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Copa Confederaciones

Revolcón en Maracaná

Brasil endosa un severo correctivo a España en la final de la Copa Confederaciones

Dos goles de Fred y un golazo de Neymar entierran el sueño español

El repaso brasileño llega a un año vista del Mundial en ese país

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La crónica de Alejandro Rozada (@alexrozada)

A favor de corriente siempre se rema mejor. Conviene huir de los análisis catastrofistas porque esto no es, ni de lejos, el canto del cisne de una impresionante generación de futbolistas españoles. Aún así, hay que tentarse la roja y hacer autocrítica. Porque si de verdad queremos a nuestra selección, no conviene pasar por alto el revolcón que ayer nos dio Brasil en Maracaná. Fue un baño en toda regla que sufrieron con impotencia los nuestros. Algunos jugadores deberían barruntar nuevas ideas futbolísticas para seguir aumentando su talentoso repertorio y mantener alto el pabellón, otros bien harían si hablasen con el míster y reconocieran que su nivel no es digno de la vigente campeona de Europa y del mundo. Señalar con el dedo es de mala educación, pero también lo es esconderse cuando toca dar un paso al costado o dar la cara. El seleccionador ya la dio al final del partido para reconocer que “de vez en cuando es conveniente perder”. Pues eso. Algún día nos iba a tocar, pero este correctivo debería servirnos de lección.

Porque anoche los brasileños nos dieron en su casa una lección de competitividad. Se pusieron el uniforme de pentacampeones del mundo que tanto impone y el brillo de la verdeamarelha deslumbró a los nuestros. Fueron superados desde el primer minuto, cuando Fred hizo diana en la portería de Casillas en otro lío defensivo protagonizado por Piqué y Arbeloa, condenados a entenderse en la selección pero aún así incapaces de sincronizar esfuerzos en los marcajes. Pillo y habilidoso como él solo, Neymar se aprovechó de semejante sindiós fijando al defensa del Real Madrid y habilitando a Fred, más listo que el central catalán, para fusilar al anochecer en Río de Janeiro al bueno de Casillas, involuntario e incrédulo espectador del caos formado por sus colegas. Largo se lo fiaron a partir de aquí a La Roja, que se vio en la tesitura de levantar un marcador adverso en territorio enemigo. Los partidos entre Brasil y España van camino de convertirse en un clásico de selecciones por la enorme rivalidad que comienza a florecer entre estos dos colosos del fútbol.

1372629780_050269_1372632673_album_normalEntre la presión y las patadas de los brasileños, la permisividad arbitral, el calor, la humedad y el ambiente a la turca formado por la torcida brasileira en las gradas, la remontada se convirtió en un Everest de ascensión imposible. Solo Pedro se atrevió a abordar la cima, instaló con atrevimiento el campamento base en el área brasileña, se consiguió plantar ante Julio César, lo superó con un disparo cruzado y cuando se mascaba el empate, el Cristo del Corcovado envió a David Luiz hasta esa portería para que evitara el gol con una estirada espeluznante en la mismísima línea. El gol que tantas veces había conseguido Pedro, esta vez veía cómo se le escapaba entre los dedos de una forma espectacularmente inmisericorde. No iba a acabar aquí el ensañamiento de la diosa fortuna con España. Sin tiempo ni para replegarse, Neymar se convirtió en un gigante imparable en los aledaños de la portería de Casillas. Le tenía tomada la medida a Arbeloa desde los primeros compases del encuentro y a un suspiro del descanso le hizo un traje. Controló el balón, se lo escondió al defensa salmantino y se hizo fuerte para armar un imparable zurdazo que se coló junto al primer palo de un impotente Casillas. La gran estrella brasileña eligió para reivindicarse el peor momento para los intereses españoles, justo al filo del intermedio. Por si alguien dudaba de él, Neymar ha salido muy favorecido en el escaparate de esta Copa Confederaciones.

El escenario de la remontada ya era prácticamente una utopía con dos goles de desventaja al descanso, pero ya se convirtió en una misión científicamente imposible cuando Fred cerró su doblete firmando el tercer gol brasileño. Un remate cruzado e inalcanzable que machacó las aspiraciones españoles de arreglar el asunto en la reanudación. Los hados le dieron la espalda a nuestra selección en el peor momento, unos días después de que nos iluminaran en la tanda de penaltis contra Italia. No conviene abusar de su confianza. Son gente ocupada que reciben cientos de plegarias cada día y más en una jornada como la de ayer, tan especial para el pueblo brasileño. Entre las manifestaciones por las calles de las ciudades brasileñas y las emociones a flor de piel que despierta entre los cariocas esta Confederaciones, situada estratégicamente antes del Mundial y los Juegos Olímpicos, Brasil tuvo muy atareados a los duendes.

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Del Bosque intentó espantar el fatalismo que recayó sobre nuestros compatriotas y recurrió a ese truco que siempre esconde en la manga y que tan buenos resultados le reporta a España: los cambios. Sustituyó a un desbordadísimo Arbeloa por Azpilicueta en el descanso y el equipo dejó de cojear por la banda derecha. También metió a Navas por Mata y a Villa por Torres, cambios lógicos para intentar refrescar al equipo y tratar de recortar distancias en el marcador. No hubo manera. A estas alturas del siglo XXI, el catenaccio tiene patente brasileña y a esa defensa formada por Alves, Thiago Silva, David Luiz y Marcelo es difícil meterle mano. Aun así, concedieron una pena máxima cometida por Marcelo sobre un Navas que volvió a dar la cara. A Ramos se le atragantó esta vez el punto de penalti y mandó fuera el lanzamiento. Si tenía pocos despropósitos el camino de España por esta final, solo faltaba fallar un penalti. Lo erró Ramos y ahí murieron nuestras aspiraciones, aunque Villa mandó un disparo hacia la escuadra brasileña que despejó Julio César en una prodigiosa intervención. El festival de malas noticias se culminó con la expulsión de Piqué por un entradón durísimo sobre Neymar. Y eso que en pocas fechas compartirán vestuario en el Barcelona. Al final casi terminamos pidiendo la hora. Virgencita, virgencita…

Y Brasil se proclamó brillante campeona de la Copa Confederaciones. Se desató la euforia en las gradas de Río de Janeiro, donde ya estaban las emociones a flor de piel desde mucho antes de que Kuipers diera el pitido inicial de la final. Los gritos, los cánticos y la samba no faltaron en el renovado estadio de Maracaná. Por algo eran los anfitriones y el desarrollo de la final ha puesto de manifiesto que también fueron los amos y señores de este campeonato. España, por su parte, deberá curarse en salud, aprender de esta amarga lección y los jugadores no tendrán más remedio que ponerse las pilas si no quieren ser los protagonistas del ocaso de la generación más brillante en la historia de nuestro fútbol. Porque algún día había que perder, cierto, pero hay formas y formas.

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Así narramos el primer gol de Fred

<a href=”http://www.ivoox.com/primer-gol-fred-contra-espana-audios-mp3_rf_2175858_1.html” title=”Primer gol de Fred contra España”>Ir a descargar</a>

Así narramos la clara ocasión de Pedro

<a href=”http://www.ivoox.com/ocasion-pedro-ante-brasil-audios-mp3_rf_2175876_1.html” title=”La ocasión de Pedro ante Brasil”>Ir a descargar</a>

Así narramos el golazo de Neymar

<a href=”http://www.ivoox.com/golazo-neymar-contra-espana-audios-mp3_rf_2175881_1.html” title=”Golazo de Neymar contra España”>Ir a descargar</a>

Así narramos el tercer gol de Brasil

<a href=”http://www.ivoox.com/segundo-gol-fred-contra-espana-audios-mp3_rf_2175891_1.html” title=”Segundo gol de Fred contra España”>Ir a descargar</a>

Mucha España

Navas

Adrián Anet (@adri91r) y Alejandro Rozada (@alexrozada)
Subida a una impresionante ola ganadora, España continúa con su imparable travesía por el planeta futbolístico. Anoche escribió otra página triunfadora en el estadio Castelao de Fortaleza en el brasileño estado de Ceará. Otro triunfo en semifinales. Otra tanda de penaltis superada. Otra final a la vista. El único trofeo que aún no ha levantado esta extraordinaria generación de futbolistas ya brilla en el horizonte más próximo. Otra vez se ha eliminado a Italia, una de las grandes, tetracampeona del mundo, selección a la que le hemos tomado la medida. Y de qué forma. En cinco años la hemos ganado en cuartos de final (Viena 2008), semifinales (Brasil 2013) y final (Kiev 2012). Otra final para España, la cuarta en cinco años, y una de las más especiales. Porque será el primer enfrentamiento en 25 años ante la anfitriona de esta Copa Confederaciones, que no es otra que Brasil. La Brasil de Neymar, el futbolista de moda. La Brasil de las 5 estrellas en la camiseta. La pentacampeona del mundo.

Consciente de que no conviene tocar lo que funciona y recordando la exhibición de la primera parte ante Uruguay, Vicente del Bosque presentó un once muy parecido al del primer partido, exceptuando las bajas obligadas por lesión de Fábregas y Soldado. Así, formó con Casillas bajo los palos; Arbeloa, Ramos, Piqué y Jordi Alba en la defensa; Busquets por delante como pivote; Xavi e Iniesta en labores creativas, con Silva y Pedro por bandas, y Fernando Torres de referencia ofensiva. El Niño, máximo realizador del torneo con cinco dianas, tenía ante sí a un rival de renombre para demostrar su olfato de gol.

Resignado, o favorecido, quién sabe (los designios de la relación entre el seleccionador y el delantero insignia de Italia son inescrutables), Cesare Prandelli presentó una novedosa formación teniendo en cuenta la baja de Balotelli en ataque. Alineó a Buffon en la portería; a tres centrales bianconeros, Barzagli, Bonucci y Chiellini; Giaccherini y Maggio de carrileros; De Rossi y Pirlo en la sala de máquinas; con Candreva y Marchisio conectando con Gilardino, referencia ofensiva. Una versión moderna del catenaccio, inspirada en el exhibido en el partido de la fase de grupos de la Eurocopa del verano pasado y que concluyó con empate a un gol.

Fútbol muy táctico
Dibujo2Fue un primer tiempo extraño. España, pese a tener un mayor dominio del balón, no era ni mucho menos la dueña del partido. Toda Italia defendió muy bien, con mucha solidaridad e hicieron un partido muy completo, llegando incluso a estar mucho más cómodos que España, que no sabía encontrar los espacios que sí tuvo en los partidos de la fase de grupos. Era otra historia porque los rivales eran más débiles. Aún así, Torres dispuso de una gran ocasión con un disparo a la media vuelta que se marchó por poco a la izquierda de Buffon. Un día más, Iniesta era el único que intentaba algo diferente, el motor creativo de la selección, distribuía a una y otra banda además de abrirse paso por el centro hasta la frontal del área entre un mar de piernas italianas. Los de Prandelli permanecían muy cómodos y compactos atrás, ejerciendo una intensa presión en su propio campo, algo que incomodaba la creación española y habilitaba las salidas a la contra con mucha velocidad y creando mucho peligro. Casillas fue clave para desbaratar dos oportunidades clarísimas de los italianos, que al término de los primeros 45 minutos se pudieron adelantar tras disponer de más ocasiones que el combinado de Del Bosque.

Las tornas cambiaron en el segundo tiempo. Italia pasó a tener mayor posesión de balón, pero sin producir las ocasiones que, a base de robar y salir a la contra, generaron en el primer tiempo. Hubo un cambio sustancial en España. Silva salió del campo para dejar paso a Jesús Navas, que revolucionó el partido con su dinamismo y velocidad. El habilidoso extremo de Los Palacios (Sevilla) necesitaba una oportunidad como este partido para demostrar toda su profundidad y frescura. Italia, que durante algunas fases del partido dominó el partido y tuvo a España encerrada en su campo, no aprovechó por completo esa situación. No generó excesivo peligro sobre la portería de Casillas. Explotó mejor esta novedosa situación la selección española, que al contragolpe y fiada a los desequilibrios de Torres, Navas y Pedro (hasta que fue sustituido por Mata), generaron ocasiones de sobra para adelantarse en el marcador. No tuvieron la fortuna necesaria para materializarlas. Esta vez iba a darnos la espalda la definición que siempre nos ha acompañado en las grandes citas. La mejor oportunidad española llegó en el descuento cuando Xavi botó muy bien una falta lateral desde la izquierda, el balón lo despejó la zaga italiana y ahí murió la jugada porque Howard Webb, con el tiempo cumplido, mandó el partido a la prórroga. Otra de las suyas del peculiar árbitro británico al que miramos con recelo en España después de su polémica, por su permisividad, actuación en la final del Mundial de Sudáfrica.

1372361287_820791_1372363403_album_normalLa prórroga mostró un detalle impactante. Tremendo bajón físico de Italia ante una España enormemente superior, aún así son italianos, corren que se las pelan, están curtidos en mil batallas futbolísticas y no se les puede perder de vista ni una milésima de segundo porque, como buenos perros de presa que son, te la lían en un santiamén. El susto fue morrocotudo. Recogiendo un buen centro de Maggio desde la derecha, Giaccherini lanzó un zurdazo envenenado al poste derecho de un Casillas clavado en la línea de gol. Entre la violencia del lanzamiento, el estruendo del impacto del cuero en el palo y el sofoco (no hay que desdeñar la pegajosa humedad y la tórrida temperatura en el estadio de Castelao), el arquero de Móstoles se convirtió en estatua futbolística por unos segundos. Esta clara ocasión fue el toque de corneta que espoleó a La Roja, que tuvo dos buenas ocasiones. Primero Piqué y después Jordi Alba inquietaron a Buffon y la zaga italiana culminando de este modo los primeros quince minutos de la prórroga, de claro color hispano. Ya en los últimos quince minutos del tiempo reglamentario, Mata dibujó un buen disparo de rosca que se marchó fuera. Casi todos los disparos eran lejanos o inalcanzables centros al área, hasta que apareció Xavi. El centrocampista de Terrassa disparó un misil desde la frontal y Buffon lo desvió al palo con un sutil toque con la yema de los guantes en una prodigiosa estirada. No hubo goles en 120 minutos y eso llevó a España e Italia a la tanda de penaltis. Otra vez a los once metros, como en el Ernst Happel de Viena en la Eurocopa de 2008, un punto álgido en la historia de nuestra selección porque marcó el comienzo de los años dorados.

Otro triunfo por penaltis Dibujo
Estiramientos, masajes y agua, mucha agua para refrescarse y volver a sentir las piernas, poder sostenerse en pie y afrontar el último compás, ese que decidiría el partido. La foto era dramáticamente atractiva. Suele ocurrir en estos casos. El magnetismo de la suerte de los penaltis ejerce de morboso gancho entre los espectadores, sean o no sean futboleros. Y si tu portería la defiende un símbolo como Casillas, el morbo se convierte en veneración divina. No hay más que retroceder cinco años a los cuartos contra esta misma selección disputados en Viena. Ahí, el Santo de nuestra selección desequilibró la balanza.

Hoy, en Fortaleza, las mismas escuadras, con los mismos porteros (Casillas y Buffon), se volverían a jugar su futuro a cara o cruz en la dramática lotería de los disparos desde el punto fatídico. Se produjeron catorce lanzamientos desde los once metros. Nadie falló los once primeros chuts demostrando una tranquilidad y precisión verdaderamente encomiables porque, a su vez, los penaltis destacaban por su perfecta ejecución. Todos muy bien tirados. Marcaron, por este orden: Candreva, Xavi, Aquilani, Iniesta, De Rossi, Piqué, Giovinco, Ramos, Pirlo, Mata, Montolivo y Busquets. El séptimo lanzamiento en la muerte súbita le tocó a un central italiano, Bonucci; antes, nuestros centrales, Piqué y Ramos, transformaron sus penaltis culminando un partido estratosférico digno de los Tarzanes de Madrid y Barça. Toda la responsabilidad recayó en el bianconero, el zaguero de la Juve no la resistió y mandó su penalti por encima de la portería. A pesar de que Casillas no fue capaz de detener ningún lanzamiento, España volvía a estar en una posición inmejorable para ganar la tanda y acceder a la final. Como en Viena 2008 y ante Portugal hace menos de un año. Si Jesús Navas marcaba su lanzamiento, España accedía a la final. Y Navas no falló. Para culminar una actuación excelsa, un sky-blue de profesión y sevillista de corazón, el Niño de Los Palacios, dejó de ser niño y se convertió en hombre. La promesa se hizo futbolista, habitó entre nosotros y nos llevó a Maracaná. A estas cotas lleva la irresistible tentación de la corriente ganadora. Y todo con un arte y un salero andaluz que quitan el sentío, como no puede ser de otro modo cuando nos acercamos a un sevillano de pura cepa como Jesusito.

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Fueron 120 minutos igualados, agónicos, solo aptos para los desfribiladores de última generación. Cualquiera pudo ganar. Y la divina providencia nos ha vuelto a sonreír. España volvió a ganar en la tanda de penaltis a una irreductible Italia. Así sacamos el segundo billete para Maracaná, donde nos espera Brasil. La final soñada, el duelo más deseado del universo, llegará al fin este domingo para decidir el campeón de la Copa Confederaciones, el único trofeo que aún no ha levantado esta prodigiosa generación de futbolistas españoles. No es la final del Mundial, pero es la final más atractiva posible, en uno de los estadios más emblemáticos del mundo y ante la selección más laureada. Ahí es nada. El cartel es prometedor. Apunten: a las doce de la noche del domingo 30 de junio al lunes 1 de julio, toda España se desperezará para apoyar a su selección en el mejor preámbulo posible de la espectacular cita del año que viene. Porque a medianoche, y con nocturnidad y mucha alevosía futbolística, España puede levantar la única copa que todavía se le resiste.

Así contamos en CRONÓMETRO DEPORTIVO la tanda de penaltis
<a href=”http://www.ivoox.com/tanda-penaltis-del-espana-italia-audios-mp3_rf_2169571_1.html” title=”Tanda de penaltis del España-Italia”>Ir a descargar</a>

Brasil, a la final y gracias

Del jogo bonito, poquito. Brasil venció ante Uruguay en la primera semifinal de la Copa Confederaciones por 2-1 en un partido en el que ni mucho menos brillaron, no estuvieron al nivel que se les exige como pentacampeones del mundo y como anfitriones ante una Uruguay que de no ser por el bajón físico en los minutos finales, se pudo haber llevado el partido.

Scolari formaba con Julio Cesar en la puerta; Alves y Marcelo los laterales, Thiago Silva y David Luiz los centrales; Luiz Gustavo y Paulinho en el doble pívote; por delante Hulk, Neymar y Oscar; Fred como referencia ofensiva.

Tabarez alineaba a Muslera bajo los palos; zaga conformada por Pereira, Lugano, Godín y Martín Cáceres; Arevalo Ríos, Álvaro González y el Cebolla Rodríguez; temible trio ofensivo con Edinson Cavani, Luis Suárez y Diego Forlán.

Primer tiempo que escenificó claramente lo que es la Brasil de Scolari, un equipo con muchas dificultades para llegar al área jugando el balón, solo por medio de balonazos y provocando un ritmo de juego muy lento debido a continuas faltas alguna que otra muy subida de tono como la de Luiz Gustavo al Cebolla Rodríguez a la altura de la barriga que solo se saldó con amarilla para el jugador del Bayern. Muy completo el partido de Uruguay pisando el area brasileña desde el primer minuto y con mucha más iniciativa que el cuadro brasileño. Al cuarto de hora de partido penal de David Luiz sobre Lugano. Forlán fue el encargado de lanzarlo pero ante su ex compañero en el Inter, Julio Cesar, el cual lo conocía demasiado bien y le detuvo el penalti al ‘Cacha’. Un error que ante una selección con el nombre de Brasil lo terminarian pagando. Un balón largo de Luiz Gustavo para la carrera de Neymar, gana el culé en velocidad pero el disparo se lo saca Muslera con la mala fortuna que el balon le queda rechazado a Fred que solo tiene que empujarla para marcar el gol que adelantaría a Brasil pocos minutos antes del descanso.

Uruguay lejos de bajar los brazos tras la reanudación siguió luchando en busca del gol que les diera la igualada en el marcador y lo hicieron de forma insistente por medio de jugadas a balón parado, con disparos lejanos y con galapadas del Cebolla o Suárez. Consiguieron batir a Julio Cesar en una jugada fea y embarullada en la que ninguno de los defensores fue capaz de sacar el balón del área y fue Thiago Silva en un error garrafal quien le hizo una magnifica asistencia a Cavani que no perdonaría y marcaría disparando al palo largo inalcanzable para Julio Cesar. Empate a uno muy merecido para Uruguay ante una Brasil muy inferior con respecto a lo que se espera que de una selección de semejante talla. Según fueron pasando los minutos el desgaste fue pasando factura a la “celeste” que había hecho un trabajo y un sacrificio tremendo. Jugadores como Forlán o Cavani estaban en la reserva y Tabarez debió de haber hecho algún cambio.

En los últimos minutos dominó Brasil más que por mérito propio por desgaste charrúa. Sucesión de saques de esquina brasileños y ocasiones que sin ser excesivamente peligrosas mostraron una mejoría del equipo de Scolari. En el 85, centro de Neymar, mala salida de Muslera y remate de cabeza de Paulinho que daba el pase a la final para su equipo. Uruguay hasta el final tiró de sus cuerpos con el alma y el empuje de los suyos, murieron en el área de Brasil con dignidad y dejando un buen recuerdo como un gran rival ante todos los aficionados brasileños que acudieron al Mineirao y de todos los aficionados al fútbol que presenciaron el partido en el televisor.

Brasil consigue llegar a la gran final de la Copa Confederaciones que se jugará el domingo a medianoche ante el ganador del España – Italia que se jugará en Fortaleza.

Alba encarrila el camino de España

El lateral catalán, autor de un doblete, protagonista de un triunfo convincente

Los españoles, primeros de su grupo se las verán el jueves contra Italia

Nigeria lo intentó, pero les faltó claridad ante la portería de Valdés

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La crónica de Alejandro Rozada (@alexrozada)
Como si estuviera ansioso por revivir la final de la pasada Eurocopa, Jordi Alba escribió el mejor preámbulo posible para la semifinal del próximo jueves entre España e Italia. El lateral del Fútbol Club Barcelona lo ha vuelto a hacer y ha llegado como un toro al tramo final de la temporada. Sigue honrando el difícil oficio del lateral zurdo, una posición desde la que parece decidido a hacer historia. No es aventurado concluir que España nunca tuvo mejor cubierta esta posición. Partido a partido, torneo a torneo, Alba demuestra que el fútbol total comienza desde la defensa. Ayer, en un trámite de postín ante Nigeria, se convirtió en el mejor del partido. Y eso tiene un mérito considerable tratándose de la selección española, donde brilla hasta el médico.

Ganó y convenció España (3-0), aunque el marcador no hizo justicia con el estimable partido de Nigeria. Fútbol valiente el de los africanos, que acecharon sin disimulo la portería de Valdés. Pero España no es ni Tahití ni Uruguay. Geográficamente, pero sobre todo futbolísticamente, nuestro país está muy lejos de esos dos territorios y ese atrevimiento que les valió para golear a los oceánicos y vender cara la derrota ante los charrúas, de nada les sirvió ante los campeones del mundo. Si encima tienes delante a un mago del balón como Andrés Iniesta y a un torbellino como Jordi Alba, el resultado es un acelerado encuentro que ha vuelto a demostrar que las prisas también son malas compañeras de fatigas en esto del fútbol. Y esta vez les pasó factura a los nigerianos, que se van sin gloria de esta Confecup. Una vez más se ha demostrado que los acelerones son cosa de veteranos. Y el motorista Alba ha encarrilado el camino de La Roja hacia la final de Maracaná.

Una arrancada vertiginosa
En un calambrazo, como si quisiera dejar el partido sentenciado cuanto antes, España lanzó el primer aviso en el primer minuto tras una jugada maravillosamente electrizante de Iniesta. Le tiró un caño tremendo a un defensa y definió con un chut cruzado directamente a las manos de Enyeama. Para completar un arranque mágico, Jordi Alba comandó una endemoniada incursión ofensiva aprovechando un gran servicio de Iniesta, otra vez magistral el mago de Fuentealbilla, esta vez en labores de asistente, y abrió el marcador. Además de lucir una envidiable velocidad, un sacrificio defensivo digno de elogio y una fe incontenible, la bala de Hospitalet también puede presumir de su faceta goleadora. Tan lanzada salió la selección española que bajó las revoluciones con el paso de los minutos; lógicamente, esto animó a los nigerianos. Lo intentaron varias veces y pusieron en aprietos a Valdés y a los defensas, pero es tal el universo futbolístico que separa hoy en día a estas dos selecciones que no atinaron a meter el nervio en el cuerpo de los españoles con el gol del empate.

1372011431_386844_1372019576_album_grandeEl segundo tiempo arrancó al ralentí. Asumiendo que las aceleraciones y los cambios de ritmo son patrimonio exclusivo de Jordi Alba, España ralentizó la circulación del balón para aumentar el control del juego recurriendo para ello a Xavi, Iniesta y Busquets, incrustado entre Piqué y Ramos en el eje de la zaga para facilitar las subidas de los laterales y la salida de balón desde atrás. Y a pesar de que Nigeria seguía atacando con idéntico empuje, creando peligrosas ocasiones, el partido murió con la entrada de Fernando Torres. En cuanto salió al campo el delantero del Chelsea, marcó. El gol nació desde la izquierda pero esta vez el asistente fue Pedro, que sirvió un centro templado directo a la cabeza del killer de Fuenlabrada. Ese gol espantó definitivamente los aleteos nigerianos. Su rendición llegó con la firma del héroe de la noche en Fortaleza. Desde el costado izquierdo volvió a arrancar Alba, que llegó al área nigeriana, se zafó del portero y cerró el círculo.

Después de graduarse en el Valencia, licenciarse en Kiev en la final de la pasada Eurocopa con el gol a Italia y doctorarse esta temporada con el Fútbol Club Barcelona (sólo hay que recordar que un gol suyo cerró la remontada contra el Milan), Jordi Alba está impartiendo magistrales sesiones de fútbol total en la presente Copa Confederaciones. Marcar un doblete no está al alcance de cualquiera. Y menos de un defensa. Desde los dos goles que marcó Sergio Ramos en 2005 en un partido clasificatorio para el Mundial de Alemania, ningún defensa había conseguido una gesta similar. Lo logró Alba, un motor de hierro con guante de seda en la zurda para encauzar la travesía por esta Confecup de un España que ha pasado a las semifinales como primera de grupo, un logro nada desdeñable para enderezar el rumbo. Que el ritmo no pare el jueves contra Italia.

Brasil golea e Italia espera a España

Gran partido entre dos clásicas del fútbol mundial

Neymar, otra vez decisivo, acumula un bagaje de tres goles en tres partidos

Se acerca la deseada final entre la canarinha y la selección de Del Bosque

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Adrián Anet (@adri91r) y Alejandro Rozada (@alexrozada)

España también jugaba este clásico de selecciones. Los de Del Bosque siguieron con mucha atención un partido que marcará su futuro en la Copa Confederaciones. Ganó y goleó Brasil (4-2) a Italia, de tal modo que salvo inesperada y rocambolesca sorpresa, la selección italiana será nuestra rival en semifinales. Al tiempo, de cumplirse los pronósticos más racionales, se allana el camino hacia la final entre Brasil y España del día 30 de junio en el renovado estadio de Maracaná. El partido más deseado pondría el mejor broche a un torneo que, hasta la fecha, está sorprendiendo gratamente por el derroche goleador de los combinados que en él participan. Respiran la FIFA y sus gerifaltes cada vez que el balón besa las redes.

imageBrasil volvió a ganar, lo que le garantiza el primer puesto de su grupo. Misión cumplida de los anfitriones. De nuevo Neymar tiró del carro. El fichaje del verano está empeñado en lucir sus poderes ante el planeta futbolístico y qué mejor manera de ilustrar su currículo que con partidos como los que se está marcando en esta Confecup. A los cracks se les pide que jueguen y hagan jugar a sus equipos, y eso es lo que está haciendo Neymar en un torneo que le viene como anillo al dedo. Para golear ya está Fred, que con sus dos goles de hoy ha justificado en buena medida por qué es el 9 de esta contundente selección brasileña. A Italia, por contra, la han dejado muy mermada las bajas de Pirlo por lesión y De Rossi por sanción. Aún así, y en un nuevo alarde competitivo que demuestra el carácter ganador de la scuadra azzurra, plantó cara a la canarinha, que tuvo que fiar su victoria a la efectividad de sus atacantes. Mal hará la selección española si se duerme en los laureles y se hace ilusiones con repetir la goleada de la pasada final de la Eurocopa.

Solo una variación presentó el once de Scolari con respecto al último partido. Entró Hernanes por Paulinho en el centro del campo. De tal modo que el once quedó conformado por los siguientes hombres: Julio Cesar de guardameta; Alves y Marcelo en los laterales, Thiago Silva y David Luiz como centrales; un doble pivote formado por Luiz Gustavo y Hernanes; por delante, la magia de Hulk, Oscar y Neymar; Fred, constituido en gran baza ofensiva.

Por las ausencias ya mencionadas de Pirlo y De Rossi, a Prandelli no le quedó más opción que presentar un equipo apañado con lo que tenía. Y como no es poco el fondo de armario de los italianos, formó con Buffon bajo palos; Abate, Bonucci, Chiellini y De Sciglio en defensa; Aquilani y Montolivo en el centro del campo; Candreva, Montolivo y Diamanti en la mediapunta enganchando con Balotelli en la punta del eje ofensivo.

Noventa minutos de puro fútbol
Tres minutos les bastaron a los anfitriones para arrollar y mandar contra las cuerdas a Italia, encerrada en su propia área por el empuje, juego y garra de los brasileños. Un disparo de Hulk y otro de Óscar, además de un córner que botó Neymar sin éxito, inquietaron a Buffon. A partir de este gran arreón brasileño, el partido discurrió por un terreno de calma chicha, que posibilitó que el juego estuviera controlado por Italia aunque no llegó a inquietar demasiado a Julio César. Los primeros 45 minutos también estuvieron marcados por los contratiempos en forma de lesiones. En Italia se retiraron Montolivo y Abate dando paso a Giaccherini y Maggio; en Brasil se tuvo que marchar David Luiz y Scolari tiró del fondo del cajón defensivo para sacar a Dante. En los últimos minutos, cuando ya se daba por hecho que se llegaría al intermedio com empate sin goles, se produjo una falta en el costado izquierdo del ataque carioca, la botó Neymar y remató Fred de cabeza, Buffon respondió con una gran parada, pero el rechace le llegó a Dante para controlar con comodidad y rematar a gol. En el descuento del primer tiempo, esa franja que tradicionalmente tan bien se les da a los italianos, Brasil dio el golpe y encarriló la victoria.

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El gol espoleó de tal manera a la canarinha que afrontó el segundo tiempo a tope de revoluciones. Fue un espejismo, porque a los seis minutos de la reanudación tuvo lugar una de las jugadas más bonitas del torneo. Balotelli habilitó con un sublime taconazo a Giaccherini, que entrando desde la derecha, soltó un potente disparo cruzado para batir a Julio César. Inesperado empate de Italia, que no se resignaba a ser un trámite. Pero Brasil tampoco levantó el pie del acelerador. Reaccionó rápidamente, liderada por Neymar, víctima y verdugo de la falta que le hicieron en la frontal del área. El ex del Santos tiró de credenciales para botar el lanzamiento y de su calidad para superar la barrera y la estirada de Buffon, sorprendido en su propio palo, un fallo sorprendente en un portero de su talla, hipnotizado quizás por el embrujo de la verdeamarelha. Otro golazo de Neymar, que no se ha ido de vacío de ningún encuentro. Hasta el momento, 3 de 3. Si mantiene esta efectividad goleadora en el Barcelona, Messi y él pueden ser las mayores pesadillas de los porteros y defensas de la Liga española.

imageEstaba muy animado el partido, sin un dominio claro por parte de ningún conjunto, de tal modo que no dejaron de llegar los goles. Reencontrándose con su mejor estado de forma, Marcelo, en el minuto 66, sirvió un magnífico pase largo al pie de Fred, que marcó de gran disparo. Esta vez le tocaba reaccionar a la Azzurra y como no puede ser de otro modo tratándose de una campeona del mundo, reaccionó con celeridad. A la salida de un saque de esquina, como si fuera el camarote de los hermanos Marx, nadie de Italia acertó a rematar, nadie de Brasil a despejar, y en este manicomio apareció Chiellini para pegarle muy duro al balón y recortar distancias. Italia no estaba fuera de juego, ni mucho menos, soñaban con el empate y lo buscaron con encomiable fe. Ya le habían marcado dos goles a la canarinha, lo que no había conseguido ninguna selección en este torneo, y no renunciaban al primer puesto del grupo. Su gozo en un pozo. Se interpuso nuevamente Fred en sus ilusiones y, como buen rematador que es, cerró el marcador cazando un rechace en el área.

La pegada de esta europeizada Brasil ha podido hasta con el catenaccio del siglo XXI. Esta renovada Italia de Prandelli, que mantiene el nervio competitivo de siempre pero con una apuesta por el juego coral muy atractiva para el espectador, tendrá su reválida este jueves contra España, una cita ideal para sacarse la espina de la final de la última Euro. Mientras, todo es felicidad en Brasil, que evita hasta la final a la doble campeona de Europa y vigente campeona del mundo. Futbolísticamente hablando, claro está, porque el tema político, económico y social en este país es otro cantar, tal y como demuestran las importantes manifestaciones que recorren las calles brasileños en estos días.

Japón y Mexico, que llegaron eliminados a la última jornada de la fase de grupos, se despidieron del torneo con una victoria (1-2) de la Tricolor.

España saca un 10 en Maracaná

La Roja se da un atracón de goles ante una impotente Tahití

Esta es la mayor goleada producida en un torneo FIFA de selecciones absolutas

Torres (4 goles) y Villa (3), protagonistas de la victoria española

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Getty Images

La crónica de Alejandro Rozada (@alexrozada)

La velada estaba dispuesta para una goleada. Elevar la victoria a la categoría de histórica o dejarla en un severo correctivo, dependía de los once elegidos por Vicente del Bosque. Esta vez les iba a tocar a los teóricos suplentes. La ocasión se antojaba propicia para presumir de modelito, solo les quedaba elegir si preferían ponerse el traje de galanes o el uniforme de campaña. Desde que España consagró el tiki taka como una de las bellas artes futbolísticas, esta selección ha demostrado innumerables veces que pueden ser galantes y marciales cuando corresponda, simplemente se trata de adaptarse a las circunstancias.

Visto que a España le tocó disputar el partido en territorio comanche, a los nuestros no les quedó otra opción que ponerse el traje de campaña y golear sin compasión para presumir de armamento ofensivo y de galones. En un Maracaná entregado a la causa tahitiana, los españoles no tuvieron la opción de exhibir sus encantos de galanes. Ejerciendo de inmisericorde ejército golearon sin piedad hasta perforar en diez ocasiones la portería de Roche, improvisado protagonista de todas las fotos, el centro de todas las miradas. Al hombre le tocó resistir a duras penas el chaparrón goleador, tal y como le sucedió en 1971 al guardameta de las islas Cook, cuando Tahití les ganó 30-0. Porque ellos también saben abusar de su rival. Por algo son campeones de Oceanía.

España tira de galones
El dilema era profesionalidad o compasión. Seriedad o piedad. Cumplimiento estricto del deber o misericordia con unos chicos que afrontaron el partido como una fiesta. Ante la duda, fútbol. España tiró de su librillo y su calidad para superar a la selección 138 del ránking FIFA. La doble campeona de Europa y flamante campeona del mundo apeló a su ingente potencial futbolístico para arrollar a la inocente selección oceánica. A los cinco minutos ya ganaba uno a cero después de que Torres inaugurase el marcador. Se adelantaron muy pronto para evidenciar el enorme terreno que separa a ambos países. Se mantuvo la ventaja mínima hasta bien avanzado el primer tiempo. Fue un periodo de secano en el que florecieron las dudas hasta que Silva, otra vez Torres y Villa las segaron antes de llegar al intermedio.

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AP

No les colgaron collares por tomar una renta de cuatro goles antes del descanso como había sucedido en los prolegómenos del encuentro; eso sí, el respetable reunido en Maracaná respondió con un respetuoso silencio a la exhibición ofensiva de los españoles, conscientes además de que todavía quedaban 45 largos minutos para marcar más goles. Picados en su orgullo, Villa y Torres se alternaron en la faceta goleadora tras la reanudación. El Guaje y El Niño, El Niño y El Guaje, la unión de dos sabuesos del área que comparten un mismo ideal goleador. Fueron los actores principales de una goleada a la que también se sumaron Mata, autor del octavo gol, y Silva, que firmó un doblete y tuvo el honor de cerrar el marcador con el décimo de la noche, justo premio para un futbolista estratosférico. Por algo lo apodan Magic en la fría Manchester.

1371756741_204292_1371756938_album_normalLa gran noticia del partido es que imperó una deportividad exquisita. Valga como ejemplo la imagen de Fernando Torres levantando del suelo al guardameta tahitiano, Roche, destrozado después de que Villa marcara el séptimo de la tarde brasileña. Fue un gran día para Torres. Tenía cara de que la cosa no iba con él, pero interiormente estaba encantando. Henchido de orgullo y con una sonrisa interior inmensa por la satisfacción del deber cumplido. El Niño lamentará que no todos los rivales sean como Tahití para sacarse de la buchaca goles de todos los colores. Y eso que estrelló un penalti en la cruceta. Rugió Maracaná como si hubiera marcado la selección brasileña. Fue uno de los momentos de la noche, pero el delantero del Chelsea no tardó en sacarse la espina para enmudecer a la gradería.

Tahití intentó por todos los medios, más bien pocos, hacer historia y marcarle un gol a España. Pero no había manera y Reina ni se inmutaba. Incluso buscaron el penalti, pero el árbitro no picó y les invitó a levantarse rápidamente diciéndoles algo así como “haga el favor y levántese que os damos la mano y cogéis el brazo”. Tipos simpáticos estos tahitianos, los protagonistas del cuento más hermoso de esta Copa Confederaciones. Porque el deporte, al igual que la vida, es también una historia de ganadores y triunfadores. ¿Quién no recuerda “la gesta” de Éric Moussambani en las piscinas de Sydney en los Juegos Olímpicos de 2000? Pues estos futbolistas llegados desde el otro lado del planeta, desde ese paraíso que es la Polinesia francesa, son los Moussambani del fútbol. Héroes sin capa que también se han sabido ganar el cariño y la admiración de todos.

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AFP

Neymar se basta solo contra Mexico

neymarrVictoria de la anfitriona Brasil por 2-0 sobre Mexico en un partido en el que Neymar volvió a destacar sobre el resto. Fue el MVP del partido, suyo fue el primer gol y dio la asistencia del segundo en una exhibición técnica que hace que los amantes del fútbol se froten las manos con lo que está por venir.

Scolari repetía la fórmula con la que vencieron a Japón: Julio César en portería; Alves, Thiago Silva, David Luiz y Marcelo en defensa; doble pivote conformado por Luiz Gustavo y Paulinho; Hulk, Oscar y Neymar conectando con Fred como referencia ofensiva.

De la Torre formaba con Corona bajo palos; zaga compuesta por Mier, “Maza” Rodríguez, Hector Moreno y Torres Nilo; el eterno Torrado junto a Salcido en el centro del campo, acompañados por Flores y Guardado más adelantado; arriba Giovani Dos Santos enganchado con Chicharito.

Huracán brasileño sobre la portería de Corona en los primeros minutos del encuentro, ocasiones de Marcelo y de Hulk y una tercera oportunidad brasileña en la que llegó antes de los diez minutos el gol de la Canarinha, centro de Alves hacia Fred despeja la zaga mexicana hacían la frontal del área, donde, como no, Neymar estaba con la caña preparada para con la pierna izquierda enganchar una volea ajustada al palo derecha de la portería de Corona estableciendo el primer gol del partido y volviendo a ser el jugador que lideraba a su selección, el que abría la lata en el comienzo del partido para darle a Brasil el extra que necesita para afrontar el partido, ya que los de Scolari no son muy de llevar la iniciativa del partido y este gol les dio la oportunidad de esperar rezagados atrás y buscar al contragolpe utilizando sus armas ofensivas que no son pocas. Mexico dispuso de buenas ocasionas a balón parado pero sin llegar a incomodar en demasía a Julio Cesar.

El segundo tiempo lo empezó Brasil como el primero encerrando a Mexico en su área y con un gol anulado a Thiago Silva por fuera de juego, que aunque el se encontrara en posición irreglamentaria, tanto Fred como Hulk estaban en fuera de juego. Ritmo muy lento de partido, Brasil esperaba atrás su oportunidad, Mexico no terminaba de tomar la iniciativa y sus escasos intentos no eran suficientes para superar una muy sólida defensa brasilera. De la Torre tardó demasiado en hacer una serie de cambios más ofensivos para tratar de ir a por el partido, estaba más preocupado por no encajar un segundo que por empatar el partido, a su equipo le faltaba un punto más de intensidad y de claridad en ataque y cuando se decidió a dar paso a Berrera primero, y cerca del 90 a Jiménez, fue demasiado tarde pues Brasil, a la que no le debes dejar espacio, no la puedes perdonar terminó matando a Mexico. Y lo hizo Neymar, con la que probablemente sea, si él mismo no la mejor, la jugada más bonita de la Confederaciones. Encara a dos defensores de la Tricolor pisa la bola, le hace un caño al Maza y pasa entre los dos, pone el pase atrás y Jo Alves marca el segundo gol de Brasil, el segundo suyo también su cuenta del torneo para cerrar el partido.

Brasil sin darlo todo, sin jugar bien, sin ser la Brasil que solía dar espectáculo en dos partidos ha conseguido los seis puntos ante dos selecciones, Japón y Mexico, de menor nivel pero mostrando una efectividad con la que bien pueden llevarse la Confederaciones. Mexico por su parte está salvo milagro eliminada del torneo tras perder ante Italia el domingo, y hoy ante Brasil.

El partido más feliz para Tahití

tahitiVictoria de la selección nigeriana por 1-6 frente a la de Tahití en el segundo partido de la primera jornada del grupo B en esta Copa Confederaciones. Un partido que no se recordará ni por su fútbol, ni por sus goles, que pese a ser muchos, solo uno resonará en la memoria, el del combinado de Tahití que cumplió el sueño de competir al máximo nivel mundial.

Etaeta, seleccionador tahitiano, formaba con Samin bajo palos; Simon, Vallar, Ludivion y A. Tehau en defensa; Bourebare junto a Aitamai en el medio; Caroine  y J. Tehau en bandas conectando con Chong Hue y el “remero” Vahirua.

Keshi, seleccionador nigeriano, con bajas destacadas como las de Moses, Emenika o Nosa con respecto a la pasada Copa África hace cinco meses alineaba a Enyeama bajo los palos; cuatro defensores: Echiejile, Oboabona, Omeruo y Ambrose; el experimentado Obi Mikel en elcentro del campo acompañado por Ogude y Mba y en el ataque Oduamadi, Musa y Ujah.

Nigeria empezó marcando a los cuatro minutos de partido para desgracia de Tahití, y digo esto porque no recuerdo tan mala suerte a la hora de encajar un gol. El balón golpea al arbitro y sale rebotado para Echiejile que disparo desde algo más de veinte metros golpeando en dos defensores tahitianos y despistando por completo a su guardameta. Seis minutos más tarde error de Tahití en la salida de balón, la recupera Oduamadi que progresa se marcha de dos defensores con facilidad y marca el segundo. El propio Oduamadi marcaría el tercero para su país tras un fallo del guardameta Samin que después sería clave evitando dos goles de Nigeria que hubieran sido si no hubieran tenido un exceso de relajación los atacantes africanos.

En el segundo tiempo saltó la sorpresa y una de las noticias más bonitas de esta Copa Confederaciones: el gol de Tahití saque de esquina botado por Vahirua, muy mal defendido por Nigeria que deja solo a Jonathan Tehau en el segundo palo y que puso en pie no solo a un país sino a todos los románticos del fútbol a los que les gusta ver como como los pequeños plantan cara a los grandes. Minutos más tarde el propio goleador tahitiano se marcaría un gol en propia puerta, el cuarto para Nigeria y en el último cuarto de hora vendrían los dos últimos goles por parte del cuadro africano logrados de nuevo por Oduamadi, que lograba un hat-trick y Echiejile.

Más allá del abultado resultado con lo que hay que quedarse de este partido es con la paradoja de que un equipo al que le han metido seis goles se va más feliz por haber marcado uno que el otro equipo, y es que para Tahití es mero hecho de participar en esta Copa Confederaciones y enfrentarse a selecciones como Nigeria, España o Uruguay ya es un premio enorme. Solo hay que verles llorando de la emoción en el momento del himno u obsequiando collares tradicionales al conjunto nigeriano. Por cosas como estas es tan grande el fútbol.

España maravilla hasta sufriendo

DibujoAdrian Anet (@Adri91R) y Alex Rozada (@alexrozada)

Lo importante era ganar y se ganó. Debut con victoria (2-1) de la selección española en la Copa Confederaciones ante una Uruguay que, como siempre, pasarán los años y esto no cambiará nunca, dio guerra hasta el final. Fue un partido de sensaciones encontradas. España firmó una excelsa primera parte, pero estuvo a punto de pagar la relajación al final. La zona Cesarini casi les cuesta un disgusto a Del Bosque y a los suyos. Los últimos minutos se les atragantaron a los españoles. Desde que Luis Suárez hizo diana en el único lanzamiento entre los tres palos de los uruguayos, La Roja palideció.

Vicente Del Bosque no es un hombre al que le tiemble el pulso en los momentos determinantes. Después de todo el debate generado en torno a la portería española en los últimos meses, le dio la titularidad al capitán de la selección, Íker Casillas. Ahí estuvo la primera noticia del partido. Junto al guardameta formaron, en defensa, Arbeloa, Ramos, Piqué y Jordi Alba; Busquets por delante acompañado de Xavi y Cesc; Iniesta y Pedro conectados con Soldado, referencia ofensiva española. A Villa no le acompañó la misma suerte que a Casillas y El Guaje se pasó el partido en el banquillo. La recuperación de las sensaciones va por barrios.

Óscar Washington Tabárez alineó al guardameta Muslera bajo los palos; una zaga compuesta por Pereira, Lugano, Godín y Cáceres; Gargano y Pérez en el doble pivote; Cebolla Rodríguez y Gastón Ramírez por las bandas; la dupla ofensiva la formaron dos jugadores llamados a destacar en esta Copa Confederaciones y cuyos nombres se cotizan a un buen precio en el mercado de fichajes: Luis Suárez y Edinson Cavani.

España sublime en la primera parte
Desde el pitido inicial de Nishimura quedó claro que la posesión iba a ser española. Sin discusión. Solo en el primer tiempo, España ya presentó sobradamente sus credenciales para llevarse no ya el partido, sino la Copa Confederaciones. Dominio absoluto del combinado español, que durante los diez primeros minutos llegó a tener hasta un 86% de posesión y dos ocasiones claras. La primera llegó tras un centro desde banda izquierda de Jordi Alba, más un extremo que un lateral al uso en los primeros compases del encuentro, que no alcanzaron a rematar ni Cesc ni Soldado por escasos centímetros. La segunda llegada también se inició desde el costado izquierdo de Jordi Alba que dio un pase hacia la frontal del área, la dejó pasar Iniesta y el balón le llegó a Fábregas, excelso en la primera parte, que armó rápido un gran tiro con la mala fortuna que se encontró con la madera, concretamente con el poste derecho de la meta de Muslera.

Uruguay no veía el balón, no se olía ni por dónde le venían los tiros, ejercían una presión muy pobre en la salida de balón español lo cual ayudaba a España. Y eso es una concesión demasiado generosa para con la vigente campeona de Europa y del mundo. Iniesta campaba a sus anchas dando una lección de cómo se juega con y sin balón a esto del fútbol. El primer gol no tardaría en llegar. Se dio exactamente a los 20 minutos. Un balón le quedó suelto a Pedro en el balcón del área y éste lo golpeó con la pierna derecha de primeras, el balón rebotó en Lugano que desvió la trayectoria introduciéndolo en su propia portería, convirtiéndose así en el primer gol español en el torneo. Nueva lección de efectividad del jugador canario, goleador indiscutible en la selección española, donde se ha ganado la titularidad a pulso. 11 goles suma en el presente año defendiendo la casaca nacional.

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EFE

Poco cambiaría Uruguay ante el gol recibido. La tónica y la dinámica de su juego seguían siendo idénticas. Si a los charrúas no les importó que les cayera encima una taza, España les dio dos. Solo pasaron diez minutos entre el primero y el segundo gol. Jugada que inició Cesc, progresó con el balón hasta la medular y tiró un pase rompiéndole la cintura a Lugano para que Soldado, en posición reglamentaria, no perdonara ante Muslera al que engañó picándole la pelota para marcar el segundo del partido. El delantero del Valencia respondió de la mejor manera posible a la confianza depositada en él por Del Bosque. Goleando, en la línea habitual de un formidable artillero. Fue una de las mejores medias horas que se recuerdan de la selección. A partir de aquí a Uruguay ya le empezó a disgustar el devenir del partido. No era para menos. Y recurriendo a sus peores instintos, empezaron a mostrar un juego sucio y desproporcionado que el colegiado nipón se encargó de parar mediante necesarias tarjetas que evitaron que fueran a más las duras entradas y los codazos celestes.

Luis Suárez hizo sufrir a los españoles
El segundo tiempo estuvo muy descafeinado, en parte porque la selección española se relajó y bajó el pistón, en parte porque la uruguaya estaba más pendiente de que no le marcaran el tercero que de marcar el primero. Los uruguayos incomodaron la zona de creación española en tres cuartos de campo mucho más de lo que lo hicieron en el primer tiempo. Mediada la segunda parte, se produjo un carrusel de cambios más parecido al que se puede realizar en un amistoso que a lo habitual en un partido entre los campeones de Europa y América. Del Bosque dio descanso a Xavi y Fábregas para dejar paso a Javi Martínez y Cazorla. Pero estos cambios no pusieron en pie el Arena de Pernambuco. El estadio se levantó con la entrada del jugador de Internacional de Portoalegre, Diego Forlán, ex jugador de Villarreal y Atlético de Madrid, doble ganador de la Bota de Oro.

Con España muy relajada, hubo una peligrosa falta en el pico derecho de su área. No tuvo dudas y Luis Suárez, disfrazado de Pirlo, efectuó el lanzamiento que sobrepasó de manera magistral la barrera para batir a Casillas de forma inapelable. Fue el único disparo entre los tres palos de los uruguayos. El combinado de Tabárez intentó disponer de otra ocasión para poder empatar el partido, pero el pitido final del arbitro se les echó encima. Pagaron en exceso su falta de patrón de juego y las prisas a última hora, malas consejeras cuando se trata de remontar ante toda una campeona del mundo. Las prisas ya no son españolas sino para sus rivales.

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Primeros tres puntos para España en la fase de grupos de la Copa Confederaciones, precisamente ante el rival más fuerte. En la próxima jornada (jueves 21:00 horas, horario peninsular), los nuestros se enfrentarán a algo más que la “Cenicienta” del grupo, Tahití, que solo cuenta con un jugador profesional en su plantilla. Uruguay, por su parte, se jugará la otra plaza para semifinales ante Nigeria, vigente campeona de África. En el otro partido de la jornada dominical de la Copa Confederaciones, Italia derrotó (1-2) a México con goles de Pirlo y Balotelli.

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Neymar ya baila en la Confecup

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Por @Adri91R y @AlexRozada

Plácido debut. Victoria contundente de Brasil (3-0) ante Japón en el partido inaugural de la Copa Confederaciones celebrada en el mismo Brasil, concretamente en el Estadio Nacional Mané Garrincha. Neymar se encargó de abrir la cuenta goleadora de la verdeamarelha en la Confederaciones. Fue el primer baile en la Confecup del flamante fichaje del Fútbol Club Barcelona. Algunos ya se frotan las manos en la Ciudad Condal.

Los once hombres con los que decidió debutar Scolari fueron: Julio Cesar en la portería; Dani Alves en el lateral derecho, Marcelo en el izquierdo, Thiago Silva y David Luiz la pareja de centrales; Luíz Gustavo y Paulinho en el doble pívote; Hulk, Oscar y Neymar en la línea de mediapuntas conectando con Fred, referencia en ataque de los cariocas.

El mítico Zaccheroni conformó un once con Kawashima bajo los palos; Uchida, Konno, Yoshida y Nagatomo en la defensa; Hasebe y Endo en el centro del campo; Honda, Kagawa y Kiyotake por detrás de Okazaki, principal punta nipón.

Tres minutos del partido inaugural bastaron para que el gran atractivo de la Canarinha en esta Copa Confederaciones, que no es otro que Neymar, la duda ofende, se luciera de una forma impresionante. Recibió el balón cedido por el pecho de Fred y empaló una volea con la pierna derecha al ángulo izquierdo de Kawashima. El nuevo Rey Midas del fútbol brasileño firmó el primer gran gol del torneo, un gol tempranero, el más prematuro de los brasileños en una Confederaciones. Si siempre es bueno adelantarse pronto en el marcador, a los brasileños aún les viene mejor. Esta selección brasileña configurada por Scolari no es un equipo cómodo con el balón en los pies, les falta mucha fluidez a Luiz Gustavo y Paulinho, además de capacidad de asociación con Hulk y Fred. Japón tuvo durante buena parte del primer tiempo el dominio del balón, pero solo Honda llevaba algo de peligro sin resultar excesivo. Brasil lo intentó con un disparo de Hulk, que armó muy rápido el tiro tras zafarse de un rival, pero su chut se estrelló contra el lateral de la red japonesa. Aisladas ocasiones para Brasil, pero peligrosas.

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El segundo tiempo empezó como el primero, con un tempranero gol de Brasil, precisamente a los tres minutos de la reanudación. El gol se produjo tras un balón que quedó suelto en la frontal del área, Paulinho llegó desde la segunda línea y se inventó un disparo que no pudo desviar por completo Kawashima. Fue el segundo gol del partido y las cosas se ponían muy cuesta arriba para el combinado nipón. Demasiado ingenuos, excesivamente desbordados, impresionados por la atmósfera del Nacional de Brasilia, deslumbrados por el brillo y los galones de la verdeamarelha. Maeda y Okazaki se unieron a Honda en los intentos por tratar de reducir diferencias en el marcador, pero no fue posible; unas veces por desacierto de ellos mismos, otras veces por el acierto de Julio César, un muy buen portero.

Brasil no hacía un juego vistoso pero sí efectivo, incluso tras la entrada de Lucas Moura o Hernanes seguía siendo un conjunto más sólido, efectista y pragmático que el juego vistoso practicado tradicionalmente por Brasil. Atrás quedó el jogo bonito. Hace muchos años que Brasil es un equipo cada vez más competitivo, notablemente sólido defensivamente, que lo fía todo al rigor táctico y a la inspiración de sus hombres de ataque. En el descuento, Jo Alves, un ex de Manchester City y del Everton, al que actualmente se puede encontrar en el Atlético Mineiro de Ronaldinho, hizo el tercero tras una buena jugada de Oscar. Así se sentenció un partido que supuso una demostración palpable de que, hoy por hoy, en Brasil prima más el músculo que el talento.

Primera victoria, primeros tres puntos del Brasil de Scolari que le sirven para liderar momentáneamente el grupo A, a la espera de lo que ocurra este domingo en Maracaná entre Mexico e Italia, un partido que puede ser decisivo para dilucidar a los semifinalistas. La prueba del algodón para testar a la selección brasileña se dirimirá con total seguridad en el duelo contra los italianos. Ese día, otro gallo les cantará. O no, si Neymar vuelve a tener ganas de bailar.

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