Varias intentonas faltas de fe no fructificaron y como siempre un despiste puso en las botas de Delofeu el cero a dos, pero tanto el Pichu Cuellar como Lora desbarataron la clarísima oportunidad rival. Acto seguido y tras varios rebotes, Santi Jara rondando el minuto cuarenta empalmó una extraordinaria bolea desde el borde del área y empató el encuentro. Lejos de conformarse, aumentaron la insistencia en el pressing para robo de balón y pasado el tiempo de juego de la primera parte, Bilic enganchó de espaldas a portería un centro de Lora desde la banda derecha e inteligentemente se revolvió para golpearla con pierna diestra al palo largo, situando por delante en el momento crucial a su equipo.
Tras el descanso, se desató la locura
El filial del Barça mostró los mismos defectos que el primer equipo. Cuando los defensores se sienten agobiados en posesión del balón,
sufren y pierden todo su potencial ofensivo. Si a esto le sumamos una falta de sana “agresividad” de los centrales y el exceso de voluntad ofensiva de los laterales, las opciones de efectividad de los delanteros rivales suben hasta cotas insospechadas. Demasiada costumbre a goleadas están asumiendo desde el cuerpo técnico dirigido por el vallisoletano Eusebio, a pesar del buen rendimiento general del equipo que se puede observar a simple vista cuando uno mira la clasificación de la liga Adelante. Hoy la diferencia en el marcador nació de la capacidad para resistir atrás de ambos equipos, y de la fortuna cara al marco contrario de los puntas.
Diecisiete minutos tardó Sangoy en sentenciar el encuentro para los suyos, en un balón regalado por Trejo, y en plena apuesta ofensiva del entrenador rival, que puso toda la carne en el asador a la desesperada con sus cambios.
Ahora si la capacidad de contraatacar fue la diferencia
Aguantando una y otra vez los malabarismos de Delofeu, recuperaba el balón el Sporting y jugaba en largo para las carreras de Bilic y Trejo hacia el marco contrario. Éste último culminó su excepcional partido con un golazo digno de un crack. Regateó a su par en el borde izquierdo del área, y colocó el balón en la mismísima escuadra. Ya agotados los noventa minutos David Rodríguez completó la manita. Para acabar, cuando los aficionados del Sporting se retiraban sonrientes del estadio, maquilló el resultado Luis Alberto con un buen chut lejos del alcance de Cuéllar.
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