«Amo Argentina y solo siento los colores de mi selección». Lionel siempre lo ha tenido claro.

Una foto imposible. Messi no ha defendido ni defenderá jamás los colores de la selección española de fútbol.
Si los amores prohibidos son los más queridos, la relación de Lionel Messi y la selección española de fútbol es el mejor ejemplo. Todo parecía abocar a un idilio entre ambos. Messi llegó con 13 años a Barcelona procedente de su Rosario natal y tan prematura mudanza para incorporarse a los equipos infantiles del Barça presagiaba una pronta nacionalización que podría suponer una futura internacionalidad con España.
Poco tardó Messi en sobresalir por encima de todo y de todos en las categorías inferiores del Fútbol Club Barcelona. Los ojeadores le empezaron a seguir de cerca y la Federación Española de Fútbol lo intentó convencer para disputar con el combinado español el Mundial Sub-17 disputado en Finlandia en el año 2003. Así lo confirmó el ex seleccionador español Vicente del Bosque, hace un año, en una entrevista al diario británico “The Guardian”: “Hubo intentos para ello, pero él decidió quedarse con su país natal”. En aquella selección, que llegó a disputar la final y perdió por uno a cero ante Brasil, estaba Cesc Fábregas, compañero de Messi en las categorías inferiores del Barça.
Messi y su padre lo tenían muy claro: querían jugar, y triunfar, con Argentina. Como ha sido habitual en la trayectoria de “La Pulga”, no lo tuvo nada fácil para conseguirlo. Hugo Tocalli, encargado de las categorías inferiores de la selección argentina por aquel entonces, no contó con Leo en Finlandia 2003. Aprovechando una visita a Barcelona de Marcelo Bielsa, seleccionador argentino en aquellos momentos, Jorge Messi habló con él y con su ayudante, Claudio Vivas, coincidiendo con los cantos de sirena que seguía mandando la Federación española.
Vivas, rosarino como Messi, le pidió unos vídeos de su hijo y se los trasladó a sus compañeros técnicos de las selecciones inferiores. Jorge y Leo tuvieron que armarse de paciencia y aguantar pese al incesante interés de España. Hasta que llegó el 29 de junio de 2004 y Lionel Messi hizo su debut oficial con la selección argentina Sub-20 en un amistoso contra Paraguay. El partido se disputó, casualmente, en el estadio Diego Armando Maradona de Buenos Aires, la cancha de Argentinos Juniors y ahí se quebró definitivamente el amor imposible de Messi con España.

Lionel Messi debutó con la selección argentina Sub-20 en un amistoso contra Paraguay y marcó un gol.
Con el dorsal 17 a la espalda, Messi, que acababa de cumplir 17 años, entró al terreno de juego en el minuto 67 y se estrenó a lo grande marcando un golazo en el 81 tras colarse como un misil entre los defensas guaraníes y driblar al portero. Fue el séptimo gol de un partido que acabó con un 8-0 favorable a los argentinos. Lo que vino a partir de ahí ya es de sobra conocido y mucho se ha escrito (y se escribirá) sobre la fecunda trayectoria de Messi con Argentina y el Barcelona.
El propio Messi dejó claras sus prioridades hace un par de años: “Hubo contactos informales con la selección española para que jugara con ellos, pero siempre dije que quería jugar para mi país porque amo Argentina y solo siento los colores de mi selección. Argentina es mi país y cuando me preguntan por qué no perdí mi acento, no lo hice porque no quiero perder ninguna identificación con mi patria”. Claro y contundente el astro argentino a la hora de sacar pecho y orgullo patrio.
Pero para siempre le quedará a Lionel Messi la espina clavada por no haber jugado en la selección que fue doble campeona de Europa (2008 y 2012) y campeona del mundo (2010), el sueño de todo futbolista y el gran sueño que lleva persiguiendo desde que le empezó a dar sus primeras patadas a un balón. Veremos si lo consigue en Rusia 2018.
A día de hoy, Lionel Messi ya ha perdido tres finales de la Copa América (Venezuela 2007, Chile 2015 y USA 2016) y la final del Mundial de Brasil 2014 frente a Alemania (1-0). Cuatro reveses que contrastan con la exitosa trayectoria con España de sus compañeros del Barcelona, Xavi Hernández y Andrés Iniesta. “Cambiaría todos los récords por un título, por hacer feliz a la gente de mi país”, contesta Messi.
Está claro que, al menos en cuanto a su vinculación con la selección española, Messi no es Di Stefano, que sí jugó con España tras nacionalizarse español en 1956. Como tantos futbolistas nacionalizados (Senna, Pizzi, Pernía) han jugado con la selección española desde Kubala, que debutó en 1953. Entre ellos ya nunca estará Lionel, un argentino de pura cepa que ha sido el gran amor imposible de nuestra selección.
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