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Temas Publicaciones: Fernando Torres

Raúl García y Giménez sonrojan al Madrid

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Partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey en el Vicente Calderón donde el Atlético de Madrid se impuso por dos goles a cero ante un Real Madrid incapaz de aguar la fiesta colchonera en la vuelta, como titular además, del Niño a casa, probablemente la mayor nota de color, goles aparte, por las suplencias de estrellas como Cristiano, Mandzukic, Casillas o Arda Turan. Tanto Simeone como Ancelotti decidieron hacer rotaciones.

Discreto primer tiempo por parte de ambos equipos. El Real Madrid tuvo diez muy buenos minutos en los que Ramos cabeceó un saque de esquina obligando a Oblak a hacer una gran intervención. Según fueron pasando los minutos, el Atlético fue ganándole terreno al conjunto blanco que ya no presionaba tan arriba, lo que hacía que el partido se igualara más. La mejor ocasión colchonera fue un robo de balón de Griezmann en tres cuartos de campo, internada en el área pero un veloz Varane le quitó la oportunidad a su compatriota.

Los focos se fijaban sobre un Fernando Torres que redebutaba ante su gente en unos discretos, como los del resto de los veintiún jugadores, primeros 45 minutos. No se echó en falta a Mandzukic, pues apenas hubo ocasiones, y Torres cumplía la misma función de presión del croata. Sí que echaba algo más en falta el Atlético las ideas de Koke o Arda. Pasado el cuarto de hora de la segunda mitad fue sustituido entre cánticos y aplausos.

DibujoArranque de segundo tiempo con un Atlético de Madrid que se veía que iba de menos a más, mostrando que el cuadro de Ancelotti no estaba cómodo ante un Atlético muy bien asentado y con las ideas muy claras de cuál debía ser su partido. Antes de llegar al minuto sesenta de partido, Sergio Ramos cometió un infantil penalti sobre Raúl García. Lo agarró y lo tumbó, penalti claro y amarilla para el andaluz que cesó en las protestas. Sería el propio Raúl, el navarro, quién transformaría el penalti ajustando a la izquierda de un Keylor Navas al que le faltaron centímetros para detener el disparo.

Cinco minutos tardó Cristiano Ronaldo en ingresar al terreno de juego por un apagado James, pero en la media hora que restaba tampoco vimos mucho más iluminado al luso, al contrario, en sintonía con su equipo, que tuvo una noche gris. Simeone dio paso a jugadores como Koke o Arda para tratar de tener más y mejor el balón, buscando el control del partido e incluso ampliar diferencias. En el minuto 76, saque de esquina botado por Gabi, y un central, un uruguayo, no les hablo de Godín sino de José María Giménez, se elevaba entre el resto para cabecear donde no llegaría Navas y para lograr así el segundo gol.

Al Real Madrid no le salía nada y llegó incluso a desesperar de forma desproporcionada como se vio en la entrada con los tacos por delante de Arbeloa a la rodilla de Gabi. Manifiesta incomodidad blanca en el feudo colchonero que no logró tirar a puerta en la segunda mitad hasta el minuto 85, un disparo lejano de Kroos, fácil para Oblak.

El próximo jueves, día 15, a partir de las ocho de la tarde en el Santiago Bernabéu, se jugará el partido de vuelta. Es muy difícil marcarle gol a este Atlético de Simeone, más aún hacerle dos y en una eliminatoria, pero como diría Juanito, espíritu al que recurrirá el equipo blanco durante toda la semana que se nos viene, ‘Noventa minuti en el Bernabeu son molto longo.’

Griezmann empieza el año como lo acabó

B6b9P6UCEAA3nkDVictoria del Atlético de Madrid por 3-1 ante el Levante con doblete de un enchufado Griezmann; recortó distancias el Levante por medio de El Zhar, pero Godín un año más, en su sitio, sentenció un encuentro presenciado ya, por fin, por Fernando Torres en la grada del Vicente Calderón.

El Levante empezó mostrando cuáles eran sus intenciones en el mismo saque inicial al entregarle la pelota a Moyá. El Atlético fue el indiscutible dueño y señor del partido; tenía el balón, dominaba cómodamente y llegaba con facilidad al área de Mariño. La primera jugada de peligro fue una jugada del laboratorio de Simeone: centro de Gabi, la peina Godín y remate de Arda Turan a gol que fue invalidado por fuera de juego del uruguayo. El gol rojiblanco llegó pasada la primera media hora de juego; cabalgada de Siqueira por la izquierda, centro mordido tras golpear en un rival, el balón vuela alto y el más pequeño, el francés Griezmann, se anticipa en el primer palo entre los dos centrales para rematar de cabeza ajustando al larguero y batiendo a Mariño. El Atlético llegó a merecer un segundo gol que no se produjo aunque se le anulara, de forma correcta, uno a Mandzukic por darle al balón con la mano.

Fuerte arranque de segundo tiempo por parte del Atlético que se empezó adelantando a los dos minutos de la reanudación. Veloz internada de Juanfran por la derecha que cuelga el esférico, remata Mandzukic a la madera y el rechace lo caza el mosquetero Griezmann para marcar el segundo gol del Atlético, el segundo en su cuenta particular. A raíz de este segundo gol, el Levante pareció despertar y tras salvarse del tercero en dos ocasiones de Mandzukic y Tiago que se fueron desviadas, el cuadro de Alcaraz empezó a hilvanar más de una buena jugada en tres cuartos de campo del ataque granota hasta que en el minuto 62, en una doble ocasión, que ya de primeras mereció ser gol pero Mandzukic salvó bajo palos, el despeje quedó para Iván López que disparó cruzado y El Zhar desvió recortando distancias. El Levante estuvo durante un sector del partido con superioridad en el centro del campo, Simeone dio paso a Raúl por Arda para buscar más verticalidad, aunque menos presencia en el medio lo que hizo creer al cuadro levantinista. Cerraría Godín el partido con un cabezazo en el minuto 82, falta lateral botada por Tiago, Mariño se queda a media salida y ante Godín ahí no se puede fallar.

Con esta victoria el Atlético de Madrid continúa tercero, igualado a 38 puntos con el Barcelona, que aún debe jugar el domingo en Anoeta. El Levante, por su parte, es decimoquinto con dos puntos sobre la salvación que marca el Granada. Esta semana ambos equipos tienen Copa del Rey; el Levante visita el martes al Málaga y el Atlético recibe el miércoles al Real Madrid en los octavos de final.

El fichaje de un recuerdo

torres-el-mejorEl 3 de julio de 2007 Fernando Torres fichaba por el Liverpool dejando atrás toda una carrera en el Atlético de Madrid, el equipo de su vida. Desde el torneo de alevines de Brunete, el debut en Segunda ante el Leganés, el ascenso a Primera, su primera capitanía a los 19 años, sus goles y su forma de encajar tanto las victorias como las derrotas hicieron que la afición del Calderón lo viera como uno de los suyos, como alguien que les representaba en el campo, todo un emblema para una afición que tenía la necesidad de volver a creer.

Torres_gol_final_eurocopa2008Aquella temporada explotó con el Liverpool, se hizo con una de las aficiones con más solera del planeta futbolístico a base de goles, fue la mejor temporada de su carrera, 33 goles en 46 partidos. Quinto Beatle, bandera de The Kop (famosa grada de animación de Anfield). La sociedad que formaba con Gerrard era espectacular. Aquel Liverpool de Benítez giraba alrededor de ellos. Fernando Torres estaba en su mejor momento, el rojo le sentaba bien y no solo en la Premier, esa misma campaña marcaría el gol de todos en la final de la Eurocopa ante Alemania y sería incluido entre los tres finalistas al Balón de Oro.

Sucesivas lesiones en la rodilla y un fuerte tratamiento para tratar de llegar al Mundial de Sudáfrica en el que campeonaría le lastrarían hasta que seis meses más tarde, en enero de 2011, firmaría por una cifra récord de 55 millones de euros por el Chelsea. Tras un inicio titubeante, en las siguientes temporadas logró los títulos que no pudo (pese a marcar más goles) con el Liverpool. Fue pieza clave en la Champions League arrebatada al Bayern en Munich sentenciando al Barcelona en semifinales, además de marcar en la final de la Europa League lograda la temporada siguiente frente al Benfica.

La pasada temporada, más bien discreta bajo las ordenes de Mourinho, jugó 22 partidos en los que marcó 8 goles, uno de ellos en el partido de vuelta de semifinales de Champions ante su Atlético de Madrid. Evidentemente ni lo celebró, ni sonrió y casi hasta le tuvo que sentar mal. Este verano fue cedido al Milan donde no gozó de oportunidades, solo diez partidos, la mayoría saliendo desde el banquillo y un solitario gol es el balance del ‘Niño‘ en tierras italianas.

Tras unas temporadas en las que Torres ha estado lejos del nivel en el que enamoró tanto en el Calderón como en Anfield, vuelve a su casa, vuelve a Madrid, vuelve a su Vicente Calderón. Con Simeone, como principal valedor, y con el Profe‘ Ortega como la persona encargada, no de ponerlo a punto, sino además de volver a sacar de él esa punta de velocidad, esa zancada y esos goles que antes eran tan habituales.

Atletico-Madrid-Mandzukic¿Es el mejor fichaje que puede hacer el Atlético de Madrid en este mercado invernal? La respuesta es no. Si el fichaje en el factor sentimental es de diez, normalmente lo que se le pide a un jugador que llega a mitad de temporada es que venga en forma. Torres lo hace con una clara escasez de minutos, para una posición ya cubierta (recuerdo jugadores como Mandzukic o Griezmann) y Simeone no es precisamente muy dado a jugar ni con varios delanteros ni a las rotaciones.

En los telediarios, periódicos, radios, redes sociales solo se han recordado estos días jugadas del gran Torres, grandes jugadas, pero que pertenecen al recuerdo. No dudo del compromiso y entrega que tendrá en cada uno de los entrenos y partidos, pero lo que está claro es que no se le ha fichado por sus últimas actuaciones, ni por las penúltimas, sino por quién es y lo que representa. Si termina funcionando, ojalá, será otro milagro del cuerpo técnico de Simeone.

Noche de historia europea colchonera

AITOR PLAZA (@AitorPlaza1)

El Atlético de Madrid vence, y se clasifica para la final, en todo un campo como Stamford Bridge. El Chelsea, pese a adelantarse con gol de Torres, veía como los colchoneros remontaban, gracias a Adrián, Costa y Turán, para hacer historia y meterse 40 años después en una final de la máxima competición europea.

Stamford Birdge acogía la vuelta de semifinales entre el Chelsea y el Atlético, dos equipos sinónimos de intensidad. Con el equipo de Simeone defendiendo en España su posición de líder, y con el de Mourinho, de nuevo, candidato a la Premier después de ganar 0-2 al Liverpool en Anfield. Tras el partido de ida, (0-0) del que tanto se habló por el estilo rácano, sobre todo del conjunto londinense, las dos escuadras debían buscar el tanto que les condujera a la final de Lisboa, donde les espera  el Real Madrid. Simeone introducía una novedad, que acabaría resultando fundamental, en su once inicial. Adrián salía de inicio en detrimento de Raúl García, o en su defecto Villa. Mourinho, lejos de huir de las críticas que lo tachan de defensivo, sacaba seis defensas en su plantel inicial. Azpilicueta partía de extremo, con Cole de lateral izquierdo, Ivanovic de lateral derecho y David Luiz de mediocentro.

Adrián gol champions (vía marca.com)

El partido comenzaba con los equipos todavía tímidos, pero pronto Koke metía el miedo en el cuerpo al conjunto Blue. En un rechace de un saque de esquina, el madrileño estrellaba un centro-chut en el larguero. Visto el peligro colchonero, el equipo de Mourinho buscaba las cosquillas al Atlético, siempre sin descuidar su retaguardia. Con Torres en punta, flanqueado por Azpilicueta, y sobre todo, Willian y Hazard, el Chelsea trataba de hacer daño con velocidad, pero no lograban llegar al área de Courtois con peligro. Willian probaba suerte a balón parado, y David Luiz con una chilena espectacular que se marchaba fuera rozando el poste. Antes Cahill evitaba el remate, con la zurda, de Diego Costa entrando al ras dentro de su propia área. Las defensas cumplían su misión de frenar las acometidas rivales, el partido, pese a esta intensidad defensiva, se mostraba más alegre y emocionante que el de la ida. Como si ambos hubieran dejado todo el espectáculo para la vuelta. El conjunto inglés trabajaba la táctica a destajo, exigiendo a los jugadores el máximo. Resultaba llamativa la propuesta del entrenador portugués, que en defensa situaba una línea de 5, con Azpilicueta y Cole en los costados, mientras que en ataque el sistema variaba a un 1-4-2-3-1. En el 36’ llegaba el primer tanto del partido. El gol tenía sabor rojiblanco pero lo convertía un jugador Blue. Fernando “el niño” Torres, con la ayuda de Mario Suárez, metía en la portería un balón servido por su compatriota Azpilicueta tras un gran gesto técnico de Willian. Stamford Bridge se ponía en pie pero la locura duraba poco. Tras, primero, avisar Adrián con un remate que blocaba Schwarzer, el mismo asturiano empataba el partido con un disparo poco ortodoxo tras la cesión desde la línea de fondo de Juanfran. Así se llegaba al descanso, con el 1-1 el Atlético era finalista.

Arda Turan gol Champions (vía marca.com)

La segunda mitad comenzaba con Arda Turán aproximándose al gol, pero Schwarzer, el improvisado portero de 41 años, evitaba los temores. Minutos después, era Terry quien hacía intervenir a Courtois, que sacaba una mano abajo excepcional evitando el tanto inglés. Mourinho decidía meter más leña al fuego, Eto’o entraba al campo en lugar de Cole, pasando Azpilicueta al lateral izquierdo. La disposición defensiva variaba, la línea de cuatro se mantenía tanto en ataque como en defensa. El camerunés se iba a convertir en protagonista desgraciado de la cita poco después, cometiendo falta dentro del área a Diego Costa. El mismo brasileño, pese a sus errores desde el punto fatídico era el encargado de lanzarlo y, a posteriori, marcarlo. Los colchoneros ponían la eliminatoria muy cuesta arriba para los de Mourinho. El técnico portugués jaleaba a los suyos y estos reaccionaban, pero Courtois está hecho de otra pasta, pasta ganadora. El meta belga despejaba a córner un balón que tras ser rematado por David Luiz era repelido por la cruceta interior, el tornillo como se dice en Argentina. Adrián, que cuando quiere demuestra la calidad que atesora en sus botas, se marchaba para que en su lugar entrara Raúl García, también era sustituido Torres por Demba Ba. En el 72’ estallaba la fiesta. Tiago conectaba con una diagonal de manual con Juanfran, que de nuevo entraba por la derecha hasta línea de fondo, y cedía el balón a Arda Turan, que si ya en la ida avisó con la testa, esta vez su cabezazo tras ser desviado por Schwarzer al larguero, el turco recogía el rechace y empujaba el balón a la red. Beso al suelo, y Aragonés en el cielo celebrándolo. Con el 1-3 el partido se convertía en un querer y no poder del equipo anglosajón, con Eto’o como emblema del agachar la cabeza ante los errores. La actuación del meta australiano no se iba a detener ahí, Schwarzer evitaba el cuarto al tocar un balón de Filipe Luis a Sosa. El Chelsea, ya con la eliminación asumida, buscaba la honra, Demba Ba lo intentaba pero Courtois no iba a permitir que el balón entrara en su jaula. En los minutos finales Terry y Cahill ejercían de delanteros, el equipo Blue se lo podía permitir ante la exhibición física de su compañero Azpilicueta, de lo mejor de los ingleses. En el descuento, Hazard tenía la oportunidad de recortar distancias, pero su compatriota y rival evitaba el tanto con el pie.

40 son los años que han tenido que pasar para que el Atlético de Madrid, con Luis Aragonés apoyándoles desde lo más alto, vuelva a disputar una final de la liga de campeones. Courtois, Diego Costa, Arda turan, Juanfran, Koke… serán ya recordados para siempre en la historia colchonera. El Chelsea, sin restar mérito a su trayectoria, es eliminado con estrépito ante un Atlético que con armas parecidas ha demostrado ser mejor.

Empuje colchonero sin recompensa

AITOR PLAZA (@AitorPlaza1)

Vicente Calderón (vía as.com)

Atlético de Madrid y Chelsea empatan a cero en un partido en el que los colchoneros buscaron sin éxito la portería, primero de Cech y luego de Schwarzer, y en el que los blues se dedicaron, casi con exclusividad a defender. La eliminatoria se decidirá en el partido de vuelta el miércoles 30 en Stamford Bridge.

El Vicente Calderón acogía la semifinal de la máxima competición europea, dando opción al Atlético de Madrid de llegar a la final 40 años después. Los colchoneros, en una temporada inolvidable, son líderes en la Liga BBVA y ya son uno de los cuatro mejores equipos de Europa. El Chelsea, con la vuelta de su entrenador más especial, ha visto cómo la Premier se les escapaba en las últimas jornadas, pero son un equipo muy compacto y difícil de batir. Ambos conjuntos son amantes del contragolpe, por lo que se les podría etiquetar bajo un mismo estilo, pero son muy distintos en el juego que proponen. El Atlético de Madrid vive en la intensidad, sus encuentros son vivos y sin descanso, el desgaste físico es inmenso y se corre hasta la extenuación. El equipo londinense, por el contrario, propone un juego feo, basado en el bajo ritmo y en el compromiso defensivo, tratan de sacar al rival con ese ritmo tan bajo que desconecta al contrario, hasta que en una jugada puntual, a balón parado, al contragolpe o con un destello de magia de jugadores como Hazard, Óscar o Willian, resuelven. Todo esto con un morbo añadido, la vuelta del “Niño” Torres a la que siempre será su casa.

Lesión Cech (vía as.com)

A las 20h45 el balón echaba a rodar por el césped. El conjunto Blue alineaba a Cech; Azpilicueta, Terry, Cahill, Cole; Mikel, David Luiz, Lampard; Ramires, Willian, Torres. Mourinho no podía contar ni con su estrella belga: Eden Hazard; ni con su, quizá, mejor defensor: Ivanovic; ni con su nuevo estandarte del mediocampo: Nemanja Matic, que ya jugó competición europea con el Benfica. El “Cholo” Simeone planteaba un equipo para llevar la iniciativa, sabedor de las intenciones de su rival. Courtois; Juanfran, Miranda, Godín, Filipe Luis; Gabi, Mario Suárez; Diego, Raúl García, Koke; Diego Costa. Un once de gala con menos punch y velocidad en ataque pero con mucho toque para manejar esa posesión que el Chelsea le iba a regalar. El partido se desarrollaba tal y como estaba previsto, los locales tocando rápido la pelota buscando unos huecos que los visitantes, muy juntos atrás, no dejaban. Los “blues”, de negro esta vez, buscaban con balones largos que Torres cogiera, casi por casualidad, uno de ellos y crear peligro. El Atlético poco acostumbrado a llevar la iniciativa, tenía dificultades para llegar a la portería de Schwarzer, que había sustituído a Cech tras caer de mala manera al despejar un corner. Vistos los problemas Simeone lo tenía claro, soltarse y golpear sin miedo. Y así lo hacían sus pupilos, Gabi, Suárez y sobre todo Diego Ribas probaban suerte sin fortuna, pero esto obligaba a los defensores a tapar el disparo, creándose así huecos. El 4 rojiblanco tenía la oportunidad más clara en una de estas chances, y provocaba el “ui” en la grada. El Chelsea solo se aproximaba a la portería de Courtois a balón parado, mediante corners que Torres provocaba con su empeño. Con el 0-0 y sin mucho espectáculo en el verde se llegaba al descanso. El encuentro transcurría por el guión previsto.

Arda Turan (vía as.com)

Al ritmo de Thunderstruck de los australianos AC/DC daba la bienvenida de nuevo el Calderón a sus guerreros. Las electrizantes guitarras parece que surtían su efecto ya que los jugadores atléticos entraban a la segunda mitad con una marcha más. El Chelsea seguía su hoja de ruta, dureza y consistencia atrás, pérdidas de tiempo constantes, y contraataques. Los de Simeone mandaban, Koke y Diego eran todavía más protagonistas que en el primer acto, el balón se movía con mayor velocidad y el equipo de Mourinho empezaba a sufrir más para responder a las acometidas colchoneras, que llegaban tanto por fuera como por dentro. Los balones se colgaban pero Terry y Cahill, ayudados por David Luiz y Mikel, hacían casi imposibles los remates de Diego Costa y Raúl García, y cuando lo conseguían, la dificultad en la ejecución impedía la precisión. Arda Turan entraba al terreno de juego en lugar de Diego Ribas, puesto por puesto. El brasileño se había desfondado y había buscado la portería rival con ahínco pero sin fortuna. El turco tenía la función de desequilibrar la defensa con su visión de juego y sus quiebros, pero su gran ocasión iba a llegar de cabeza, el balón no entraba por milímetros. El Chelsea probaba suerte en una acción aislada de Fernando Torres, que pese a intervenir poco lo hacía de manera más que correcta. Mientras, para el equipo londinense, las malas noticias se acumulaban, Terry se torcía el tobillo, lo que hacía al técnico portugués retrasar a David Luiz, centrar a Ramires y meter a Schurrle en banda, un cambio en teoría ofensivo, pero en la práctica irrelevante. El partido se acercaba al final y la ocasión más clara iba a ser para Diego Costa. El hispano-brasileño cabeceaba cruzado un buen servicio desde la derecha, pero Cahill, excelente su partido y temporada, lo taponaba evitando lo que casi seguro era gol. Poco más daba de sí el encuentro, Torres en un último intento por desequilibrar forzaban una falta en la frontal del área, pero David Luiz desaprovechaba el lanzamiento.

Los deberes quedan para la vuelta, la eliminatoria no puede estar más igualada. El resultado es positivo para ambos equipos, el Atlético consigue no encajar, y el Chelsea que se juegue el “todo o nada” en Stamford Bridge, partido que no podrán jugar ni Cech, lesionado para todo lo que resta de temporada, ni Gabi, ni Lampard, por sanción.

Resumen de la Liga de Campeones (Octavos – Ida)

Llegó Febrero y, con él, la ida de las eliminatorias de la competición continental más importante del mundo a nivel de clubes. La Liga de Campeones divide sus eliminatorias en varias semanas, por lo que estos Octavos de Final se disputaron en dos tandas. Hubo alguna que otra sorpresa y resultados que dejan la eliminatoria de vuelta casi sentenciada. Pero, sobre todo, hubo fútbol, que es lo importante.  Leer Más »

Fernando Torres marca cuando él quiere

Torres Chelsea

Por Diego García (@Diego21Garcia)

Crystal Palace 0-2 Arsenal
El Arsenal abrió la jornada como primero, y como primero la cerró. Los chicos de Wenger siguen de exhibición en exhibición y, aunque con más apuros de lo esperado, batieron al Crystal Palace que estrenaba entrenador tras el adiós de Ian Holloway. Arteta, desde los 11 metros, encaminó a los gunners hacia la victoria nada más comenzó la segunda mitad. Con brillo en el medio y poca eficacia arriba, los londinenses sufrieron más de la cuenta cuando el de San Sebastián vio la tarjeta roja. Ya en la recta final, Giroud -que antes había perdonado una clara ocasión de gol-, remató a placer una jugada elaborada por la revelación Ramsey, que sigue creciendo como jugador a pasos agigantados.

Aston Villa 0-2 Everton
Duelo de belgas y norteamericanos en la delantera y bajo los palos. Lukaku y Benteke, observados de cerca por Wilmots, lucharon en un verdadero partidazo por algo más que los 3 puntos. El del Everton salió reforzado en la búsqueda del ‘9’ titular de la selección de Bélgica. Bajo los palos, Howard se reivindicó ante Guzán -que le ha quitado el puesto titular en la selección de EEUU- siendo sólo un poquito mejor que su homólogo. Benteke tuvo 3 goles en 30 minutos y se fue de vacío en las 3 gracias a un soberbio Howard que hizo el partido de su vida -seguro que mejor que aquel día que marcó desde su portería-, penalti parado incluido. Lukaku pegó después, a la tercera, tras 2 paradones de Guzan. Ya con el partido en la recta final, Osman sentenció un encuentro que bien pudo haber encarrilado el Villa en la primera parte pero que perdió en la segunda.

Liverpool 4-1 West Bromich Albion
Despacito y con buena letra sigue el Livepool de Suárez, que venció por 4-1 para situarse 2º -empatado con el Chelsea- en un partido sin mucha historia que los baggies empezaron a perder en el vestuario, cuando se conoció que Shane Long era suplente por decisión técnica. Un Hat trick de Luis Suárez que sólo maquilló Morrison de penalti y al que Sturridge, en la recta final, puso la guinda. Bendita pareja. Y falta Coutinho…

Manchester United 3-2 Stoke City
Se le apareció La Virgen a David Moyes en forma de delantero mejicano. Crouch amargó el inicio de partido a los locales cuando a los 4 minutos adelantó a su equipo. Tras mucha lucha, Van Persie puso las tablas en el marcador y Arnautovic se encargó de devolver la alegría a los potters sólo un minuto después. Y dos más fueron lo que necesitó el Manchester en la segunda parte, cuando primero Rooney y luego Chicharito dieron la vuelta al marcador y dejaron los 3 puntos en el teatro de los sueños. Sueños rotos los que volvieron a Stoke.

Norwich 0-0 Cardiff
Empate a nada. Los peores sobre el campo, pero los mejores en el baremo del aburrimiento. Bochornoso partido de ¿fútbol? el que brindaron estos dos colosos a sus aficionados en el que, hay que decirlo, el Norwich fue bastante superior. El mejor de los peores.

Southampton 2-0 Fulham
Si resulta sorprendente ver al Arsenal como líder en solitario seguido del Liverpool años después, más aún lo es ver al equipo de Pochettino colado en puestos europeos. Rickie Lambert, alma y corazón de este equipo, se encargó de permitir seguir soñando a los saints con su enésimo gol ante su afición. Jay Rodriguez, magia a ratos, puso la sentencia ante un Fulham desdibujado sobre el terreno.

Sunderland 2-1 Newcastle
El derbi más apasionante de las islas -para gustos se hicieron los colores- llegaba con los dos equipos fuera de forma. Sunderland sin conocer la derrota y Newcastle ganando por inercia, por individualidades y no por grupo, porque de lo único que pueden presumir es de ser un equipo apático y sin alma. Los locales pegaron primero, nada más comenzar el partido, sabiendo aprovechar las carencias del canterano Paul Dummett, lateral reconvertido a central por las bajas en defensa magpie. Debuchy, el hombre del partido, igualó el marcador y las urracas se vinieron arriba a por la victoria. Sin delanteros -jugaban pero no lo parecía- el Newcastle fue mejor hasta que a Borini, recién entrado en el campo, le apeteció levantar a los 50.000 black cats que estaban en sus gradas para dar la primera victoria a los suyos. Y qué mejor que contra el eterno rival.

Chelsea 2-1 Manchester City
Entre Mourinho y Pellegrini, dos ex técnicos del Real Madrid, los que brillaron fueron Torres y Agüero, dos ex delanteros del Atlético de Madrid. Y es que el ‘9’ de los blues comenzó como un tiro. Falló la más fácil para hacer lo más difícil. Regaló el primero a Schürlle tras sentar a Clichy, destrozó la cruceta con el que no fue por centímetros el gol de la temporada y se echó el equipo a las espaldas cuando El Kun empató el partido. Al final, aprovechando no ser sustituido, fue el más listo de la clase luchando un balón sin futuro para dar los 3 puntos al Chelsea. Dicen que Torres ha vuelto. Tres partidos son pocos para evaluarlo, pero ya es más de lo que muchos esperaban. Cantaban sus aficionados a modo de ánimo que ‘Fernando Torres marcaba cuando él quiere’. Parece que ahora lo desea más que nunca.

Tottenham 1-0 Hull City
Los Spurs siguen arriba gracias a Soldado, que volvió a marcar desde los once metros. Injusto sería decir que fue lo único que hizo durante 90 minutos. El Hull, tocado por algunas bajas, no fue rival en White Hart Line.

Swansea City 0-0 West Ham
El Swansea tiene dos delanterazos que aún no se entienden. El West Ham lleva semanas jugando sin uno por la lesión de Carroll. ¿Qué más se podía esperar que un encuentro sin goles? Los hammers lo intentaron desde lejos, muchas veces. Los Swans se conformaron con las entradas por banda que nunca llegaron a buen puerto.

Resumen de la Liga de Campeones (3)

Se ha llegado al ecuador de la fase de grupos de la Liga de Campeones y hay cosas que no cambian. Hay equipos que andan muy fuertes y otros, que queriendo hacerlo lo mejor posible, con el intento no les basta. Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic, Ribery… Los mismos de siempre se asoman al panorama europeo cuando sus equipos les necesitan. Leer Más »

Mucha España

Navas

Adrián Anet (@adri91r) y Alejandro Rozada (@alexrozada)
Subida a una impresionante ola ganadora, España continúa con su imparable travesía por el planeta futbolístico. Anoche escribió otra página triunfadora en el estadio Castelao de Fortaleza en el brasileño estado de Ceará. Otro triunfo en semifinales. Otra tanda de penaltis superada. Otra final a la vista. El único trofeo que aún no ha levantado esta extraordinaria generación de futbolistas ya brilla en el horizonte más próximo. Otra vez se ha eliminado a Italia, una de las grandes, tetracampeona del mundo, selección a la que le hemos tomado la medida. Y de qué forma. En cinco años la hemos ganado en cuartos de final (Viena 2008), semifinales (Brasil 2013) y final (Kiev 2012). Otra final para España, la cuarta en cinco años, y una de las más especiales. Porque será el primer enfrentamiento en 25 años ante la anfitriona de esta Copa Confederaciones, que no es otra que Brasil. La Brasil de Neymar, el futbolista de moda. La Brasil de las 5 estrellas en la camiseta. La pentacampeona del mundo.

Consciente de que no conviene tocar lo que funciona y recordando la exhibición de la primera parte ante Uruguay, Vicente del Bosque presentó un once muy parecido al del primer partido, exceptuando las bajas obligadas por lesión de Fábregas y Soldado. Así, formó con Casillas bajo los palos; Arbeloa, Ramos, Piqué y Jordi Alba en la defensa; Busquets por delante como pivote; Xavi e Iniesta en labores creativas, con Silva y Pedro por bandas, y Fernando Torres de referencia ofensiva. El Niño, máximo realizador del torneo con cinco dianas, tenía ante sí a un rival de renombre para demostrar su olfato de gol.

Resignado, o favorecido, quién sabe (los designios de la relación entre el seleccionador y el delantero insignia de Italia son inescrutables), Cesare Prandelli presentó una novedosa formación teniendo en cuenta la baja de Balotelli en ataque. Alineó a Buffon en la portería; a tres centrales bianconeros, Barzagli, Bonucci y Chiellini; Giaccherini y Maggio de carrileros; De Rossi y Pirlo en la sala de máquinas; con Candreva y Marchisio conectando con Gilardino, referencia ofensiva. Una versión moderna del catenaccio, inspirada en el exhibido en el partido de la fase de grupos de la Eurocopa del verano pasado y que concluyó con empate a un gol.

Fútbol muy táctico
Dibujo2Fue un primer tiempo extraño. España, pese a tener un mayor dominio del balón, no era ni mucho menos la dueña del partido. Toda Italia defendió muy bien, con mucha solidaridad e hicieron un partido muy completo, llegando incluso a estar mucho más cómodos que España, que no sabía encontrar los espacios que sí tuvo en los partidos de la fase de grupos. Era otra historia porque los rivales eran más débiles. Aún así, Torres dispuso de una gran ocasión con un disparo a la media vuelta que se marchó por poco a la izquierda de Buffon. Un día más, Iniesta era el único que intentaba algo diferente, el motor creativo de la selección, distribuía a una y otra banda además de abrirse paso por el centro hasta la frontal del área entre un mar de piernas italianas. Los de Prandelli permanecían muy cómodos y compactos atrás, ejerciendo una intensa presión en su propio campo, algo que incomodaba la creación española y habilitaba las salidas a la contra con mucha velocidad y creando mucho peligro. Casillas fue clave para desbaratar dos oportunidades clarísimas de los italianos, que al término de los primeros 45 minutos se pudieron adelantar tras disponer de más ocasiones que el combinado de Del Bosque.

Las tornas cambiaron en el segundo tiempo. Italia pasó a tener mayor posesión de balón, pero sin producir las ocasiones que, a base de robar y salir a la contra, generaron en el primer tiempo. Hubo un cambio sustancial en España. Silva salió del campo para dejar paso a Jesús Navas, que revolucionó el partido con su dinamismo y velocidad. El habilidoso extremo de Los Palacios (Sevilla) necesitaba una oportunidad como este partido para demostrar toda su profundidad y frescura. Italia, que durante algunas fases del partido dominó el partido y tuvo a España encerrada en su campo, no aprovechó por completo esa situación. No generó excesivo peligro sobre la portería de Casillas. Explotó mejor esta novedosa situación la selección española, que al contragolpe y fiada a los desequilibrios de Torres, Navas y Pedro (hasta que fue sustituido por Mata), generaron ocasiones de sobra para adelantarse en el marcador. No tuvieron la fortuna necesaria para materializarlas. Esta vez iba a darnos la espalda la definición que siempre nos ha acompañado en las grandes citas. La mejor oportunidad española llegó en el descuento cuando Xavi botó muy bien una falta lateral desde la izquierda, el balón lo despejó la zaga italiana y ahí murió la jugada porque Howard Webb, con el tiempo cumplido, mandó el partido a la prórroga. Otra de las suyas del peculiar árbitro británico al que miramos con recelo en España después de su polémica, por su permisividad, actuación en la final del Mundial de Sudáfrica.

1372361287_820791_1372363403_album_normalLa prórroga mostró un detalle impactante. Tremendo bajón físico de Italia ante una España enormemente superior, aún así son italianos, corren que se las pelan, están curtidos en mil batallas futbolísticas y no se les puede perder de vista ni una milésima de segundo porque, como buenos perros de presa que son, te la lían en un santiamén. El susto fue morrocotudo. Recogiendo un buen centro de Maggio desde la derecha, Giaccherini lanzó un zurdazo envenenado al poste derecho de un Casillas clavado en la línea de gol. Entre la violencia del lanzamiento, el estruendo del impacto del cuero en el palo y el sofoco (no hay que desdeñar la pegajosa humedad y la tórrida temperatura en el estadio de Castelao), el arquero de Móstoles se convirtió en estatua futbolística por unos segundos. Esta clara ocasión fue el toque de corneta que espoleó a La Roja, que tuvo dos buenas ocasiones. Primero Piqué y después Jordi Alba inquietaron a Buffon y la zaga italiana culminando de este modo los primeros quince minutos de la prórroga, de claro color hispano. Ya en los últimos quince minutos del tiempo reglamentario, Mata dibujó un buen disparo de rosca que se marchó fuera. Casi todos los disparos eran lejanos o inalcanzables centros al área, hasta que apareció Xavi. El centrocampista de Terrassa disparó un misil desde la frontal y Buffon lo desvió al palo con un sutil toque con la yema de los guantes en una prodigiosa estirada. No hubo goles en 120 minutos y eso llevó a España e Italia a la tanda de penaltis. Otra vez a los once metros, como en el Ernst Happel de Viena en la Eurocopa de 2008, un punto álgido en la historia de nuestra selección porque marcó el comienzo de los años dorados.

Otro triunfo por penaltis Dibujo
Estiramientos, masajes y agua, mucha agua para refrescarse y volver a sentir las piernas, poder sostenerse en pie y afrontar el último compás, ese que decidiría el partido. La foto era dramáticamente atractiva. Suele ocurrir en estos casos. El magnetismo de la suerte de los penaltis ejerce de morboso gancho entre los espectadores, sean o no sean futboleros. Y si tu portería la defiende un símbolo como Casillas, el morbo se convierte en veneración divina. No hay más que retroceder cinco años a los cuartos contra esta misma selección disputados en Viena. Ahí, el Santo de nuestra selección desequilibró la balanza.

Hoy, en Fortaleza, las mismas escuadras, con los mismos porteros (Casillas y Buffon), se volverían a jugar su futuro a cara o cruz en la dramática lotería de los disparos desde el punto fatídico. Se produjeron catorce lanzamientos desde los once metros. Nadie falló los once primeros chuts demostrando una tranquilidad y precisión verdaderamente encomiables porque, a su vez, los penaltis destacaban por su perfecta ejecución. Todos muy bien tirados. Marcaron, por este orden: Candreva, Xavi, Aquilani, Iniesta, De Rossi, Piqué, Giovinco, Ramos, Pirlo, Mata, Montolivo y Busquets. El séptimo lanzamiento en la muerte súbita le tocó a un central italiano, Bonucci; antes, nuestros centrales, Piqué y Ramos, transformaron sus penaltis culminando un partido estratosférico digno de los Tarzanes de Madrid y Barça. Toda la responsabilidad recayó en el bianconero, el zaguero de la Juve no la resistió y mandó su penalti por encima de la portería. A pesar de que Casillas no fue capaz de detener ningún lanzamiento, España volvía a estar en una posición inmejorable para ganar la tanda y acceder a la final. Como en Viena 2008 y ante Portugal hace menos de un año. Si Jesús Navas marcaba su lanzamiento, España accedía a la final. Y Navas no falló. Para culminar una actuación excelsa, un sky-blue de profesión y sevillista de corazón, el Niño de Los Palacios, dejó de ser niño y se convertió en hombre. La promesa se hizo futbolista, habitó entre nosotros y nos llevó a Maracaná. A estas cotas lleva la irresistible tentación de la corriente ganadora. Y todo con un arte y un salero andaluz que quitan el sentío, como no puede ser de otro modo cuando nos acercamos a un sevillano de pura cepa como Jesusito.

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Fueron 120 minutos igualados, agónicos, solo aptos para los desfribiladores de última generación. Cualquiera pudo ganar. Y la divina providencia nos ha vuelto a sonreír. España volvió a ganar en la tanda de penaltis a una irreductible Italia. Así sacamos el segundo billete para Maracaná, donde nos espera Brasil. La final soñada, el duelo más deseado del universo, llegará al fin este domingo para decidir el campeón de la Copa Confederaciones, el único trofeo que aún no ha levantado esta prodigiosa generación de futbolistas españoles. No es la final del Mundial, pero es la final más atractiva posible, en uno de los estadios más emblemáticos del mundo y ante la selección más laureada. Ahí es nada. El cartel es prometedor. Apunten: a las doce de la noche del domingo 30 de junio al lunes 1 de julio, toda España se desperezará para apoyar a su selección en el mejor preámbulo posible de la espectacular cita del año que viene. Porque a medianoche, y con nocturnidad y mucha alevosía futbolística, España puede levantar la única copa que todavía se le resiste.

Así contamos en CRONÓMETRO DEPORTIVO la tanda de penaltis
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Europa se rinde al Spanish Chelsea

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La crónica de Adrián Anet (@Adri91R)
El Chelsea del “interino” Rafa Benítez se alzó con la Europa League con un gol de Torres y otro de Ivanovic, este último en el descuento ante un Benfica, que pese a la buena propuesta futbolera que presentaron en el Amsterdam Arena, no les bastó con el gol de Cardozo y no les fue suficiente para llevarse el soñado título europeo. Ahí queda el logro de Benítez, un entrenador que ya no tiene dónde meter tanto trofeo: 2 Ligas, 1 FA Cup, 1 Community Shield, 1 Supercopa de Italia, 1 Champions, 1 Copa de la UEFA, 1 Europa League, 1 Supercopa europea y 1 Mundialito. Ahí queda eso. Y ni es portugués, ni es italiano.

Jorge Jesús formaba con Artur en portería; Almeida, Luisao, Garay y Melgarejo en defensa; Enzo Pérez y nemanja Matic en el doble pívote; Salvio, Rodrigo y Nico Gaitán enganchando con Cardozo en el ataque.

Rafa Benítez alineaba a Cech bajo los palos; Azpilicueta en el lateral derecho, Cole en el izquierdo, Ivanovic y Cahill, los centrales; Luiz y Lampard en el medio; Ramires por delante, con Mata y Oscar conectando con Fernando Torres en la punta.

Primeros quince minutos de claro dominio por parte del cuadro lisboeta, que embotelló de forma descarada a un Chelsea que pasó muy malos minutos y solo la suerte y el poco acierto del Benfica les salvó de no encajar en los primeros compases del partido. Los de Jorge Jesús ejercían una presión al hombre muy arriba lo que imposibilitaba al Chelsea salir con el balón jugado. Tras unos minutos de respiro para los de Benítez, el Benfica volvió a opositar para abrir el marcador en los minutos finales. Melgarejo, Nico Gaitán o Salvio por bandas, además de Cardozo a balón parado, fueron las pesadillas del Chelsea. Lo mejor de los blues en el primer tiempo fue un disparo desde la frontal del área de Lampard, que pararía Artur a mano cambiada. Los finalistas se fueron con 0-0 a los vestuarios.

El segundo tiempo se inició con un gol anulado a los seis minutos al Benfica por un milimétrico fuera de juego del paraguayo Cardozo. Mucho más a ida y vuelta transcurrió el segundo período con un Chelsea que, prácticamente en su segunda ocasión del partido, se adelantaría en el marcador en el minuto 59: saque largo de Cech, toque de primeras de Mata en largo para la carrera de Torres que se marchó de Luisao, encaró a Artur se fue de él y lo batió adelantando al Chelsea en el electrónico del Amsterdam Arena. Los jugadores y los aficionados del Benfica se miraban consternados tras 60 minutos de buen fútbol. No daban crédito a que finalmente se les adelantaran los ingleses, por medio además del niño de las finales, Kid Torres, que les obligó a remar a contracorriente.

No fue por mucho tiempo. Los portugueses no tardaron ni diez minutos en igualar el marcador. Azpilicueta cometió un clarísimo penalti por mano dentro del área. El encargado de tirarlo, un valiente que no quería mirar al pasado, un pasado donde estaba Casillas atajándole otro penal en los cuartos del Mundial de Sudáfrica, Cardozo, que tomó aire y disparó al lado derecho de Cech, engañando al guardameta checo y empatando la final. Pese al gol del Benfica, el Chelsea estaba mucho más cómodo en el partido desde el gol de Torres y creaba mayor peligro, sobre todo robándole la pelota al Benfica y saliendo rápido al contragolpe. Cerca del 90, la tuvo Lampard con un impresionante disparo que dio en la cruceta. En el tiempo añadido, saque de esquina botado por Mata e Ivanovic, libre de marca, cabeceó al palo largo donde no podía llegar Artur. La locura en la gradas del Amsterdam Arena para los aficionados del Chelsea. Tristeza y desolación para los portugueses del Benfica que se habían desplazado hasta tierras holandesas.

El Chelsea se ha proclamado campeón de la Europa League 2013. Quinto título europeo de la historia del equipo londinense tras la Champions League conseguida la pasada temporada, a la que se suman dos Recopas y una Supercopa. Serán vigentes campeones de todo a nivel continental hasta la noche del próximo 25 de mayo, cuando se sabrá si el Múnich o el Dortmund toman su testigo en la Champions. Fernando Torres y Juan Mata se convierten además en los únicos jugadores de la historia que pueden presumir de ser vigentes campeones de un Mundial, una Eurocopa, una Champions League y una Europa League. Históricos. Un caso insólito, una muesca de oro que se suma en el caso particular de Torres a un envidiable palmarés. En una semana tan especial para el Atlético de Madrid, el de Fuenlabrada, colchonero de cuna, ejerció de telonero de lujo ganando un título que muchos colchoneros consideran el primero de la semana. Lo demás corre de la cuenta del Cholismo ilustrado.

La otra cara de la moneda: el Benfica y la maldición de Béla Guttman. El técnico húngaro, tras ganar dos Copas de Europa consecutivas con el Benfica en los sesenta, fue despedido por los dirigentes del club: “En cien años, el Benfica no volverá a ganar un título europeo”, advirtió. Desde entonces, siete finales europeas, cinco de ellas de Copa de Europa, perdidas. Mala semana para el Benfica que el pasado sábado se despidió, salvo milagro, de la liga portuguesa tras perder en el descuento ante el Oporto. Los fados no sonríen a un histórico del fútbol continental.