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Vivencias Alessandra Aguilar

Las vivencias de Alessandra: Moscú’13

Alessandra

 

Por Alessandra Aguilar

El 10 de agosto de 2013 tuve la suerte de poder vivir una de las experiencias más gratificantes y emocionantes de mi vida al ser 5ª del Mundo en la Maratón del Cto. del Mundo de Moscú.

Partí rumbo a Moscú muy ilusionada y confiada en el gran momento de forma en el que me encontraba, aunque estaba un poco expectante a lo que me podía encontrar allí. El viaje fue genial y los días previos a la carrera fueron muy tranquilos, descansando mucho e hidratándome muy bien ya que el calor en la capital rusa era sofocante.

Compartíamos hotel con un numeroso grupo de países, por lo que se respiraba el ambiente de la competición. Estábamos todos deseosos y expectantes por que llegase el día de nuestra prueba. Yo competía el primer día, así que la espera se me hizo corta.

El 9 de agosto me fui a la cama con un cierto gusanillo en el estómago, ¡por fin llegaba el gran día! Sonó el despertador a las 9am y me desperté con muchas ganas de que llegara la hora de afrontar mi 11ª maratón. Desayuné tranquilamente y me preparé para la competición. Durante el trayecto en bus al estadio y las horas previas a la competición, iba concentrada en cómo iba a afrontar la prueba, visualizando los kms, los avituallamientos, cómo superar los momentos malos, etc. Hacía muchísima calor y humedad y sabía que me iba a enfrentar a una prueba muy dura, por eso la concentración previa y durante la prueba eran muy importantes.
Caliento muy poquito y lo poco que hago es a la sombra, no hay que malgastar energía. Mi entrenador, Antonio Serrano, está en todo momento conmigo, pero llega el momento de entrar en cámara de llamadas y a partir de aquí las atletas nos quedamos solas. Antes de entrar Antonio se despide de mí con una sonrisa en la cara, sabedor del gran momento de forma en el que me encontraba y de que las condiciones climatológicas me favorecían mucho. Me decía: “Aless, este es tu campeonato, el puesto de finalista es tuyo”. Yo me reía y le decía: “ojalá tengas razón”. Y, ¡vamos si tuvo razón!

A las 14h se dió el pistoletazo de salida. La italiana Straneo salió marcando un ritmo alto desde el principio. En el 2km ya se habían formado varios grupos. Yo me quedé en un segundo grupo. Las sensaciones eran muy buenas, pero era consciente de que quedaban muchos kms por delante. El sol era matador y no había ni una sombra en el circuito. Bebía cada 2.5kms y me refrescaba para poder soportarlo mejor. A medida que pasaban los kms me iba encontrando mejor y sabía que en la segunda mitad de la prueba iba a remontar puestos. Y, así fue, de la 12ª plaza fui remontando hasta llegar a la 5ª posición. Estaba disfrutando muchísimo de la carrera y cada vez que cogía a una rival, no me podía creer en el puesto en el que iba. Sólo pensaba: “Madre mía, lo que estoy haciendo. Este es mi mundial” Los kms iban pasando y el sol iba haciendo mella. En el 39-40.5 kms los pasé francamente mal. Ya quedaba poco para llegar a meta, pero el sol me estaba matando. Intenté evadir la mente de ese sufrimiento. Era consciente de que una vez que viese el estadio iba a renacer y, así fue. En el 40.5 giré y lo vi.

¡Madre mía! Sólo me separaban un poco más de 1.5 kms de la meta. Miraba para atrás para asegurarme que no me cogía ninguna rival y en más de una ocasión las lágrimas de emoción me venían a los ojos. En mi mente sólo estaban los últimos 300metros en el estadio y la convicción de que los iba a disfrutar como una niña, porque no eran sólo para mí, también lo eran para mi familia, Mario, mis amigos, mi entrenador, para todos los que siempre han estado conmigo y han apostado por mí. Y, por fin, entré en el estadio. ¡Qué recuerdos! La emoción me recorría todo el cuerpo, no podía contener las lágrimas ni parar de sonreír. Me acordé de tanta gente a la que quiero, de los sacrificios, horas de trabajo, de los malos momentos; ¡es increíble todas las cosas que se te pasan por la cabeza! Pero todo ello recompensado con este grandísimo resultado. Y crucé la meta, finalizando la maratón siendo ¡5ª del mundo! No me lo podía creer y sé que nunca olvidaré ese momento. ¡Era un sueño hecho realidad! Una vez finalizada la prueba, estaba deseando llegar al hotel para poder llamar a Mario y a mi familia. Mi entrenador y yo nos tomamos unas cervecitas para celebrarlo.

Tras la competición, aún me quedaban 3 días antes de volver a España, así que los aproveché y disfruté al máximo viendo los Campeonatos, animando a mis compañeros y haciendo turismo por la bellísima ciudad de Moscú. Me encantaba perderme paseando por sus calles. La belleza del centro de Moscú es grandiosa, la Plaza Roja, el Kremlin, las Basílicas, sus parques, el metro, etc. Todo ello de una grandiosidad impresionante. Pero es una ciudad de grandes contrastes, donde las diferencias sociales son brutales y a pesar de su belleza, una ciudad fría, a mi modo de ver, todo ello fruto de su pasado político.
Hay ciudades que te marcan y Moscú se ha convertido en una ciudad muy especial y siempre ocupará un lugar en mi corazón.

Las vivencias de Alessandra: Albacete

Alessandra

Tras la Maratón de Rotterdam, me tomé unos merecidos días de vacaciones. Muscularmente no estaba muy mal, pero veía que mi cabeza necesitaba descansar. Volví al entrenamiento progresivamente. Me encontraba muy bien y el Campeonato de España de Media Maratón me motivaba mucho. Así que, tanto mi entrenador como yo, decidimos que ya que tenía ganas y me había recuperado fenomenal de Rotterdam, el 9 de junio tenía que estar marcado en rojo en el calendario.

Éramos sabedores de que no iba a llegar en mi mejor momento de forma, pero confiábamos en todo el trabajo hecho previamente. Las semanas de entreno se pasaron volando y, tanto mi compañero de sufrimientos, Odone, como yo, cada vez nos encontrábamos mejor. Y, por fin, ¡llegó el ansiado día!

A priori, el día pintaba bien para correr. Temperatura buena y apenas soplaba viento. 45’ antes de la prueba, Odone, Armando y yo nos vamos a hacer un calentamiento suave. Los primeros nervios empiezan a aparecer, ¡ese gusanillo en el estómago! Odone y yo hablamos de la táctica en carrera. Yo la tengo muy clara: correr desde el primer metro. Sé que tengo rivales duras y no me quiero llevar sorpresas. Si no gano, que no sea porque no lo he intentado.

Se acerca el momento del pistoletazo y los nervios se palpan en el ambiente. Me coloco en la salida, visualizo la carretera, respiro hondo y me concentro. 532502_468611836548695_1926968558_n
Dan el pistoletazo y salgo marcando ritmo desde el principio. Van pasando los kms, el viento se nota más de lo que preveíamos, pero seguimos marcando un buen ritmo. Las sensaciones son buenas y voy disfrutando mucho del ambiente que hay en las calles de Albacete. En el 6km, Odone, se queda. Algo le ha tenido que pasar, estaba muy bien. Yo sigo marcando ritmo y me uno a un grupo de chicos con los que llegaré hasta final de carrera. Los integrantes del grupo al verme, no dudan ni un momento en echarme una mano. Controlaban que no me quedara, me protegían del viento, me animaban para ir a por la atleta africana que iba en primera posición, ¡un lujazo! No os voy a engañar, hubo algunos kms en los que lo pasé mal, pero entre los ánimos de los atletas que iban conmigo, el público y la confianza que tenía en mí y en todo el trabajo realizado, pude sobreponerme y cruzar la meta como Campeona de España. ¡Qué momento! ¡Por fin lo había conseguido! Tengo varias platas y bronces en Campeonatos de España absolutos, pero el oro siempre se me resistía, ¡hasta hoy!

Al cruzar la meta, allí estaban esperándome Mario, Antonio y Fernando. ¡Qué contentos estábamos! ¡No podíamos parar de sonreír!. 969983_468611589882053_1705033858_nAl fin y al cabo, este triunfo, no es sólo mío. Es un triunfo de mi maravillosa familia, de Mario, del grandísimo entrenador que tengo, de mi mánager, de mis compis de entrenamiento, de mis amigos, de mi Club Clínica Dental Seoane-Pampín, de mis fisios, de mis sponsors (Asics, Oakley y Verdurea); en definitiva, de todas aquellas personas que siempre han estado a mi lado apoyándome. ¡Este oro también es vuestro!

De Albacete nos volvimos a casa con un doble Campeonato de España de Media Maratón: individual y por equipos. ¡Grandes!

Lo único malo del día, que a mi compi de fatigas, Odone, no le hubiera salido bien. Estaba muy bien, pero ese día el cuerpo no le respondió. Pero estoy convencida de que los éxitos no tardarán en llegar.

Ahora, toca seguir entrenando duro. Menos de 2 meses me separan de mi gran cita veraniega: el 10 de agosto en el Campeonato del Mundo de Moscú. ¡Vamos!

Las vivencias de Alessandra: Rotterdam 2013

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Menos de 1 semana me separan de unos de los grandes objetivos de mi carrera deportiva: batir el Récord de España de Maratón, que está en poder de Ana Isabel Alonso con 2h26’51’’ (San Sebastián) desde 1995.
Pero este no es un objetivo que surge de la noche a la mañana. Es algo que, tanto mi entrenador como yo, llevamos persiguiendo tiempo y trabajando para ello. En el 2011 finalicé la Maratón de Rotterdam con una marca de 2h27’00. ¡Se puede decir que un suspiro nos separó de conseguir ese día un gran sueño! Ese día crucé la meta con una gran sonrisa y seguro que os preguntaréis, ¿por qué? Cada maratón que he ido entrenando y corriendo, me ha ido enseñando y me ha hecho ser consciente de la marca que puedo llegar a realizar. Ese día me quedé a 9’’ del Récord de España y, esa prueba, me demostró una vez más que mi gran objetivo no es una utopía, es un sueño que puede hacerse realidad y, desde ese día, en cada maratón que he corrido he salido sabedora de mis posibilidades y he ido a por ello, aún sabiendo que los circuitos no eran los idóneos (New York y Londres 2012). ¡Pero nunca se sabe, hay veces que hay que arriesgar!
Como he dicho antes, de cada maratón, de cada preparación y de cada experiencia en prueba, he aprendido mucho y, ello, me ha hecho crecer como atleta y también como persona. He llevado al cuerpo al límite, he aprendido de mis errores, de lo que me sienta bien y no, a conocer mejor mi cuerpo y hasta dónde puedo llevar a mi mente, etc; y, todo ello, estoy convencida de que me ayudará a pelear por este sueño tan bonito.
Esta temporada, desde el principio, tanto mi mánager, mi entrenador, como yo, teníamos muy claro cuál iba a ser el objetivo de la temporada y el circuito idóneo para ello. Por eso no dudamos en marcar el 14 de abril en el calendario, ya que Rotterdam era la maratón ideal para salir a por ello. El circuito es rápido, lo conocemos y, lo más importante, es un lugar en el que me encanta correr y me siento agusto. Toda la temporada ha ido encaminada a llegar al 100% el 14 de abril. Los entrenamientos han ido muy bien. El entrenamiento de maratón me encanta y ello hace que la dureza de preparar una maratón sea más llevadera. No os voy a engañar, ha habido veces que me costaba salir a entrenar porque estaba tan cansada que no sabía cómo iba a afrontar el entreno, sólo sabes que te va a tocar batallar durante muchos kilómetros y que lo que te apetece es quedarte en casa descansando. Pero esos días son los que te preparan para el gran momento, no sólo a nivel físico, también psíquico. El ponerte a correr y afrontar lo que te toca es lo que te va a dar la clave para el mágico día de disputar los 42.195m. Los que habéis preparado una maratón, seguro que coincidís conmigo en que lo mejor de preparar una maratón, es correrla y que lo realmente duro son los meses de preparación.
Mi preparación ha llegado al mejor de los momentos, 6 días para ponerme en línea de salida y visualizar los 42.195m. Ahora toca descansar y cuidarme mucho, mucho. Es una prueba muy larga en la que hay muchos factores externos que pueden afectar: temperatura, lluvia, viento, … Controlaré aquellos que están en mi mano y cruzaremos los dedos para que las condiciones sean las óptimas. A las 11h del 14 de abril, junto con mi liebre Marc, comenzaremos a correr con un objetivo y un sueño común, no sé cuál será el resultado final, sólo sé con certeza que pelearé hasta el último metro por ello.
Antes de despedirme hasta mí vuelta de Rotterdam, me gustaría darle las gracias a Mario por estar siempre a mi lado, apoyándome y ayudándome en todo este proceso. A mi familia y amigos. A mis compañeros de entreno, Odone, Chema, Victorín, Ignacio, Fernando, Carlos, …, a todos los que me habéis ayudado en cada entreno. A Antonio, Tete y Jesús. A Fernando Seoane, Asics y Oakley por confiar en mí. ¡Sois los mejores!
www.alessandraaguilar.com

Las vivencias de Alessandra: Juegos Olimpicos Pekín 2008

España

Recuerdo cuando era pequeña y veía las Olimpiadas por la TVE, me encantaban y pensaba que tenía que ser increíble poder vivir esa experiencia. En todos los años de entrenamiento pensaba en que algún día mi sueño se haría realidad y, por fin, en el 2008 gané mi billete a la maravillosa experiencia de los JJOO. Pero, ¿por qué son tan especiales? Pues muy fácil, porque los JJ.OO son la competición a la que todos deportistas aspiramos y con la que todos soñamos; pero también es una competición a la que sólo unos pocos pueden llegar.

Como dije antes, en el 2008, mi sueño se hizo realidad. Era año olímpico, los entrenamientos iban bien y sabía que tenía muchas posibilidades de poder estar en los JJ.OO de Pekín, por lo que tanto mi entrenador como yo decidimos que era la hora del dar el salto a la maratón, ya que era la prueba en la que tenía realmente opciones de ganarme el billete olímpico. Y así fue, el 13 de abril de 2008 debuté en la Maratón de Rotterdam. Nuestro objetivo era terminar la prueba con un crono inferior a 2h32’’ (la mínima para los JJ.OO). No os voy a engañar, antes de dar la salida estaba asustada, era mi primera maratón y no sabía a lo que me iba a enfrentar. Pero salió todo de perlas. Mis sensaciones fueron buenísimas y mi liebre, Marc, supo exprimir todo lo que había en mí ese día. El resultado final: entré en meta en 3ª posición con un crono de 2h29’03’’ (mejor debutante de la historia española en maratón). Al cruzar la meta me emocioné, ¡no me lo podía creer! No sólo había conseguido la mínima, también había conseguido un gran registro y, lo mejor, había disfrutado muchísimo corriéndola y sabía que había encontrado la prueba que me iba como anillo al dedo. ¡Lo había conseguido! Pekín cada vez estaba más cerca.
A finales de julio de 2008 partí rumbo a Pekín con la 1ª expedición del equipo olímpico español. Es muy difícil explicar con palabras todo lo que supuso para mí vivir la gran experiencia olímpica.

Fueron unos JJ.OO impresionantes en los que durante 1 mes vivimos y compartimos todos los deportistas una experiencia inolvidable y difícil de superar. Durante nuestra estancia en Pekín, todos los deportistas nos alojamos en la Villa Olímpica. Allí convivíamos todos  juntos, y todos teníamos algo en común, independientemente del deporte y las aspiraciones personales de cada uno, todos compartíamos un mismo sueño: los JJ.OO. La Villa Olímpica es como una pequeña ciudad. Allí tenemos de todo, zonas de entrenamiento, de entretenimiento, tiendas, buses para movernos, lavandería, comedor, restaurantes, etc. Durante semanas se convierte en nuestra casa, en nuestra pequeña ciudad. Somos como una gran familia en la que todos cuidamos y nos preocupamos por todos. Sabemos lo que nos ha costado llegar allí y lo difícil que es conseguir nuestros objetivos, pero no por ello desistiremos en el empeño y lucharemos por hacerlo lo mejor posible.

En Pekín tuve la suerte de poder vivir los JJ.OO desde la Ceremonia de Inauguración hasta la de Clausura. La Ceremonia de Inauguración la llevaré siempre guardada en mi corazón. ¡Fue tan emotiva y especial! Cuando vi encenderse el pebetero olímpico, se me puso la piel de gallina y fuimos muchos los deportistas que nos emocionamos, ¡qué momento! Nunca tuve tan claro que todos los malos momentos, lesiones y sacrificios habían valido la pena, porque mi sueño se había hecho realidad: ¡¡Estaba en unos JJOO!!alessandra
Me gustaría contaros que mi maratón en Pekín fue maravillosa y que disfruté de cada km; pero no fue así. Tuve el día que nadie quiere tener el día de una gran competición. Me encontré fatal desde el primer km. Intentaba convencerme de que a medida que fueran pasando los kms me iría encontrando mejor, pero no fue así, cada vez me encontraba peor. Me salieron ampollas y rozaduras en los pies y, hubo un punto en el que me dolía tanto todo el cuerpo, que tenía miedo de no poder llegar a meta.  Era mi 2ª maratón y no tenía ni idea de cómo iba a responder mi cuerpo ante una situación tan adversa. Pero saqué fuerzas de donde pude y me concentré en seguir mirando hacia delante. Cuando en el kilómetro 40 vi el pebetero a lo lejos, ya no pude contener las lágrimas, sabía que iba a llegar, que la iba a terminar. La entrada en el estadio fue algo muy emotivo. Estaba lleno y el público estaba entregado a nuestra carrera. Crucé la meta con lágrimas en los ojos. ¡Lo había conseguido! ¡Había terminado! Finalicé en la posición 54ª con 2h39’29’’. No estaba contenta con el registro y el puesto, había entrenado muy bien y las cosas no salieron como me habría gustado. Pero estaba contenta porque a pesar de todas las dificultades en carrera, me supe reponer de todas ellas y terminar. ¡Así es la maratón! Pero ese día supe que ya era una maratoniana nata, porque a pesar de todo el sufrimiento, nada más cruzar la meta ya estaba pensando en cual sería la siguiente maratón que iba a correr.

Durante mi estancia en Pekín disfruté de una experiencia inolvidable. Y tenía muy claro que era una experiencia que quería volver a vivir; por eso, fue terminar los JJOO de Pekín y empezar a pensar en Londres, y, aunque durante los 4 años intermedios ha habido otros objetivos por el camino, en mi mente siempre han estado los JJ.OO de Londres 2012 y el sueño de poder volver a vivir una experiencia olímpica.
Pero antes de terminar el relato de mi primera vivencia olímpica, me gustaría resaltar que los JJOO no son sólo los Juegos y los sueños de los deportistas, también lo son de sus familias, amigos, entrenadores, fisios, clubes, etc. Son el sueño de todos los que nos apoyan y están a nuestro lado en el largo camino hacia ellos y también son el sueño de todos los que se apasionan con el deporte y nos siguen desde el anonimato. Todo eso, es lo que hace que sea una competición tan especial, tan llena de vida y emociones.

Las vivencias de Alessandra: Nueva York

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Mucha gente me ha preguntado qué es lo que hace a la maratón de New York tan especial. Es difícil expresar con palabras la emoción que se siente al vivir el ambiente y correr por sus calles. ¡Es vibrante! Una ciudad que te llena de energía y que no te deja indiferente. Espero transmitiros toda esa energía con el relato de mi experiencia newyorquina.
En el 2011 tuve el honor de tomar parte en la prueba de élite femenina de la Maratón de New York.
El miércoles 2 de noviembre de 2011 volé, junto con mi entrenador y  manager, rumbo a New York City. A pesar de tener que madrugar, no me cuesta levantarme, me despierto con una sonrisa en la cara, ¡por fin llegaba el día de viajar a New York! La gran cita ya estaba ahí, ¡qué ganas!
Al llegar a New York, nos estaban esperando con una limousine, ¡qué pasada! A pesar de las 8h de vuelo, estábamos llenos de energía y con ganas de llegar al Hotel para poder dar una vuelta por la Gran Manzana.
De camino a Hotel, New York empieza a deleitarnos con una de sus maravillas: el skyline nos saludaba, ¡qué bonito! Tras unos 30min de viaje, llegamos a nuestro destino final, el Hilton de la 6th Avenida. Podemos ver que en la ciudad se respira el ambiente maratoniano. Está plagada de carteles y publicidad sobre el gran evento. Todo ello denota la gran importancia que tiene la maratón para la Gran manzana. ¡No me puedo creer que esté aquí!
Está todo pensado hasta el último detalle: las tarjetas de las habitaciones llevan el logo de la maratón, los carteles de DO NOT DISTURB de las habitaciones, también están relacionados con el evento: DO NOT DISTURB, MARATHONIAN IS SLEEPING. ¡Estos americanos son la leche!
Dejamos las cosas y nos vamos a la Hospitality Room; es decir, a la sala donde los atletas de élite íbamos a pasar gran parte de  nuestro tiempo los días previos a la maratón. Ya que allí es donde comeríamos, donde iríamos por agua, bebidas isotónicas, internet, etc. Ya hemos llegado casi todos los atletas de élite. Me encuentro con algunas de mis compañeras de carrera y con miembros de la organización que ya conozco de otras competiciones.
Como todavía es temprano y aún no ha oscurecido, mi entrenador y yo aprovechamos para rodar 30 min suaves por Central Park (lo tenemos a 300m del Hotel), así soltamos un poco las piernas del viaje.
En Central Park, la marea de corredores es impresionante. Hay muchos operarios trabajando para dejarlo todo a punto para el gran día. Todavía se nota la nevada del fin de semana anterior, ya que son muchos los árboles con sus ramas rotas y hay rincones en los que todavía se puede ver algo de nieve. Central Park está precioso, los colores del otoño, el cielo azul, las pistas de hielo, etc. Me parece increíble estar ahí, es como si no estuviera en una ciudad llena de rascacielos, es un pequeño oasis de paz y tranquilidad. No sé que tiene New York, es la 3ª vez que vengo a esta ciudad y no me deja de impresionar, ¡es mágica!
Los días previos a la prueba fueron muy tranquilos. El tiempo fue espectacular, no hacía frío y el cielo estaba azul y completamente despejado, dándole a la ciudad un toque mágico. Cada día que pasaba se veían más corredores inundando las calles de la gran manzana. ¡Se respiraba la maratón en el ambiente!
Esos días, los entrenamientos son muy suaves. Rodajes de 30-40min suaves por Central Park y unas buenas sesiones de estiramientos. Por las tardes salía a dar paseítos cortos por la ciudad (el Hotel estaba en pleno centro). Las compras y un poco de turismo, lo dejaría para después de la maratón, ahora tocaba descansar. Pero eso no quiere decir que no me diese algún que otro capricho, cayó una muffin de chocolate de Magnolia Bakery, ¡había que coger fuerzas para la maratón!
El día antes de la prueba se me pasó volando. Por la tarde tenemos la reunión técnica, allí nos dan el dorsal, entregamos los botes y nos dan apuntes técnicos a tener en cuenta para el gran día. El nerviosismo ya se empieza a notar en el ambiente. Tenemos ganas de que llegue el momento. Ese día, me acuesto temprano, pero antes de irme a descansar, me fui a dar un pequeño paseo por Times Square, ¡me encanta! Es vibrante. Podría tirarme allí horas, mirando las luces y a la gente. Las calles estaban repletas de corredores, en la cara se nota la expectación, ¡en menos de 15 horas estaríamos corriendo!
¡Llega el gran día!. Me despierto con un cierto gusanillo en el estómago. Desayuno mis cereales y café, acompañada de Antonio y Jesús. Esta mañana el comedor del desayuno está más silencioso. Estamos todos concentrados y pensando en nuestro objetivo. A las 6.45am partimos en el bus hacia la salida. La policía va abriéndonos el paso, para que el viaje sea lo más corto posible. El bus va silencioso. Me voy preparando mentalmente para la carrera, repaso el chip, el dorsal, las zapatillas. No queda nada para el gran momento y no quiero que nada se me escape.
Una vez en línea de salida, respiro hondo y visualizo el puente de la salida. ¡Por fin había llegado el momento! Sé que va a ser una carrera dura y difícil de correr, pero me he preparado para ello y tengo ganas de afrontarla. El día es espectacular, la temperatura ideal. Dan el pistoletazo tras escuchar el himno americano. Como me imaginaba, las buenas condiciones climatológicas, hacen que las africanas salgan marcando un fuerte ritmo de carrera. Al principio voy en un grupito, pero poco a poco, cada una vamos cogiendo nuestro ritmo de carrera y, en el km 10, me quedo sola. Es lo que tiene que corramos las chicas solas, es muy complicado encontrar una compañera de viaje. Mientras voy corriendo, voy atenta a mi cuerpo, escuchando mis sensaciones. Me encuentro muy bien y el ambiente de la prueba es impresionante. El circuito es muy duro y es complicado llevar un ritmo uniforme, pero las sensaciones son muy buenas y eso me da confianza. En la segunda parte de la prueba, la dureza del recorrido empieza a pasarme factura a nivel muscular y me cuesta mantener el ritmo inicial. Esta segunda parte es muy dura, pero el ambiente que hay en las calles es tan increíble que hace que esa dureza sea más liviana. Cruzo la meta en el puesto 14 y con un tiempo de 2h33’08 segundos. La segunda media se me hizo muy dura, pero estoy muy contenta. ¡He conseguido otra vez la mínima olímpica! Las piernas las tengo muscularmente rotas debido a las fuertes subidas y bajadas, pero me siento feliz. ¡He corrido la maratón de New York! Ha sido una experiencia increíble. Ahora entiendo porque es mítica, porque es tan grande. No tiene nada que ver con lo que he corrido o vivido. El ambiente, la organización, la gente, ¡es increíble!
De vuelta al Hotel, recibo felicitaciones de la gente de la calle. El hecho de haberla corrido y terminado es algo que los neoyorquinos valoran mucho y ves como felicitan a la gente que la han terminado, independientemente de la marca o puesto, ¡me encanta!
Tras una buena ducha, me voy con mis compis de viaje a comer por ahí para celebrarlo. Una buena hamburguesa y un cupcake de la Magnolia Bakery hacen que el dolor de piernas sea más leve. Estamos muy contentos con el resultado y la experiencia vivida; pero aún nos quedaba 1 día en New York y ¡había que aprovecharlo!
No sé que tiene New York, pero recomiendo a los que se quieran iniciar en el mundo de la maratón, que se inicien con ella. Es una experiencia que no van a olvidar. Es una ciudad mágica, vibrante, impresionante. Es increíble ver como una ciudad tan grande se vuelca con la maratón, viven por y para ella.
Bye, bye, New York!! I’ll come back soon.

Las vivencias de Alessandra: Presentación

¡¡Hola a todos!! Me llamo Alessandra Aguilar Morán y soy atleta por profesión y vocación. Estoy encantada de formar parte de este proyecto y, espero que disfrutéis con el relato de mis vivencias atléticas.

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Pero antes de empezar a relataros mis experiencias, voy a presentarme.
Como he dicho al principio, soy atleta de élite. He participado en los JJ.OO de 2008 y 2012 en la prueba de maratón, y me encantaría poderme despedir de mi carrera deportiva con los JJ.OO de 2016 en mi palmarés. Mi mejor marca en maratón es 2h27’00 (2011), quedándome a sólo 8’’ del récord de España de maratón. En la actualidad, estoy sobre todo centrada en la ruta, pero también la compagino con el cross. He formado parte de la selección española absoluta en 34 ocasiones. Mi primer medalla en un campeonato de España la consigo en la categoría cadete, en los 3000m.l. Tengo varias medallas en campeonatos de España promesas y absolutos de cross y pista. También poseo el récord de España promesa de 10.000m.l (32’48’’) y el de 10 millas (53’57’’). Mi primer gran medalla internacional llega en 1995, cuando me proclamo Campeona de Europa júnior de Cross en Charleroi (oficioso).  Como es difícil resumir o destacar mis mejores éxitos deportivos, os dejo unos links, en los que podréis ver más detalladamente toda mi trayectoria:
http://es.wikipedia.org/wiki/Alessandra_Aguilar
http://www.facebook.com/alessandra.aguilarmoran
http://www.asics.es/running/ambassadors/alessandra-aguilar/
Pero seguro que muchos de vosotros os preguntáis que fue lo que me impulsó a dedicarme a este deporte. Pues muy fácil, mi familia. Mis padres son unos amantes del atletismo y, fueron ellos los que desde muy pequeñita me fueron inculcando la pasión y el amor por el atletismo. Siempre han estado a mi lado apoyándome y si hoy en día he llegado hasta donde he llegado, ha sido gracias a ellos.
Para mí, el atletismo es una forma de vida y me siento muy afortunada de poderme dedicar plenamente a ello. Me apasiona y disfruto de cada campeonato y de cada competición con la misma ilusión y alegría que el primer día. Quizás esa sea la clave de que a mis 34 años siga en la élite. Gracias al atletismo he vivido experiencias inolvidables y he aprendido mucho.
Espero que en el relato de mis experiencias atléticas, pueda llegar a transmitiros todo lo que significa este deporte para mí y la pasión y el amor que siento por él.

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