Últimas noticias
Inicio » Fútbol Internacional » Champions League

Champions League

¡Cómo no lo van a querer!

Tras ganar la duodécima en Cardiff, el Real Madrid puede presumir de tener seis copas de Europa en blanco y negro y otras seis Champions en color. 

Sergio Ramos levantó en Cardiff su tercera copa de Europa, la 12ª del Real Madrid.

Alejandro Rozada (@alexrozada)
Después de ganar la novena Copa de Europa en Glasgow, la afición del Bernabéu empezó a cantar aquello de “cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa por novena vez”. Ese cántico se mantuvo imperturbable desde 2002 hasta 2014. Doce años atronando a garganta limpia lo convirtieron en un grito de guerra del madridismo. Así hasta llegar a la final de Lisboa cuando, por obra y gracia de Manuel Jabois y del idilio de Sergio Ramos con el minuto 92:48, se convirtió en himno la “historia que tú hiciste, historia por hacer”. A partir de aquí cambiaron la novena por la décima, pero siguieron cantando lo de “cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa por décima vez“. Rimaba un poco peor, pero seguía sonando bien. E incluso dos años después, tras volver a ganarle una final al Atlético en la madre de todas las competiciones de clubes, sustituyeron la décima por la undécima para seguir coreando eso de “cómo no te voy a querer, cómo no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa por undécima vez”, que incluso sonaba y rimaba mejor que la versión anterior. Lujos de grandeza, que no delirios. Un año después, tras ganar la duodécima en Cardiff, los madridistas se pueden permitir el lujo de darle otra vuelta a uno de sus himnos oficiosos. Para grandes, ellos. Sus grandes éxitos ya son una hit-parade de la historia del fútbol.

Cómo no lo van a querer. Cómo no lo van a querer si fueron campeones de Europa por duodécima vez. Cómo no van a querer los madridistas a su equipo del alma y cómo no van a ser capaces de darle una vuelta al pentagrama musical para adaptarlo a su querido Madrid. Se lo gana a pulso en cada partido. Gol a gol, victoria a victoria, título a título. Ahí está para constatarlo el museo del Santiago Bernabéu, convertido en una suerte de parque temático del fútbol que todo buen aficionado (sea o no sea madridista) debiera conocer. ¿A quién no le gusta ver 12 copas de Europa (6 con el antiguo trofeo y otras 6 con la actual orejona)? Si ganar ese trofeo una vez ya son palabras mayores, ganarlo doce veces es una gran estrofa digna de exposición. Hay que verlo para creerlo. No solo porque el antiguo Real Madrid de Di Stefano y Paco Gento, el jugador con más copas de Europa de la historia (6), fuera capaz de ganarla cinco veces seguidas desde 1956 hasta 1960, sino porque en la edad moderna han ganado seis trofeos más hasta ser el primer campeón que revalida título con el actual formato de Liga de Campeones. Ni Barça, ni Milan, ni Manchester United, ni Juventus, ni Bayern Múnich, ni todos los ganadores de este torneo desde 1992, han sido capaces de conseguirlo. El Madrid, sí. Eso es por algo. ¿Quién decía que solo ganaba en blanco y negro? Es el primero que gana seis finales seguidas de Copa de Europa (1998, 2000, 2002, 2014, 2016 y 2017), todas ellas en color e incluso HD y 4K.

Dicen las malas lenguas que el madridismo se apoya en valores materiales para sustentar su amor al club: “Lo quieren, pero porque gana títulos”. Ahí está la clave de bóveda del asunto. ¿Y por qué gana tantos títulos el Real Madrid? ¿Por los árbitros? ¿Porque los rivales se dejan ganar? ¿Acaso el Barcelona de Messi no quisiera estar en el pellejo que están ahora sus eternos rivales? A este Madrid, reconocido por la FIFA como el mejor club del siglo XX, nadie le ha regalado los títulos que luce en sus vitrinas. Que pueda haber contado con decisiones arbitrales a su favor en determinados momentos es un hecho innegable, pero también lo es que sus rivales también las han tenido. Y no miramos para nadie. No se puede ganar tanto solo por favoritismo y por errores de los árbitros. Un campeón siempre lo es por muchos factores. Y ahí está la última final, con una goleada indiscutible ante el campeón de Italia, para demostrarlo. La afición, que tanto lo quiere, le canta y le exige (que se lo digan al mismo Cristiano Ronaldo, que alguna pitada se ha llevado en el Bernabéu), algo tendrá que ver. La exigencia, como la experiencia, es un grado.

Tres copas de Europa en tres años (2014, 2016 y 2017) ha ganado Sergio Ramos, el capitán blanco.

El Madrid es un equipo ganador, seguramente el más ganador del planeta. Nadie tiene tal voracidad y hambre de victorias. Es es el equipo con más títulos internacionales (24) en la historia del fútbol. No solo se conforman con tener la hegemonía del fútbol español con 33 ligas, también tienen la del europeo con 12 copas de Europa, un registro estratosférico que dobla, por ejemplo, a las 5 que tienen Barcelona, Bayern y Liverpool. Seguramente, muchos nos iremos de este mundo viendo al Real Madrid con más Champions que nadie, como también se fueron nuestros antepasados. Igual que los que nacimos en 1984 nunca le hemos visto perder una final de Champions.  “¿Y el Madrid, qué? ¿Otra vez campeón de Europa?”, se preguntaba el abuelo más famoso de la historia de la televisión en España. Pues va a ser que sí. Y eso fue en 1998, el año de la séptima. Después han ido cayendo la octava, la novena, la décima, la undécima y la duodécima. Decir Copa de Europa es decir Real Madrid. Han convertido la competición más importante del fútbol europeo (y probablemente mundial) en un apéndice de su museo. No había más que ver a su capitán, Sergio Ramos, paseando en la celebración en el césped del Millenium Stadium de Cardiff con la orejona de la mano como si fuera su hija. La imagen que resume una hegemonía. Es curioso que sea un sevillano de Camas, y sevillista de cuna, como Ramos el que luzca el brazalete de capitán y levante los trofeos del club más  laureado de Europa. No hay frontera que se le resista a este equipo. Que se lo digan a Raúl González Blanco, que empezó en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y acabó siendo un mito del Real. Menudo subidón tenía el sábado por la noche comentando el baño de su Madrid a la Juve para la cadena que retransmitió la final.

Zidane pasó de ser el ayudante de Carlo Ancelotti en la final de Lisboa de 2014 a ganar dos copas de Europa seguidas como entrenador del Real Madrid.

Escribió Alfredo Relaño que “el Madrid siempre vuelve”. ¡Vaya que si vuelve! Hace apenas un año que Zinedine Zidane llegó a La Casa Blanca como apagafuegos y una solución de emergencia tras la desastrosa etapa de Rafa Benítez, un grandísimo entrenador y un sabio del fútbol (lo demostró en el Valencia) que no se supo adaptar a la particular idiosincrasia del Real Madrid. Florentino Pérez, erigido en el ser superior que dirige en solitario la nave, apostó por Zidane, una leyenda como jugador que ya había hecho sus pinitos en los banquillos de la mano de Carlo Ancelotti. Ahí está la famosa imagen de Zizou en la final de Lisboa 2014, dando indicaciones y órdenes a sus jugadores ante la mirada atónita y atenta de Ancelotti. El francés, que lo ganó todo como jugador, tiene dentro mucho fútbol y eso sale a relucir en las grandes ocasiones. A eso se agarró Florentino cuando le dio el timón del coloso. “Despacho o campo”, le dio a elegir. Y Zidane, lógicamente, eligió campo, el hábitat donde había construido su leyenda como futbolista. Ahí empezó todo.

Zidane ganó una copa de Europa como jugador (2002) y lleva dos como entrenador (2016 y 2017).

Sin ruido ni estridencias de ningún tipo, anteponiendo lo deportivo a la lucha de egos, Zidane fue templando los ánimos para construir un Real Madrid otra vez ganador. Si la música amansa a las fieras, el balón relaja a los gallos, que de esos hay muchos en un vestuario tan cainita como el merengue. Les puso la pelota por delante y alrededor de ella iban a orbitar todos los esfuerzos, a imagen y semejanza de lo que ya hizo Zizou como futbolista. Convirtió a una banda de estrellas en un equipo solidario. En su primer año no ganó la Liga, el Barcelona de Luis Enrique y la MSN ya tenía mucha ventaja después de golear en el Santiago Bernabéu y no dejó escapar el título. Pero el Madrid llegó a la última jornada con opciones tras ganar en el Camp Nou. Del 0-4 al 1-2. Terminaron el campeonato a un solo punto y de postre jugaron una final de Champions contra el Atlético de Simeone. Dos años después de Lisboa se repitió en Milán el duelo a vida o muerte de los dos equipos de la capital de España. Hubo que sufrir, por supuesto, pero el Real afrontó y disputó de manera impecable la fatídica tanda de penaltis, no falló ni un solo lanzamiento y levantaron la undécima. Zidane lo había vuelto a hacer: después de ganar como jugador la novena copa de Europa del Madrid, levantó como entrenador la undécima en sus primeros meses como principal responsable deportivo del equipo.

Un año después, ya en su primera temporada completa, ganó la Liga y revalidó el título de campeón de Europa con una goleada precisamente a la Juventus, donde jugó desde 1996 hasta 2001 (perdiendo una final de Champions en 1998 curiosamente contra el Real Madrid). Para gallo, Zizou, que por algo es francés y ya había ganado un Mundial (1998) y una Eurocopa (2000) defendiendo los colores de su país. Hablamos del mejor gestor de vestuarios del fútbol actual, un hombre capaz de dejar en el banquillo a Gareth Bale en una final de Liga de Campeones, mantener en la titularidad a Isco y descartar a James Rodríguez. Recordemos que Florentino Pérez pagó más de cien millones de euros (101) por Bale y casi cien (75 más bonus de 15) por James. Ninguno de los dos fue titular en Cardiff. Las alineaciones las hace Zizou, el primer hombre en la historia del fútbol que gana dos copas de Europa en sus dos primeras temporadas como entrenador, que le han servido para consagrarse como uno de los mejores del mundo.

Cristiano Ronaldo marcó 12 goles en la última Champions y se proclamó máximo goleador por sexta ocasión.

Pero si hay un hombre que ahora mismo encarna por sí mismo la mentalidad ganadora del Real Madrid, él es Cristiano Ronaldo. Ganador de cuatro balones de oro (2008, 2013, 2014 y 2016), camino de ganar el quinto, ha vuelto a hacer historia en la Liga de Campeones. Máximo goleador de la última edición (12 dianas, 10 de ellas entre cuartos, semifinales y final), es la sexta vez que lo consigue, la quinta consecutiva, y supera así a Messi, su archienemigo cuando de batir récords y conseguir galardones individuales se trata. Con su doblete de este sábado (abrió el marcador anotando el 0-1 y sentenció la final con el 1-3), ya lleva 600 goles en toda su carrera profesional (sumando sus tantos con el Madrid y la selección portuguesa) en los 855 partidos oficiales que ha disputado. Es el Bicho, el animal, el depredador, el que se puede pasar 70 minutos sin tocar un balón y en el primero que toca la enchufa.

Comparaciones con Messi al margen, Cristiano Ronaldo pertenece a esa estirpe de dioses del fútbol que pueden convertir en oro todo lo que tocan. Ahora mismo es el futbolista más resolutivo del mundo y siempre aparece cuando su equipo le necesita. En la Liga anotó 25 goles y fue decisivo en los últimos partidos (La Rosaleda, Vigo), pero fue en la Champions donde de verdad resultó determinante: doblete en Múnich y hat-trick contra el Bayern en cuartos, otro hat-trick contra el Atlético en el Bernabéu en semifinales y otros dos goles en la final contra la Juve. Ya tiene cuatro copas de Europa (2008, 2014, 2016 y 2017) y ha ganado su segunda Champions consecutiva un año después de lograr la primera Eurocopa con Portugal.

Lo critican a morir, pero algunos mataban en su día por vestirle con la camiseta del Barça. A las pruebas nos remitimos. ¿Qué hubiera pasado si Cristiano llega a jugar en el equipo azulgrana con Iniesta, Xavi, Busquets y compañía (no nombramos a Messi porque ya sería abusar y nos dan miedo los monstruos de dos cabezas)? ¿Cuántos goles habría metido? ¿Cuántos títulos habría ganado? ¿Habría ganado más o menos balones de oro? Ahí quedan las preguntas. Lo que tenemos muy claro es que, con unas condiciones futbolísticas y físicas diferentes a la del D10S del Barcelona, CR7 se merece ganar su quinto Balón de Oro y ya tendrá los mismos que el argentino. A algunos les parecerá injusto, pero los trofeos individuales solo los puede ganar un jugador y esta temporada ha resultado más decisivo el portugués, que a sus 32 años vive el mejor momento de su carrera.

El Madrid ha vuelto a hacer historia al ser el primer equipo que revalida el título de campeón de Europa.

Al margen de la brutal plusmarca de ganar dos Champions consecutivas, la tercera en tres años, y de la segunda victoria en una final por un gol a cuatro (le metieron a la Juventus en 90 minutos en 2017 los mismos goles que al Atlético en 120 en 2014, y eso que la Juve solo había encajado tres tantos en toda la Liga de Campeones), este Real Madrid insaciable presume de haber ganado en plena “era Messi” (2008-2017), tres copas de Europa, las mismas que el Barça. No pueden presumir de contar con el D10S argentino, pero Zidane ha armado un equipo campeón a partir de Keylor Navas en la portería, Marcelo y Carvajal en los laterales, una pareja de centrales de máximas garantías como es la que forman Varane y Ramos, un stopper de lujo como Casemiro, dos mediocentros que son la envidia del mundo entero como Kroos y Modric, un mago del balón llamado Isco, un artista de los últimos metros que responde al nombre de Karim Benzema y un depredador de leyenda como Cristiano Ronaldo. Estos once cracks, que seguramente serían indiscutibles en cualquier otro equipo del mundo, ganaron la duodécima ante la Juve contando con las repuestos de lujo de Gareth Bale, Marco Asensio y Álvaro Morata en el segundo tiempo.

Así se construye hegemonía y así se alimenta la leyenda triunfal del Real Madrid, ese equipo que siempre vuelve (y volverá) a ganar. A la vuelta de la esquina ya está una nueva temporada que se abrirá con un duelo en la Supercopa de Europa contra el Manchester United de un viejo conocido como Mourinho y una doble batalla en la Supercopa española contra el Barcelona de Messi. Ocurra lo que ocurra en estos tres partidos, el madridismo tiene más de doce poderosas razones para querer a su equipo.

Tiempos Pasados: Juventus-Real Madrid

Retomamos nuestra sección de “Tiempos Pasados” con motivo de la final de la Liga de Campeones que disputarán este sábado en Cardiff dos clásicos del fútbol europeo, la Juventus de Turín y el Real Madrid. Dos años después se reencuentran estos dos históricos, que no hace tanto se cruzaron por última vez en la madre de todas las competiciones. Antes de recordar cómo fue aquel doble enfrentamiento, remontémonos más atrás en el tiempo y recordemos el duelo más importante que habían disputado hasta el que les volverá a enfrentar este sábado 3 de junio en Gales.

Este gol de Pedja Mijatovic a la Juventus valió la séptima Copa de Europa del Real Madrid.

20 de mayo de 1998. Final inédita en el Amsterdam Arena. Real Madrid y Juventus de Turín se enfrentaban por primera vez en el último partido de la Copa de Europa. Nunca hasta entonces se habían encontrado en un duelo a cara o cruz en la madre de todas las competiciones del fútbol europeo. Sí se habían cruzado antes, a doble partido, en los cuartos de final de la edición de 1961-62 (pasó el Madrid, aunque fue preciso un tercer partido de desempate en el Parque de los Príncipes tras un doble 0-1; en París ganó el conjunto blanco por 3-1 y se metió en semifinales); en los octavos de la 1986-87 (volvió a pasar el Real Madrid, por penaltis, tras un doble 1-0 en Turín y Madrid); y otra vez en cuartos en la 1995-96 (en esa ocasión pasó la Juve, que remontó el 1-0 del Bernabéu con un 2-0 en Delle Alpi). Un balance claramente favorable para los blancos.

Illgner, Hierro, Seedorf, Redondo, Panucci, Morientes (de pie), Karembeu, Mijatovic, Roberto Carlos, Raúl y Sanchís (sentados). Con este once, el Madrid ganó en Amsterdam su séptima Copa de Europa.

Con este once, el Real Madrid de Jupp Heynckes buscaba su séptima Copa de Europa 32 años después de ganar la sexta: Illgner; Roberto Carlos, Hierro, Sanchís, Panucci; Redondo, Seedorf, Karembeu, Raúl; Mijatovic y Morientes. Por la Juventus jugaron Peruzzi; Montero, Iuliano, Pessotto, Torricelli, Di Livio; Deschamps, Zidane, Davids; Del Piero e Inzaghi. En el minuto 66 apareció Mijatovic, que no había marcado hasta entonces en aquella Champions, para anotar el gol de la victoria, el de la séptima y un tanto para la historia. El montenegrino, que jugó lesionado aquel partido, devolvió al Madrid a la gloria.

Treinta y dos años después de que su padre levantara la sexta Copa de Europa, Manolo Sanchís alzó en Amsterdam la séptima del Real Madrid.

Cinco años después de La Séptima en Amsterdam y un año después de La Novena en Glasgow, el Real Madrid y la Juventus se volvieron a encontrar en la Liga de Campeones. Esta vez volvió a ser a doble partido, en semifinales, en la edición 2002-03. La Juventus, que venía de eliminar en cuartos al Barcelona con un gol de Zalayeta en la prórroga en el Camp Nou, se reencontraba con su bestia negra de 1998. Era el Madrid de los galácticos (Zidane, Figo, Ronaldo, Raúl), que en cuartos había eliminado al Manchester United de David Beckham después de ganar 3-1 en el Santiago Bernabéu y perder 4-3 en la vuelta con una actuación colosal de Ronaldo, que marcó los tres goles del conjunto blanco enmudeciendo así a Old Trafford.

Nedved selló el pase de la Juventus a la final de la Champions de 2003 marcando el tercero frente al Real Madrid.

En el partido de ida de aquella semifinal, disputado en el Bernabéu, se impuso por 2-1 el Real Madrid con goles de Ronaldo y Roberto Carlos; para la Juve empató Trezeguet. En aquel Madrid de Vicente del Bosque jugaron Casillas; Míchel Salgado, Hierro, Iván Helguera, Roberto CarlosMakélélé, Zidane, Figo, Guti; Morientes y Ronaldo. Aquella Juventus, entrenada por Marcello Lippi, formó con el incombustible Buffon; Ferrara, Tudor, Iuliano, Birindelli, Zambrotta; Thuram, Conte, Nedved; Del Piero y Trezeguet. En la vuelta, en Delle Alpi, en el Real Madrid repitieron ocho jugadores y se sumaron otras tres novedades (Conceição, Cambiasso y Raúl); la Juventus fue capaz de dar la vuelta a la eliminatoria ganando por 3-1 (con goles de Trezeguet, Del Piero y Nedved, mientras que Zidane marcó el de los blancos a su ex equipo); Luis Figo falló un penalti con dos a cero en el segundo tiempo.

Zinedine Zidane quedó eliminado la primera vez que se enfrentó a su ex equipo en la Liga de Campeones, a pesar de que le marcó un gol.

En la temporada 2004-05 se repitió en la Champions League este clásico del fútbol europeo. Fue en octavos de final y otra vez se clasificó la Juventus (1-0 en el Bernabéu y 2-0 en Delle Alpi). Eran los estertores del Madrid de los galácticos con Vanderlei Luxemburgo en el banquillo y un once formado por Casillas; Roberto Carlos, Helguera, Raúl Bravo, Walter Samuel; Gravesen, Figo, Zidane, Beckham; Raúl y Ronaldo. En la Juve brillaban hombres como Buffon, Cannavaro, Ibrahimovic o Del Piero.

De este once que se enfrentó a la Juve en Turín en el partido de ida de la semifinal de hace dos años, el único que no sigue en el Madrid es Casillas.

Tras un par de cruces en las fases de grupos de las temporadas 2008-09 y 2013-14, con un balance de 2 victorias para la Juventus, 1 empate y 1 victoria para el Real Madrid, estos viejos conocidos se volvieron a encontrar en una eliminatoria. Fue hace dos temporadas y en semifinales de la Liga de Campeones 2014-15. Ese Madrid de Carlo Ancelotti recuerda bastante al de ahora, pues sigue casi toda la plantilla. Sirva el repaso al once madridista en la ida para confirmarlo: Casillas; Carvajal, Varane, Pepe, Ramos, Marcelo; Kroos, James, Isco; Cristiano Ronaldo y Bale (Iker es el único que no sigue en el conjunto blanco); en la vuelta en el Santiago Bernabéu fue titular Benzema, que no estuvo en la ida en el Juventus Stadium. En la Juve ha habido más cambios; del once que se clasificó en el Bernabéu (Buffon; Lichtsteiner, Chiellini, Bonucci, Evra; Pogba, Marchisio, Vidal, Pirlo, Vidal; Tévez y Morata) no siguen Evra, Pogba, Pirlo, Vidal, Tévez y Morata, que precisamente ha vuelto al Real Madrid.

La eliminatoria empezó con una derrota por la mínima de los blancos en el Juventus Stadium (2-1). Álvaro Morata adelantó a la Juve, empató Cristiano Ronaldo y Carlos Tévez sentenció de penalti en el segundo tiempo; James cabeceó a bocajarro al larguero con empate a uno en el marcador en el primer tiempo. En el partido de vuelta, las cosas empezaron muy bien para los merengues, que se adelantaron con un gol de Cristiano, pero volvió a aparecer Morata y empató (1-1) en el segundo tiempo, un gol que valió la clasificación de la Vecchia Signora para la final de Berlín contra el BarcelonaEl fútbol y sus peculiares guiños: un madridista de cuna como Morata, que está en la actual plantilla del Madrid, fue el último verdugo de los merengues en Europa. ¿Saldará esa deuda en Cardiff?

Morata, que no celebró su gol en el Bernabéu, fue el último verdugo del Madrid en la Champions.

El balance de los enfrentamientos europeos de estos dos colosos del fútbol europeo está muy igualado: 8 victorias de la Juventus, 2 empates y 8 victorias del Real Madrid. Gane quien gane en Cardiff se invertirá esta tendencia y ya habrá un dominador. Donde sí hay un claro dominador es en el palmarés: el Madrid es el equipo más laureado del continente, con sus 11 copas de Europa (1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1966, 1998, 2000, 2002, 2014 y 2016), y la Juve es el que más finales ha perdido (6) aunque tiene 2 copas de Europa (1985 y 1996) y cuenta con un auténtico ganador como Dani Alves (34 títulos con 34 años).

¿Llegará la 12ª y el Real Madrid se convertirá en el primer equipo que revalida el título de campeón de la Champions League? ¿Se convertirá Zidane en el primer entrenador que consigue esta proeza? ¿Se sacará la espina la Juve de las derrotas en las finales de 1973, 1983, 1997, 1998, 2003 y 2015? ¿Ganará al fin Gianluigi Buffon su primera copa de Europa? ¿Ganará la mejor defensa (3 goles encajados en todo el torneo) o el mejor ataque (32 goles marcados)? Todas estas incógnitas y muchas más se resolverán este sábado por la noche en Cardiff.

Próxima parada: Cardiff

Con sufrimiento el Real Madrid consiguió el pase a la final de Cardiff. Dos goles en los primeros quince minutos del Atlético le dieron emoción a la eliminatoria. Isco, tras una jugada maravillosa de Benzema, hizo el gol de la tranquilidad. En la final la Juve será el último obstáculo para hacer historia y ser el primer equipo en ganar dos Champions seguidas.

Otro año más, y van 3 en los últimos cuatro años, la locomotora blanca llega a su último destino, la final de la Champions. El tren ha tenido que pasar por las estaciones más angostas y complicadas pero finalmente lo ha conseguido.

La eliminatoria parecía estar casi decidida desde la ida pero había que rubricarlo. Y eso no fue nada fácil.

El partido empezó como todos esperábamos. Un Atlético muy intenso, con una presión arriba espectacular que asfixiaba al Madrid y en simbiosis total con la grada. Era un asedio absoluto y para colmo, en los primeros quince minutos el resultado era ya de 2-0 tras los goles de Saúl a la salida de un corner y de Griezmann de penalti. El equipo de Simeone estaba haciendo todo lo que mandan los cánones de las remontadas y el partido se ponía muy favorable para ellos. Los incrédulos empezaron a creer. El miedo parecía que podía en las piernas de los jugadores madridistas pero nada fue así, todo lo contrario. Pasaba el temporal de los primeros minutos y el equipo blanco comenzó a tener posesiones y a llegar al área rival. El Atlético cometió el gran error del partido, darle el balón al Madrid. Quizás por cansancio, por querer tomar un respiro o  porque el Madrid se dio cuenta del problema que se le venía encima, ese ritmo infernal se frenó.

El partido se calentaba cada vez más, algo que era de esperar por todo lo que había sucedido durante toda la semana.

Mucho mérito para un Atleti que controló casi todo, excepto una cosa, la aparición de un mago francés que le dio la vuelta al partido y a la eliminatoria. Benzema recibió el balón solo, en la esquina pegado al corner y rodeado por cuatro jugadores, hasta ahí todo normal. Lo extraordinario viene cuando decimos que fue capaz de salir de esa jugada y fabricar el primer gol. Por arte de magia sacó la pelota de entre todas las piernas como si fuera un mago que saca un conejo de la chistera. Puso el balón atrás para el remate de Kroos y el rechace lo cazó Isco para hacer el gol y poner la tranquilidad en los corazones blancos. Al Atlético le quedaba por hacer una heroicidad casi imposible y este gol psicológico lo terminó de matar.

Comenzó la segunda con fuerzas repuestas físicamente pero no psicológicamente. Nada fue igual que en la primera mitad y la presión rojiblanca ni siquiera se pareció a la de antes.

El Madrid se hizo fuerte en el centro del campo gracias a un Luka Modric espectacular que volvió a su mejor nivel, a un Isco majestuoso y a un Casemiro imponente. El equipo de Zidane se puso a tocar, a tener posesiones largas y llegaba con bastante asiduidad a la portería de Oblak. El Atleti ponía el esfuerzo y la pasión en la grada y el Madrid ponía la calidad y el fútbol. Éste puede ser el resumen no solo del partido, sino de la eliminatoria en global. La grada no mete goles y cuando a los colchoneros se les acabó la gasolina y la intensidad, se demostró la superioridad de los blancos sobre el terreno de juego.

El Real Madrid sigue siendo el rey de Europa y con dudas o con polémicas solo hay una cosa que se repite en los últimos años, y es ver al equipo blanco jugando la final de la Champions. Para seguir con esa vitola de rey solo dos le queda un partido. Puede ser el primer equipo en hacer historia y ganar la competición dos años seguidos. Queda solo un pasito, pero eso será dentro de poco. Próxima parada de la locomotora madridista: Cardiff.

Ficha técnica

Atlético de Madrid: Oblak; Giménez( Thomas, min 56), Savic, Godín, Filipe; Gabi, Saúl, Carrasco, Koke( Correa, min 75); Griezmann, Torres( Gameiro, min56).

Real Madrid: Keylor; Danilo, Ramos, Varane, Marcelo; Casemiro( Lucas, min 75), Kroos, Modric, Isco( Morata, min 87); Benzema( Asensio, min 75), Cristiano.

La Vecchia Signora certifica su pase a Cardiff

Triunfo de la Juventus en su estadio homónimo por 2-1 en la vuelta de la semifinal de la Liga de Campeones ante un Mónaco que desde el inicio salió a entregarse, a dar lo que tenía, a caer de pie pero en frente tenía a una Juventus que defendía de una manera formidable y cuyos latigazos ofensivos resultaron ser letales, dándole así el billete para el 3 de junio en Cardiff.

Buen inicio del Monaco que trató de llevar la iniciativa del partido buscando la portería de Buffon. Mbappé casi sin ángulo lanzó un buen disparo que se estrelló en la madera pero la jugada estaba invalidada por fuera de juego. Khedira se retiró a los diez minutos de juego por lo que parecía ser una lesión muscular y le sustituyó Falcao realizó un gran disparo desde unos treinta metros que se marchó por poco por encima de la portería fue una de las mejores oportunidades o al menos de las que no fueron truncadas por la gran defensa bianconera. Fueron numerosos los centros del Monaco especialmente de la izquierda por medio de Mendy que llevaban mucho peligro, muy buena rosca la que imprime el lateral francés pero que se encontraba una y otra vez con los centrales Chiellini y Bonucci ante la impotencia de Falcao.

El Monaco que cada vez atacaba con más efectivos y la Juventus, que cada se estaba soltando más propició el contragolpe perfecto. Saque rápido de Buffon, cabalgada de Alex Sandro, inteligente Dybala que pisa la pelota y abre Alves que centra para Mandzukic que no puede ante Subasic de primeras pero que consigue rematar a gol el rechace poniendo aún más de cara si cabe la eliminatoria el croata. Dybala minutos después pudo haber ampliado diferencias en un mano ante Subasic pero el meta croata se agigantó mandando el balón a córner. Dani Alves sentenció al borde del descanso cazando un balón suelto en la frontal tras un saque de esquina. La defensa monegasca no cerró el rechace y el brasileño no dudó ante la autopista que le dejaron por delante para disparar. Alves que es el hombre de la eliminatoria al participar en los cuatro goles de su equipo, anotando en éste, y asistiendo en los tres anteriores.

La segunda mitad tuvo un ritmo mucho más bajo que la primera, el global de la eliminatoria era de 4-0 y eso se notó en la intensidad de ambas escuadras que se regularon notablemente, tanto fue así que Allegri dio descanso a Dybala mientras que Jardim sustituía a Mendy por Fabinho. Mediada la segunda mitad, el Monaco jugó en corto un saque de esquina, Moutinho apuró línea de fondo y la puso al primer palo donde Mbappé logró batir a Buffon. Tercer gol recibido por Buffon en toda esta edición de la Liga de Campeones, detalle que no sólo habla de la indudable calidad del guardameta si no también de la solidez y seguridad de todo el equipo.

En los últimos compases el partido se enturbió enormemente ante la pasividad del colegiado neerlandés Bjorn Kuipers a quien se le fue de las manos el partido al no señalar un terrorífico pisotón de Glik sobre la rodilla de Higuaín que abandonó el campo entre lágrimas e insultos hacia el central polaco, quien fue capitán del Torino la anterior temporada. El descontrol de Kuipers quedó patente cuando en la misma jugada obvió un penalti sobre el Monaco en un codazo de Mandzukic sobre Lemar. Las guerrillas se sucedieron hasta el final del partido, a Glik ya eliminado parecía no importarle nada y Mandzukic con casi dos pies en la final parecía no tener en cuenta que se arriesgaba a perderla.

De esta forma la Juventus se clasifica para su novena final en la máxima competición continental, de las ocho anteriores solo ganó dos, en 1985 la final de Heysel ante el Liverpool que lograron con gol de Platini y en 1996 en el Olímpico romano tras vencer al Ajax en la tanda de penaltis. El próximo mes de junio tratarán de conseguir su tercer entorchado en la ciudad de Cardiff ante el vencedor de la semifinal del Vicente Calderón: o bien Atlético, o bien Real.

Higuaín da medio pase a Cardiff

Un doblete de Gonzalo Higuaín en el Estadio Louis II da medio pase a la Juventus a la final de Cardiff.

El argentino Higuaín junto al brasileño Daniel Alves fueron los dos protagonistas, el brasileño le asistió en los dos goles del argentino. Higuaín rompio su mala racha que llevaba solo 2 goles en 13 partidos.

El conjunto monegasco tanto al inicio de la primera parte como de la segunda parte estuvo muy activo buscando el gol. Pero se topo con una gran Juventus tanto en defensa con un gran Buffon que supera los 500 minutos invatido. Ademas con la muralla puesta con Chiellini, Barzagli y en ataque con la calidad del “Pipita”y su compatriota Dybala mas Mandzukic se hizo notar. El joven Mbappé junto a Radamel Falcao lo intentaron por parte del Mónaco con Lemar en las jugadas a balón parado. Jardim no supo dominar el centro del campo y romper la telaraña defensiva de la Juventus pese a la sanción de Khedira. Queda la vuelta en el Juventus Stadium donde todo hace indicar que el equipo de Allegri firme su pase a la final de Cardiff.

El Real Madrid deja la eliminatoria casi sentenciada

• El Real Madrid con hat-trick de Cristiano Ronaldo y dejando la portería a cero deja la vuelta muy a su favor y con un gran partido colectivo. 

CR celebra el gol. Foto: Marca

El partido comenzaba con un Real Madrid con un juego rápido, moviendo el balón, pero esto le provocaba muchos fallos y pérdidas. Conforme fueron pasando los minutos el Real Madrid se iba acercando más a la portería del Atlético.

El equipo indio comenzaba a jugar a la contra, pero eran contras ordenadas, a las que el Real Madrid les contestaba igual.

Pronto llegaba el gol de Real Madrid, en el minuto 10 tras un pase de Casemiro. La jugada comenzaba con un centro de Sergio Ramos por la banda derecha que rebotaba en un defensa. Cristiano remataba de cabeza el balón.

Tras el gol el Real Madrid seguía creando oportunidades. Una de estas oportunidades era un gran cabezazo de Varane a la parte derecha de la portería, que Oblak detenía con una parada colosal. El Atlético respondía a esta jugada con un gran pase profundo a Gameiro, que Keylor conseguía frenar antes de que llegara  el jugador.

El Real Madrid se veía superior al equipo visitante. En el equipo blanco participaban todos los jugadores, Benzema recuperaba balones y Modric disparaba a puerta.

La oportunidad más cercana al segundo gol llegaba con un centro de Cristiano Ronaldo por la banda izquierda que remataba Benzema de chilena; el balón se iba por poco.

Comenzaba la segunda parte con el partido más igualado. Veíamos a un Atlético que tenía más la posesión que en la segunda parte. El partido se fue templando hasta los últimos 20 minutos donde pudimos ver un Real Madrid arrollador.

En el 73 llegaba el gol de Cristiano. La jugada daba comienzo con Marcelo que cedía la pelota a Benzema que tras aguantarla se la pasaba a Ronaldo, que con un tiro muy potente la mandaba al palo izquierdo.

La entrada de Asensio en el terreno de juego le dio mayor profundidad al equipo en ataque. Las llegadas del equipo blanco eran continuas. Y el tercero se preveía. Llegó en el minuto 86 con un centro de Lucas Vázquez que remataba Cristiano en el punto de penalti, cerrando así su hat-trick.

Ficha técnica:

Real Madrid: Navas, Carvajal (Nacho 46′), Ramos, Varane, Marcelo, Modric, Casemiro, Kroos, Isco (Asensio 68′), Cristiano y Benzema (Lucas Vázquez 77′).

Atlético de Madrid: Oblak, Savic, Lucas, Godín, Filipe Luis, Gabi, Saúl (Gaitán 58′), Koke, Carrasco (Corra 68′), Griezmann y Gameiro (Torres 57′).

Goles: Ronaldo, 10′, 1-0; Ronaldo, 73′,  2-0; Ronaldo 86′, 3-0.

Árbitro: Atkinson que amonestó con amarilla a Isco (48′). Del Atlético de Madrid, amonestó con amarilla a Koke (26′), Saúl (53′), Savic (83′).

La falta de puntería dejó al Barcelona a cero y sin remontada (0-0)

Se enfrentaba el Barcelona hoy a un equipo muy distinto al que tuvo enfrente en la histórica remontada de octavos de final. Y es que la Juve es un conjunto sobrado de oficio para administrar la ventaja que traía del partido de ida.
Además, en la primera fase del encuentro el equipo italiano salió con carácter, presionando en el área rival y dificultando enormemente el juego rival. El Barça, entregado a su tridente, buscaba el vértigo más que el fútbol control que le caracterizaba y las ocasiones empezaron a caer sobre el área de Buffon, aunque sin éxito. La Juve, por contra, se quedó a merced de cazar una contra que dejase la eliminatoria vista para sentencia. Aunque cierto es que al equipo de Luís Enrique no le faltaron ocasiones claras en la primera media hora para irse con un gol o dos de ventaja en el marcador. Alves sufría una y otra vez los ataques de Alba y de Neymar y Messi e Iniesta encontraban huecos donde no los había para romper el entramado defensivo de Allegri.
Las mejores o más claras llegadas al área de Buffon fueron siempre con posesiones cortas, cogiendo desordenada a la zaga italiana y siempre por el lado izquierdo de ataque local. Quizás fue una de las mejores primeras partes del Barcelona en cuanto a intensidad y volumen de jugadas claras de gol, pero hoy el tridente no tenía el día y al descanso el marcador seguía sin moverse.
Tras el descanso el partido siguió con la misma tónica. Algún acercamiento aislado de la Juventus y, sobre todo, acoso sin derribo del Barcelona frente a la defensa italiana. Una y otra vez caían los balones en el área transalpina y la falta de puntería de los jugadores culés impedía tomar ventaja y ver la remontada un poco más cerca. 
Porque como decíamos al comienzo, la Juve es un equipo sobrado de oficio y aun así el Barcelona tuvo los tres goles en tres o cuatro ocasiones clarísimas de Messi, de esas que ha marcado hasta aburrirse, pero hoy cuando más lo mereció no obtuvo el fruto del gran esfuerzo mostrado. No obstante, no se le puede pedir más al Barça de lo dado hiy en el césped. Queda para la reflexión el monumental error de la ida y queza también el pase a semifinales de la Juventus, siempre sobrada de galones y con una zaga curtida en partidos como estos. 
Ficha técnica: 
Barcelona: Ter Stegen; Roberto (Mascherano,  ’78), Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic (Alcácer, ’58) , Iniesta; Messi, Suárez y Neymar
Juventus: Buffon; Alves, Bonucci, Chellini, Álex Sandro; Pjanic, Khedira; Cuadrado (Lemina, ’84), Dybala (Barzagli, ’75), Mandzukic e Higuaín (Asamoah, ’88). 
Árbitro: Kuipers. Amonestó a Iniesta, Neymar, Chellini y Khedira. 

Europa territorio blanco

No era un simple partido de cuartos de final de Champions, era una final anticipada en la que se enfrentaban los dos equipos europeos más potentes y con más jerarquía. Era un enfrentamiento entre vikingos y bávaros por el dominio del viejo continente. Y el rey del imperio blanco es, sin duda, alguna Cristiano Ronaldo.

El ambiente previo al partido hacía presagiar que iba a ser una noche grande e histórica del Madrid en la Copa de Europa. Y el partido no defraudó para nada. Dos equipos que se enfrentaron de poder a poder e haciendo honor a la mejor competición de clubes del mundo.

Zidane sacaba a Isco por aclamación popular buscando dominar el centro del campo, aunque eso dejaron lagunas en las bandas. El Bayern comenzaba a dominar y a llegar por bandas aprovechando las llegadas de los laterales y un Robben espectacular que no paró de desbordar en los noventa minutos. Poco a poco se fue igualando el encuentro y el partido comenzó a coger tintes épicos. Llegadas y ocasiones de los dos equipos y un ritmo infernal. No había descanso para nadie, dos equipos verticales que pretendían plantarse en el área contrario en los menos toques posibles. Cada vez que los alemanes atacaban daba sensación de peligro pero es que cada vez que el Madrid salía a la contra parecían una manada en busca de cazar a su presa. Si el equipo blanco hubiera tenido pegada, probablemente la eliminatoria hubiera quedado sentenciada en el descanso, pero no fue así y los dos equipos imperiales se fueron al descanso con la eliminatoria tal y como comenzó. Si lo vivido hasta ahora había sido emocionante lo que quedaba era de infarto.

Al poco de comenzar el segundo tiempo un penalti dudoso transformado por Lewandowski llevaron los nervios al Bernabéu.

Hasta que llegó Cristiano para rematar cual delantero centro nato un centro de Casemiro. La mala suerte se cebó con el 11 veces campeón de Europa y el segundo gol del Bayern vino sin tiempo para la euforia y tras una serie de rebotes. Y en el minuto 83 ocurrió la jugada decisiva del partido, Vidal era expulsado y los alemanes, igual que en la ida, se quedaba con uno menos. Llegaba la prórroga, 30 minutos y la eliminatoria en el filo.

Pero parece que la épica y el Madrid son inseparables este año. Y si ello le añadimos que Cristiano tenía ganas de volver a reivindicarse en otro partido grande, tenemos la suma perfecta que dió como resultado la clasificación del madridista.  Dos goles de Cristiano y pase sentenciado. El tercero del hat trick del portugués se le debe atribuir más de la mitad del mérito a Marcelo. El mejor lateral izquierdo del mundo que culminó su partidazo brutal con una jugada solo al alcance de los jugadores tocados con una varita mágica.

Y por si faltaba algo, llegó la jóven perla blanca, Asensio. El mallorquín volvió a dar una clase magistral de conducción, regate, calidad y definición. El futuro de este chaval está en el olimpo del fútbol.

Y así vino el pitido final que desembocó en una euforia colectiva espectacular de un Bernabéu necesitado y ansioso de una gran noche europea como esta.

El ejército vikingo apea a su gran rival , los bávaros en la lucha por conquistar el trono del imperio del viejo continente. Con Cristiano a este nivel y secundado por los mejores guerreros del mundo, este ejército está destinado a hacer historia.

Ficha técnica

Madrid: Keylor; Carvajal, Ramos, Nacho, Marcelo; Casemiro, Kroos(Kovacic, min 114), Modric, Isco( Lucas, min70); Benzema( Asensio, min 63), Cristiano.

Bayern: Neuer; Alaba, Hummels, Boateng, Lahm; Xabi Alonso( Muller, min 74), Vidal, Thiago, Robben, Ribery( Douglas,min 70); Lewandowski( Kimmich, min 87).

El Atlético se apunta a otra semifinal

El Atlético de Madrid se ha clasificado para las semifinales de la Liga de Campeones tras empatar a un gol en el King Power Stadium ante un Leicester que peleó a contrarreloj hasta el final del partido, tras el gol, el típico gran gol de Saúl Ñíguez que siempre aparece en las grandes eliminatorias europeas dejando su firma, y que en esta ocasión ha valido para certificar el pase de su equipo a una nueva semifinal.

Primeros minutos que definieron lo que iba a ser el partido con un Atlético de Madrid tratando de tocar la pelota con el objetivo de encontrar un hueco entre la defensa “fox” mientras que el Leicester jugaba directo en cada ocasión que tocaba el balón. En el minuto 19 se vio un gesto que definía totalmente lo que era el Leicester y como afrontaban equipo y afición la eliminatoria. Falta a favor en campo propio y Schmeichel el encargado de colgar la bola con todo su equipo en el área rival. La falta desembocó en un saque de esquina que fue celebrado por la hinchada local casi como de un gol se tratara, pero su ejecución no contrajo peligro para el Atlético. Tras el córner, unos balones colgados por el Leicester que fueron bien repelidos por la defensa rojiblanca, y el primer aviso serio, pase en profundidad de Mahrez para Vardy que la puso atrás para Okazaki que disparó arriba.

Tras unos cinco minutos muy serios por parte de los “foxes” el Atlético se sacudió esa amenaza de la mejor manera posible. Tras una serie de combinaciones en campo rival el balón quedó para Filipe en banda izquierda que cuelga un balón al segundo palo donde llegaba en carrera Saúl y de cabeza, casi de puntillas, cruza la bola al palo más alejado donde no podía llegar Schmeichel estableciendo así el 0-1 que obligaría al Leicester no encajando más goles a marcar tres para pasar la eliminatoria. La réplica de los “foxes” llegó cinco minutos más tarde con su primer disparo a puerta de la eliminatoria y por tanto de este partido. En los compases finales del primer tiempo el Atlético tuvo largas posesiones de balón en campo contrario llegando a desesperar por partes iguales a jugadores y aficionados rivales que veían cómo no podían arrebatarle la pelota a los colchoneros y menos aún acercarse al área de Oblak. Un imperial Saúl probó desde lejos a Schmeichel y Carrasco con una de sus galopadas pero sin éxito para ampliar diferencias.

Al comienzo de la segunda mitad Craig Shakespeare realizó un doble cambio, retiró a Okazaki y Benalouane dando paso a Chilwell y Ulloa. El preparador inglés focalizó el juego de su equipo desde los costados y desde ahí empezaron un asedio, acoso y derribo al área rojiblanca, que repelía un balón colgado detrás de otro hasta que en el minuto 60 Jamie Vardy aprovechó un rechace, balón que no supo despejar nadie en el área, el delantero inglés fue el más listo e introdujo el balón en la portería de Oblak. La afición “fox” se volvió a reenganchar aún más gracias al gol de su nueve, aunque aún necesitaban dos goles más para remontar la eliminatoria. Pese a que el Leicester fue el dueño absoluto de la segunda mitad, sus llegadas, que tras el gol continuaron siendo numerosas, sus centros fueron menos concretos y se encontraron una y otra vez con una defensa rojiblanca que según iban pasando los minutos se iba mostrando no sólo más rocosa sino que además defendía más lejos de su área, lo que hacía que menguara el peligro de los numerosos centros ingleses.

Juanfran y Filipe tuvieron que ser sustituidos por lesión la cuál cosa solo hacía más que dificultar la ardua tarea de contener al Leicester que estaba siendo llevado en volandas por una afición que veía como a su equipo se le iban agotando tanto las fuerzas como su fútbol. Disparos taponados por la defensa del Atlético a Ulloa y Vardy, y una falta desde la frontal de Mahrez que no encontró puerta fueron las ocasiones más destacadas de los locales tras el gol y hasta el final. El Atlético, con Griezmann, Correa y Torres dispuso de más contragolpes en el tramo final del encuentro pero sin la precisión y el acierto necesario para poder cerrar la eliminatoria con un segundo gol.

La afición del Leicester una vez que Gianluca Rocchi señaló el final del encuentro no sólo no se fue del estadio sino que se quedó ovacionando a su equipo, un Leicester City que les invitó a soñar hace un año cuando Ranieri les llevó a proclamarse campeones de la Premier, les clasificó a la fase final y posteriormente Shakespeare eliminó al Sevilla y plantó cara muy dignamente a un Atlético que jugará su tercera semifinal en los últimos cuatro años, y de nuevo con el objetivo claro y fijo una vez más, del trofeo que se le lleva resistiendo durante tantos años y que en esta edición espera en Cardiff. En el sorteo de este viernes el equipo de Simeone sabrá cuál es el escollo que le separa de la gran final.

El Real Madrid remonta en el Allianz Arena

• El Real Madrid consigue remontar en una gran noche de fútbol. El equipo de Zidane comenzó encajando un gol, transformado por Arturo Vidal. Pero dos goles de Cristiano Ronaldo en la segunda parte y la expulsión de Javi Martínez, equilibraron la balanza a favor de los blancos.

Leer Más »