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No existen las finales fáciles

Antonio Gutiérrez (antgutierrez95)

Los de Zidane lograron el título tras un partido con prórroga. Lucharon hasta el final ante un digno rival como fue el Kashima. Cristiano consiguió un hat-trick tras un partido algo agridulce. El portugués siempre aparece en los momentos donde se le necesita y en este partido no iba a ser menos. Zidane sigue acumulando partidos sin perder y el Real Madrid sigue haciendo más grande su historia. El Madrid es oficialmente el mejor equipo del mundo.

Cristiano y Benzema, celebrando un gol // FOTO: La Liga

Salió con todo Zidane para conseguir este trofeo. Once tipo sobre el campo con Sergio Ramos en el eje de la zaga merengue. Para los japoneses el partido ya estaba ganado con su presencia en el mismo. Para ellos ya era una fiesta. Sin embargo, desde un principio y cómo era de prever, el Real Madrid puso el tempo del partido, yendo a por el gol desde que pitó el colegiado.

Los japoneses presionaban muy arriba a los blancos, lo que provocaba que siempre estuviera presente la incertidumbre de que si se perdía el balón, el peligro era inminente. Sin embargo, el Real Madrid superó con solvencia esa línea de presión durante todo el encuentro, teniendo una autopista de cara a la portería. Un Madrid serio en los primeros minutos, con las ideas claras y con un solo objetivo: ganar.

El Madrid encarriló el partido desde muy temprano

Por ello, llegó el gol de los de Zidane en el minuto 8 por medio de Benzema. El francés recogió un rechace tras un disparo de Modric. Tan solo tuvo que poner el pie y ponerla en el fondo de la red. Gol de los blancos que encarrilaban esta final bastante pronto. A partir del gol los blancos se relajaron. No dejaron de llegar a la portería contraria, ya que les resultaba bastante fácil porque tan solo tenía que superar la primera línea de presión.

La cuestión estaba en la relajación de los de Zidane en los últimos metros. El Madrid llegaba con rapidez al área del Kashima pero en los últimos metros buscaba regocijarse, adornarse y casi siempre desechaban esas ocasiones. Dominio por completo de los blancos en este encuentro, con ese pero, la poca eficacia de cara a portería en los contragolpes y jugadas que iban hilando. Los blancos no mantuvieron la concentración y eso le pasó factura.

Numerosas fueron las ocasiones para el Real Madrid en esta primera parte. Benzema, Ronaldo, Lucas Vázquez, Modric y Kroos llegaban con peligro constantemente, Modric tuvo varias rompiendo líneas, sin embargo, no se animaba a tirar a puerta. Ronaldo estaba impreciso y muy participativo, y su equipo echó de menos ese egoísmo que tanto goles les ha dado. Benzema jugó muy bien, moviéndose por todo el campo. Casi mete un doblete tras un disparo desde lejos pegado al palo que detuvo el guardameta japonés.

Fallo de concentración de la zaga blanca en los minutos finales

La relajación, la falta de concentración supuso mantener abierto el encuentro durante toda la primera parte. Los japoneses tuvieron el primer córner en los últimos minutos del primer tiempo. Realmente, no llegaron con peligro en toda la primera parte. Salían con rapidez y con balones largos, pero la defensa blanca se mantenía sólida. Hasta el minuto 43, cuando un jarro de agua fría le cayó a Zidane y a sus jugadores. Shibasaki metió gol tras un centro desde la derecha. Varane no despejó bien y el japonés se la cruzó a Navas para poner el 1-1 en el marcador.

Tras el gol y la celebración, al Madrid le quedó una jugada que no llegó a acabar ya que el colegiado pitó el final de al primera parte. Debía el Madrid ponerse las pilas en la segunda mitad e ir a por todas si quería este título. No volver a relajarse y sentenciar el encuentro con su talento y calidad, ya que si les dejas a los japoneses con vida, puede que te pase lo que pasó en la primera parte.

Sorpresa tras sorpresa en la segunda mitad

En la segunda parte saltó la sorpresa. Se esperaba a un Madrid que reaccionara y fuera a por todas y nos encontramos con un Kashima bien plantado en el campo y con las ideas muy claras. Así llego el gol de los japoneses. Shibasaki se abría hueco entre 4 jugadores y soltó un zurdazo directo a la escuadra. Peligro en la final para los blancos que veían como los japoneses habían remontado el encuentro.

No tardó el Real Madrid en reaccionar, ya que tras el gol vimos a un Madrid enchufado que fue a por el gol. Un penalti sobre Lucas Vázquez le sirvió a Cristiano Ronaldo para poner el empate de nuevo en el marcador. A partir del empate, alrededor del minuto 60, el partido tuvo dos fases. La primera tras el empate en la que el Real Madrid dominó y pudo ponerse por delante en el partido y otra final en la que el Kashima tenía encerrado a los de Zidane.

Muestra de este aluvión de fútbol del Madrid tras el empate es la ocasión que tuvo Ronaldo apenas meter el empate. Roba el balón a un defensa y va directo a la portería. Realiza un taconazo para perfilarse y dispara fuerte bajo, pero detiene el guardameta. El Madrid seguía hilando jugadas y contando con numerosas ocasiones para poder ponerse por delante.

Benzema también la tuvo tras un gran centro de Marcelo que Ronaldo cabecea para ponérsela a placer a Benzema, que dándose media vuelta disparo a portería, haciendo que el portero japonés tuviera que esforzarse para detener dicho disparo. Las ocasiones para el conjunto blanco se siguieron sucediendo hasta los últimos minutos el encuentro donde los blancos acusaron el cansancio.

En los últimos diez minutos el Madrid lo pasó realmente mal, arrinconado en su propia área por un Kashima que se vino arriba y fue a por el torneo. Numerosas ocasiones en línea de gol desaprovechadas por un Kashima que realizó un gran encuentro. Se mereció algo más pero el talento se acabo imponiendo en una prórroga donde el equipo blanco se puso de nuevo las pilas y se llevó el torneo.

La prórroga dictó que el Real Madrid es el mejor jugador del mundo

En la prórroga el Madrid se limitó a ir a por el encuentro con todo. Tan solo había realizado un cambio pero Zidane confiaban en los que se encontraban en el terreno de juego. Así, en el minuto 97, Ronaldo logra el gol de la victoria tras un gran pase interior de Benzema que lo deja solo ante el portero. Ronaldo con un disparo por debajo de las piernas del meta, pone el balón en el fondo de la red. Después del tercer gol blanco los japoneses se vinieron abajo y hasta el final dominaron los españoles.

El cuarto gol llegó tras un balón que recoge Cristiano y con un chut potente lo pone en el fondo de la red. Ya con dos goles de ventaja, Zidane se permitió mover el banquillo y quitó a Cristiano. Hasta el final los cambios mantuvieron el partido vivo, un partido que le sirve al Madrid para seguir haciendo historia y para acumular partidos sin perder. Zidane sigue haciendo historia, ganando todo lo que juego. El Madrid, Campeón del Mundial de Clubes.

 

Ficha técnica

 

Alineaciones

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric; Lucas Vázquez, Benzema, Cristiano Ronaldo.

Kashima Anthers: Sogahata, Shoji, Ueda, Nishi, Yamamoto, Nagaki, Ogasawara, Shibasaki, Endo, Doi y  Kanazaki

Árbitro e incidencias: Janny Sikazwe (Zambia). Amonestó a Yamamoto (58’), Fabricio (92’), Sergio Ramos (54’), Casemiro (99’), Carvajal (101’).

A la final sin apuros

El Madrid consiguió su pase para la final del Mundialito de Clubes sin pasar muchos apuros ante un rival que se desmoronó físicamente en la segunda parte. Y lo hizo como mejor sabe, marcando en el tiempo de descuento, tanto de la primera como de la segunda parte. El domingo espera el Kashima para proclamarse campeón del mundo.

El Mundialito de Clubes, ese torneo en el que tienes muchísimo que perder y muy poco que ganar sobre todo para los equipos europeos. Si ganas, es lo normal, si pierdes, eres objetivo de críticas y burlas. Y muchas veces, esta vitola de super favorito se une con la dificultad para adaptarse a un jet lag impresionante y que para el equipo rival es el partido de su vida, hace difícil meterse en los partidos.

Eso parece ser lo que le ocurrió al Madrid en tierras niponas. Comenzó con muchas imprecisiones en pases y dormido cuando no tenía la posesión de balón. No aprovechó el intento del América de sacar siempre la pelota jugada desde como si se tratara de un equipo de Paco Jémez, aunque sus jugadores no tuvieran quizá demasiada calidad para ello. Los mexicanos se plantaron muy bien ordenados en el campo esperando un fallo del Madrid para salir rápido, y en pocos toques se plantaban en campo rival.

Antes de llegar a la media hora de juego, el equipo blanco se dio cuenta de como podía herir al América, robo de balón en medio campo, salida rápida y Cristiano cabeceó al palo para hacer la primera ocasión del partido. Ese golpe en la madera despertó un poco al equipo de Zidane, que empezó a llevar algo más las riendas del encuentro, a tener más posesión aunque sin poner demasiado en aprietos a un equipo mexicano que en defensa estaba muy bien posicionado pero le faltaba muchísima calidad arriba, era muy inferior al Madrid.

Y para no perder las buenas costumbres, con el tiempo añadido ya sobrepasado, el Madrid decidió exportar su marca y consiguió abrir el marcador. Benzema, tras un maravilloso pase de Kroos, definió con la maestría que le caracteriza para marcar el primer gol del partido. Si estás viendo un partido del Madrid y el árbitro añade algo de descuento, nunca jamás te puedes levantar antes de que pite el final, pues muy probablemente, te pierdas el gol. Lo de este equipo este año es impresionante, da igual si son los minutos finales de la primera o de la segunda parte, siempre nos dejan algo para el final, y eso ya no puede ser suerte. Llámalo que está bien preparado físicamente y llega en plenitud cuando los demás están rogando el pitido final o llámalo fe y constancia hasta el final, pero suerte, desde luego que no es.

La segunda se podría resumir en muy pocas palabras. El América no conseguía ni siquiera salir de su campo y con el desplome físico sacó a relucir sus grandes carencias. Un Madrid jugando al 30% de sus posibilidades no sufrió en ningún momento y cada vez que apretaba la maquinaria un poco daba la sensación de que podía llegar el segundo. El nivel de la mexicana queda demostrado que está a años luz de las europeas, y es incomparable que la intensidad que ponen los equipos argentinos y brasileños está también muy por encima.

El equipo blanco creaba ocasiones y a medida que se acercaba el final del partido, el único aliciente se iba convirtiendo en ver si volverían a dejar el gol para el final. Dicho y hecho. Minuto 93, con un equipo mexicano dejando infinidad de espacios, recibe James que filtra un balón para que Cristiano defina haciendo el segundo. Sí, no es una broma ni un deja vu, el Madrid lo había vuelto, otro gol en el descuento.

Un apunte más al partido, la tecnología implantada por la FIFA en este campeonato hay que pulirla mucho más o directamente eliminarla. El árbitro tardó un minuto en dar el gol y cambió de opinión dos veces. Nadie sabía que ocurría ni si había sido gol legal o no. Un desastre.

Finalmente el Madrid, como era de esperar, consiguió el pase a la final sin esforzarse demasiado. Un partido que sirvió para aclimatarse, adaptarse al cambio horario y coger sensaciones antes del partido del domingo,donde espera, inesperadamente, el Kashima japonés, rival bastante más inferior al Ámerica. El Madrid está a un paso de proclamarse, mejor equipo del mundo. Esperemos que no esperen al descuento para ello. Porque queda claro que el Real Madrid es un equipo de finales.

 

 

 

 

 

 

Ficha técnica:

América: Muñoz; Alvarado(Guerrero, min 53), Valdez, Goltz, Aguilar, Samudio; William da Silva,                           Sambueza, Ibarra( Quintero, min 61); Romero( Arroyo, min 70), Oribe Peralta.

Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Nacho, Marcelo; Casemiro, Kroos(James, min 71),

Modric; Lucas,Cristiano, Benzema(Morata, min 79).

Árbitro: Enrique Cáceres.

Top 10 Deporte Español 2015 #RESPECT

Solo por tener el privilegio de poder escoger entre distintos campeones, de diferentes disciplinas deportivas, ya sea a nivel continental o mundial, crea una sensación de orgullo, que hace que empecemos acordándonos, y mostrando respeto a quienes no han podido entrar en este Top 10. Leer Más »

El Barcelona cierra el año con cinco títulos (0-3)

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El Barcelona cerró el repóker con una actuación solvente en Japón en el Mundial de Clubes. En la final superó a River Plate con un encuentro sobrio hasta el descanso y con una actuación estelar de Suárez, cómo no, en la reanudación.

Y es que River salió a buscar al equipo español arriba, al área de Claudio Bravo, cerrando las vías de agua que suele utilizar el conjunto de Luís Enrique -Busquets, Iniesta-, impidiendo así que el balón fluyera con velocidad. No es que pusiera en aprietos a la defensa blaugrana el planteamiento argentino, es que cortocircuitó completamente ese juego que ha maravillado al planeta en 2015. A pesar de todo, con esa plantilla, el Barça siempre encuentra un camino. Primero fue Iniesta con un pase que superó a toda la defensa de River y que Leo controló y voleó para que Barovero se luciera con una gran parada. Se empezó a animar el Barcelona activando a Neymar, Alba e Iniesta en la banda izquierda. Por ahí llegó la jugada del primer gol. El brasileño, de menos a más, asistió a Messi para que el 10 controlara y perforara la portería de los de Gallardo.

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Sin más se llegó al descanso, y tras el paso por vestuarios se repitió la película que vivieron los fans culés frente al Ghuangzou chino. Porque se volcó River a presionar más arriba -aún más-, en busca de un empate rápido, y en una salida, al poco de la reanudación, Busquets recibió en la medular con tiempo para pensar. Y pensó en un pase al hueco a Suárez. Y lo ejecutó a la perfección para que el uruguayo se plantara en el mano a mano con Barovero y le superara con un chut raso que ponía el 0-2 en el marcador.

Tras el gol River bajó los brazos. No en ataque, porque apenas había inquietado a Bravo. Sino en la presión, en juntar las líneas, en cerrar huecos. Hasta el setenta se vivieron los mejores momentos para los de Luís Enrique y si no cayeron muchos más goles fue por el exceso de generosidad de Messi y Suárez con Neymar, buscando el gol del brasileño que cerrara el círculo. Y rondando ese minuto fue Neymar quien recibió de Messi al borde del área. Vio el desmarque desde segunda línea de Suárez y le puso un balón perfecto para que el delantero centro rematara de cabeza a las mallas. Tres a cero.

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De ahí al final, alguna ocasión para River, para lucimiento de Bravo, y alguna intentona de jugada maradoniana de Neymar en busca de su tanto. Pero no cayó y ahí se quedó el marcador. Un quinto título en un 2015 mágico para todos los barcelonistas.

Ficha técnica:

River: Barovero, Mercado, Maidana, Balanta, Vangioni, Kranevittter, Ponzio (Martínez, ’45+), Carlos Sánchez, Viudez (Drussi, ’56), Mora (Lucho, ’45+) y Alario.

Barcelona: Bravo; Dani Alves, Piqué, Mascherano (Vermaelen, ’80), Alba; Busquets, Rakitic (Sergi Roberto, ’66) Iniesta, Messi, Luís Suárez y Neymar (Mathieu, ’89).

Goles: 0-1 (Messi, ‘). 0-2 (Suárez, ‘). 0-3 (Suárez, ‘).

Árbitro: Alireza Faghani. Amonestó a Kranevittter, Alba, Ponzio, Rakitic, Neymar, Busquets, Sergi Roberto.

Suárez bien vale una final (3-0)

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El Barcelona cerró el trámite de semifinales contra el Guangzhou con un hat-trick del delantero uruguayo y con un magistral partido de Andrés Iniesta, Busquets y Mascherano.

Y es que Scolari planteó el encuentro como mejor sabe. Replegados atrás los jugadores chinos esperando a una contra milagrosa que les pusiera por delante y a seguir bregando. Pero el Guangzhou, por más que tiene a media selección de su país y a buenos futbolistas como Paulinho -sensacional-, no posee armas arriba capaces de inquietar a Mascherano, Piqué y Bravo con el balón en juego.

El guión, previsto. Los de Luís Enrique arrancaron despacio, amasando la pelota, buscando un resquicio en la poblada defensa china sin éxito. El ritmo de juego era demasiado lento y solo Iniesta ponía la chispa de genialidad para romperla. Ante las ausencias de sus dos mejores y mayores agitadores, Neymar y Messi, toda la creatividad pasaba por los pies del manchego. En una de esas filtró un pase a la espalda de la defensa local y Munir no pudo batir al guardameta Li. Siguió y siguió remando el Barça, inclinando cada vez más el campo hacia el área del Guangzhou a base de paredes e internadas por banda de Alves y Jordi Alba. Hasta que por fin Iniesta habilitó a Rakitic y el croata, que no se lo piensa, soltó un latigazo que Li despejó a los pies de Suárez. Y ahí el uruguayo nunca falla. El gol desperezó ligeramente a los de Scolari, que tuvieron a balón parado su mejor ocasión con un remate de Paulinho que Claudio Bravo despejó magistralmente abajo con una estirada meritoria.

Y tras el paso por el vestuario, tras una charla a buen seguro aleccionadora del míster brasileño, los chinos se descompusieron. Y lo hicieron por la magia en especial de Iniesta y Suárez. El punta cedió al capitán del Barça en línea de tres cuartos y tiró un desmarque. Iniesta, cómo no, le puso el balón en el lugar exacto para que el delantero centro controlara con el pecho y de volea, con la diestra, batiera de nuevo a Li.

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El segundo gol dejó KO al Guangzhou. Se descompuso muy fácil para ser un equipo de Scolari, pero lo hizo por mérito del Barcelona. No tenía un plan B el equipo chino y eso facilitó demasiado las cosas al campeón de Europa. Empezó el tikitaka, reciente todavía la remontada del Deportivo de la Coruña como para despistarse y dejarse remontar de nuevo. El tercero, también de Suárez, llegó tras una buena combinación en banda derecha y un penalty más que dudoso cometido sobre Munir. Desde el punto fatídico tampoco perdonó el 9 del Barça, cerrando un triplete de goles para salvaguardar el honor del Barcelona tras la ausencia de los otros dos integrantes del tridente.

Ahora en la final espera River. Gallardo, en el palco, habrá tomado buena nota de lo que no hay que hacer para vencer al Barça. Aunque si Luís Enrique recupera a Messi -más probable que Neymar-, cualquier plan se vendrá abajo.

Ficha técnica:

Barcelona: Bravo; Alves, Piqué, Mascherano, Jordi Alba (Adriano, ’75); Busquets, Rakitic, Sergi Roberto (Sandro, ’71), Iniesta (Samper, ’81), Munir y Luís Suárez.

Guangzhou: Li; Zhang, Feng(Xuepeng, ’36), Kim, Zou; Zheng (Yu, ’57), Paulinho, Huang, Goulart; Zheng, Ekelson (Gao, ’67).

Goles: 1-0 (Suárez, ’39). 2-0 (Suárez, ’50). 3-0 (Suárez, ’67).

Árbitro: Joel Aguilar. Amonestó a Xiaoting,

Del Madrid al cielo

Los blancos completan el mejor año de su historia con la victoria en el Mundial de Clubes

Superaron sin problemas a San Lorenzo en una final totalmente dominada por los hombres de Ancelotti

Los goles corrieron a cargo de Sergio Ramos y Gareth Bale, otra vez decisivos

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Del Madrid de los galácticos al Madrid celestial. Ha pasado una década y aquel espectacular equipo ha encontrado continuidad en el tremendo bloque formado por Casillas, Marcelo (Coentrao), Ramos, Pepe, Carvajal, Kroos, James, Isco, Bale, Benzema y Cristiano. Un once de ensueño, que se recita de memoria y al que solo le falta levitar sobre los campos. Todo se andará. De momento es campeón del mundo y lleva 22 victorias consecutivas, a solo dos del récord Guiness del Coritiba. Si el dicho dice que «de Madrid al cielo», porque como en la capital no se está en ningún sitio, el Real Madrid lo ha adaptado al mundo del fútbol. Como este equipo, que ya es el mejor del mundo a todos los efectos y está tocando el cielo futbolístico, ninguno.

De aquel Madrid que ganó la Copa Intercontinental en 2002 con los Hierro, Figo, Zidane, Raúl y Ronaldo, más Vicente del Bosque en el banquillo, se ha pasado a este bloque imbatible entrenado por Carlo Ancelotti e integrado por los Ramos, Kroos, Bale, Benzema y Cristiano. Dos equipos, dos épocas y dos estilos no tan diferentes entre sí que encuentran un nexo en común en la presencia de Iker Casillas bajo los palos. El capitán, un emblema para muchos madridistas, levantó su cuarto título del año tras alzar la Copa del Rey, la Décima y la Supercopa de Europa, como antes levantó Ligas, Copas, Supercopas nacionales y europeas, un Mundial y dos Eurocopas que le consagran como el primer capitán que lo consigue en la historia. No podía faltar él en otra estampa triunfal de un Madrid histórico. Casillas celebró así, de la mejor manera posible, su partido 700 como madridista.

El equipo de Dios ganó al equipo del Papa. Ni con la fe de Su Santidad resulta suficiente para vencer a este inconmensurable Real Madrid que se ha abrazado a una imparable dinámica ganadora. San Lorenzo nunca puso en aprietos a los blancos, que superaron el envite con dos zarpazos, uno en cada tiempo. No les hizo falta más. Fue un partido perfecto, solo ensombrecido por la lesión de Marcelo antes del descanso y la falta de gol de Cristiano Ronaldo. Pero no los echaron de menos, como tampoco están echando en falta al lesionado Modric. No deja de sorprender que el crack portugués se quedara sin marcar en este Mundialito, aunque eso no le debería impedir levantar en enero su tercer Balón de Oro. Ni con eso se conforma este sabueso del gol que, después de ganarlo todo con Manchester United y Madrid, todavía lucía una muesca de inconformidad. Así son los ganadores.

B5VMwuWCEAA6iB0.jpg-largePara ganador, Sergio Ramos, otra vez decisivo en una gran cita. Volvió a abrir el camino con un testarazo marca de la casa. Encarriló el triunfo blanco, volvió a ser un valladar atrás y su excelso rendimiento se vio recompensado con el nombramiento como MVP de la final y también recibió el Balón de Oro del Mundial de Clubes, un hito tratándose de un defensa y que solo está al alcance de elegidos como Blind y Kuffour. Como elegido también es Carlo Ancelotti que, con su estilo tranquilo y su apuesta por los mejores, se consagra como un señor de las finales habiendo ganado 14 de las 19 que han disputado sus equipos. No hay récord que se le resista a este Madrid superlativo liderado por un entrenador italiano que ha demostrado tener todas las condiciones requeridas para gestionar grandes plantillas.

Mesías Ramos
Siguiendo los cánones místicos que rodean al equipo blanco, Ancelotti volvió a apostar por sus once discípulos habituales, esto es, el once que goleó sin paliativos al Cruz Azul con la única novedad de James Rodríguez, recuperado de las molestias que le trajeron a mal traer hasta esta final. El colombiano entró por Illarramendi para que el equipo ganase en calidad, llegada y fluidez en el juego, aunque el cerrojo de San Lorenzo dificultó los movimientos con y sin balón de James.

Estaban jugando los de siempre y el partido empezó como siempre, con una ocasión del Madrid que a punto estuvieron de convertir entre Cristiano, ansioso por dejar su impronta goleadora en el único torneo que le quedaba por ganar entre todos los que ha disputado con la camiseta del Real Madrid (Champions, Liga, Copa del Rey más las Supercopas de España y Europa), y Benzema, que no pudo embocar.

Resultó una primera parte poco fluida, con juego excesivamente parado y poco virtuoso, favorable para los intereses de San Lorenzo, acostumbrado a vivir replegado en su campo, al barullo y las trincheras. A este Madrid que le gusta dominar los partidos y tratar con mimo el balón, se le atragantan estos equipos cancheros así que el primer tiempo entró en un terreno demasiado espeso con muy pocas intervenciones de James e Isco, los jugones blancos.

B5VLt_VIMAAD_2_.jpg-largePero ante estos conjuntos rocosos, tipo el Atlético de Madrid, el Madrid se suele aferrar a su Mesías sevillano, Sergio Ramos. El faraón de Camas volvió a aparecer para desatascar una cita clave, como ya apareció en Múnich en el partido de vuelta de la semifinal de la Champions contra el Bayern Múnich (marcó dos goles), como en la final de Lisboa (empató en el 93) y como hace unos días en la semifinal de este mismo Mundial de Clubes contra el Cruz Azul mexicano; siempre para abrir la lata, por cierto. Y otra vez de cabeza, y otra vez a balón parado aprovechando un preciso envío del ingeniero Kroos a la salida de un córner. Es el primer defensa español que marca en una final de Copa Intercontinental o Mundial de Clubes. Su celebración, señalándose el dorsal a lo Raúl, confirmaba el componente histórico de otro tanto fundamental. Fue el undécimo gol de Ramos en 2014, el mejor año de su carrera. Entre tanta condecoración solo hubo una nota negativa, la lesión de Marcelo, que tuvo que dejar su sitio a Coentrao.

Bale, siempre puntual a su cita con el gol
B5U4UaOIYAAEA73.jpg-largeCon el partido encarrilado gracias al gol de Ramos y vista la nula propuesta futbolística de San Lorenzo, el panorama se presentaba muy alentador para los intereses madridistas. La reacción del conjunto argentino ni estaba ni se la esperaba y eso ante un equipo tan excelso como este Real Madrid es un pecado mortal. Y el encargado de purgar este pecado fue Gareth Bale, otro hombre acostumbrado a marcar en finales y que tampoco faltó a la cita en Marrakech. Cierto que tiene mucho que agradecerle a su compañero Isco por servirle una asistencia sublime y al portero rival, Torrico, al que se le escurrió el balón como si fuera una rana. El caso es que ahí estuvo otra vez el galés. Como en Valencia en la final de la Copa contra el Barça y como en Lisboa en la final de la Champions League contra el Atlético de Madrid, donde marcó el segundo gol blanco. Ahí quedó sentenciada la final.

Ya con dos goles de ventaja, el Madrid se pudo dedicar a disfrutar de la renta adquirida y a servirle balones en bandeja a Cristiano Ronaldo para que pudiera estrenarse en el torneo. A los argentinos, mientras tanto, solo les quedaba aferrarse a la dignidad y al mítico Romagnoli, que entró en el segundo tiempo para intentar poner algo de sentido común al juego de San Lorenzo. Barrientos y Kalinski se arrancaron con un par de disparos de media distancia que fueron bien respondidos por Casillas, al que le vinieron bien estos dos lances para entretenerse y sacudirse un poco el marasmo que tenía por la falta de trabajo. Como no solo de Cristiano vive la BBC, Benzema y Bale también tuvieron sus oportunidades, pero el galés se encontró con el larguero para repetir su envenenado centro-chut y el francés se encontró con la camiseta hecha jirones después del agarrón que le hicieron en su escarceo a bocajarro. Son imágenes que forman parte del álbum histórico de una cita que ya se encuentra en la antología triunfal de un Real Madrid elevado a los altares futbolísticos.

Una gran noche en el pequeño Bernabéu marroquí

El Real Madrid goleó al Cruz Azul en el Gran Estadio de Marrakech

Marcaron Ramos, Benzema, Bale e Isco. Cristiano se quedó con las ganas

Iker Casillas volvió a parar un penalti, el segundo en menos de una semana

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Y botó el Gran Estadio de Marrakech, convertido por una noche en el pequeño Bernabéu marroquí. Fue el día más feliz para la amplia colonia madridista que vive en tierras marroquíes. Necesitaron 48 años para ver por allí a su equipo del alma y lo disfrutaron a lo grande. Porque no fue un partido más y no vieron a un Real Madrid cualquiera; fue toda una semifinal del Mundial de Clubes y acogieron al vigente campeón de Europa. Este áurea se reflejó sin filtros sobre el césped, donde el Madrid goleó sin ambages, demostrando que los cuentos siempre deparan un final feliz para los más fuertes. Fueron las mil y una noches del madridismo.

Cierto que el Cruz Azul fue muy poquita cosa y no hizo honor al apelativo de “La Máquina”. Cierto también que no marcó Cristiano y eso dejó con un relativo poso de amargura a sus incondicionales y al propio portugués, insaciable como él solo. Pero vieron cuatro buenos goles obra de Ramos, Benzema, Bale e Isco, amén de un sinfín de destellos de calidad de los propios goleadores, del susodicho CR y del ingeniero Kroos, además de las cabalgadas de Dani Carvajal, un lateral imparable desde que Ancelotti le permitió dar un paso adelante para cubrir todo el carril diestro. Hasta pudieron ver a Casillas parar un penalti, el segundo que detiene el capitán blanco en cuatro días y ante un rival al que le tiene comida la moral porque ya le detuvo tres lanzamientos en el Teresa Herrera de 2001. Corren buenos tiempos para la lírica madridista.

Partidazo de Carvajal
Nada nuevo bajo las nubes marroquíes. Sin sorpresas. Ancelotti apostó por los once jinetes habituales, a excepción de la presencia de Illarramendi en la posición de James, que sigue entre algodones. En el conjunto mexicano sobresalía la presencia de dos viejos conocidos de nuestro fútbol: Pavone, ex del Betis, y Torrado, ex del Racing y del Sevilla, entre otros equipos españoles.

Las hostilidades se desataron desde bien temprano, que para algo es un Mundial (de clubes). La primera aproximación fue del Real Madrid: gran centro de Carvajal desde la derecha, la recogió en el segundo palo Benzema y a bocajarro Corona le robó la miel de sus botas a Cristiano, que ya se relamía pensando en el gol. Ocasión al margen, el asunto respondía a las expectativas: un Madrid que se gustaba a partir de largas posesiones y eléctricas cabalgadas por la banda, y un Cruz Azul bien replegado y aguardando su oportunidad a la contra. La tuvo tras un magnífico caracoleo de Rojas ante Marcelo que terminó con el balón paseándose por delante de la portería de Casillas y que no cazó Pavone por muy poco.

B5AGr1LCUAAOJyp.jpg-largeEl aviso no impresionó al Madrid, que no varió ni un ápice su apuesta y siguió madurando el partido para que se terminara cayendo de su lado. Y no tardó en decantarse la balanza a su favor. Carvajal provocó una peligrosa falta en el perfil derecho del ataque tras chocar contra Pinto como dos mercancías. El lanzamiento lo botó Toni Kroos con ese guante que tiene por pie derecho, balón al corazón del área mexicana, salida a por uvas de Corona y Sergio Ramos, otra vez Ramos, cabeceó a la red. El héroe de la Décima volvió a imponer su ley a pelota parada desatando el delirio en ese pequeño Bernabéu en el que se convirtió el Stade de Marrakech por obra y gracia del madridismo militante. Apenas un cuarto de hora tardó el Madrid en encarrilar el asunto, galones obligan.

Tras el gol, el Madrid siguió explotando esa autopista hacia el cielo que tiene por la derecha, con un Carvajal cada vez más acomodado a su nuevo rol de extremo derecho. Casi todos los ataques se volcaban hacia ese costado por el que también se dejaba ver el ingeniero Kroos, ya fuera a balón parado o en puntuales destellos de calidad. Aunque para destellos los de Isco Alarcón, el funambulista blanco, siempre buscando el más difícil todavía a través de conducciones y pases inverosímiles. El espectáculo resultaba del todo atractivo para los blancos, que si algo saben es navegar con el viento a favor.

B5AT4OWCAAA22xP.jpg-largeAunque hubo algún tímido avance del Cruz Azul, el Real Madrid tenía bien controlado el partido. Kroos probó fortuna con un disparo desde la frontal tras una exquisitez de Isco y salvó Corona demostrando que la ingeniería germana también padece eso del ensayo y el error. El que no padeció ese viejo método heurístico fue Dani Carvajal, plenamente adaptado a su nuevo rol de falso extremo derecho. Todo lo que hizo lo hizo bien, tal y como demostró en la jugada del segundo gol. Avanzó por la línea derecha, burló a su par como si fuera un cono (incluso con más facilidad porque le tiró un caño antológico), ganó la línea de fondo y la dejó atrás para que Benzema hiciera los honores goleadores poniendo el broche ideal a un jugadón que hizo honor al viejo oficio del carrilero, reinstaurado de manera magistral por el ex del Leverkusen auspiciado por Carlo Ancelotti.

Con tan cómoda renta a su favor, el Madrid se pudo dedicar tranquilamente a contemporizar la ventaja. Eso sí, se llevó un par de buenos sustos. Primero un penalti tonto cometido por Ramos sobre Pavone muy mal tirado por Torrado y bien parado por Iker Casillas, el segundo que para el capitán madridista en menos de una semana y al que ya le paró tres en un Teresa Herrera de hace 13 años; y después un pecado de confianza de Illarra en una cesión hacia atrás dejó al propio Pavone solo ante Casillas, pero se le cayó la noche encima al ex del Betis y le dejó el balón a placer al guardameta. Parece mentira que un tipo de 32 años, veterano del Vietnam futbolístico, cometa semejante error en un mano a mano.

Y Cristiano se quedó sin marcar
El mayor atractivo del segundo tiempo estaba en saber el número de goles que conseguiría el Real Madrid y cuántos llevarían la firma de Cristiano Ronaldo. Entretanto, el que marcó fue Gareth Bale para culminar una gran jugada de la BBC. La inició Benzema por el centro, abrió hacia la derecha para la prolongación de Cristiano, que la puso al segundo palo y Bale no perdonó de cabeza en un gol muy parecido al que marcó el galés en la final de Lisboa.

B5AUuWOCQAAqMhR.jpg-largeCon el partido ya completamente decidido, las miradas apuntaron a las gradas de un Stade de Marrakech convertido en una suerte de pequeño Bernabéu con la hinchada completamente entregada a la causa y coreando a ritmo de olé cada pase madridista. Solo faltaba el gol de Cristiano, pero no había manera. Y eso que el portugués lo intentó incluso de chilena y de rabona para regocijo de Hierro, que se lo estaba pasando a lo grande. Aunque para regocijo el que hubiesen sentido los aficionados si CR hubiese marcado esta frivolité.

La sucesión de cambios en ambos equipos fue el claro indicador de la rendición mexicana y la conformidad del conjunto español. Aun así, el Cruz Azul pudo marcar de falta el del honor, pero el potente disparo se estrelló en el travesaño. La tentativa fue demasiado osada y despertó a la bestia merengue. Avisó Benzema con un par de escarceos y fusiló Isco. El funambulista de Arroyo de la Miel, que apenas necesita una baldosa para trenzar una genialidad, se fabricó un golazo en la frontal del área: recibió, se acomodó, se deshizo de un rival con su intrínseco talento para hacer fácil lo difícil y definió con el interior por el primer palo en otro gol de bandera del artista malagueño.

La noche estaba resultando ideal porque incluyó la entrada de Jesé, que también tuvo la oportunidad de disfrutar del sueño africano que vive el Real Madrid. Pero seguía faltando el gol de Cristiano para redondear la cita. Lo intentó el portugués, pero se quedó lejos del premio. Más cerca anduvo Khedira, aunque su cabezazo lo repelió el palo. Hubiese sido ya demasiado que marcara el bueno de Sami y no el crack portugués, así que la cosa se quedó en cero a cuatro ante la resignación cristiana de los mexicanos y la moderada euforia madridista, que podría ganar su cuarto título del año el próximo sábado. De momento ya van 21 triunfos consecutivos y el récord Guiness del Coritiba está más cerca.

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