Por Manuel Fresneda (@manufr96)
Los de Unai Emery reafirman su dominio en la UEFA Europa League tras reponerse de una primera parte donde sufrió en un segundo tiempo donde pasaron por encima de los de Klopp.
Todas las competiciones tienen su rey, su dominador, ese equipo que siempre pase lo que pase tiene un punto por encima para sacar el resultado adelante, sin duda la rebautizada Copa de la UEFA en Europa League es la competición del Sevilla, durante todo el torneo lo había demostrado, sobreponiéndose a momentos difíciles y eliminatorias igualadas. Enfrente suyo el Liverpool de Klopp, un equipo que a principio de año estaba muerto, no jugaba a nada y era muy débil en todas las facetas del juego, el entrenador alemán le a conseguido dar una identidad al equipo y en la competición que más lo a mostrado a sido en esta Europa League donde a tenido una trayectoria muy notable.
La presión adelantada del Liverpool era uno de los peligros que el técnico vasco del Sevilla seguramente tenia en mente durante los días preparatorios de la final y la consiguió salvar de forma muy inteligente en los primeros compases del primer tiempo con balones largos buscando la altura de los medios centros y con la ayuda de Banega a la hora de sacar el balón jugado, pero en ese primer tramo de la final lo que era cierto es que el Sevilla no creaba peligro y el Liverpool sí, cada vez que llegaba a las inmediaciones del área había sensación de peligro, los reds conforme transcurría el primer tiempo iban creciendo, mucha intensidad en el medio campo les hacia ser superiores a los sevillistas, entonces Sturridge se sacó un disparo sublime con el exterior del pie izquierdo que ponía al Liverpool en ventaja en la final. Los últimos minutos del primer acto fueron una pesadilla para los de Emery y el Liverpool tuvo la ocasión de ampliar su ventaja antes de irse al intermedio.
Tal vez entre esos últimos minutos tras el gol de Sturridge y los primeros del segundo tiempo se decidió gran parte de la final, que el Liverpool no aumentara su ventaja en el marcador y el gol que Gameiro tras una gran jugada en banda de Mariano, ese empate en el primer minuto del segundo acto dio alas al Sevilla y hundió de manera tremenda al Liverpool, Koke y Mariano comenzaron a hacer sufrir a un Alberto Moreno muy superado en defensa, Vitolo apareció para dar desequilibrio y Banega en todo momento dio circulación y asociación. Gran jugada individual de Vitolo para cederle el balón a Koke y que pusiera el segundo gol sevillista y darle la vuelta al marcador, el mismo Koke sentenció prácticamente la final tras un nuevo fallo en la defensa del Liverpool que mostró sus carencias durante toda la segunda parte, a partir de ese 1-3 el Sevilla supieron en todo momento enfriar y jugar lo que quedaba de partido con la renta de la que disfrutaban, así acabó una nueva final de Europa League en la que como viene pasando en los últimos tres años tiene un color especial, color rojiblanco.
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