Últimas noticias
Inicio » Temas Publicaciones: banega (página 2)

Temas Publicaciones: banega

La Champions League sigue esperando al Sevilla

Trabajo cumplido del Sevilla en la Rosaleda donde ha ganado por 1-3, un partido decantado por la tempranera expulsión de Weligton. El Valencia también hizo su trabajo venciendo en Almería y se metió en la previa de la Champions dejando fuera a los sevillistas, de momento.

Reyes celebra el 0-1 (Foto: ED).

Reyes celebra el 0-1 (Foto: ED).

Trepidante partido dentro de una última jornada de horarios unificados de infarto, como cada año. Solo tras el 0-3 sevillista hubo algunos minutos de tregua entre los dos equipos, el resto del encuentro fue un ida y vuelta de un duelo muy atractivo entre dos rivales andaluces. El Málaga, que afronta cada partido contra el Sevilla como un derbi, no se rindió a pesar de remar a contracorriente todo el partido, e incluso pudo empatar al final tras la excesiva relajación de los de Emery. El Sevilla fue a un campo difícil, que se le da realmente mal, con media mente puesta en la final de una competición europea, y aun así ganó casi andando. La victoria del Valencia no debe tapar jamás la mejor temporada de la historia del Sevilla en Primera División. Hasta el último minuto del último partido ha podido meterse en Liga de Campeones a costa de un rival que ha jugado apenas una competición en todo el año, y con el que ha mantenido un duelo precioso durante toda la liga.

El Sevilla jugó en su línea ante un Málaga al que la competición se le ha hecho muy larga y se ha quedado fuera de Europa tras un final de liga desastroso. Fue Weligton el que hablaba de gran rivalidad antes del partido, y quizás tanta rivalidad le ha jugado una mala pasada. Ya al principio agarró por el cuello a Iborra, y 15 minutos más tarde, un codazo intencionado a Gameiro le costó la expulsión. Daba la impresión de que no iba a acabar el partido fuese el minuto que fuese. Antes de eso el Málaga fue mejor que el Sevilla durante los 25 minutos que estuvo con 11 jugadores. Emery hizo un equipo quizás demasiado titular para la cita que se le viene encima, y metió la presión muy arriba dejando muchos espacios entre líneas que aprovechó el Málaga para jugar muy vertical y poner en apuros a la defensa sevillista. Los nervionenses buscaron las subidas de Tremoulinas desde el inicio para crear peligro, pero ninguno de los dos equipos las tuvo demasiado en la primera mitad. Todavía en igualdad, Sergio Rico sacó una mano prodigiosa abajo a un disparo de Javi Guerra, y Angeleri evitó el tanto de Iborra que sin portero no acertó a marcar. Antes del descanso también hubo una para cada equipo, de nuevo Javi Guerra, acertadísimo al final y muy participativo todo el encuentro le puso un balón a Juanmi que solo, en el segundo palo, no acertó a rematar.

La segunda parte fue la de los goles, el Sevilla metió tres en diez minutos para finiquitar el partido. El primero tras un jugadón por la derecha, Reyes encaró a Kameni y amagando la depositó en la red para poner por delante a los suyos. Solo tres minutos después, escorado desde la frontal del área, Ever Banega se sacó un latigazo colocado a la escuadra izquierda del portero malaguista. Y el tercero, de Aleix, con el Málaga rendido, metió el tercero llegando solo por la derecha. El partido entonces alcanzó un período de cinco minutos donde parecía que los dos equipos firmaban un pacto de no agresión, aunque fue Javi Guerra el que lo rompió en el 66 con un zapatazo desde la frontal para meterse en el partido. El Málaga, con uno menos, ofreció a su público una grandísima imagen para despedir el año, el Sevilla ya tenía la cabeza en Varsovia y se encontró a un rival que no quiso dar nada pro perdido. Creó peligro hasta el final y el Sevilla siquiera lanzó una contra en lo restó de encuentro. La banda izquierda fue un filón para los malaguistas en este tramo, pero no llegaron a finalizar ni a creerse del todo que podían empatar el partido. Tan solo en el 92, un fallo colectivo entre Arribas y Sergio Rico propició el segundo de Javi Guerra para darle emoción al último minuto, pero era demasiado. El Sevilla venció y ya espera ansioso el duelo del miércoles ante el Dnipro, donde puede conseguir, amén del título, la plaza que el Valencia le ha arrebatado en 38 jornadas de liga.

Aspas salva al Sevilla del desastre

Un gol en el 88’ de Iago Aspas da los tres puntos a un Sevilla que jugó buena parte del partido con uno más, y que sudó sangre ante el Espanyol para no descolgarse de la parte alta de la tabla

Aspas tras disparar en el 3-2 (Foto: ED)

Aspas tras disparar en el 3-2 (Foto: ED)

No es la primera vez ni la última que se desarrolla esta misma película sobre el césped del Sánchez-Pizjuán, y no por el gol conseguido en el tramo final, que también, sino por perdonarle la vida a un rival mermado y acabar pagándolo. Inexplicable que el Sevilla no haya sido capaz de golear, o al menos, rematar un partido que se le puso de cara en la primera parte con la expulsión de Kiko Casilla cuando ya ganaba 2-1. Lo curioso de esta locura en la que se convirtió el partido es que el Sevilla, al contrario que otras veces, no jugó mal, sino todo lo contrario. Mereció ganar más cómodamente, pero la fortuna no estuvo hoy de su lado. La única verdad es que este Sevilla no pierde en casa desde febrero de 2013, y sigue sumando.

Sergio González salió de paseo tras comerle la tostada a los nervionenses el pasado jueves en Copa del Rey. No jugaron ni Lucas Vázquez, ni Sergio García, ni Caicedo. El Sevilla ya lleva algunas semanas plagado de bajas, y mirando al partido del Bernabéu esta misma semana. Tremoulinas, Krychowiak, M’Bia, Pareja o Gameiro son algunos de una larga lista de lesionados que no estuvieron hoy. Formó Unai con Iago Aspas en punta, y el gallego se marcó un partido soberbio. La primera parte fue un monólogo sevillista, ocasiones una detrás de otra de principio a fin, pero en medio de eso, Diogo regaló un penalti, que según el colegiado no mereció la expulsión de Beto, algo cuanto menos discutible, pero que sirvió para que Stuani adelantase al Espanyol. El Sevilla tenía todo el partido para ir a remolque y tratar de remontar. No bajó los brazos y continuó con su acoso. Se lesionó Héctor Moreno en el equipo perico y los de Emery iniciaron la remontada pronto. En apenas diez minutos le dieron la vuelta al partido. Primero con un gol de Diogo Figueiras casi desde el centro del campo tras un rechace de la defensa. Una joya, porque además se aprecia como  el golpeo es intencionado, que después le puede salir un melón o el golazo, y salió cara. El portugués participó también en el segundo. Una nueva pérdida blanquiazul la aprovecha Aleix para recuperar la pelota en carrera, hacer una pared con Diogo y ponerla en horizontal en el área pequeña para que Vitolo la empujase. 2-1 y más de lo mismo, sobre todo gracias a dos laterales y extremos muy enchufados, y al manejo de la pelota que tiene Ever Banega. Es el único que aporta algo distinto a pesar de sus limitaciones físicas, y el Sevilla lo notó cuando fue sustituido en la segunda mitad. Todavía en la primera mitad llegó la jugada clave, buscando el Sevilla el tercero, Banega le puso la pelota por delante a Aspas, que quedándose solo propició la salida de Casilla al centro del campo, tocando con la mano el balón. Tarjeta roja y el Espanyol con diez. El partido tenía tintes de goleada, pero nada más lejos.

En la segunda mitad hubo tiempo para todo. El Sevilla le dejó opciones al Espanyol en algunos momentos. La entrada de Sergio García también ayudó, le dio vida a un equipo muerto y lo metió en el partido. Las contras de los catalanes tenían sus réplicas en su área pero con mucho más peligro. Los sevillistas estrellaron dos balones en los palos, el primero Iborra y el segundo, más claro, Aspas, que no daba crédito a su falta de gol. El gallego tuvo alguna que otra más. Clarísima la que le saca Kiko Casilla en un remate de cabeza a bocajarro en la primera mitad. Las ocasiones del Sevilla se toparon con el empate en el 77. El público local no daba crédito a los puntos que se les iban. Incomprensible. Pero en esas apareció Bacca, que le dio otro aire al equipo con su entrada. Una jugada suya, un desmarque perfecto de Aspas, y un fallo de la zaga perica tirando el fuera de juego, dieron como resultado el gol de Iago en el 88 de disparo cruzado perfecto. Se volvió loco, y no es para menos. El Sevilla mereció más pero al final se llevó el premio, que al fin y al cabo, son los tres puntos y seguir luchando por la Liga de Campeones.

El Sevilla gana y vuelve a Champions

Nueva victoria del Sevilla de Unai Emery que ha vencido al Almería en el Estadio de los Juegos Mediterráneos por 0-2, metiéndose así en puestos de Liga de Campeones.

iborragol

Iborra celebra el 1-0 sevillista. (Foto: ED)

Unai Emery sigue haciendo al Sevilla un equipo incómodo, eficiente y ganador. Vence con muy poco. Hoy, dos zarpazos en cinco minutos le han bastado para arañar los tres puntos a un Almería, que termina la primera vuelta sin una sola victoria en su Estadio. Buen planteamiento de Juan Ignacio Martínez de inicio que propició que el Sevilla estuviese incómodo durante gran parte de la primera mitad. Muy incisivos Wellington y Edgar por ambas bandas, sobre todo por la izquierda, donde Aleix Vidal actuó hoy como lateral derecho y extremo a la vez. Las subidas del lateral catalán eran un quebradero de cabeza para Iborra y Carriço que debían salir a las ayudas una y otra vez frente a un jugador más habilidoso y rápido que no pocas veces resultaba ganador de los duelos. Corona campaba a sus anchas por la medular y hacía jugar a los suyos, mientras un Sevilla plagado de bajas aguantaba las embestidas y trataba de salir a la contra con Bacca como referente. Hoy Emery salió en Almería sin Krychowiak, sancionado, y sin M’bia, que está con Camerún en la Copa África. Pareja, tocado, fue sustituido al descanso, y Tremoulinas sigue sin estar disponible. Con los empates de Málaga, Villarreal y Valencia, se antojaba totalmente necesario sacar los tres puntos hoy de Almería aunque fuese con un once de circunstancias. Iborra con Carriço en la medular, y Fernando Navarro en lateral izquierdo cubierto por arribas en ese lado del centro de la zaga. El Sevilla hoy no notó las ausencias y volvió a ser ese equipo sólido y rocoso que se defiende como gato panza arriba sea cual sea la situación y el rival.

La primera parte fue almeriense, aunque sin ninguna oportunidad clara. La única ocasión la puso el Sevilla cuando por medio de Bacca, que hoy si fue el Bacca que esperan los de Nervión, marcó en posible fuera de juego. Empate sin goles al descanso, que cambiaría muy pronto. En la reanudación, una jugada por banda derecha, acababa con un pase hacia Bacca que tras pelear la pelota en dos ocasiones dentro del área, dejaba la pelota muerta en la frontal para que Iborra fusilase a Julián Cuesta. Sin hacer gran cosa, el Sevilla se ponía por delante. Pero el segundo gol fue la clave, pues solo cinco minutos después, un gran balón en profundidad de Banega hacia Bacca volvió a dejar la pelota muerta para que Coke la empujase a la red. El partido murió ahí. El Almería vio frustrado en cinco minutos su gran partido y terminó desquiciado ante el orden sevillista. Los hispalenses se vuelven a meter cuartos por encima del Valencia y con un partido menos, y además mete diferencia a sus perseguidores. Con uno de ellos se verá las caras la semana que viene. El Málaga, bestia negra del Sevilla, tratará de frenar la progresión impecable de los pupilos de Unai Emery.

Primer empate de Athletic y Valencia

AITOR PLAZA (@AitorPlaza1)

Athletic y Valencia logran su primer empate de la temporada en un partido vibrante y de máxima emoción para el aficionado. Los visitantes pusieron más el juego y los locales, en comunión con su grada, la garra que les sirvió para empatar. Banega de penalti y Mikel Rico marcaron los tantos del partido.

Sorprendía Valverde con su once inicial al dejar a Aduriz, su mejor delantero, en la banqueta para dar entrada a un De Marcos enchufado de cara a gol cuando entraba en las segundas partes. Djukic apostaba por un once muy ofensivo con la principal novedad de Paco Alcacer en lugar de Helder Postiga.

Mathieu y De Marcos pelean un balón (vía marca.com)

Athletic y Valencia saltaban al césped de San Mamés con la intención de ser los dueños del partido. Los locales se hacían más con la pelota, movían el balón pero en posiciones poco productivas, del central al lateral, del lateral al mediocentro y del mediocentro al central. Mientras que el equipo che creaba mayor peligro cuando el balón pasaba por los pies de Banega, Jonas, Pabón y compañía. Los rojiblancos avisaban al Valencia tímidamente con un disparo de De Marcos y un cabezazo del mismo 10 de Laguardia. Pero Alcacer con sus desmarques y Jonas con su mojo, lleva 4 goles en los últimos tres partidos, llevaban el murmullo a las gradas de la nueva catedral. El 7 brasileño hacía estirarse a Iraizoz en una bonita parada con un disparo con la zurda se colaba por la escuadra. Poco a poco los de Djukic iban hilando mejor su juego, en cambio los de Txingurri no encontraban ni a Muniain, ni a Herrera, ni a Beñat. Y en una de las llegadas del Valencia, Laporte cometía un claro penalti sobre Feghouli que Banega ejecutaba con maestría. El 0-1 al descanso hacía justicia con lo visto sobre el terreno de juego, la calidad de la posesión prima sobre la cantidad, y así lo demostraban los valencianos.

A la vuelta de los vestuarios Valverde daba entrada a Aduriz por un desconectado Herrera, al que no se le puede acusar de falta de pelea sino más bien de falta de adaptación a su puesto. Ander es un jugador que necesita de balón y en la mediapunta muchas veces pasan largos tramos de partido sin que huela una pelota. La segunda mitad comenzaba con un Valencia imperial, mareando al Athletic pero poco a poco el dominio se iba repartiendo. El partido se rompía un poco con llegadas de ambos equipos ante las que Iraizoz y Guaita respondían correctamente. Pero el empuje de San Mamés, que pese a faltar parte del estadio sigue siendo el de siempre, llevó a su equipo a encerrar al conjunto che en su área entrando por las bandas y colgando balones al área. En una de esas internadas De Marcos la tocaba en el segundo palo para que Mikel Rico la empujara de cabeza sobre la línea para igualar el encuentro. El ex nazarí se estrenaba con su nuevo equipo y daba una auténtica exhibición de derroche físico en la segunda parte. Tras el empate los rojiblancos seguían empujando e iban a por la victoria y el Valencia lejos de conformarse con el empate también lo intentaban. Las ocasiones se sucedían y la tensión rozaba límites perjudiciales para la salud. Pero el marcador no se iba a mover más.

Partido vibrante en San Mamés, como todos los vividos en el nuevo estadio, que acababa con un justo reparto de puntos. El Valencia puso más el juego y el Athletic el corazón. Los de Djukic fueron mejores hasta el minuto 60 pero a partir de entonces el corazón y la garra bilbaína anuló el juego de los chés. Ahora llega el parón de selecciones que servirá al Valencia para seguir trabajando su progresión y al Athletic para mejorar, y sobre todo ser más regulares.

Empate a la argentina

Los goles de Banega y Messi reparten los puntos en Mestalla

El Valencia planta a cara al líder a base de sacrificio y creatividad

Las paradas de Valdés evitan la segunda derrota liguera del Barcelona

VALENCIA BARCELONA

Por Alejandro Rozada (@alexrozada)

El clásico del Mediterráneo habló en argentino. Ever Banega y Leo Messi se repartieron el protagonismo en un Valencia-Barcelona que, por derecho, se ha convertido en uno de los grandes partidos de la Liga. Ayer al menos, por emoción y juego, hizo honor a su fama. Fue un extraordinario encuentro. Pareciera viendo el magnífico rendimiento de estos equipos que eran los dos primeros clasificados de la tabla. Uno ha demostrado de sobra que va un paso por delante del resto; y la clasificación así lo reconoce. El otro sorprende que no esté entre los cuatro primeros; sorpresas te da el balón.

Los muros de Mestalla, mítico campo de Primera División, fueron el escenario elegido por Banega y Messi para redimir los pecados por los que fueron noticia esta semana. El argentino del Valencia purgó su pecado de ebriedad con una admirable sobriedad en el campo, mientras que su compatriota del Barça expió el salivazo del miércoles en el Santiago Bernabéu. Ambos dirigieron el perdón al sitio adecuado: la portería rival. Sin restos etílicos ni esputos. Fue un partido abstemio y aseado.

Cuando comenzaba a escuchar los primeros abucheos en Mestalla, Banega soltó un latigazo cruzado al que no llegó Valdés e inauguró el marcador. Aplausos merecidos. Se había ganado el perdón al tiempo que se le volvía a atragantar la fortaleza valencianista al Barcelona. Sin embargo, poco duró la alegría en la casa ché. Acto seguido, a Joao Pereira se le fue la pierna ante Pedro y cometió un claro penalti que Messi no desaprovechó. Fuerte, alto y colocado, el argentino dibujó otro retal de especial belleza para empatar un partido que se le estaba desdibujando al Barça y firmar su gol número 34 en Liga. Números de Bota de Oro a comienzos de febrero. Un dato bestial acorde a un partidazo digno de Champions. Datos que bien valen el indulto de la afición.

La segunda parte no deparó menos curvas. El ida y vuelta de uno a otro campo se mantuvo; el Valencia se sintió cómodo en el vértigo y tanta velocidad desactivó al Barcelona. Acostumbrado a manejar la caja de cambios de los partidos, el Barça no vive bien los partidos en la posición del copiloto. Y menos cuando se cruza con un talento puro como el de Canales apurando la conducción. Pero no contaban los valencianistas con que se iba a interponer en su camino un badén llamado Víctor Valdés, la señal de contención que detuvo las embestidas locales. Tanto zigzagueo en campo blaugrana casi lo aprovecha Villa, un viejo conocido de Mestalla, pero no calibró bien el remate y desaprovechó una asistencia perfecta de Alves.

Y en los últimos kilómetros de este intenso partido, Valdés reapareció para salvar un disparo a bocajarro de Soldado. La parada imposible. El ángel de los porteros volvía a reivindicarse como el santo por horas de la Liga española, siempre con permiso del incuestionable Íker Casillas. Otra intervención providencial del guardameta azulgrana que manda al rincón de pensar a los que cuestionaban sus prestaciones tras confirmar que no desea renovar. Divina providencia. Porque los santos también tienen sus caprichos y hay que aceptarlos como vienen.