PACO CAVALLER (Barcelona)
Volvió a sonar el himno de Italia en un podio de Fórmula 1. Volvió a haber fiesta en el garaje rojo. Volvió Vettel a sacar a pasear su dedo índice. Por increíble que parezca, Ferrari le ganó la carrera a Mercedes. Vettel le ganó tras 56 vueltas a Hamilton y Rosberg. Y con unos 10 segundos de ventaja. Y no, no llovió. La estrategia, aplicable sobre todo gracias a la escasa degradación de los neumáticos medios en Ferrari en comparación con la de Mercedes, fue suficiente.

Hubo fiesta en Ferrari mucho tiempo después. | Imagen: f1.com
Salida poco accidentada
Se confirmaba minutos antes de la carrera que Will Stevens no competiría por un problema en la cámara del combustible de su Manor, así que fueron 19 los valientes que saltaron al asfalto de Kuala Lumpur. Todos lo hicieron con neumáticos medios (el compuesto más blando que Pirelli llevó a Malasia), excepto Alonso y Button, que apostaron por el duro. Alonso explicaría después que lo hicieron para sacárselo de encima cuanto antes, ya que no se sentían cómodos con él.
Ya en los primeros giros, Maldonado y Raikkonen sufrieron sendos pinchazos que les obligaron a alterar por completo su estrategia. Y, lógicamente, fueron relegados al fondo de la clasificación provisional. Sainz adelantó a Verstappen en las primeras curvas pese a salir desde bastante más atrás. De hecho, el holandés tuvo que escuchar el famoso “Carlos is faster than you”. Por delante, Rosberg lo intentó, pero Vettel le mantuvo bien la posición y siguió la estela de un Hamilton impecable.

Vettel acertó quedándose en pista tras el ‘Safety Car’. | Imagen: FOM
Salió el Safety Car y Ferrari ganó la carrera
Fue en la vuelta 5. Ericsson sufrió un trompo y se quedó atascado en la puzolana. Fue el primero en abandonar. Saltó el coche de seguridad a pista y entraron casi todos a cambiar de compuestos. Todos los punteros calzaron los medios excepto los Mercedes, que optaron por los duros. No entró Vettel, que se quedó detrás del Safety Car en primera posición.
En la vuelta 7 se reanudó la prueba con un soberbio Carlos Sainz en cuarto lugar. Los Mercedes, con el duro, inmersos en el pelotón y tratando de adelantar como locos, veían cómo Vettel tiraba como un loco en cabeza con los medios, registrando además vueltas rápidas de carrera, manteniéndose regular en el 1:46 bajo. Duró poco la situación. En la vuelta 13, Hamilton ya estaba segundo y sin tráfico, aunque a 10 segundos del alemán de Ferrari y siendo 0.2s más lento por vuelta (los neumáticos jugaban ahí su papel, y es que Ferrari seguía sin degradar).
Más atrás, Raikkonen, que había tenido que entrar por el pinchazo al inicio, repetía operación para calzar un juego nuevo de medios mientras Maldonado cumplía un stop&go que favorecía a los intereses de Merhi en la cola. Sainz también pasaba por el pit-lane y, poco después, veía como adelantaba a Hulkenberg y al propio Maldonado cuando estos entraron. El undercut de Toro Rosso salió a la perfección. Delante, Hamilton parecía empezar a apretar; sacaba 0.7s por vuelta a Vettel, cuya goma media comenzaba a desfallecer.
Y Ferrari jugó sus cartas
Así que el alemán fue a por su primera parada. Fue en la vuelta 18. Fue perfecta y salió tercero por detrás de los Mercedes. En ese momento comenzaron los errores de los actuales campeones en la predicción. Tanto Hamilton como Rosberg eran tranquilizados desde el muro. Les comunicaban que Vettel también realizaría dos paradas más, al igual que ellos, pero todo el mundo parecía tener claro que la intención del tetracampeón era pasar a ver a su gente sólo una vez más. A todo esto, rodaba en 1.44 mientras los plateados lo hacían en 1.46. Sus neumáticos ya empezaban a quejarse cuando los de Vettel estaban recién renovados. Fue un acierto absoluto de la Scuderia. Un poco más atrás, otras batallas tenían lugar. Ricciardo era adelantado por Verstappen y Kvyat con total autoridad. Pareció extraño. Y posiblemente se debiera a algún fallo en el RB11.

Los Toro Rosso hicieron daño terminando por delante de Red Bull. | Imagen: FOM
Adelantamos cuatro vueltas para llegar a la 22. Vettel ya cazaba a Rosberg y le sobrepasó arrancándole las pegatinas. Los aficionados malayos debieron frotarse los ojos. El mundo estaba al revés. Simultáneamente, se informaba a Fernando Alonso de un problema por la radio y el español tomaba dirección del garaje para aparcar su MP4-30 de manera definitiva.
Los cronos de Vettel daban miedo. Hasta 2.5s por vuelta llegó a recortarle a Hamilton, que entró en boxes a poner goma media justo cuando el Ferrari ya desaparecía de su retrovisor para ponérsele en frente. Se completaba así la vuelta 26, en la que Kvyat se tocaba con Hulkenberg estando Ricciardo por en medio. El ruso estaba siendo mucho más veloz que su compañero, que no se sintió nada cómodo durante todo el Gran Premio.
Si Hamilton había puesto medios, Rosberg en la vuelta 27 ponía los duros y salía de boxes justo por delante de Raikkonen para ser tercero. Sí, el finlandés quedaba en cuarta posición tras haber sufrido aquel pinchazo. Su carrera estuvo en la sombra, alejada de los focos y las cámaras, pero fue un espectáculo. Tras él se colocaba Massa, que adelantaba a Sainz y dejaba a Williams en el lugar que le corresponde. El rookie español fue luego también adelantado por Verstappen. En realidad, le dejó pasar, a la inversa de lo que sucedió en la primera vuelta. El holandés mantenía un ritmo muchísimo más veloz. Por entrar en los puntos se fraguaba una terna increíble entre Hulkenberg, Kvyat, Pérez y Grosjean.
Vettel iniciaba su paseo
No podía relajarse porque todos los tiempos mantenían cierta dosis de virtualidad, pero lo cierto es que, tras el pit-stop de Hamilton, Vettel le sacaba 20 segundos y seguía en buenos tiempos a la cabeza. Cabe insistir en que la capacidad del SF15-T para alargar la vida del neumático medio fue tan asombrosa como decisiva.

Pérez fue sancionado por colisionar con Grosjean. | Imagen: FOM
El toque más espectacular de la carrera llegó en el giro 31, cuando Pérez y Grosjean contactaron a la salida de curva, a toda velocidad. Peleaban por el décimo puesto. El mexicano fue sancionado con un stop&go de 10 segundos. Mientras, Hamilton y Vettel se alternaban las fases de recorte de tiempos (ahora el inglés se ponía a 18 segundos) y Ferrari vestía a Raikkonen con goma dura para testear su rendimiento de cara a la futura decisión para con Vettel. Sucedió en la vuelta 35 y en la 38 entró ya el alemán, que volvió a pista justo por delante de Rosberg. Eran segundo y tercero, con Hamilton escapado en cabeza.
Este fue el momento clave de carrera. Mercedes comunicaba a sus hombres que virtualmente estaban compitiendo con Vettel, pero Ferrari ya no movilizaría más a sus mecánicos, en contra de lo que pensaban en el equipo alemán. En la vuelta 39 entraba Hamilton. En la 42, Rosberg. Vettel volvió así a ser el líder de la prueba.
Espadas en alto en las últimas 10 vueltas
Las últimas 10 vueltas del Gran Premio de Malasia nos regalaron preciosas batallas. Con el McLaren de Button también retirado (lo de McLaren-Honda, a día de hoy, es una broma), Vettel le sacaba 10 segundos a Hamilton, a quien seguían diciéndole que igualarían a falta de cinco pasos por meta. Obviamente, era mentira. Massa y Bottas pugnaban por la quinta plaza. De hecho, Bottas se la arrebataría al brasileño en la última vuelta. Detrás, Sainz y Verstappen luchaban por la séptima plaza. Verstappen era más rápido, así que Sainz le dejó pasar. Luego explicó que lo hizo para evitar que ambos perdieran tiempo, ya que su objetivo como equipo era estar por delante de los dos Red Bull. Precisamente Ricciardo y Kvyat estaban justo detrás. Y se llevó el gato al agua el joven ruso.
En la vuelta 50, Maldonado abandonó por un problema mecánico no visible. Fue una pena, pues el venezolano mantuvo un buen ritmo durante la carrera. No le salió nada. Con todas esas batallas por los puntos decididas, fue representativo el momento en el que Vettel dobló a los dos Red Bull a falta de cuatro vueltas para que se completaran las 56 previstas. Sebastian Vettel doblaba a su antiguo coche, aquel con el que conquistó cuatro Campeonatos del Mundo.

Evolución de posiciones vuelta a vuelta de la Carrera del GP Malasia 2015. | Imagen: f1.com
Con vistas a China
McLaren-Honda dio señales de mejora durante el fin de semana, pero su doble abandono genera nubes muy negras sobre Woking. Williams se reafirma como tercera potencia. Durante todo el fin de semana estuvo un paso por detrás de Ferrari y así sucedió también en domingo. Aunque, en realidad, fue más bien Ferrari quien dio un paso al frente. Parece increíble que hayan sacado 10 segundos a un equipo que en Australia era un segundo por vuelta más rápido que sus rivales. La clave fue la estrategia, fruto de la poca degradación y del acierto al inicio, con ese coche de seguridad. Toro Rosso reluce con dos debutantes y termina con sus dos coches por delante de los dos Red Bull. La tensión en el cuadro austríaco persistirá en China. Y el único Manor que pudo correr, con Roberto Merhi al volante, no compitió más que consigo mismo. Completó las 56 vueltas tras no haber hecho más de una decena en ningún día de su vida. Espectacular. Aunque, en clave española, los verdaderos héroes fueron Toni Cuquerella, sentado en el muro de Ferrari, e Iñaki Rueda, clavando la estrategia desde Maranello. Y Raikkonen, que en silenció demostró el pedazo de piloto que es. Y Vettel, que es un fuera de serie. En dos semanas, en China, todo volverá a empezar.

Resultado al final de la Carrera del GP Malasia 2015. | Imagen: f1.com