Chris Froome, que conserva el maillot amarillo, tuvo que subir corriendo 150 metros de la mítica cumbre tras perder su bicicleta en una caída. El triunfo de etapa fue para el belga De Gendt.

Chris Froome empezó a correr por el Mont Ventoux después de perder su bici en una caída. Una imagen insólita.
El líder del Tour de Francia se sintió Michael Douglas y vivió su particular día de furia en el Mont Ventoux. Solo le faltó cambiarse el maillot amarillo por una camisa blanca, ponerse corbata y liarse a guantazos. Desde luego no nos hubiera pillado por sorpresa después de ver el manotazo que ya le soltó a un aficionado en la etapa del pasado sábado. Así es Chris Froome, un tipo duro, capaz de ponerse a correr por uno de los puertos míticos del Tour. El keniano, nacionalizado británico, quiso unirse así a la fiebre del running y dejó para la historia una imagen insólita en el momento más insospechado. Como vale más un vine que mil palabras, e incluso que una foto, vean aquí lo ocurrido. Porque hay que verlo, muchas veces, para creerlo.
¿Qué demonios ha pasado? Eso nos preguntamos todos al ver el caos total que reinaba en el Tour. Aquí, con la perspectiva que dan la distancia y el paso del tiempo, intentaremos ordenar los acontecimientos. Situémonos: falta un kilómetro, el belga De Gendt acaba de entrar vencedor en meta y todos esperamos, cronómetro en mano, la llegada de los favoritos. De repente, las cámaras enfocan a Richie Porte, que estaba tendido en el suelo. Caída al canto. Las primeras sospechas apuntaron a los aficionados, siempre tan próximos a los ciclistas cuando la carretera pica para arriba, pero también hay que responsabilizar a la moto que se atascó en mitad del asfalto. Porte literalmente se la comió y se desató el caos.
Cuando estábamos pendientes de confirmar la posición del maillot amarillo, nos lo encontramos corriendo sin bicicleta, Mont Ventoux arriba. Lo nunca visto. Ni corto ni perezoso, Chris Froome se puso a correr tras perder su bici, que acabó con la rueda delantera destrozada por culpa de la montonera provocada por el choque de moto, público y ciclistas. A la espera de que llegara el coche de su equipo con otra burra, el líder no podía estarse quieto y se arrancó más de 100 metros por piernas, lo cual tiene un singular mérito por la kilometrada que llevaba encima y las particularidades del calzado ciclista. Meritorio es, pero ¿legal?
Dice el reglamento de la UCI en sus artículos 1.2.108 y 1.2.109 que “salvo disposición particular, cada corredor debe, para ser clasificado, terminar la carrera enteramente por sus propias fuerzas, sin la ayuda de nadie” y “el corredor puede franquear la línea de llegada a pie, pero obligatoriamente con su bicicleta”. Ya sabemos que las normas admiten toda clase de interpretaciones, pero yendo al detalle no parece descabellado ni injusto que Froome recuperara el maillot amarillo después de perderlo inicialmente. No recibió ayuda alguna y pudo cruzar la línea de meta con otra bicicleta que le dejó su equipo, después de que la primera que le dejó la organización no le sirviera. Legalmente, correr unos metros a pie no es motivo de expulsión, siempre que se acabe la etapa en bici; otra cosa son los tiempos.
Después de una larga reflexión al término de la etapa, los jueces devolvieron el maillot amarillo a Chris Froome, se lo arrebataron al prometedor Yates (su gozo en un pozo) y atribuyeron a Porte y al propio Froome los mismos tiempos de Mollema. Los tres iban juntos antes del incidente y habían adquirido ventaja en relación al resto de favoritos, entre los que destacaba Nairo Quintana, que con la definitiva atribución de tiempos se deja otros 19 segundos respecto a un líder del que ya le separan 54 segundos en la general. No obstante, el colombiano recupera un puesto y es tercero a costa de Daniel Martin, al que le metió 01:06 en meta. Fue un buen día para Nairo, pese a todo, aunque el gran héroe es Chris Froome, al que ya podemos considerar el Michael Douglas del ciclismo.

Aunque quedará relegada a un segundo plano por los incidentes ocurridos al final de la etapa, la victoria en el Mont Ventoux fue para el belga De Gendt.
Bromas aparte, por encima de tiempos y de la victoria de De Gendt, por delante de Serge Pauwels y del asturiano Dani Navarro, no es digno que ocurran estas cosas en el Tour de Francia. En la prueba ciclista más importante, uno de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo, no es normal que un corredor, para más inri el líder. recorra corriendo 150 metros por perder la bicicleta en una montonera provocada por el impacto de otro corredor contra una moto, que a su vez había visto reducido su margen de maniobra por la excesiva cercanía con los aficionados. Ya sea vallando parcial o totalmente el recorrido de las etapas, alguna medida habrá que tomar para evitar males mayores y escenas tan vergonzantes como la que vimos este jueves en el Mont Ventoux.
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