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Selección española

Ciclo nuevo, vicios viejos

España pierde (1-0) en Saint Denis ante Francia en un amistoso marcado por las novedades introducidas por Del Bosque. Sigue faltando pegada y sobrando posesión. Marcó Remy tras una gran jugada dibujada por Pogba, Benzema y Valbuena.

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Alejandro Rozada (@alexrozada)
Cuesta extraer conclusiones positivas de los amistosos, máxime cuando se introducen justo al inicio de la temporada liguera, frenando en seco el apogeo de los equipos al alza y sumiendo a los decadentes en una dinámica de incertidumbre. Estos partidos son como esas chicas que te dan esquinazo a última hora de la noche justo cuando ya te estabas haciendo ilusiones. Pues ni una cosa ni la otra; terapia de choque para purgar pecados mundialistas y sin mayor trascendencia en el estado de ánimo de la tropa.

En esta tesitura se entiende mejor que el seleccionador aprovechara este amistoso de postín para introducir cambios en la alineación. Debutaron San José, Raúl García y Carvajal (ya son 45 debutantes con Del Bosque), al margen de las siempre llamativas presencias de De Gea bajo palos (una decisión acertada que debería terminar con su rol de suplente de Casillas ya que el portero del Manchester está hoy por hoy más en forma que el del Madrid), más la referencia de Koke en la medular y de Diego Costa en la delantera. Un carrusel de novedades que contrasta con la alineación de Francia. Deschamps quiso homenajear al combinado del Mundial y solo presentó un cambio (Digne por Evra) respecto al equipo que cayó en cuartos ante Alemania.

En resumen, Francia es un equipo hecho y España está en construcción; de manera que no conviene precipitarse en conclusiones exageradas, aunque sin perder la perspectiva crítica para no reincidir en viejos errores. Y en Saint Denis se reincidió en vicios del pasado que se pagaron con el gol francés en la segunda parte. Remy culminó una gran jugada entre Pogba, Benzema y Valbuena, rompiendo la buena racha española en Saint Denis tras ganar sus 2 últimos partidos allí (0-2 en 2010 y 0-1 en 2013). Hasta las estadísticas empiezan a darle la espalda a la selección española.

La “simeonización” de Del Bosque
No deja de sorprender la tendencia camaleónica del seleccionador para adaptarse al estilo de juego promulgado por algunos de sus colegas. En un principio apostó por mantener la esencia de la armada gloriosa de Luis Aragonés y así ganó un Mundial en Sudáfrica y una Eurocopa en Ucrania; siempre siguiendo la idea futbolística de Pep Guardiola antes en el Barça y ahora en el Bayern. En Brasil ya apuntó maneras de su progresiva “simeonización” apostando por Diego Costa como principal referente ofensivo. La cosa no salió bien, pero Del Bosque insistió ante Francia en esta tendencia y pivotó el juego en torno al hispano-brasileño buscando la opción de los balones largos para la cabeza del flamante ariete del Chelsea y también la de su ex compañero Raúl García. Pero Costa no se siente tan cómodo con España como con el Atleti y el Chelsea, no puede ganarle la espalda al contrario y se termina convirtiendo en un ariete previsible e inoperante.

Esta fórmula, tan habitual en el Atlético del Cholo, no la conoce bien el marqués. La esencia del Cholismo no tiene nada que ver con las posesiones eternas e improductivas, algo que repercute en la pérdida de verticalidad de un equipo y, en definitiva, en una previsibilidad que los rivales cada vez controlan mejor. El dato lo dice todo: España no consiguió rematar nunca entre los tres palos ante Francia. Falta efectividad y sobran rodeos para alcanzar el gol, como se demostró en el remate desviado de Silva en la recta final. La falta de productividad ofensiva ya se evidenció en la primera parte, cuando solo las internadas de Dani Carvajal por la derecha sacudían el marasmo de La Roja.

Falta una brújula
A la alarmante falta de pegada en el ataque y a los continuos descuidos defensivos, reflejados en la jugada del gol francés que llega justo por el centro del área, se le suma la falta de una brújula en el centro del campo. Renunciaron Xavi Hernández y Xabi Alonso al combinado nacional y esas ausencias son demasiado pesadas para el juego de La Roja. Si una selección que alcanzó la gloria desde la posesión y el cuidado extremo de la pelota, adolece de semejante falta de criterio en la medular, el cuadro refleja una exagerada falta de fútbol. Koke es un derroche físico y una garantía de entrega, pero no goza de la misma claridad que tienen Hernández y Alonso para distribuir la circulación, manejar los tiempos del encuentro y abarcar terreno de juego. En este punto, la ausencia de Andrés Iniesta también se dejó sentir demasiado.

Estuvo más atinado Del Bosque en el segundo tiempo, cuando dio entrada a Silva y a Isco para ganar presencia y dominio en la zona de 3/4. El canario y el malagueño son dos trecuartistas de lujo que siempre aseguran clarividencia, dinamismo y último pase en esa zona, pero si la versatilidad de ambos no va acompañada de la presencia de un ariete que sepa acompañar sus movimientos y romper a la defensa rival con desmarques por sorpresa, de poco sirven las ideas de esos finos estilistas. Villa, otro de la vieja guardia que dijo adiós a la selección, supo interpretar ese juego a las mil maravillas y se convirtió en el máximo goleador de la historia de la selección española. El valencianista Paco Alcácer, que salió en la segunda parte y agradó, es el hombre llamado a culminar el refinado juego de tiralíneas que elaboran Silva e Isco. Tiempo tienen para conseguirlo.

Un pie dentro del Europeo

Saúl Ñíguez pone su sello al debut de Celades en la sub21, con un gol que le da la victoria para el pase de los playoff que otorga el billete definitivo para el Europeo 2015 en República Checa.

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Por Triana Cantero (@TrianaCantero)

La rojita estrena el debut de Alberto Celades logrando la clasificación para el Play Off final que da el pase al Europeo 2015, tras ganar por 0-1 al combinado de Hungría gracias a un tanto de Ñíguez.

Un punto era suficiente para lograr la clasificación. Dicho y hecho. El gen competitivo y la filosofía sigue impregnado en la rojita aún cambiando el capitán del barco. Un Celades que debutaba en el banquilo de la sub21 tras la marcha de Julen Lopetegui al Oporto.

El conjunto español dominó de principio a fin el partido. Encontró la alternativa en todo momento, obteniendo la posesión de balón y el dominio en el juego, que en momentos claves, cuando circulaban el balón por el terreno de juego, los húngaros conseguían ni oler el balón.

En la primera parte hubo escasez de oportunidades, aún asi la rojita se pudo marchar tranquilo con un gol en el marcador, ya que Muniain falló un penalti en los primeros minutos del encuentro. Jova, rechazó un remate de Denis tras una gran jugada de Deulofeu. Sin moverse el resultado inicial se llegaría al descanso.

Después del descanso, los de Cedales siguieron con el dominio del partido, con un Denis bastante participativo que creo la mayor parte de peligro en el segundo tiempo, y con un Saúl brillante, que atentó por dos veces la portería de Jova en dos acciones a balón parado. Sin embargo, el gol no llegaría hasta el tercer intento del cantero del atlético. Deulofeu atrapó un balón por la banda derecha tras encarar a su defensor, vió como Saúl se desmarcaba en línea, le entregó el balón y tras hacerle un recorte espectácular al central, consiguió batir al guardameta húngaro.

Tras el gol poca cosa hubo en el partido. Por ello Celades hizo debutar al canterano Ayoze Pérez, sustituyendo a Munir, que también se estrenaba en la Rojita, pero que no tuvo su mejor día.

Ficha técnica:
Once inicial de Hungría: Jova; Szolnoki, Tamas, Kelemen, Farkas; Windecker, Poór, Vécsei; Bacsa, Ugrai, Bese.
Once inicial de España: Pacheco, Manquillo, S. Gómez, Muniesa, Bernat; Saúl, Deulofeu, Roberto, Denis, Muniain y Munir.
Estadio: Puskas Stadium de Feksut (Hungría)
Goles: 0-1 Saúl Ñíguez (min 66)

Amarga victoria de La Roja

Patricia Ocaña (@patryocana)

Curitiba ha sido la sede en la que la selección española ha vuelto a ser ella misma, mientras decía adiós a este mundial. Un triunfo, más que honroso ante Australia, ponía punto final al sueño mundialista, y, pese a que las cabezas de todos estaban casi más en el avión que debían tomar nada más acabar el encuentro para traerles de regreso a casa, el juego desplegado ha vuelto a ser, una vez más, el que nos enamoró a todos en las Eurocopas y el Mundial de Sudáfrica. Ese fútbol de marca tan española, y que ha sido, seguramente, la forma en la que jugadores y técnicos han querido demostrar que esto no es el fin del ciclo.

Sin embargo, y pese al buen juego y la gran llegada de los españoles a la portería de Ryan, las lágrimas estuvieron presentes, no solo por volver a casa y comenzar las vacaciones antes de lo pensado, si no por el posible adiós del guaje Villa a la selección, quién se marchó llorando, sin poder evitar que le embargara la emoción.

Los primeros instantes del encuentro daban miedo. España estaba descolocada, asustada, sabiendo que una nueva derrota podría acabar con muchos más sueños que el adiós al mundial, Australia estaba tranquila, bien asentada en el campo, sabiendo que, pasara lo que pasara, volvería a casa con la sensación de haberlo intentado. Esta diferencia en los ánimos se vio reflejada en el juego de ambas selecciones, y más con el público del estadio en contra, que gritaban “eliminado, eliminado”, al todavía actual campeón del mundo, y gritaban olés a cada jugada de los “aussies”.

Pero, como siempre, el corazón, la garra y la fuerza española, volvieron a resurgir. El orgullo herido no podía dejar las cosas como estaban, y los españoles, aunque tardaron 23 minutos en crear peligro, comenzaron a desplegar ese juego que conocemos, el del toque, el de los grandes, el del campeón.

El primer gol llegó en el minuto 36. Iniesta, tras una gran jugada, envió en profundidad para Juanfran que asistió perfectamente a un David Villa bien colocado y que, con un precioso taconazo, elevaba el primer tanto al marcador.

Poco más en esta primera parte, en la que solo reina estuvo soberbio parando unos disparos que nos dieron más de un susto, sobre todo en una de las jugadas tras un tremendo error de Sergio Ramos.

Las lágrimas inundaron los ojos del guaje cuando en la segunda parte, Del Bosque decidió cambiarle por Mata, y es que el asturiano tenía más hambre de gol, quería marcar más goles con la roja.

El guaje rompió a llorar en su último partido con la camiseta de la selección

El guaje rompió a llorar en su último partido con la camiseta de la selección

Ya en el minuto 69, justo después de que Cesc Fábregas saliese al campo por Cazorla, otra vez Iniesta, regaló el segundo tanto al “niño” Torres, que logró batir por bajo al portero australiano. Volvía el buen juego, volvía el gol a la selección, aunque ya no sirviera para nada.

Fue el mismo Cesc el que, minutos después, en el minuto 82, habilitó a Mata desde la frontal para hacerle el tercero a los australianos tras colarle el esférico por debajo de las piernas a Ryan.

Un gran partido, una buena victoria, para poner punto final a un pésimo mundial.

Ficha Técnica

Australia: Mathew Ryan, Mathew Spiranovic,Alex Wilkinson, Ryan McGowan, Jason Davison, Matt McKay, Mile Jedinak, Oliver Bozanic (Mark Bresciano, 72), Mathew Leckie, Adam Taggart (Ben Halloran, 46) y Tommy Oar (James Troisi, 61) .

España: Pepe Reina, Raúl Albiol, Sergio Ramos, Juanfran Torres, Jordi Alba, Xabi Alonso (David Silva, 83), Koke, Santi Cazorla (Cesc Fábregas, 68) Andrés Iniesta, David Villa (Juan Mata, 56) y Fernando Torres.

Árbitro: Nawaf Shukralla (BHR), mostró tarjeta amarilla a Mile Jedinak y a Sergio Ramos

Goles: David Villa (m.36), Fernando Torres (m. 69) y Juan Mata (m.82)

 

15 claves sobre el fracaso de La Roja

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PACO CAVALLER (@pcavaller)

Lo que sucedió en el España – Chile fue una auténtica crueldad. Nunca esta generación de jugadores debió haber sufrido un adiós tan lamentable a seis años de reinado incontestable. Pero el deporte es así de cruel y por eso (sí, también por eso) es grande y mueve tanto. Es cierto que hay que agradecer a esta generación de jugadores por estos seis años de inmensa felicidad. Han ayudado a un país falto de ilusiones a olvidarse por momentos de sus problemas y dejarse la voz por una Selección. Sin embargo, esos seis años no exculpan la inmensa irresponsabilidad de estos hombres durante los últimos dos. Ya lo habían ganado todo. Ha quedado patente (lo han reconocido ellos mismos) que ha habido falta de hambre. En esa situación, los  más veteranos deberían haber cedido su elástica a la juventud, a la pasión, a las ganas de ganar. Pero no es esa la única explicación. Ni la única clave. Sólo una de muchas. Voy con mis 15 claves:

 

1. La lista. Es lo más fácilmente criticable. Del Bosque optó por mantener el grupo humano que se proclamó Campeón del Mundo y doblemente Campeón de Europa. A posteriori es oportunista decir que se equivocó. En un grupo, y más aún en una selección, cuando se gana se generan ciertas simbiosis positivas que incluso dejan favores pendientes. Uno salva un día anímicamente al otro, quién sabe si en Sudáfrica, tras lo de Suiza, alguno de los veteranos levantó al vestuario. Quién sabe incluso si el seleccionador convocó a ciertos jugadores para Brasil porque se vio incapaz de dejarlos fuera, por mucho que, futbolística y deportivamente, lo merecieran. ¿Es eso criticable? Hasta cierto punto. Que le suceda eso a Del Bosque es de lo más normal. Un entrenador es un ser humano. El único modo de evitarlo es reseteando el sistema; eso es… cambiando al entrenador. Muchas veces en el deporte de alto nivel es por eso que los místers suelen ser las cabezas de turco. Ahora bien, si desde la federación se ordena un cambio generacional radical y Del Bosque lo habla, pacta y aplica, opino que el Marqués debería continuar. Y la RFEF no le va a cesar. Habrá que ver si él decide seguir. Me defraudaría que se viniera abajo.

 

2. El estilo. Los paralelismos entre la degradación futbolística del Barcelona y la de la Selección son evidentes y, en muchos casos, incluso comparten protagonistas. El fútbol de toque en corto disfrutó de un corto (aunque intenso) reinado. Se necesitaron varios años para que ese juego de combinación basado en la posesión como método de defensa dejara de sorprender al rival. Pero hace ya un tiempo que se llegó a eso. El Barça juega cada semana, pero la Selección lo hace sólo cada dos años. Es por eso, seguramente, que el declive de La Roja ha tardado más en llegar, pero ha sido un calco del azulgrana. Este fútbol ya no sorprende. Analicen a quien ha ganado recientemente Ligas, Copas del Rey, Ligas de Campeones y distintas ligas europeas. Señores, el fútbol directo y vertical vuelve a estar a la orden del día. Ah, y los nostálgicos lo celebramos a pesar del fiasco de La Roja. Créanme.

 

3. Carencia de intensidad. Comento pocas líneas más arriba que el estilo ya obsoleto utilizaba la posesión como método de defensa y, al igual que estuvimos horribles en las fases de posesión, lo estuvimos también en la faceta defensiva. No sé por qué impera en las sensaciones del público que España antes reinaba con entereza. Todo el mundo admiró nuestro estilo y nosotros, en lugar de taparnos los oídos, nos acomodamos en el trono. Como dirían algunos: typical Spanish. Recuerdo que el pasado Mundial lo ganamos sufriendo como locos en la Fase de Grupos y que sólo supimos ganar 1-0 a Portugal, Paraguay, Alemania y Holanda. Digo “sólo” no porque fuera un mal resultado, sino porque a veces parece que nos hubiéramos paseado en Sudáfrica. Ahí estuvo el 0 en contra. La clave de nuestro éxito, a pesar de que todos piensen en el toque, fue la defensa; la intensidad defensiva. Y me atrevo a decirlo porque eso es precisamente lo que nos faltó en Brasil. Y es que la intensidad es, queridos amigos, en el deporte de élite, lo más sencillo de dejar escapar. Os lo aseguro por propia experiencia. Cuando uno se entrena a diario teniendo objetivos a largo plazo es porque no puede perder intensidad. Únicamente. Y, en ese aspecto tan capital, don Vicente del Bosque ha fracasado estrepitosamente. Porque ese es su trabajo y no es fácil. Sólo los más grandes lo logran.

 

4. Desesperación. Jugar a poseer durante muchos minutos en zona medular tiene un riesgo mayúsculo: si no logras éxito, la desesperación te consume. En can Barça saben de qué hablo. La larga posesión sin adelantar líneas, sin hacer llegar el balón a zona de tres cuartos, sin crear espacios gracias a los movimientos de los delanteros… desespera. Me repito en el término porque es una definición exacta de la sensación que produce: desespera. Y el partido de España ante Chile fue desesperante. Por eso siempre se ha dicho que si el Real Madrid jugara como el Barça de Guardiola, el Bernabéu pitaría. Obviamente es una manera de ilustrarlo un tanto exagerada, pero no deja de transmitir esa idea y comparativa entre la desesperante posesión cuando esta no resulta fructífera y el fútbol vertical y directo que, por ejemplo, vapuleó al Bayern en la pasada semifinal de Liga de Campeones. Luego, si uno lo pita más o menos desde la grada ya es una cuestión de preferencias. Y, para gustos, los colores.

 

5. Irresponsabilidad. Pero, ¿por qué se dio esa posesión estéril? ¿Por qué faltó orden e intensidad en defensa? ¿Por qué Alonso, tras ver una amarilla, vuelve a dar otra patada que podría habernos dejado con uno menos y provocar un desastre nacional? ¿Por qué todos (absolutamente todos, incluido Casillas) fueron pasados en el uno contra uno, creando así superioridad en los ataques chilenos? El propio Alonso lo reconoció: “Nos ha faltado hambre.” Sí, querido Xabi. Nos faltó hambre. Bueno, os faltó a vosotros. Pero no a los 23, no. O, mejor dicho (seamos justos), no sabemos si a los 23. Pero, a los 11 titulares, seguro. Os faltó hambre. La veteranía es cómoda y perezosa (salvo en casos excepcionales, como el de un tal Puyol que nos regaló un Mundial en 2010). Si un futbolista asentado a nivel internacional, habiendo ganado ya de todo, no es capaz de reconocer a nivel interno que no está mentalmente preparado para encarar una Copa del Mundo con las máximas garantías de pelearlo, debe ser catalogado como irresponsable o, peor aún, como egoísta. Y parece ser que de esos tenemos unos cuantos. Qué decepción.

 

6. Entre algodones. Seguramente, no todo se explique por estos factores, sino que haya otras explicaciones que nos hayan acercado a esta deplorable situación. Y por duro que parezca, seguramente el éxito de nuestros clubes haya perjudicado al rendimiento de la Selección. Los tres equipos que más jugadores aportan al combinado (Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid) han estado compitiendo al máximo nivel hasta hace pocas semanas. Cuando algunas selecciones ya tenían a tocar amistosos, los dos clubes madrileños estaban en Lisboa regalándonos una finalísima. Por cierto, en ese mismo partido, Diego Costa tuvo que retirarse a pocos minutos de haber iniciado el encuentro, al igual que le sucedió una semana antes en el Camp Nou. Ha sido titular ante El Salvador, Holanda y Chile. Es un buen ejemplo de lo acontecido en el aspecto físico. Los servicios médicos y los preparadores físicos de la RFEF aseguraron en Curitiba que temían que los futbolistas llegaran entre algodones, pero que se llevaron una gran sorpresa al ver que, literalmente, estaban “como toros”. O son malos, o nos engañan. Apuesto por lo segundo, claro. También en su defensa. Opino que es menos grave ser mentiroso que ser un negligente. En este aspecto físico hay que repuntar el tema del emplazamiento. ¿Se equivocó España asentándose en Curitiba, con un clima más frío que el que acogió al resto de selecciones (exceptuando a Honduras)? Tal vez sí y tal vez no. Los médicos aseguran que no, claro. Pero ya hemos dicho que nos engañan. Que juzgue el lector. Yo desconozco la respuesta y no pienso inventármela.

 

7. Factor campo. La Roja se proclamó Campeona (de Europa o del Mundo) en países que, en cierto modo, eran neutrales. Quiero decir: ni Austria y Suiza, ni Sudáfrica, ni Polonia y Ucrania son selecciones que amenacen a los nuestros en un campeonato continental o mundial. Nuestros rivales europeos movilizaron, aproximadamente, a un número de aficionados parecido al nuestro y, en Sudáfrica, las gradas estaban inundadas por los portadores de las vuvucelas. En Brasil ha sido la primera vez que los nuestros se han encontrado con imponentes y repletas gradas que estaban descaradamente en contra de nuestros intereses. Para colmo, Diego Costa levantó la más absoluta antipatía en el país. En fin, que nos pitaba hasta el apuntador. Tampoco es fácil jugar así.

 

8. Gracias, Puyol. Y es que el eterno capitán de los barcelonistas, aunque no portó el brazalete de La Roja, fue un líder. Le tengo pudor a la palabra “furia”, pues me traslada a esos años en los que no nos comíamos un rosco (aunque llegábamos a cuartos de final, por lo menos), pero hay que decir que Puyi aportaba a España esa furia, ese par de bemoles y esa torta en la cara para despejar a quien estuviera levitando en las nubes. Puyol siempre estaba ahí. Ante cualquiera y en cualquier lugar, momento o situación. Y lo contagiaba a sus compañeros. La ausencia de Puyol es capital. Cuánto le echo de menos… Gracias Puyi, por ese Mundial. Fue tuyo.

 

9. Y de Xavi, ¿no? Pues sí. También fue de Xavi. Al inicio hablaba de los paralelismos entre la degradación futbolística del Barça y de España y de protagonistas comunes entre ambos. Sí, me refería a Puyol. Y a Xavi. Xavi… Como dirían los ingleses: no Xavi, no party. Dirán lo que quieran del ¿azulgrana?, pero a la que Xavi ha visto como, poco a poco, se apagaba su chispa, los dos mejores equipos de la historia del fútbol moderno han dejado de carburar. Bendito seas, Xavi.

 

10. Y bajo palos, ¿qué? No sé si hay que añadir a Valdés entre los paralelismos. Tal vez sí. La ausencia de Víctor por su grave y desafortunada lesión ha obligado a Pinto a defender el arco culé en el segundo tramo de temporada y no son pocas las críticas que ha recibido. Muchos son en Barcelona los que atribuyen parte de culpa de su fracaso a Pinto o, dicho de otro modo, a la directiva, por no tener un segundo portero de garantías en sus filas la pasada campaña. Lógicamente, no comparo a Pinto con Casillas ni de lejos, pero Iker ya no es ‘el Santo’. Iker ya no es quien era. Y ahora vemos que Mourinho hizo lo que hizo por algo. Y que si Ancelotti llega y opta por Diego López sería por algo. Y que alineó a Casillas en Copa y Champions para evitar que le taladrara la prensa (hasta qué punto hemos llegado a interferir en el trabajo de otros… qué vergüenza), pero ello casi le cuesta La Décima a los blancos. Poca broma. Casillas en este Mundial, salvo la primera que le salva a Robben en el inaugural como si en el Soccer City estuvieran, ha acumulado una catástrofe detrás de otra. Por propia experiencia puedo aseguraros que los gestos y actuaciones de Casillas en los últimos partidos son propios de un arquero que no está seguro de sí mismo, que no pasa por un buen momento deportivamente hablando. Y, en el caso de los arqueros, eso debe atribuirse exclusivamente a un tema de autoconfianza. Casillas no confía en sí mismo. Y es lo normal, puesto que no ha rendido y ha sido cuestionado incluso en el club en el que se ha hecho grande. Es duro. Y mucho me temo que el mejor portero de la historia de España se retirará por la puerta pequeña, a nivel nacional y a nivel de club. Es una crueldad tremenda e inesperada, a su vez que (mucho me temo) inevitable.

 

11. El Marqués, sin relevo. ¿Es Del Bosque el máximo responsable de este fracaso? Sí. No el único, pero sí el máximo. Si hay falta de hambre, si no hay intensidad, si en defensa vamos pasados, si físicamente los jugadores no llegan bien (aunque esto ya no es tanta responsabilidad del staff de la RFEF), etc. es culpa del cuerpo técnico de la Selección y, por consiguiente, de su máximo mandatario, de Vicente del Bosque. Pero ya comenté en el punto 1 que si el relevo generacional se pacta y pauta desde arriba, Del Bosque, dejando afinidades emocionales a parte, puede liderarlo. De hecho, yo apuesto por él, ya lo he dicho. Y apuesto por él porque, aunque me he esforzado (de verdad), no encuentro a candidatos serios a relevarle. Lopetegui ha recogido sus cosas. Celades acaba de llegar. Los técnicos que están en el paro, lo están por algo. Si ningún club les quiere, dudo que estén listos para capitanear un barco de tal calibre. Un seleccionador debe infundir respeto en el vestuario y no sé si incluso admiración. Fichar a alguien de fuera quizá sería la opción más viable. ¿Lo aceptaría la gente? No es una mala encuesta para los medios. A ver si alguno se anima. Yo apoyo a Del Bosque.

 

12. No ha habido plan B. Y eso que apoyo a Del Bosque a pesar de estar decepcionado con su gestión (meramente deportiva) en esta Copa. Cuando hemos estado contra las cuerdas ante Chile, don Vicente no ha sabido modificar siquiera el dibujo táctico del equipo para tratar de sorprender. Yo tenía entendido que Diego Costa se sumaba a la expedición como plan B, pero, por lo visto, nos hemos comido el A. Diego Costa no combina con la gente del medio y ni siquiera baja a ayudar en ese proceso de creación de juego. Diego Costa no es, ni de lejos, el culpable del descalabro, pero no tiene cabida táctica en la idea base de juego de este equipo. Pero ojo. Ya he comentado que esa idea de juego es caduca. Yo me quedo con Diego Costa. Representa el estilo de fútbol que amo y que está volviendo a reinar ahora. Veremos quién se proclama Campeón, pero, seguramente, termine dándome la razón. Ojalá España vuelva a ganar gracias al fútbol directo. Dejándose de furias, de orgullos, de castas y de distracciones como esas.

 

13. Hay relevos en el campo. Sin lugar a dudas. Esta lista de jugadores tiene relevos, no sé si con garantías de éxito, pero sí con garantías de dar mucho que hablar. La Sub-21 se ha bañado en oro en los últimos años. No es por casualidad. Ahora, tras este desastre, no podemos dejar que los escandalizados y los oportunistas lideren la opinión pública. Hay que lograr que mande la templanza, el orden, el rigor, la cabeza fría y la calma. No nos volvamos locos. Hay relevo, pero sólo si no lo dejamos escapar. Sólo si lo dejamos crecer con entereza y sin prisas. No pueden verse obligados a soportar ningún tipo de presión. El trabajo de los seleccionadores Sub-21 en los últimos años ha sido encomiable y no podemos permitir que haya sido en vano. Yo confío en el futuro de esta Selección. Pero se necesitan cambios radicales. Con cabeza y con calma, insisto, pero esta lista de 23 (o de 11, mejor dicho) está totalmente obsoleta.

 

14. Ay, Guardiola… Y muchos se preguntarán qué pinta aquí. Un compañero me dijo ayer, antes del partido contra Chile, en la redacción y tras haber comentado el repaso de Alemania a Portugal: “Guardiola ganará su segundo Mundial”. Y es que no son pocos los que opinan que Del Bosque no tuvo mucho que decir en Sudáfrica. El equipo le vino hecho desde can Barça gracias a Guardiola y él poco tuvo que hacer. Ni siquiera tuvo que levantar anímicamente a ciertos jugadores (algo que sí tuvo que hacer Luís Aragonés y que resultó ser la base de su éxito y su verdadero mérito). Ahora se ha encontrado con la base de su equipo, proveniente de Barcelona, totalmente hundida y en decadencia. Y ya no sólo no ha podido levantarlos, sino que no ha podido evitar que ese estado de ánimo se les contagiara a jugadores que vienen de ganar una Liga o  una Liga de Campeones. Es un auténtico despropósito y un fracaso a nivel psicológico. Ahora Guardiola comanda a un Bayern que lo ha ganado todo en Alemania y que, eso sí, fue vapuleado por el Real Madrid. La Mannschaft se compone por una mayoría de jugadores del Bayern de Guardiola y es una de las serias candidatas a ganar la Copa del Mundo. Sería el segundo Mundial que ‘gana’ Guardiola.

 

15. Y todo esto, sin menospreciar al rival. Y es que parece que todo sean despropósitos en España, pero hemos tenido delante a dos equipos inmensos. A esta Chile no la superamos sobrados en Sudáfrica. Respecto a Holanda, es cierto que poco tiene que ver esta Oranje con la que vimos en Johannesburgo, pero ya sufrimos de lo lindo para superarla en aquella gloriosa cita. Van Gaal y Sampaoli son dos técnicos excepcionales, de un nivel mayúsculo. Con grandes jugadores, pero sin estrellas inolvidables a nivel mundial. El rigor táctico en defensa y el atrevimiento con el balón largo han hecho de estos dos cuadros dos amenazas reales que han pasado por encima de nosotros. Sólo nos queda felicitar a holandeses y chilenos y desearles toda la suerte en lo que queda. Al fin y al cabo, su éxito lavaría nuestra imagen.
Nuestros héroes de Sudáfrica, inolvidables todos ellos, se marcharán, uno tras otro, por la puerta de atrás. Es una auténtica lástima y la tristeza que me invade es indescriptible, pero así es el deporte. Su decadencia ha sido lenta, pero imparable. Tan lenta, que ni siquiera la hemos detectado hasta el día de la prueba definitiva. ¿No lo hemos visto o no lo hemos querido ver? Me cuesta decidirme por una opción. Seguramente, ni nos planteáramos esa oportunidad. Hemos sido ciegos y nos hemos topado con la realidad. Siempre les recordaremos y siempre podremos contar a los más pequeños que vimos lo que nuestros abuelos creían imposible. 2008, 2010 y 2012. Y, como decía, ahora, aquellos que en su día reinaron por encima de todo, se irán, uno tras otro, por la puerta más pequeña de todas. El último, que apague la luz. Quizá el joven que sube no llega al interruptor, pero si, salto tras salto, no se rinde, trabaja y desde la federación se le va empujando, al final llegará y esa luz volverá a encenderse. Tenemos fútbol para ello. Que nadie lo dude. Francia ganó en 1998, fracasó en 2002 y volvió. Italia ganó en 2006, fracasó en 2010 y parece estar de vuelta. España ganó en 2010 y tras el fracaso de 2014 volverá. Que nadie lo dude. Volveremos. Todos juntos, volveremos.

España abdica en Maracaná

Chile derrota sin muchas complicaciones (0-2) a la vigente campeona del mundo. Los goles de Vargas y Aránguiz desnudan las miserias defensivas de una selección que demanda a gritos una renovación. Los hombres de Del Bosque afrontarán un duelo intrascendente contra Australia antes de emprender el viaje de regreso.

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Alejandro Rozada (@alexrozada)
En el día de la abdicación de Juan Carlos de Borbón, la selección española de fútbol renunció a su cargo de vigente campeona del mundo. Ningún escenario más simbólico que Maracaná, uno de los estadios con más solera del planeta, para escenificar semejante ceremonia de dejación de responsabilidades. Se acabó el cuento que se comenzó a escribir en aquella noche triunfal en el Soccer City de Johannesburgo. Del gol de Iniesta a los goles de Vargas y Aránguiz han pasado menos de cuatro años, tiempo suficiente para demostrar que a España le ha venido grande el reto de defender la estrella que lleva cosida a su camiseta. Se acabó lo que se daba.

Si el rey sanciona la ley orgánica de abdicación para ceder el trono a su heredero, Del Bosque y los suyos firmaron el acta de deserción de su corona futbolística. No han podido y no han sabido defenderla. Les endosó una manita la selección de los Países Bajos en el primer partido y Chile les derrotó en el segundo con una facilidad pasmosa, verdaderamente insultante, a toda una campeona del mundo y de Europa que no ha ejercido como tal en esta fase final de la Copa del Mundo. En 43 minutos, la selección chilena dejó atada y bien atada su victoria y su clasificación para octavos; la campeona acababa de renunciar a su trono y solo queda esperar unos días hasta saber qué combinado ejerce de Felipe VI para dominar el panorama balompédico global durante los próximos años. Queda un partido contra Australia, pero eso simplemente será un mero trámite para no volver como colistas del Grupo B a España, una nación que ni siquiera se podrá dar el gustazo de presumir en materia futbolística. Menos mal que nos quedan Nadal, Márquez, Contador y Gasol.

Nadie puede negar lo evidente. En el deporte, unas veces se gana y otras veces se pierde. Pero el problema de las dos derrotas que han apeado a España del Mundial de Brasil, es que han sido dos tropiezos de enorme envergadura, a cada cual más vergonzante. El primero llegó en forma de una manita que rompió todas las plusmarcas habidas y por haber, pues ninguna vigente campeona del mundo encajó cinco goles en una cita mundialista. No alientan ni siquiera los lamentables precedentes de las prematuras eliminaciones de Italia en el Mundial de Sudáfrica 2010 y de Francia en el de Japón y Corea 2002. Los italianos cayeron eliminados hace cuatro años con cinco goles en contra, mientras que Francia fue apeada después de haber encajado solo 3 goles; España ha encajado 7 goles en dos partidos y, a la espera de lo que ocurra contra Australia, solo ha celebrado un gol que precisamente llegó de penalti dudoso. Con estos datos sobre la mesa, resulta indudable que la selección de Del Bosque no ha perdido de una forma cualquiera.

Bqb5UPnCIAAlH9j.jpg-largeProdigan a los cuatro vientos los cantores de gesta y vendedores de humo de rigor, que solo podemos tener palabras de agradecimiento hacia la selección española, que los ciclos se acaban, que alguna vez había que perder y que solo se pueden reconocer los méritos de este seleccionador y de estos jugadores. No hay más ciego que aquel que no quiere ver. Por esa regla de tres tan simple, debería haber ido a la cita brasileña un hombre como Juan Carlos Valerón. Porque a sus 39 años, el mago de Arguineguín sigue impartiendo lecciones magistrales de fútbol desde su humilde retiro espiritual en la Unión Deportiva Las Palmas. Valerón, que supo paladear con señorío y dignidad el amargo sabor de las derrotas cosechadas en las Eurocopas de 2000 y 2004, así como en el Mundial de 2002, se merecía estar a estas horas en tierras brasileñas. Sus recitales en la fase regular de la Liga Adelante y en los dos partidos disputados por su equipo contra el Sporting en la semifinal del play-off, que han impulsado a la Unión a disputar la finalísima por el ascenso contra el Córdoba, son dignos de internacionalidad.  Bien se merece este premio el bueno de Juan Carlos, cuyo rendimiento a día de hoy no tiene nada que envidiar sin ir más lejos al de Xavi Hernández, descartado por Del Bosque para el duelo contra Chile y centrado en un futuro que le sitúa muy lejos de nuestras fronteras, en Oriente Medio para ser exactos. Si Xavi fue a Brasil para hacer grupo y en agradecimiento a los servicios prestados, entonces por allí también se debería haber pasado Valerón.

Por no hablar de Íker Casillas. Es un dolor verle bajo los palos. Se tiraron a la yugular de Jose Mourinho por tomar la decisión de sentarle en el banquillo y anteponer a Diego López. El tiempo le ha dado la razón al técnico portugués. A pesar de que Casillas fue el portero del Real Madrid en la Copa del Rey y la Champions de esta temporada, competiciones que se saldaron con victorias de su equipo, habría que examinar la estadística de disparos a puerta y paradas realizadas en ambos torneos antes de decidir su convocatoria internacional. A falta del lesionado Víctor Valdés, la no convocatoria de Diego López, el portero del Real Madrid en la última Liga (con un equilibrado balance de 36 goles encajados en 36 partidos disputados) es un lujo innecesario. La inseguridad que muestra Casillas bajo los palos evidencia que sus días de oro han quedado muy atrás y, al igual que Xavi, debería estar viviendo en Brasil su último Mundial. Que pase otra generación. Es el turno de chavales como David de Gea y Koke Resurrección. Que esta humillante eliminación sirva el menos para agilizar el cambio generacional.

Alexis Sánchez y Edu Vargas enloquecen a la defensa española
Para afrontar esta final en Maracaná, Del Bosque apostó por introducir un par de cambios respecto al once que cayó goleado ante Países Bajos: Javi Martínez por Piqué y Pedro por Xavi, dos razonables cambios que fundamentan un estilo dinámico a la par que sobrio, aseado pero informal, una revolución desde la estabilidad. Por su parte, Sampaoli presentó el once previsto con una línea de tres centrales (Gary Medel, ‘Gato’ Silva y Gonzalo Jara), de manera que la entrada de Francisco ‘Gato’ Silva por Valdivia fue la gran novedad en relación al once que venció a Australia el pasado viernes. Esta variación motivó un cambio de esquema: un dibujo táctico 1-3-4-1-2 con tres centrales, dos carrileros (Mena e Isla), Charles Aránguiz y Marcelo Díaz en la medular, y Arturo Vidal de enlace con los dos puntas (Alexis y Vargas).

Los imprevisibles movimientos, repletos de diagonales y desmarques a la espalda a cargo de los puntas chilenos, trajeron por el camino de la amargura a la zaga española desde el pitido inicial; no había pasado ni una vuelta de crono y ya había forzado Eduardo Vargas un córner que se saldó con un peligroso remate de Jara. El plan de Sampaoli redundó en las líneas maestras del presentado por Van Gaal el pasado viernes: solvencia defensiva fraguada en la línea de tres centrales y rapidez a la hora de hilvanar ataques. Con eso resultó suficiente para mitigar las inofensivas aproximaciones de España, nuevamente empecinada en combinaciones estériles en el centro del campo, con pérdidas de balón continuas, desorden táctico y un excesivo empecinamiento por salir con el balón controlado desde los dominios de un Casillas que lo rifaba, demostrando una vez más que el juego con los pies no es lo suyo. Mucho tiki taka indemne, pero la ocasión más clara pasó por un arrebato de furia que derivó en un barullo dentro del área chilena con sendos remates por parte de Diego Costa y Xabi Alonso contra  el cuerpo de Claudio Bravo. Fue la única oportunidad de una España muy espesa.

En un escenario tan desconcertante, Chile se sintió como pez en el agua y acabó encontrando una fisura en la defensa española que se terminó convirtiendo en una herida importante. Como ya ocurrió contra Países Bajos, volvieron a pillar descolocado a Ramos, que no se esperaba un pase tan malo de Xabi Alonso, recuperó Aránguiz, avanzó, combinó hacia el centro para Vargas y el valencianista no desaprovecha estos regalos. Así es imposible sobrevivir. No se puede ir por la vida con un dispositivo defensivo que salta por los aires a la mínima prueba que le hacen. Casillas, que hasta entonces no había hecho ni una sola parada, vio colarse el balón como los ancianos contemplan las obras. Por encima de cantos de sirena y expendedores de humo, se mascaba la tragedia de una eliminación prematura. Remar contra la losa de un gol en contra era un desafío de tremenda envergadura para una selección que va escasa de fuerzas, orden y dignidad.

cate_630x399Y tras unos minutos de estéril, aburrido y soporífero dominio español, incapaz de cristalizar en ocasiones de mediano peligro, Chile volvió a causar estragos a la contra. Alexis Sánchez, más pillo que nadie, forzó una falta en la frontal, la ejecutó el propio Alexis, puños fuera de Íker al medio (incumpliendo esa norma no escrita que sostiene que nunca se puede despejar hacia el centro de tu propia área), el balón le cae a Aránguiz y el mediapunta del Internacional de Porto Alegre no perdona. Pareció empeñarse Casillas en enterrar su buen nombre en las citas decisivas, aquellas en las que se decía que nunca fallaba, y su estadística en Brasil aterra: por cada parada que hace le marcan dos goles. Insólito y deprimente. Un mazazo terrible antes del descanso que agarrotó todavía más las ya de por sí agarrotadas piernas de los hispanos, bloqueados y atenazados en cuerpo y alma.

Otro calvario en Maracaná
Las remotas opciones españolas pasaban por remontar un cero a dos ante Chile, meter cinco o más goles a Australia y esperar que Países Bajos derrote a los chilenos, demasiadas conjeturas para suponer una resolución feliz. Los malos augurios se consumaron en la reanudación en cuanto se vieron las ocasiones desaprovechadas por los hispanos. Reaparecieron viejos fantasmas. Primero a Diego Costa se le hizo de noche antes de disparar a puerta y desaprovechó una ocasión al más puro estilo Julio Salinas; después se le apareció a Busquets el fantasma de Cardeñosa para no alcanzar, totalmente solo en el segundo palo, un balón de oro. Ahí murieron las opciones españolas, desvanecidas y sometidas completamente ante un combinado chileno que supo tapar bien todas las vías de agua en su zaga, desactivando unos mecanismos de creación tan improductivos que ni siquiera se notó la entrada de Koke y fundiendo por completo a una selección agotada física y psicológicamente.

cato_630x406El segundo tiempo fue un “quiero y no puedo”, un rosario de fallos y una acumulación de despropósitos que retrató lo evidente: Chile era más que una selección, un equipo, y España se comportaba como una banda. Cada uno hacía la guerra por su cuenta y las entradas de Cazorla y Torres fueron meramente testimoniales. El pescado ya estaba vendido y todos los huevos estaban metidos en la cesta chilena. A los de Del Bosque casi no les quedó otro remedio que darles las gracias por no haberles marcado más de dos goles. Visto lo visto, y considerando las ocasiones de La Roja, hoy de blanco para la ocasión, demostrando que los gafes de estilismo solo anidan en la península ibérica, suerte tuvo la selección española de haber perdido el encuentro por solo dos tantos de diferencia. Lamentable.

Es una pena sobre todo por los  niños que crecieron asistiendo triunfadores a las hazañas de este combinado, desde Viena 2008 a Kiev 2012 pasando por Johannesburgo 2010. Pero algo empezó a cambiar para nuestra Roja a raíz del tres a cero encajado contra Brasil en la pasada Copa de las Confederaciones, precisamente en el estadio de Maracaná. Fue una derrota con moraleja, no fue un tropiezo más y ese varapalo en un trofeo de perfil más bajo que un Mundial y una Eurocopa demostró que este combinado no está por encima del bien y del mal, ni los jugadores ni el seleccionador tienen patente de corso y no existe la flor de Del Bosque. Existen el trabajo, la dedicación, el orgullo, la dignidad y la vergüenza torera, en definitiva.  Urge una revolución. Nada de eso tuvo España en este Mundial, perdió el tren en Brasil y saca el billete de vuelta a casa con un bagaje deprimente: 0 puntos, 7 goles en contra y solo uno a favor, que tuvo que llegar de penalti (dudoso, para más señas). Lo que queda contra Australia es un entrenamiento con público que debería servir de trampolín para que se reivindique la generación que deberá tirar del carro en un futuro. Los que insisten en que aquí no pasa nada y si pasa se le saluda, se deberían ir despidiendo de los Casillas y Xavi de turno. Qué lástima, pero adiós.

LA FICHA TÉCNICA
ESPAÑA: Casillas; Azpilicueta, Javi Martínez, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xabi Alonso (Koke, min.46), Busquets; Silva, Iniesta, Pedro (Cazorla, min.76); y Diego Costa (Torres, min.64).
CHILE: Bravo; Isla, Medel, Jara, Mena, Díaz; Aránguiz (Gutiérrez, min.64), Silva, Vidal (Carmona, min.88); Alexis Sánchez y Vargas (Valdivia, min.85).
GOLES:
0 – 1, min.19, Vargas.
0 – 2, min.44, Aranguiz.
ÁRBITRO: Mark Geiger (USA). Amonestó a Vidal (min.26) y Mena (min.61) en Chile y a Xabi Alonso (min.40) en la selección española.
ESTADIO: Maracaná (Río de Janeiro). Lleno absoluto con 74.374 espectadores, 30.000 de ellos chilenos.

Una humillación a la vieja usanza

La vigente campeona del mundo y Europa encaja una manita (1-5) ante Países Bajos. Soberano repaso táctico de Van Gaal y sus hombres sobre Del Bosque y los suyos. Casillas no estuvo a la altura del escudo que defiende. Robben desencadenado. España, desconocida.

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Alejandro Rozada (@alexrozada)
No vale perder de cualquier manera. Se puede caer con honor, decencia e incluso sin merecerlo. Lo que no es de recibo es hacerlo como se hizo en el Arena Fonte Nova. No fue una derrota sin más, fue una humillación. Un ridículo sin paliativos que nos remitió a dolorosos recuerdos como aquel 2-3 encajado contra Nigeria en el Mundial de Francia 98. Por aquel entonces, también vistió España de blanco y convendría darle un toque de atención al modisto para que no insista en una equipación que, salvando el paréntesis feliz de la victoria de Aarhum en 2007 (aquel glorioso 1-3 contra Dinamarca), la génesis de la mejor selección de la historia con Luis Aragonés al frente, no implica nada bueno para nuestro combinado nacional. Fue la mayor derrota de una vigente campeona en un partido mundialista. No se puede culpar al árbitro, ni a los rivales, ni siquiera al destino. España no estuvo a la altura de España. Así de simple.

No sabemos si fue un pecado de impotencia o soberbia; lo único cierto es que los españoles han pecado. Pecó Vicente del Bosque a la hora de confeccionar la lista prescindiendo de un porterazo como Diego López o convocando a un tipo como Xavi Hernández, que estuvo desaparecido en combate contra Países Bajos demostrando que sus mejores días han quedado atrás. Lo mismo se puede decir de Íker Casillas. Si Del Bosque tenía pensado comenzar la renovación del combinado nacional después de Brasil 2014, sus hombres se lo pueden poner muy fácil. Lo triste es que se tire por la borda de esta forma una cita mundialista. Algunos creían que eso solo pasaba con Clemente y le costó muy caro al de Barakaldo. Veremos lo que le depara el futuro al salmantino, pero si España cae en la primera ronda del Mundial habría que tentarse mucho la ropa y tomar medidas, quién sabe si se podría incluir alguna dimisión, destitución o retirada en el lote. Porque no hay nadie imprescindible en este mundo. Luis Aragonés dejó la selección después de besar la gloria en el Prater de Viena. Dignidad se llama.

Aun queda margen para desquitarse de la afrenta recibida contra Países Bajos, cierto es. Quedan dos partidos contra Chile y Australia, pero conviene ser cautos y prevenidos. Si España vuelve a ser ese ejército de once zombies que fue este viernes, habrá que ponerse en lo peor. Porque lo peor de esta manita no es la propia manita en sí, es el daño psicológico que esta goleada puede hacer en un grupo que a estas alturas de la temporada no está mentalmente preparado para soportar una afrenta de semejante magnitud. Pasen las soluciones por cambios en la alineación o por una buena reprimenda del seleccionador, se deben tomar medidas. El choque contra Chile está a la vuelta de la esquina y los precedentes no alimentan la confianza. Victoria por la mínima en Sudáfrica 2010 en un partido marcado por la sospecha de un acuerdo entre ambos combinados y empate agónico en un amistoso disputado en septiembre del año pasado. Y esta vez solo vale ganar. Un reto mayúsculo para España. La campeona debe imponer su estrella en una ocasión tan trascendente como esa; de lo contrario, cabe suponer que nuestra selección ha sido aplastada por el peso de esa estrella que luce en su camiseta y le ocurrirá lo mismo que a Francia en Japón y Corea 2002, o a Italia en Sudáfrica 2010. Adiós en la primera fase. Quién nos lo iba a decir. Todavía se puede evitar y esperemos que se evite.

El empate de Van Persie al filo del descanso rompió a España
19_630x420Después de un arranque que respondió al guión preestablecido, con España dominando claramente la posesión y Países Bajos agazapada en su campo aguardando la oportunidad de salir a la contra, y como no podía ser de otro modo tratándose de la reedición de la última final, hubo tiempo para un deja vú. Sneijder se plantó delante de Casillas, no se venció el  guardameta y despejó con su guante derecho, que volvió a aparecer cuando más se le necesitaba como ya apareció en el mano a mano con Robben en el Soccer City, aunque tuvo de su lado el factor suerte de que Wesley disparara al muñeco. Replicó Iniesta con un potente intento desde la frontal que se marchó arriba en el epílogo de los mejores minutos de la selección española.

Con gritos del público brasileño contra Diego Costa y patadas de los neerlandeses, el terreno de juego se convirtió en un campo de minas que los españoles intentaron burlar usando para ello su mejor arma, el balón. De Jong imponía su ley del juego duro en la medular y hasta Sneijder se arrancaba con alguna que otra zarascada, cebándose particularmente en Busquets. Hasta el propio Van Persie formó parte de la tiranía de las patadas y los golpes, que no por esperada deja de desagradar, dejándole un recadito a Ramos. La ensalada de golpazos solo se despachó en cuanto el árbitro amonestó a De Guzmán por derribar a Iniesta. Y es que el manchego, complementado por Silva e incentivado por la referencia atacante de Costa, comenzaba a capitalizar el juego español.

24_630x461Los españoles comenzaron a soñar con el gol y terminó llegando gracias a una pillería de su estandarte ofensivo. Encara Diego Costa por el perfil izquierdo del área, amaga hacia dentro, se va al suelo al notar la entrada de De Vrij y Rizzoli no duda. Penalti. Al lanzamiento Xabi Alonso, le pegó con su pierna derecha, disparo ajustado al palo derecho y gol; el portero le adivinó la intención, pero no alcanzó el balón. El tolosarra anotó así su segundo gol en una fase final mundialista, premiando el dominio del combinado nacional.

Pero el gol fue una alegría pasajera. A la selección de Del Bosque se le atragantan los primeros partidos en las fases finales: ganó uno (2-1, contra Uruguay, en la Confecup 2013); empató otro (1-1, contra Italia en la Eurocopa 2012) y perdió el primero (0-1 contra Suiza en Sudáfrica 2010).  Con este balance histórico, era lógico pensar en que España encajaría al menos un gol. Y lo encajó después de que Silva perdonara. Balón cruzado de Blind desde la izquierda al corazón del área y llegando desde atrás aparece Van Persie para cabecear bombeado por encima de Casillas, que se queda parado contemplando el balón colarse en su portería. Imponente remate del delantero del Manchester United en un momento clave, justo al filo del primer tiempo, y su celebración chocando los cinco con Van Gaal demuestra la importancia de un tanto que allanó el camino neerlandés. Y lo mejor para ellos todavía estaba por venir; la tortura española no había hecho más que empezar. El plan de Louis y los suyos estaba saliendo según lo previsto.

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Pesadilla en el segundo tiempo
Cualquier expectativa de victoria, e incluso de empate, se desvaneció en la reanudación a la misma velocidad con la que Robben llevaba el balón cosido a su bota izquierda para causar estragos, a pierna cambiada, en la zaga española. El habilidoso extremo del Bayern Múnich, uno de los mejores jugadores del mundo, el eterno aspirante al Balón de Oro, se puso el partido por montera y trajo por el camino de la amargura a un desbordado Alba y a unos desesperados centrales; nadie era capaz de frenar al de Bedum. Cada intervención de Arjen ponía los pelos como escarpias a los hispanos, que se hacían cruces hasta cuando simplemente daba un pase hacia atrás. Un peligro constante. Y terminó ocurriendo lo inevitable: les rompió la cintura a Ramos y Piqué y engañó a un Casillas impotente al ver entrar el balón justo por el lado contrario hacia el que él había volcado su cuerpo. El mazazo sentó como una lluvia de clavos en los futbolistas de blanco que, a partir de ahí, se vieron incapaces de frenar el torrente futbolístico pergeñado por Van Gaal y sus hombres.

Volvió la Naranja mecánica de antaño. Y aunque ahora no cuenta con grandes nombres como Cruyff, Neeskens, Gullit, Van Basten o Kluivert, la actual selección de los Países Bajos fue un equipazo con mayúsculas, un torbellino de fútbol, capaz de desbordar la más alta de las presas. Tocaban y tocaban quebrantando así todos los guiones que atribuían un teórico y abrumador dominio de la posesión para los españoles, demostrando que Louis Van Gaal no es en absoluto un entrenador con vocación defensiva. Lo demostró, sin ir más lejos, en el Fútbol Club Barcelona, equipo con el que ganó, entre otras cosas, dos Ligas consecutivas (98 y 99). La presencia en la delantera de un killer del área como Van Persie, su buque insignia en labores ofensivas, era la culminación de un maquiavélico plan que sembraba el pánico en cada aproximación, reventando incluso la mismísima cruceta española con un derechazo que levantó al público de sus asientos, daba igual que fueran neerlandeses, españoles o brasileños.

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Al mundo del fútbol no le quedó más remedio que rendir pleitesía hacia un combinado insaciablemente lanzado por las contras diabólicas de Robben, Sneijder, Blind, Janmaant y Van Persie. Entre estos cinco demonios, los hombres de Del Bosque no daban a basto y el juego de control y posición tan típico de La Roja brillaba por su ausencia. En este escenario tan vibrante, más de uno y de dos firmaban que el marcador se quedara en uno a dos; pero la herida fue aún mayor. Las jugadas de estrategia podían ser una película de terror. Y lo fueron. Casillas salió a por uvas en un lanzamiento de Sneijder desde la izquierda, recibió el pantallazo de Van Persie y apareció por el segundo palo Van Vrij para marcar el tercero viendo recompensado así su pecado de ingenuidad en la jugada del penalti a Costa. Otra vez la pelota parada jugaba una mala pasada a la selección de un Casillas incapaz de ver ni siquiera por dónde soplaba el viento. Y está claro que el viento sopla en su contra, como lo lleva haciendo desde que Mourinho le hizo chupar banquillo en La Rosaleda y desde que se retiró lesionado de Mestalla por aquella patada fortuita de Arbeloa. El curso 2012-13 le sigue pesando como una cruz al de Móstoles.

Cualquier aproximación, por mínima que fuera, ponía los pelos de punta a todos los españoles. Las dudas y el tembleque del portero contagiaban a todos como si fuera la más virulenta de las epidemias. Todos los malos augurios se consumaron en la jugada del cuarto gol neerlandés. Casillas, que no es ni mucho menos un derroche de la naturaleza a la hora de jugar el cuero con los pies, se empachó de balón y lo terminó pagando, porque por ahí andaba un tal Robin Van Persie que no es precisamente un piernas a la hora de presionar la salida de balón del rival. Le robó la cartera, la dignidad y todo lo que tenía a mano al guardameta español marcando el cuarto de la noche a puerta vacía ante la impotencia de un Ramos que esta vez no tuvo a su lado la flor de Lisboa. La cara de Íker después de semejante cantada era todo un poema, un vivo reflejo del sentimiento que recorría en ese momento a todo el pueblo español. Quién sabe lo que estaría pensado Jose Mourinho viendo semejante espectáculo. Entre tanto, el portero del Real Madrid, Diego López, en su casa y en familia, viéndolo por la tele después de someterse por la mañana a un duro trabajo físico, por su cuenta, en el gimnasio. Así es la vida y así de caprichoso es el mundo del fútbol. Y los otros porteros de la selección española (Reina y De Gea) contemplando atónitos semejante esperpento desde el banquillo, resignados por completo a su papel secundario.

31_630x387El paso de los minutos se convirtió en una tortura, los españoles pedían la hora y los neerlandeses no se conformaban. Querían hacer más sangre. Tenían muy vivo en sus retinas el recuerdo de Sudáfrica 2010 y querían vengar aquella dolorosa derrota a lo grande. Cerrar esa herida con una goleada descomunal ante la vigente campeona del mundo podría servir como terapia de lujo. No se conformaban con el uno a cuatro, así que llegó el quinto, la manita. En un guiño despiadado del destino, un Robben desencadenado tuvo la oportunidad de reeditar la célebre jugada del Soccer City, aquel mano a mano que salvó Casillas in extremis con su bota derecha. Arjen se fue como una flecha hacia la portería española, dejó atrás a Ramos como un perro supera a un caracol, se plantó ante Íker y se vengó a lo grande. Le rompió con un regate majestuoso hacia dentro del área, se perfiló a su gusto para ensayar el disparo y solo cuando había calibrado exactamente la magnitud del ajusticiamiento que estaba efectuando, chutó a puerta marcando un golazo espectacular por el palo largo y dejando para la eternidad la instantánea del guardameta madrileño gateando frustrado para tratar de recuperar el balón en vano. Pocas maneras más despiadadas de ajustar cuentas se han visto en el mundo del fútbol. Pero de esto se trata este deporte tan voluble.

La humillación no deparaba ni siquiera el inútil premio del segundo gol español.  El castigo era tan duro que no permitía ni otro mísero gol para maquillar el resultado.  España lo intentó  con más voluntad que criterio; pero entre que el árbitro se lavaba las manos porque no estaba dispuesto a señalar ningún penalti más, Torres pecó de lentitud en posición franca para marcar y Rizzoli le anuló a Silva un gol por un fuera de juego más que dudoso, lo mejor era llegar al final de los 90 minutos sin encajar más tantos. Porque Países Bajos tuvo la oportunidad de hacer más sangre todavía con dos remates consecutivos de Wijnaldum y Robben a los que, esta vez sí, respondió bien Casillas. Aterra observar el balance de los tiros a puerta de los neerlandeses: once disparos, cinco de ellos besaron la red y cuatro fueron salvados por el portero español. El dato invita a la reflexión. Deberían considerarlo Del Bosque y sus ayudantes a la hora de confeccionar la alineación para el duelo contra Chile, otro partido que se presenta peliagudo. Ahí queda la invitación. Todo sea por evitar otra manita como la encajada ante Países Bajos porque, de no evitarlo, la humillación a la vieja usanza recibida este viernes 13 de junio demostraría que la selección española ha recuperado la etiqueta de “pupas” del fútbol de naciones.

LA FICHA TÉCNICA
ESPAÑA: Casillas; Azpilicueta, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso (Pedro, min.62), Sergio Busquets; Silva (Cesc Fábregas, min.78), Xavi, Iniesta; Diego Costa (Torres, min.62).
PAÍSES BAJOS: Cillessen; Janmaat, De Vrij (Veltman, min.77), Vlaar, Martins Indi, Blind; De Jong, De Guzmán (Wijnaldum, min.62), Sneijder; Robben y Van Persie (Lens, min.79).
GOLES:
1 – 0, min.27, Xabi Alonso, de penalti.
1 – 1, min.43, Van Persie.
1 – 2, min.53, Robben.
1 – 3, min.65, De Vrij.
1 – 4, min.71, Van Persie.
1 – 5, min.80, Robben.
ÁRBITRO: Niccola Rizzoli (ITA). Amonestó a De Guzmán (min.25), De Vrij (min.40) y Van Persie (min.65) en Holanda; y a Casillas (min.53) en España.
ESTADIO: Arena Fonte Nova (Salvador). Terreno de juego en un aceptable estado. España vistió de blanco.

Brasil 2014: los 23 de España

Al grano. España es la vigente campeona del mundo y defenderá el título partiendo desde un peligroso grupo donde ha quedado encuadrada junto a Países Bajos, Chile y Australia. Dicho esto, ya habrán advertido que tocará abrocharse los cinturones porque se vienen curvas, muchas curvas. Los temores e incertidumbres alrededor del futuro se disipan rápidamente en cuanto se vislumbra el brillo de la estrella que La Roja lleva cosida al pecho, sin subestimar las tablas estadísticas, que también favorecen a nuestra selección.

Pero no olvidemos varios aspectos negativos: la última derrota en un partido oficial nos remite a la final de la pasada Copa Confederaciones (3-0, contra Brasil) y el último tropiezo se produjo en noviembre del año pasado (1-0, contra Sudáfrica) en un marco fetiche, el estadio Soccer City de Johannesburgo, escenario hace cuatro veranos de la mayor hazaña de nuestra historia. No es por ir de prudentes o pesimistas, pero ir para nada es tontería, así que convendría tener en cuenta estos factores antes de que este viernes empiece a rodar el balón en el España-Países Bajos. Y esto tirando por lo positivo ignorando barreras psicológicas en cuartos de final, codazos, errores arbitrales y demás parafernalia fatalista. Por no hablar de lo que les sucedió a vigentes campeonas como Francia e Italia en los mundiales de 2002 y 2006 respectivamente. Pero tengámoslo en cuenta, aunque los pesimistas también se equivocan.

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España estrena en Brasil algo más que una camiseta, también lucirá por primera vez un traje que en anteriores citas mundialistas le venía muy grande y que ahora le queda mucho más entallado fundamentalmente gracias al prodigioso gol de Andrés Iniesta en Sudáfrica. Somos favoritos. No por repetirlo, oírlo y leerlo muchas veces, nos podemos dejar de asombrar por estrenar una etiqueta que no hace tanto nos quedaba más lejos que esas tierras donde nuestra selección defenderá su cinturón de campeona a partir de este viernes 13 de junio. Hay que asumirlo, aceptarlo y demostrarlo, con naturalidad y sin estridencias, desde la tranquilidad del sólido bloque que ha cosido con tanto mimo Vicente del Bosque, huyendo de filias y fobias, confianzas y desconfianzas. Aceptando galones y biberones, en una mezcla de veteranos y noveles que nos debe llevar como mínimo a volver a superar la barrera psicológica de cuartos de final para demostrar que lo ocurrido hace cuatro años no fue un sueño africano de verano.

Hay motivos para creer en España porque, como le gusta subrayar a don Vicente, esto es mucho más que un simple combinado nacional. Es nuestra Roja, el equipo que representa a un país tan necesitado de alegrías. Que al menos ellos no nos avergüencen por haber nacido en esta nación. No es falso patriotismo, se trata de simple sentido común. La racionalidad demostrada hace cuatro años cuando florecieron las banderas rojigualdas por doquier para celebrar la mayor de nuestras gestas balompédicas y, sobre todo, la superación de muchísimos complejos. No lo tiremos ahora por la borda, por favor.

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Y aquí está el repaso por líneas a la lista de gladiadores que aspiran a revalidar la gloria:

Portería: Territorio Casillas. La portería continúa siendo coto exclusivo del capitán. No hay margen para las sorpresas y Diego López sigue sin tener cabida en la selección nacional, a pesar de que en las dos últimas temporadas ha disputado más minutos con el Real Madrid que su colega de Móstoles. Las otras dos plazas serán para Reina y De Gea, que sustituye al lesionado Víctor Valdés. Si hay un cambio de inquilino en la portería, salvo imprevista novedad, sería una buena señal porque significaría que se ha sellado la clasificación para octavos antes del último partido de la fase de grupos; de manera que el encuentro ante Australia les serviría de rodaje al del Nápoles o al del United.

Defensa: Una de las líneas que ha generado más confusión. La no convocatoria de Alberto Moreno convierte a Jordi Alba en el dueño del lateral izquierdo, una decisión arriesgada que podría dejar a la selección sin un especialista en el carril zurdo en caso de lesión de la bala de Hospitalet. Al otro lado florecen las dudas por la presencia de Juanfran en vez de Dani Carvajal, a pesar de que el madridista se consagró en Lisboa siendo uno de los más destacados en la final de la Champions mientras que el colchonero terminó cojeando; menos dudas genera la convocatoria de Azpilicueta, el mejor jugador del Chelsea según sus compañeros de equipo. Lo demás resulta previsible con la presencia indiscutible de Ramos, Piqué, Albiol y Javi Martínez como centrales.

Centro del campo: Sorprende la ausencia de Gabi, capitán y buque insignia del Atlético de Madrid, aunque el seleccionador ha querido compensar con la llamada a Koke Resurrección, un prodigio de apenas 22 añitos que en Brasil tendrá la oportunidad de seguir exhibiendo ese talento a raudales que le convirtió en uno de los pilares del Atlético de Simeone. Koke es la principal novedad de una lista comandada por los indiscutibles Xavi, Xabi Alonso, Busquets e Iniesta, flanqueada por el dinamismo de Cazorla, Mata y Pedro, y culminada por la polivalencia de Fábregas y Silva.

Delantera: Diego Costa y dos más. El hispano-brasileño, indiscutible referente goleador del Atlético y gran novedad en la convocatoria mundialista tras anunciar que prefería jugar con España antes que con Brasil, no podía faltar en una lista que protagonizó antes incluso de que lo convocara Del Bosque. Le acompañará Villa, compañero de fatigas ofensivas en el Atleti, y Torres, autor en Viena del gol que inauguró la mejor etapa en la historia de la selección española. Finalmente se han quedado fuera dos grandes delanteros como Fernando Llorente y Álvaro Negredo, dos de los más destacados exponentes de los futbolistas españoles en la diáspora.

Nombres propios

Porteros: Íker Casillas (Real Madrid), José Manuel Reina (Nápoles) y David de Gea (Manchester United).

Defensas: Jordi Alba (Barcelona), César Azpilicueta (Chelsea), Juanfran Torres (Atlético), Gerard Piqué (Barcelona), Sergio Ramos (Real Madrid), Raúl Albiol (Nápoles) y Javi Martínez (Bayern Múnich).

Centrocampistas: Koke Resurrección (Atlético), Xavi Hernández (Barcelona), Xabi Alonso (Real Madrid),  Andrés Iniesta (Barcelona), Sergio Busquets (Barcelona), Cesc Fábregas (Barcelona), Santi Cazorla (Arsenal), Pedro Rodríguez (Barcelona) Juan Mata (Manchester United) y David Silva (Manchester City).

Delanteros: Diego Costa (Atlético), David Villa (Atlético) y Fernando Torres (Chelsea).

Destino Brasil. Análisis del grupo B

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España defenderá en Brasil su título de vigente campeona del mundo

Alejandro Rozada (@alexrozada)
Aquí estamos de nuevo, fieles a nuestra cita de preparación para la fase final del Mundial de Brasil. Tic tac, tic tac. El cronómetro no se detiene y, en el momento de publicar estas líneas (miércoles 5 de marzo de 2014) solo quedan 99 días, un suspiro, para que empiece a rodar el balón por los estadios brasileños. Recuerden: la fiesta comenzará el 12 de junio, aunque para España arrancará un día después, el sábado 13, tomen nota para no confundirse. No nos despistemos, porque casi sin darnos cuenta ya estaremos viviendo el debut de La Roja. Vamos con el análisis del grupo B. Repasaremos el calendario, las sedes, lo más destacado de los combinados nacionales de los Países Bajos, Chile y Australia (con sus correspondientes repasos históricos), sin olvidarnos de sus seleccionadores y respectivas estrellas. Y, cómo no, también incluiremos un pronóstico del grupo, que a todos los futboleros nos gusta jugar a ser pitonisos. Pónganse cómodos y disfruten con el mejor fútbol.

El calendario
El menú empieza fuerte. La reedición de la final del último Mundial, España-Países Bajos, para abrir boca. De este primer plato dependerá la digestión del grupo, aunque no conviene olvidar ni el segundo, que cocinarán los nuestros contra Chile, ni el tercero que La Roja disputará contra Australia. Pero como toda buena comida incluye un buen postre, ojito al partido que disputarán chilenos y neerlandeses en la última jornada. Desde ya, les deseamos buen provecho a los nuestros.

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Calendario del grupo B. Fuente: Wikipedia.

Las sedes
España instalará su cuartel general en la ciudad de Curitiba, la capital del Estado de Paraná, al sureste del país brasileño. La FIFA confirmó el martes 18 de febrero que el estadio Arena da Baixada, donde la selección española jugará su partido contra Australia, fue aprobado para ser una de las sedes mundialistas. Las previsiones estiman que el estadio estará listo para el 15 de mayo, a un mes del Mundial, casi sin tiempo para pruebas. Los problemas de este campo, de carácter político y económico, atrasaron y dificultaron la construcción hasta convertir en una incógnita su disponibilidad para la Copa del Mundo, pero finalmente ha recibido el visto bueno de la organización. Repasamos, con la ayuda de nuestro compañero Héctor de Serpa (@kriok), las sedes del grupo B:

1.  Salvador de Bahía (Estadio Fonte Nova). Histórica ciudad del Estado de Bahía, conocida por su carnaval, sus bonitas playas y por ser uno de los puntos más turísticos del país durante todo el año. Ya fue sede de la Copa Confederaciones y dejó constancia de que las condiciones del clima tropical suponen un esfuerzo extra para muchos equipos. El estadio Fonte Nova será, sin duda, uno de los que presentará mejor aspecto durante la competición. Allí se disputará el primer partido del grupo entre España y Países Bajos.

2. Cuiabá (Estadio Verdão). Ciudad capital del Estado de Mato Grosso, que se encuentra justo en el centro del continente. Se trata de uno de los puntos más secos del país, donde las temperaturas pueden alcanzar valores muy altos, pero con menos humedad que en puntos de la costa. El Arena Pantanal es un coliseo completamente nuevo con todas las facilidades necesarias. Este estadio dedicado al Gobernador José Fragelli, más conocido como Verdão, es un recinto multiusos que acogerá el partido entre las selecciones de Chile y Australia.

3. Rio de Janeiro (Estadio Maracanã). La joya de la corona y la sede de la final de la competición en el renovado estadio Maracanã. Acogerá el España-Chile de la fase de grupos y la gran final del torneo. Rio es fútbol, historia, playa y todo lo que se le puede pedir a una ciudad brasileña. El clima en esa época del año no es ni mucho menos invernal, pero su localización proporciona algo más de suavidad que las sedes más norteñas. El ambiente en toda la ciudad será impactante.

4. Porto Alegre (Estadio Beira-Rio). La sede más sureña de la competición y la que tiene el clima más invernal de todas ellas. En algunas zonas del Estado de Rio Grande do Sul pueden verse nevadas en esta época del año, algo único en el país. También se trata de una ciudad con una gran cultura histórica de fútbol, plasmada en su estadio Beira – Rio, donde se disputará el Australia-Países Bajos.

5. Curitiba (Estadio Joaquim Américo Guimarães). La capital del Estado de Paraná es una ciudad costera del sur del país cuyo clima es bastante más suave que el de la mayoría de las sedes de la Copa del Mundo. Es una de las zonas que más se parecen a Europa en cuanto a clima y forma de vida se refiere, una situación perfecta para albergar partidos de la competición. En este Estado estará situada la sede de España y allí, en el estadio Arena da Baixada, Australia y nuestro combinado nacional cerrarán su fase de grupos.

6. São Paulo (Arena de São Paulo). El coloso. La megalópolis paulista será la que acoja el partido inaugural de la competición (Brasil-Croacia) en el nuevo Arena Corinthians. Las grandes distancias, el clima cargado y la frenética vida la hacen complicada para el día a día, pero perfecta para asegurar grandes ambientes en los partidos. En el Arena de São Paulo, Chile y Países Bajos pondrán el broche al grupo B.

Las selecciones

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Once español en la final de la pasada Eurocopa

España. La vigente campeona del mundo y Europa será el rival a batir en Brasil. Con la espina clavada por lo ocurrido hace menos de un año en la Confederaciones, España quiere desquitarse a lo grande en la cita mundialista. Revalidar la Copa del Mundo es un reto histórico de enorme envergadura que solo han conseguido Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962). Alcanzar esta gesta es el propósito de un Vicente del Bosque que, tras asentar a la selección española en la gloria ganando el Mundial 2010 y la Euro 2012, quiere cerrar el círculo virtuoso de la gloria ganando de manera consecutiva dos Mundiales y dos Eurocopas. Para ello cuenta con una materia prima de auténtico lujo, donde brillan con luz propia los ‘jugones’, hombres como Iniesta (autor del gol de la victoria en Sudáfrica), Xavi, Silva, Fábregas, Alonso y Busquets. En la delantera se localiza la principal novedad respecto a convocatorias anteriores por la morbosa presencia del hispano-brasileño Diego Costa, que no se cortó en prodigar su intención de defender la zamarra de la campeona. La principal incógnita de La Roja radica en el estado físico que los internacionales presentarán este verano, en singular la pareja de centrales formada a priori por Sergio Ramos y Gerard Piqué. Tampoco se sabe a ciencia cierta quién defenderá la portería española en tierras brasileñas: Casillas o Valdés. Hay debate.

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Once de los Países Bajos en la final del último Mundial

Países Bajos. Una incógnita. Esta selección es capaz de lo mejor y lo peor, aunque si les acompañan la suerte y la inspiración de sus estrellas son perfectamente capaces de plantarse en la final de todo un Mundial, como ya sucedió en Sudáfrica hace cuatro años. Pueden alternar un fútbol alegre y combinativo con las lagunas tácticas y fallos de concentración que presentan en algunas fases de los partidos. Aún así, el balance muestra más claros que oscuros, y no hay más que repasar la fase clasificatoria completada para llegar a Brasil 2014. Los neerlandeses marcaron 34 goles y lo ganaron todo, menos un partido en el que cedieron un empate ante Estonia.  Louis van Gaal, ex entrenador del Fútbol Club Barcelona y actual seleccionador de los Países Bajos, se ha sacado la espina de 2002, cuando no pudo clasificar a este combinado para el Mundial de Corea del Sur y Japón. Como ya demostró en Ajax, Barça y Bayern Múnich,  Van Gaal apuesta por el genio ofensivo y el orden táctico, siempre apoyado en el talento y olfato goleador de sus dos referentes, Arjen Robben y Robin van Persie.

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Once de Chile en un partido de la fase de clasificación

Chile. España se volverá a encontrar con unos viejos conocidos con los que ya coincidió en la fase de grupos del Mundial de Sudáfrica (victoria por dos a uno para la selección española), aunque esta versión chilena ha crecido mucho respecto a la anterior cita. Lo comprobó nuestra Roja el pasado mes de septiembre en un partido amistoso que se saldó con empate a dos goles, aunque los chilenos tuvieron contra las cuerdas a los nuestros, que se salvaron gracias a un gol milagroso de Navas en el descuento. Clasificada en el último partido de la ronda clasificatoria ante Ecuador, Chile ha ganado en poderío físico y presión con Jorge Sampaoli en el banquillo. El juego en equipo es la principal arma de este combinado que, no obstante, cuenta con primeros espadas del panorama futbolístico internacional como Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Edu Vargas. Esperemos que los nuestros no se atraganten con el ardor guerrero de la otra Roja.

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El once australiano que consiguió el pase para Brasil 2014

Australia. A pesar de ser la teórica perita en dulce del grupo B, soplan buenos aires para la selección australiana. Dirigida por Ange Postecoglou, que se estrenó en el pasado mes de noviembre con el fin de dirigir al combinado australiano en su cuarta aventura mundialista, la tercera consecutiva y la segunda desde su migración a la confederación asiática, esta selección tratará de arrancarse el sambenito de cenicienta desde el primer día, el de su debut contra Chile. Para conseguirlo se apoyan en la veteranía de Leckie, Kewell y Bresciano. Clasificada tras derrotar a Irak con un gol providencial de Josh Kennedy, Australia sueña con dar la campanada y superar la fase de grupos recurriendo para ello al carisma de futbolistas como Tim Cahill, un ex del Everton que actualmente milita en el Red Bull New York y al que le corresponde el honor de ser el primer futbolista aussie en marcar en la fase final de una Copa del Mundo. De no clasificarse para la siguiente ronda, al menos confían en darle un buen susto a España, Países Bajos o Chile.

Participación en Mundiales

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Con este disparo, Iniesta marcó el gol de la victoria española en el Mundial de Sudáfrica 2010

El recorrido de España por los Mundiales no fue, en absoluto, un camino de vino y rosas hasta llegar al desenlace feliz en Sudáfrica. Allí se superó, por fin, la fatídica barrera de los cuartos de final contra la que se había estrellado de manera inmisericorde en Japón y Corea del Sur 2002, Estados Unidos 1994 y México 1986, al margen de la frustrante derrota contra Francia en los octavos de Alemania 2006, el papelón de caer en la fase de grupos de Francia 1998 y la dolorosa derrota contra Yugoslavia en Italia 1990. No pueden perder la perspectiva histórica Del Bosque y sus hombres, ni para bien ni para mal. Porque España no solo se jugará en Brasil revalidar el título de campeona del mundo, también se jugará un valor intangible e igual de determinante: consolidarse entre las grandes selecciones del planeta, algo que nuestros padres consideraron una quimera justificada por el estrambótico fallo de Cardeñosa contra Brasil en Argentina 1978 y el ridículo hecho en nuestro Mundial en 1982 cayendo en la segunda fase. Solo nuestros abuelos se acercaron a la gloria en Brasil 1950 gracias al mítico gol de Zarra a Inglaterra, aunque luego su gozo se perdería en un pozo al ver el 6-1 que endosaron los anfitriones a nuestra selección en la liguilla de semifinales. Después llegaría una dinámica decadente que no saltó por los aires hasta el gol de Iniesta en el Soccer City de Johannesburgo aquel 11 de julio de 2010.

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Johan Cruyff, el mejor jugador neerlandés de la historia, no pudo hacer a su selección campeona del mundo en Alemania 1974

Por increíble que parezca, la selección de fútbol de los Países Bajos nunca ganó un Mundial, y eso que tuvo buenas oportunidades y grandísimos futbolistas para conseguirlo. Ni Neeskens, ni el gran Johan Cruyff, ni Rob Rensenbrink, ni Marco van Basten, ni Ruud Gullit, ni Ronald Koeman, ni Dennis Bergkamp, ni Patrick Kluivert… Ninguno de ellos pudo levantar la Copa del Mundo. Veremos si este año lo consigue Arjen Robben, que todavía se lamenta de las ocasiones que le salvó Casillas en la final del Soccer City. La impotencia de los neerlandeses se refleja en datos como el que recuerda que perdieron dos finales consecutivas  (Alemania 1974 y Argentina 1978). Un fatalismo histórico que recuerda, salvando las distancias, al español. La apuesta por el fútbol total, de ataque y vistoso no hizo justicia con este combinado nacional que dejó imágenes para el recuerdo a lo largo de la historia. Como aquel golazo de Bergkamp a Argentina que valió el pase a las semifinales de Francia’98, donde cayeron por penaltis ante Brasil, que ya los había ganado tres a dos en los cuartos de USA’94. Es el tradicional fatalismo de los Países Bajos, que también les llevó a la eliminación en los octavos de final de Alemania 2006 perdiendo uno a cero contra Portugal.

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Marcelo Salas e Iván Zamorano, una histórica pareja de goleadores chilenos

Si la Roja española encontró su anticristo en los cuartos de final, la Roja chilena lo halló en los octavos de final, y siempre ante Brasil. Dos veces alcanzó Chile este hito en dos Mundiales (Francia 1998 y Sudáfrica 2010), y en ambas ocasiones cayeron contra la canarinha (4-1 y 3-0, respectivamente). Un desalentador bagaje para los chilenos que se completa recordando que también perdieron en las semifinales de su Mundial, el de 1962, contra los brasileños (4-2). Raúl Sánchez, Jorge Toro y Leonel Sánchez sucumbieron en los sesenta, aunque terminaron terceros en lo que supone el mejor registro mundialista de esta selección, mientras que la recordada pareja formada por Marcelo Salas e Iván Zamorano no pudo evitar la goleada del 98, ni la nueva generación de Alexis Sánchez pudo plantar mucha resistencia hace cuatro años. Y en este 2014 se les vuelve a presentar el fantasma verdeamarelho en el cruce de octavos, suponiendo que unos pasarán como primeros y otros como segundos. Pase lo que pase y visto lo visto, que Dios pille confesados a los chilenos.

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Kewell marcó el gol más importante de su carrera en Alemania 2006

La trayectoria de Australia en los Mundiales siempre irá ligada a un nombre propio: Harry Kewell. Él fue el protagonista de la mayor gesta en la historia del combinado australiano. Después de un aciago 2005, un año marcado por las lesiones, llegó 2006 y, con él, la opción de disputar el Mundial de Alemania. No fue un camino de vino y rosas para Kewell porque sufrió un desgarro en el muslo antes de esta cita. Finalmente se pudo recuperar a tiempo, estuvo en el evento mundialista y, al fin, el fútbol hizo justicia con Harry. A él le correspondió el honor de marcar el gol más importante en toda la historia de los socceroos. Fue ante Croacia y su tanto significó un empate que daba a Australia el punto que necesitaba para clasificarse para octavos de final, un hito de una tremenda envergadura. Harry Kewell se hizo rey y aunque luego su selección cayera ante Italia, ahí nació la leyenda de ‘King Kewell’.

Los seleccionadores
Vicente del Bosque (España). Campeón del mundo en 2010 y de Europa en 2012. Con esta imponente carta de presentación, muchos se atreven a considerar al seleccionador español como el mejor entrenador del mundo en la actualidad. Si hablamos de títulos, su trayectoria es indiscutible porque también presenta un sinfín de torneos ganados en el Real Madrid: dos Copas de Europa (2000 y 2002), dos Ligas (2001 y 2003), la Intercontinental en 2002… Si hablamos de personalidad, su talante afable, cercano y dialogante se ha granjeado la admiración y el cariño de todo el mundo del fútbol e incluso la condecoración de Marqués de Del Bosque en reconocimiento a una personalidad intachable. Y si hablamos de fútbol, solo de juego, su aportación es inmaculada porque ha sabido gestionar el éxito y conservar la triunfadora herencia que le dejó el añorado Luis Aragonés hasta asentar a España entre las selecciones más grandes del planeta, conduciéndola hacia su primera Copa del Mundo y revalidando el título de campeona de Europa en Kiev, donde nuestro combinado nacional levantó la tercera Eurocopa de su historia. Solo el debate de la portería, la defensa y el estado físico de los jugadores exigen una especial dedicación por parte del bigotón más querido de España para que no se repitan los disgustos de las Confederaciones de 2009 y 2013; lo demás ha sido un camino rodado por la excelencia.

Louis van Gaal (Países Bajos). Es el doctor Jekyll y Míster Hyde de los banquillos.  Su concepto futbolístico se caracteriza por alternar unos planteamientos tácticos muy ofensivos con un fuerte carácter y una marcada personalidad para dotar a sus equipos de mentalidad ganadora labrada a través de la disciplina táctica y la potencia física. Sus planteamientos le conceden una enorme importancia al juego por las bandas, y para ello suele recurrir a dos extremos que se combinan con varios jugadores de calidad que aseguran la posesión del balón y la iniciativa del juego. Para la posteridad quedarán sus comienzos en los Países Bajos, donde se convirtió en el adalid del mejor Ajax de la historia apostando por una joven generación de brillantes futbolistas como Seedorf, Davids, Kluivert y Overmars, con los que arrasó en la Champions, entre otros campeonatos. Después llegó a un Barcelona con el que ganó dos Ligas, una Copa del Rey y una Supercopa de Europa, consolidando en el equipo a canteranos como Xavi y Puyol. Su próximo club sería el Bayern Múnich, donde ganó la Bundesliga, la Copa y la Supercopa alemana. Antes de esa fructífera etapa en Alemania, que sirvió para sentar las bases del actual Bayern campeón de todo, hizo su primera aparición en la selección holandesa con el encargo de clasificarla para el Mundial de 2002. La misión resultó un fracaso del que se intentará desquitar en Brasil.

Jorge Sampaoli (Chile). “Yo creo que la única forma de ser exitoso es unificando a los jugadores desde el amateurismo”. El hombre que clasificó a la selección chilena para la fase final de Brasil 2014 , es creyente y practicante de la fe en un escudo. Lo demostró durante su etapa en el Universidad de Chile, club con el que logró un tricampeonato nacional, una Copa Chile y la Copa Sudamericana. Tan exitosa trayectoria le valió la consolidación a nivel internacional y el consiguiente paso al combinado nacional. Su principal cometido era clasificar a Chile para el Mundial, y lo consiguió con cuatro victorias consecutivas (ante Uruguay, Paraguay, Bolivia y Venezuela) y un triunfo decisivo ante Ecuador. Seguidor de la idea futbolística de Marcelo Bielsa, Sampaoli ha conseguido igualar a su maestro y el discípulo podrá presentar ante los ojos de todo el mundo su dinámico juego basado en el pressing en el campo rival, las triangulaciones, los ataques verticales y los avances por las bandas. Este estudioso acérrimo del fútbol a través de las nuevas tecnologías tendrá la oportunidad en tierras brasileñas de demostrar si está en condiciones de superar los logros conseguidos por Bielsa.

Ante Postecoglou (Australia). El primer australiano en dirigir a los ‘socceroos’ en un Mundial. Elegido el pasado mes de octubre en sustitución del alemán Holger Osieck, tiene ante sí la difícil misión de clasificar a Australia, un reto mayúsculo que convierte en un regalo envenenado su designación como seleccionador australiano. Sólo un ridículo estrepitoso en Brasil le podría costar la destitución, pues ha firmado un contrato de cinco años. Postecoglu, que es el primer australiano en dirigir a su selección desde que Rale Rasic lo hiciese en Alemania’74, luce en su palmarés los dos títulos consecutivos con el Brisbane Roar antes recalar en el Melbourne Victory, desde donde llegó al combinación aussie. Consciente de la extrema dificultad que entraña la clasificación en este grupo, el propio Postecoglu no tuvo reparos en reconocer que el B “es el grupo más difícil del Mundial”. Por delante tiene una bonita tarea para tratar de igualar y superar la histórica plusmarca de acceder a los octavos de final, como ya sucedió en Alemania 2006.

Las estrellas

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Andrés Iniesta

Autor del gol que dio a España su primer Mundial, Andrés Iniesta pasa por ser el buque insignia de la selección española y del Barcelona. A sus 29 años, este centrocampista natural de Fuentealbilla (Albacete) se ha convertido en una leyenda viva de nuestro fútbol. Intocable en el combinado nacional, campeón de dos Eurocopas y una Copa del Mundo, su palmarés se compone de un sinfín de títulos que abrillantan una inmaculada trayectoria caracterizada por la sencillez y honestidad. Su impecable comportamiento dentro y fuera de los campos se acompaña de un talento natural tan incontenible que, en su día, Guardiola anunció que este manchego acabaría retirándoles a él y a Xavi; aún así, Iniesta no goza de la popularidad y los parabienes que han encumbrado a Messi y Cristiano. A base de prudencia y silencio, humildad y compañerismo, se ha ganado la admiración y el respeto de compañeros, rivales y aficionados hasta convertirse en un ídolo. Ya sea en el centro del campo formando una imparable sociedad con su amigo Xavi, o en la banda izquierda como extremo demostrando su capacidad innata para desbordar, Andrés Iniesta mantiene un rendimiento notable basado en jugadas, regates y asistencias imposibles, partiendo de una visión del juego privilegiada. Y de vez en cuando hasta se arranca con disparos épicos para marcar goles eternos, como el que firmó aquel 11 de julio de 2010 o aquel tanto en el tiempo de añadido contra el Chelsea, que dio el pase a la final de la Liga de Campeones de 2009 para abrir la edad de oro del Barça.

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Arjen Robben

Decidido a desterrar definitivamente el sambenito de tobillos de cristal y perdedor de finales, Arjen Robben se ha subido a la ola triunfal del Bayern Múnich. Un futbolista temible, uno de los mejores del mundo, maravillosamente veloz. Su decisivo gol al Dortmund en la pasada final de la Liga de Campeones supuso un inmejorable desquite para resarcirse, entre otras cosas, de su recordado fallo contra España en el Soccer City. Solo su archiconocida fama de chupón ensombrece relativamente las extraordinarias cualidades que atesora este futbolista. Velocidad, regate y disparo se aúnan en este zurdo, que ya sea partiendo desde la izquierda o la derecha a pierna cambiada, cuando está en plenitud física, no tiene dificultades para encarar, regatear y desbordar a cuantos rivales salgan a su paso. Como extremo, segunda punta y centrocampista, Robben ha demostrado ser uno de los mejores futbolistas del mundo. Casi imparable en el uno contra uno, inalcanzable en las distancias cortas y letal en los disparos a media distancia, este neerlandés de Groninga vive a sus 30 años una plenitud que disfrutan en Múnich y a la que se aferran sus compatriotas de los Países Bajos para que su combinado nacional hago algo grande en Brasil.

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Alexis Sánchez

Posiblemente estemos ante el futbolista que más ha crecido en el último año natural. Desde que nos sorprendiera a todos el año pasando con aquellas declaraciones en las que se autoproclamaba “un jugadorazo”, Alexis Sánchez no ha parado de correr, dar asistencias y marcar goles en el Barcelona y la selección chilena. Así se reivindica un futbolista que se ha convertido en un fijo tanto para el Tata Martino como para Jorge Sampaoli. Atrás se han quedado las críticas que lo definían como un jugador excesivamente fallón y chupón; ahora, sus regates, velocidad y entrega le han servido para ganarse toda clase de elogios por parte de la gente del fútbol. En el Barça ya comienza a demostrar las virtudes que apuntaba en el Udinese y no hay más que recordar su sombrerazo a Diego López en el último clásico. En la selección chilena, nadie duda de su titularidad y su condición de estrella. Se consagró el pasado 15 de noviembre con una actuación fabulosa, en el estadio de Wembley, en un amistoso contra Inglaterra. Marcó dos goles y demostró que, a su polivalencia para jugar en cualquier posición de ataque, le une un agudo olfato de gol que engrandece a un futbolista muy rápido, trabajador y habilidoso. Un permanente dolor de cabeza para las defensas.

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Tim Cahill

El orgullo de los “socceroos”. Tim Cahill es el indiscutible referente de la selección australiana. Consagrado en la Premier League por su grandísimo rendimiento en el Everton (62 goles en 262 partidos), Australia se aferra a la experiencia y entrega de este veterano centrocampista (34 años) que vive un retiro dorado en el Red Bull New York de la Major League Soccer de Estados Unidos. En Brasil disputará su tercer Mundial de manera consecutiva tras haber estado en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Siempre en el lugar adecuado en el momento oportuno, Cahill es un jugador que continuamente busca el área rival demostrando su fino olfato de gol; por algo tiene el honor de ser el autor del primer gol del combinado australiano en un Mundial. Sus condiciones para el remate de cabeza y su talento para el desmarque le convierten en un jugador muy peligroso en los últimos metros, siempre competitivo y aguerrido. Su peculiar forma de celebrar los goles, emulando a un boxeador que golpea el banderín del córner, define a este corajudo futbolista.

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Cesc Fábregas

Es uno de los rostros de la edad de gloria del fútbol español. Cesc Fábregas ha protagonizado algunos de los momentos más brillantes de la historia de nuestra selección. Desde que debutó en 2006 con tan solo 19 años de la mano de Luis Aragonés, tras triunfar con la Sub-17, Fábregas siempre ha aparecido cuando se le necesitaba. Marcó el último penalti ante Italia en la Eurocopa 2008 para enterrar viejos fantasmas y superar al fin la psicológica barrera de los cuartos de final. En el Mundial de Sudáfrica 2010, el ’10’ tuvo un rol secundario hasta que el destino le deparó un papel principal en la final dando la asistencia del decisivo gol de Iniesta en Johannesburgo. Convertido ya en uno de los preferidos de Vicente del Bosque, en la Euro 2012, volvió a transformar el penalti decisivo en la tanda disputada contra Portugal en semifinales; antes ya había dejado su sello marcando el gol del empate en el estreno ante Italia. Su creatividad, visión de juego y dominio del espacio le han convertido a sus 26 años en una de las más rutilantes estrellas del fútbol mundial, capaz de brillar como centrocampista y falso 9. Su madurez y fortaleza mental tienen mucho que ver en su imparable proyección, que le permitió ser el hombre clave del Arsenal de Wenger de 2004 a 2011; desde ese año milita en un Barcelona donde cada día es más importante y ha demostrado que está preparado para ser ‘El Arquitecto’ del juego, recogiendo el testigo de un mito viviente como Xavi Hernández.

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Robin van Persie

En los Países Bajos no quieren gritar gol, quieren gritar Van Persie. Porque este delantero encarna buena parte de las aspiraciones neerlandesas. De su lucidez en los metros finales dependen muchas de las aspiraciones de esta selección. Por su talento y audacia, muchos lo comparan con el gran Dennis Bergkamp, al que emula en su aptitud para el pase aunque Robin van Persie marca más goles. Y eso es lo que se le pide al fin y al cabo a un punta. Zurdo cerrado, no infravalora la importancia de la diestra: “Creo que uno desperdiciaría muchas ocasiones si pensara que su pierna menos hábil no es tu pierna fuerte”. Le sobran ritmo y calidad para cambiar las cosas en un sólo instante, aprovechando la más mínima concesión, pudiendo desnivelar cualquier partido en el instante más inesperado. De una técnica admirable y una privilegiada visión de juego, Van Persie tiene en las lesiones su talón de Aquiles; también muestra una tendencia a complicarse la vida cuando un pase sencillo sería suficiente, que se suma a sus lagunas en el juego aéreo y a un temperamento muy cuestionable que le lleva a desaparecer de los partidos en muchos momentos. Desde que llegó al Arsenal, en 2004 procedente del Feyenoord, ha demostrado un ingente valor que le catapultó a la internacionalidad en 2005 después de que Arsene Wenger lo transformara en un explosivo carrilero zurdo. Titular indiscutible en los Mundiales de 2006 y 2010, y en las Eurocopas de 2008 y 2012, el Manchester United invirtió 30 millones por hacerse con sus servicios a partir de la temporada 2012-13.

Chile's Arturo Vidal celebrates after scoring his team's third goal against Venezuela during their 2014 World Cup qualifying soccer match in Santiago

Arturo Vidal

El “rey Arturo” ha conquistado Europa y ya es uno de los futbolistas más cotizados del planeta. Desde que la Juventus lo fichó en julio de 2011, Arturo Vidal se ha reivindicado como un centrocampista total con gran capacidad para defender y atacar a base de presión, recuperación y participación en la creación del juego. Sus incorporaciones al ataque suponen un gran peligro para los rivales, ya sea lanzando penaltis, repartiendo asistencias o marcando goles decisivos. De este modo, ha tenido un papel fundamental en los dos Scudetto conseguidos por la Vecchia Signora granjeándose la admiración de los tifosi. No es extraño que viendo su excelso rendimiento otros grandes equipos del continente europeo como Barcelona y Real Madrid se hayan mostrado interesados en su fichaje. Su titularidad indiscutible con la selección chilena completa la carta de presentación de un polivalente jugador, solidario y generoso en el esfuerzo, con la ambición necesaria para crear peligro siempre que la ocasión lo requiera gracias a sus peligrosos remates con ambas piernas. Vidal es uno de los grandes, un rival temible para cualquier selección.

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Mile Jedinak

El eje del centro del campo y un hombre fundamental en la selección australiana. Más dotado para la destrucción que la creación, Mile Jedinak tratará de controlar el juego rival al tiempo que intentará desahogar el de su propio equipo. A sus 29 años, este centrocampista milita en el Crystal Palace de la división de plata del fútbol inglés tras una breve aventura en Turquía, donde jugó en el Gençlerbirliği y después en el Antalyaspor a préstamo. En el combinado nacional hizo su debut en un amistoso frente a Singapur en 2008, formó parte del equipo australiano que participó en el Mundial de 2010 jugando el primer partido ante Alemania, pero no sería hasta 2011 cuando Jedinak anotó su primer gol con los socceroos en un partido contra Corea del Sur en la Copa Asiática.

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Diego Costa

Un sorprendente y lujoso fichaje. La nacionalidad hispano-brasileña y el hecho de no haber disputado ni un solo partido oficial con la selección de su país desenvolvieron un caramelo para Vicente del Bosque. El seleccionador no le hizo ascos, se reunió con el futbolista y éste no se cortó ni un pelo en proclamar su deseo de jugar con La Roja. Solo le faltaba un trámite para cerrar el idilio: firmar un comunicado oficial, de su puño y letra, dejando claras sus intenciones. El documento se tramitó el 29 de octubre y Del Bosque lo citó en la convocatoria del 7 de noviembre para afrontar los sucesivos amistosos. El gozo de todos se cayó en un pozo por una lesión, pero Diego Costa ya era delantero español con todas las de la ley. El hombre-gol del Atlético de Madrid, el artillero que protagonizó un inicio de temporada imponente con el conjunto colchonero firmando una media de más de un gol por partido, es una incorporación de lujo para España. Su carácter ganador, esfuerzo continuo e incontenible talento se han puesto a disposición de la vigente campeona del mundo para reforzar una demarcación tan importante como la delantera. El ataque español contará en Brasil con un nuevo inquilino que viene de firmar goles de todos los colores con el Atleti. Costa aportará una mordiente muy necesaria para revalidar el título. Y el morbo con la torcida está servido. Que se preparen.

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Wesley Sneijder

El metrónomo de la selección de los Países Bajos busca una segunda oportunidad en Brasil. Wesley Sneijder perdió con amargura el Mundial 2010 en Sudáfrica y quiere revancha este año. Tendrá la oportunidad de desquitarse desde el primer día en el duelo contra España, sus verdugos en el Soccer City. Sneijder pretende seguir demostrando que no ha perdido esa privilegiada visión de juego y su notable capacidad para dar el pase más indicado en el momento oportuno, algo que demostró en Johannesburgo dando la asistencia a Robben en la jugada que Casillas salvó milagrosamente. Cuatro años después, en plena pasión turca con el Galatasaray, este futbolista aspira a llevar a su combinado nacional como mínimo a la misma cota que no pudo coronar en la anterior cita mundialista. Para conseguirlo volverá a hacer uso de su polivalencia, esa que le permite rendir al máximo como mediocentro organizador ambidiestro gracias a su buen toque de balón, temible disparo y talento natural para los lanzamientos a balón parado. A sus 29 años, este neerlandés nacido en Utrecht afrontara su tercera fase final consecutiva de una Copa del Mundo y buscará acallar las voces de aquellos que le han querido jubilar antes de tiempo.

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Eduardo Vargas

España ya ha sufrido el fino olfato goleador de Eduardo Vargas. El flamante fichaje de invierno del Valencia de Pizzi fue el autor de los dos goles de la selección chilena en el amistoso que le enfrentó a la española en septiembre del año pasado, siendo elegido el jugador del partido. “Varguitas” no pudo elegir un rival mejor para demostrar su valor, algo que en Chile ya habían detectado mucho antes, puesto que este delantero ha sido el primer y único jugador en marcar durante seis partidos consecutivos con “La Roja”. A sus 24 años está comenzando a consolidarse como uno de los más brillantes delanteros del planeta y en el fútbol español nos estamos familiarizando con sus grandes condiciones fraguadas a base de una gran condición física, un imprevisible regate y su extraordinario rendimiento con la selección de su país. Pero todo su repertorio se completa en el área rival, donde demuestra toda su eficacia ante el marco contrario y que le ha servido para aumentar su cotización en Europa. Su valor crecerá todavía más si brilla en el Mundial de Brasil tanto como en la fase de clasificación, en la que marcó 5 goles en 14 partidos.

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Joshua Kennedy

El autor del gol que clasificó a Australia para el Mundial de Brasil será la principal baza ofensiva de los socceroos. Joshua Kennedy, delantero del Nagoya Grampus de Japón, afrontará en tierras brasileñas su tercera cita mundialista tras haber estado en las citas de Alemania y Sudáfrica. Subcampeón del mundo Sub-17 con la selección juvenil australiana, debutó con la absoluta el 7 de junio de 2006 amistoso contra Liechtenstein. Futbolista espigado, alto y contundente, utilizara su condición física como el arma principal para doblegar a las defensas rivales, confiando en sumar algún gol que a su afición le sabrá a la mayor de todas las gestas. Si las lesiones y el olfato goleador le acompañan durante la cita mundialista, puede ser el protagonista de algún susto monumental para las otras tres selecciones del grupo B.

Pronóstico
No le ha tocado un grupo fácil a la selección española. Para la vigente campeona del mundo y Europa pasar como primera clasificada supondría una motivación de incalculable valor de cara a afrontar los choques fratricidas del Mundial. Como el movimiento se demuestra andando y a quien madruga Dios le ayuda, el primer partido contra los Países Bajos será fundamental. Hay que sumar los tres puntos sí o sí, dando por hecho que Chile hará sus deberes y ganará con comodidad a Australia; en el caso de que España empate o pierda en su debut, la cuesta se empinaría demasiado y cabe la posibilidad de no llegar al último día dependiendo de sí misma para clasificarse, incluso a merced de un posible “biscotto” entre chilenos y neerlandeses, si es que no llegan las tres empatadas a puntos. Porque el segundo partido cruzará a los de Del Bosque con los de Sampaoli, las dos Rojas frente a frente, en un partido que puede dictaminar el primer clasificado del grupo, ya que los de van Gaal se quedarían algo descolgados de perder contra los nuestros. Es un formidable lío, pero el objetivo es seguir el camino marcado por el añorado Luis Aragonés y “ganar, ganar, ganar, y volver a ganar”. De esta forma, llegaríamos al último partido contra Australia con todo decidido para dar rodaje a los futbolistas menos habituales. Y que se peguen los demás. Cómo no, nosotros apostamos porque nuestro combinado nacional pasará como primero del grupo B para ahorrarnos el duro trámite de enfrentarnos a los anfitriones en octavos (si es que Brasil hace sus deberes en el A y pasa como primera también), mientras que Chile se clasificará como segunda para tratar de tumbar a los brasileños en octavos y desquitarse del mal sabor de boca que les dejó cada enfrentamiento anterior en fases finales de la Copa del Mundo.

Diamantes en bruto

Ganar, ganar y ganar. Ese es el lema de la Rojita de Lopetegui. Van 14 victorias consecutivas, cuatro años y medio sin perder, desprendiendo calidad y buen gusto en el terreno de juego. La Sub21 jugo completamente de rojo entero, estrenando la nueva equipacion, mientras que los alemanes iban de blanco, aunque acabasen colorados. España marcó dos goles, ambos en la segunda mitad, aunque pudieron llegar muchos más. La Rojita mostró una vez más la inmensa calidad de juego que despliegan en cada campo de fútbol donde pisan. Sin ninguna duda hay relevos suficientes y a la altura para la absoluta.

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Entre tanto talento y calidad en joyas dentro de la Sub21, hoy salió a relucir Isco. El malagueño ya disputo con la absoluta, aún así no le importó volver a divertirse con sus compañeros. El de Arroyo de la Miel hizo el segundo gol desde fuera del área, siendo una mina de oro. Alemania no pudo ni verlo. Indiscutiblemente fue el protagonista del amistoso, no sólo por la exposición futbolística que realizo dentro del terreno de juego, sino porque en las gradas los aficionados lo aclamaban constantemente.
El primer gol fue marcado por otro del club blanco. Morata tras un error en el despeje de Leno, guardameta alemán, aprovecho el esférico para estrenar el marcador. El madrileño tuvo muchas ocasiones, tres en concreto las mando al palo. Alemania pudo recibir un vendaval de goles.
No obstante, Alemania dio guerra hasta el pitido final. Fue un amistoso intenso, aunque la posesión la llevara España. En ningún momento del encuentro se transmitía que fuera un amistoso. Los alemanes apretaron muy bien arriba, luchando por cada pelota dividida, transmitiendo un partido serio y con mucho respeto.
Después del descanso, en un abrir y cerrar de ojos, en menos de dos minutos, recibió Alemania los dos goles (53′-54′). Para el conjunto germánico pudo ser peor la noche, pero Leño contó con un aliado fiel, los palos. Tras los goles, Alemania se relajó, mientras Lopetegui aprovecho para que debutarán Denis y Derik.
Fue un partido bonito e intenso, pero al principio Lopetegui se llevo un susto. Alberto Moreno al recibir un fuerte golpe en el cuello el técnico español se vio obligado a realizar el cambio antes de correr ningún riesgo. Entro Bernat en su sustitución. Ambos jugadores llaman fuerte a la puerta de Del Bosque para ser lateral izquierdo en la absoluta.
Muníain, capitán de la sub21, no estuvo tan reluciente como nos tiene acostumbrados, aún así confirmo en Palencia ser uno de los más mayores de los pequeños. El vasco batía el récord de ser el español con más ínternacionalidades en la sub21 de la historia. Un récord histórico que cierra una noche donde han deslumbrado nuestros diamantes en bruto.

 

Hasta pronto, eterno capitán

puyol

Por Carlos Rodríguez (@carlosrsp87)
Hoy Carles Puyol ha dicho que dejará el Fútbol Club Barcelona el próximo 30 de junio. Hasta pronto a 15 años de barcelonismo, hasta pronto a una leyenda que representa los valores triunfales de la época más dorada del club y de la selección española. Hablar de Puyol es hablar del Barcelona con pureza, profesionalidad y pasión.

Llegó con un rostro triste a la rueda de prensa de esta tarde de martes. Rodeado de compañeros y amigos como Piqué, De la Peña, Andoni Zubizarreta e incluso su amigo Javier, de la Pobla de Segur,  su pueblo natal. Todos intuían que algo gordo se traía entre manos. Y el propio Puyol se encargó de confirmarlo. Anunció que al acabar la presente temporada abandonará el Barcelona. Después, ya se verá. Puyol debutó con Louis van Gaal en un Valladolid-Barça (0-2) disputado el 2 de Octubre de 1999, entrando en el segundo tiempo sustituyendo a Simao Sabrosa. Aquel Barça, que terminó segundo en una Liga que conquistó el Deportivo, era un club con mucha inestabilidad, marcado por la marcha de Figo, uno de los capitanes, al Real Madrid. José Luis Nuñez, después de 22 años en la presidencia, dejó el palco del Camp Nou en manos de Joan Gaspart, mientras que Serra Ferrer sucedería a Van Gaal en el banquillo.

Carles Puyol llegaba a un club lastrado, que había ganado las ligas de 1998 y 1999 pero que no volvió a celebrar nada hasta 2005. En esa etapa, el de la Pobla fue un jugador fundamental ante la ausencia de brillo, modelo y estilo. Hay una fecha muy importante para Puyol: la visita del Real Madrid en octubre de 2000. Aquel partido, que suponía la vuelta de Figo al Camp Nou, se convirtió en la consumación de Puyol como excelente marcador. Hizo un marcaje perfecto al portugués dejando, al que sería Balón de Oro aquel año, fuera del partido y cuajando una actuación tan extraordinaria que Camacho le convocó por primera vez con la selección española en noviembre de 2000. En estos primeros años del canterano en el Barça jugaba como lateral derecho, posición desde la que se le abrirían las puertas de la Copa del Mundo de 2002, en la que fue indiscutible para el técnico murciano.

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A partir de ese momento, Puyol alternaría el lateral con la posición de central, aunque con la llegada de Rijkaard en 2004 pasaría a jugar más de central siendo un baluarte del equipo que ganó las ligas de 2005 y 2006, además de la Champions League de ese mismo año, la segunda del conjunto blaugrana. En esa temporada 2005-06, culminada con la celebración del Mundial de Alemania, Puyol también tendría su protagonismo mundialista, dejando en la memoria de todos su gran jugada en el gol de Fernando Torres a Ucrania.

Después de ganar la Euro 2008 con la España del inolvidable Luis Aragonés, llegaría la etapa dorada de Puyol en el Barcelona, ya con su ex compañero Guardiola como técnico. Aquellas interminables imágenes del Barça conquistando títulos siempre tenían a Puyol como protagonista levantando todos los trofeos de aquel conjunto irrepetible y siendo un pilar indiscutible del equipo convertido en el valladar de la zaga.  En 2010 se cerró el círculo conquistando el Mundial de Sudáfrica, el único título que le quedaba por ganar y en el que participó de manera decisiva culminando su actuación con su gol de la victoria ante Alemania en semifinales, un testarazo imparable que valió una final.

imageDespués del Mundial empezarían a llegar los problemas físicos interminables, las ausencias prolongadas y las dudas del capitán. Sin embargo, pudo disputar la final de la Champions League de 2011 ante el Manchester United, en Wembley, un acontecimiento que se recordará por su detalle de ceder a Abidal el honor de levantar la cuarta Copa de Europa en la historia del Fútbol Club Barcelona.

La marcha de Guardiola en 2012 marca un punto y aparte en la carrera de Puyol, que aún así levantó el trofeo de campeón de Liga de la temporada pasada con Tito Vilanova. Y ahora, relegado al discreto segundo plano de la suplencia por el gran estado de forma de sus compañeros y amigos Piqué y Mascherano, llega el momento de decirle “hasta pronto” a su equipo del alma. Atrás deja, no solo una gran trayectoria futbolística, sino un admirable ejemplo de superación, entrega, garra y amor a un deporte. El fútbol, no solo el Barcelona, están en deuda con un futbolista intachable que representa los valores más hermosos. Fins sempre, amic.