España cae ante la selección italiana, muy superior y justa vencedora ante la vigente campeona. Las paradas de De Gea mantuvieron con vida a los españoles hasta que hincaron definitivamente la rodilla por el postrero gol de Pellé. La Federación debe emprender la búsqueda de un nuevo seleccionador para sustituir a Del Bosque.

Chiellini abrió el marcador y lo celebró con rabia. Había muchas cuentas pendientes.
Perder entra en la lógica del deporte. La derrota forma parte de la esencia misma del fútbol. No siempre se puede ganar. España se vuelve para casa tras caer con justicia ante Italia, que se ha tomado su ansiada vendetta. Con v de venganza y en italiano se escribe el desenlace de la selección española en esta Eurocopa, que abandona en octavos de final, no en cuartos como sucedía antaño con el anterior formato, pero sí ha caído en el primer duelo a vida o muerte, como ya sucedió en la Euro 2000 contra Francia (el famoso penalti de Raúl) o en la Euro’96 frente a Inglaterra por penaltis. En ambas citas, el combinado nacional cayó en cuartos justo después de pasar el grupo, algo que no se consiguió en Portugal 2004 con Iñaki Sáez. Aquello sí que fue lamentable y desastroso.
¿Regreso al pasado? Es discutible. Cuando España quedó eliminada en las citas anteriormente mencionadas, a caballo de los noventa y la primera década del nuevo siglo, aún no había sido campeona del mundo y lo había sido de Europa pero en blanco y negro. Lo que sucedió en 2008 y 2012 está vivo en el recuerdo de todos y no sería justo cargar ahora las tintas contra una selección que nos hizo felices y la envidia del mundo entero. Otra cosa es la crítica constructiva, como la que sin ir más lejos hicimos por aquí tras caer con estrépito en la fase de grupos del Mundial de Brasil hace un par de años. Una vigente campeona del mundo y de Europa no podía hacer semejante ridículo cayendo en la fase de grupos por un 1-5 ante Holanda y un 0-2 contra Chile, pero perder dos a cero contra la eterna Italia en octavos de final simplemente porque fueron superiores, sin que nos pintaran la cara, entra dentro de lo razonable. Nos habíamos mal acostumbrado. En el mundo del deporte se construye la grandeza a base de derrotas y cuantas más veces pierdas, más cerca estarás de ganar y más lo disfrutarás cuando lo consigas. Que nos lo digan a nosotros.
Hoy les toca sonreír, disfrutar y celebrarlo a los italianos. Les tocaba. Llevaban varias derrotas seguidas en duelos decisivos contra España y la lógica del deporte invitaba a pensar que se iban a sacar la espina. En la Eurocopa 2008 cayeron por penaltis en Viena a costa de que España superara el Rubicón de cuartos, en la final de la Euro 2012 sucumbieron en la final por cuatro goles a cero ante la fiebre española, contra la que ya habían empatado a un gol en la fase de grupos, e incluso podemos recordar su derrota también desde el punto fatídico en la semifinal de la Copa Confederaciones 2013. Hacerles hincar la rodilla este año otra vez ya sería demasiado tratándose de la Squadra Azzurra, una selección que ha ganado cuatro mundiales, ahí es nada. Buffon por fin derrota a Casillas y seguro que en el saludo de los dos al final del partido, el portero español le dijo algo así como un “te tocaba”.
Veremos qué ocurre en la selección española a partir de ahora. Algunos creen que el adiós de Vicente del Bosque debería ser cuestión de horas y desde aquí creemos que, sin necesidad de que lo haga ya mismo, el actual seleccionador español debería dejar el cargo antes de iniciar la fase de clasificación para el Mundial de Rusia. “¿Mi futuro? Tengo que hablar con el presidente”, declaró Del Bosque a Telecinco al final del partido. Que hablen, a ser posible cuanto antes, y decidan emprender un nuevo proyecto con otro entrenador. Opciones hay muchas y algunas son muy interesantes; lo que no tiene sentido es que Del Bosque se aferre al cargo y se quede como ocurrió después del Mundial de Brasil, cuando debió dejarlo como hizo Luis Aragonés tras ganar con brillantez la Eurocopa 2008 en Viena, el kilómetro cero de la edad dorada de nuestro fútbol. El cambio generacional es un hecho y tiene que ser otra persona la que lo lidere.
Con o sin relevo en el banquillo, nombres como el de Íker Casillas están encima de la mesa. El portero pudo vivir desde el banquillo sus últimos momentos como internacional. Duele decirlo, pues hablamos del mejor portero de la historia de España, pero su papel no puede ser simplemente el de hacer grupo y dar ánimos desde el banquillo. Líos judiciales aparte, la portería española está en buenas manos con De Gea, tal y como demostró el portero del Manchester esta tarde en París. Si la selección española no perdió por más goles, fue gracias al guardameta madrileño que, a sus 25 años, está sobradamente preparado para ser uno de los pilares sobre los que se asiente el futuro proyecto español. Ante Italia hizo tres paradas, a cada cual más espectacular, que mantuvieron con vida a nuestro combinado.
Portería y banquillo al margen, esta eliminación sirve además para subrayar la inmensa dependencia que la selección española sigue teniendo de Andrés Iniesta. Cuando falla la varita mágica del mago de Fuentealbilla, España se bloquea y urge encontrar un centrocampista de garantías para dirigir la orquesta. Llegó la hora de Koke, Thiago, Saúl, Isco y de todo aquel que tenga la aptitud y actitud necesarias para llevar el peso del juego español en el futuro (no contamos a Bruno Soriano pues ya tiene 32 años). También es urgente encontrar repuestos de garantías para Piqué y Ramos en el centro de la defensa, y acompañantes fiables para Morata en la delantera. La ausencia de la convocatoria de Paco Alcácer es un lujo que no se puede permitir nuestra selección. Con Diego Costa habría que hablar para tantear su compromiso con la causa española; Torres ya es agua pasada, como Villa, salvo que la rompa con el Atlético. La opción Güiza, desgraciadamente, ya no es viable porque su prioridad actual es seguir goleando con el Cádiz, flamante equipo de Segunda, después de golear con España, con la que ganó la Eurocopa 2008, marcando dos goles (uno a Grecia en la primera fase y otro a Rusia en semifinales).

Partidazo de David De Gea, que mantuvo con vida a España a base de paradones como el que le hizo a Pellé en los primeros minutos.
Muy superior Italia en el primer tiempo
Bajo un incesante diluvio en Saint-Denis, España acusó el aquaplanning en los primeros minutos del partido. Les costaba a los españoles adaptarse a la humedad del terreno de juego y eso favoreció a Italia, que asumió el control del juego encontrando a balón parado la primera ocasión. Falta desde la izquierda que remata Pellé en boca de gol y De Gea reacciona con una gran estirada. Justo después, la escena resultó bien parecida porque el guardameta del Manchester también desvió al palo un remate de Giaccherini de media chilena; eso sí, la acción estaba invalidada por juego peligroso del jugador italiano.
Tras los dos avisos italianos, España tuvo una tímida reacción y Fábregas lo intentó con un chut desde la frontal que sacó la zaga italiana. Fue una pequeña advertencia que para nada inquietó a Italia, que tradicionalmente se ha sentido cómoda a merced del rival. Pasaba nulos apuros defensivos y sabía llegar con peligro al área española, siempre pasando por De Rossi, el principio de todo. Su distribución del juego habilitaba las subidas de los laterales, caso de De Sciglio, que puso un peligroso centro desde la izquierda para el remate desviado de Parolo. Los nervios empezaban a atenazar a España, que se perdía en reclamaciones inútiles y cometía errores de bulto en defensa y ataque.

Un central como Chiellini abrió el marcador aprovechando un rechace de De Gea, y marcó su 7º gol con Italia.
Como un error se puede interpretar la falta de Sergio Ramos a Pellé en la frontal del área que dio origen al primero de la tarde. Chutó Éder la falta, respondió bien De Gea por bajo, el rechace quedó muerto, la defensa estaba a uvas, Giaccherini impidió al portero español detener el cuero y el balón quedó muerto en boca de gol para que un defensa, Chiellini, marcara a placer. Hacía diez años que España no encajaba un gol en una eliminatoria de un gran torneo (el ultimo había sido contra Francia, obra de un tal Zidane, en el Mundial de Alemania 2006) y el defensa de la Juve marcó su 7º gol en los 87 partidos que ha disputado con Italia.
España estaba fuera del partido, Italia dominaba claramente el centro del campo, disfrutando de excesivos metros y de demasiado tiempo para pensar. Solo De Gea mantenía con vida a los españoles, que salvaron el pellejo antes del descanso gracias a otra extraordinaria parada del portero del Manchester, que sacó una buena mano a un disparo de Giaccherini que buscaba la mismísima escuadra.
La reacción española no tuvo premio
Italia volvió a la carga al inicio del segundo tiempo, pero Ramos y Piqué alejaron el peligro de las inmediaciones de De Gea. A partir de ahí, España reaccionó. Las subidas de Juanfran y Silva obligaron a los italianos a extremar las precauciones atrás porque España empezó a crear peligro. Primero avisó Morata con un cabezazo a las manos de Buffon y después lo hizo Cesc con un disparo muy alto. Ante la exigencia de los españoles, De Rossi no pudo seguir y Conte se vio obligado a sustituirlo por Thiago Motta.
Justo después del primer cambio italiano, pudieron sentenciar el partido a la contra, pero volvió a aparecer De Gea para salvar, con el mismísimo abdomen, un mano a mano con Éder. Respondió Aduriz, que había ingresado al terreno de juego por Nolito en el descanso, pero su cabezazo se marchó alto tras ganarle en el salto a Parolo, un lance que dejó malherido al delantero del Athletic.
El propio Morata probó suerte con una vaselina que se marchó fuera. España no dejaba de intentarlo, siempre buscando la referencia de Aduriz arriba, pero el vasco estaba tocado por el salto con Parolo. Pedía el cambio a gritos a pesar de que había ingresado al campo escasos minutos antes, Del Bosque prefirió sentar primero a Morata para dar entrada a Lucas Vázquez buscando ganar en frescura y movilidad en el ataque. En su primera intervención, forzó un córner que remató alto Sergio Ramos y después le señalaron un fuera de juego cuando se quedaba solo ante Buffon.
El eterno portero italiano empezó a ganar protagonismo a partir de aquí y su primera intervención del partido fue para rechazar con una tremenda seguridad y casi sin inmutarse una potente volea de Iniesta desde la frontal del área. Justo después fue más exigido todavía por un zurdazo de Piqué desde la frontal, pero lo sacó por abajo con una imponente estirada. El paso del tiempo y la lesión de Aduriz angustiaban a Del Bosque, que en el minuto 82 hizo el cambio que estaba cantado (Aduriz por Pedro). Con más razón por la ventaja en el marcador, Antonio Conte también movió el banquillo para dar entrada a Insigne por Éder, buscando no perder resolución en los últimos metros, y a Darmian por Florenzi para no perder consistencia en el centro del campo ganando a su vez en llegada.

Pellé remató la victoria italiana en la prolongación, marcando el segundo y definitivo tanto del encuentro.
De Gea volvió a aparecer para despejar un tiro de Insigne e Italia podía matar el partido en cualquier momento. La precipitación, la falta de ideas y el paso de los minutos condenaban a España, que aún así tuvo la última por mediación de Piqué, que remató solo en boca de gol y ahí volvió a aparecer Buffon para salvar a su selección. Acto seguido, Italia apuntilló su ventaja con una cabalgada de Darmian por la izquierda, sin oposición alguna, que remató Pellé para consumar la revancha y la eliminación de la campeona de las dos últimas ediciones. Se acabó así la andadura de la selección española por Francia 2016 y se vuelve a quedar apeada en las rondas finales de una Eurocopa, algo que no sucedía desde la edición que albergaron los Países Bajos en el año 2000, cuando cayeron ante Francia en cuartos de final.

Casillas se pasó prácticamente todo el segundo tiempo de pie, dando indicaciones a sus compañeros desde el banquillo.