El Barcelona recuperó el liderato compartido de la Liga tras vencer en el Sánchez Pizjuán por un gol a cuatro al Sevilla, en un partido marcado por la polémica, la actuación de Messi y el diluvio caído sobre la capital andaluza. Alberto Moreno adelantó a los nervionenses a los pocos minutos de comenzar el partido, pero Alexis empató en claro fuera de juego pocos minutos después. Messi se exhibió tras las críticas recibidas en las últimas semanas, y decantó la balanza para un Barcelona que acabó metiendo el cuarto por medio de Cesc Fábregas.
No ha sido tan fácil como parece para el Barcelona sacar los tres puntos de un Sánchez Pizjuán con una notable entrada, teniendo en cuenta la tremenda lluvia que ha caído sobre Sevilla. Al Barcelona los equipos saben ya como jugarle para tratar de sacar cosas positivas, y el Sevilla no fue menos. Salió el conjunto de Emery presionando y dificultando la salida del balón. Agrupando efectivos en el centro del campo, mientras el Barcelona tocaba sin peligro. La pelota era blaugranampero las ocasiones, nervionenses. En un balón suelto tras varios rechaces, Alberto Moreno la empaló desde la frontal del área para adelantar a los blancos al cuarto de hora de partido. El Sevilla se sabía y se veía superior a un Barcelona que buscaba y buscaba huecos sin encontrarlos. Perdonaron los nervionenses el 2-0 en varias ocasiones. La más clara, un cabezazo de Bacca al palo tras una falta botada por Rakitic. Con el partido controlado por el Sevilla, una desafortunada acción desencadena una dudosa falta favorable al Barcelona en tres cuartos de campo. La falta la bota Messi, encontrando en claro fuera de juego el remate de Alexis en el segundo palo. De la acción no hay duda. Pero el empate subió al marcador. La situación se volvió gris para un Sevilla que fue noqueado sin darse cuenta, y se encontró con Messi en un abrir y cerrar de ojos. Una contra del argentino y un gol visto una y otra vez. El tiro cruzado al palo largo del portero. Una de tantas obras de arte. Y ahí se acabó el primer tiempo. Sin saber muy bien cómo, el Barcelona se marchaba ganando al descanso con un Sevilla mejor en líneas generales.
La segunda mitad iba a ser similar aunque en algunos compases, el Barcelona se hizo dueño total del partido. Las ocasiones las ponía el Sevilla, pero la puntería el Barcelona. Tras perdonar nuevamente el empate a dos los hispalenses, de nuevo Messi aprovecharía una contra para hacer una delicia de gol. En un segundo controla, la pega al palo y entra. No da tiempo ni a levantarse a aplaudir. Ya no hubo más que el cuarto. El Sevilla bajó los brazos aunque llegaba tímidamente, y el Barcelona se dedicó a dormir y amansar al público y al rival. Fábregas hizo el cuarto para redondear un marcador que costó conseguir, pero que devuelve el mando de la Liga a los catalanes. Minetras, el Sevilla continúa con su particular calvario de cinco partidos sin ganar y tres derrotas consecutivas.
La semana que viene, los nervionenses recibirán al Valencia y el Barcelona al Rayo en el Camp Nou. Lo que una vez más vuelve a quedar claro es que a Messi hay que dejarlo con sus crisis, que él las resuelve solo. No hace falta despertar a la bestia, porque la bestia nunca duerme.
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Messi como “bestia”!
Siempre está despierto, no despertar!
Messi terror!
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