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Temas Publicaciones: vitolo

El Sevilla deja colista al Deportivo

El Sevilla vence cómodamente al Deportivo de la Coruña por 4-1 con un doblete de M’Bia, dejando a los gallegos como farolillo rojo de la Primera División.

M'Bia celebra uno de sus goles. (Foto: ED)

M’Bia celebra uno de sus goles. (Foto: ED)

El Sevilla curó sus males en la matinal del domingo tras golear con demasiada comodidad a un Deportivo de la Coruña que bajó los brazos tras el segundo de los locales y pudo recibir algún que otro gol más. Bacca falló un penalti que le hubiese unido a la fiesta del doblete de M’Bia, ya que metió el segundo, siendo Vitolo el autor del 4-1. Mendunjanin empató con un golazo de falta directa que tan solo sirvió para despertar al Sevilla.

El encuentro se ha vivido bajo el calor sevillano que no entiende de estaciones y aún predomina a principios de octubre. Los dos equipos han comenzado algo apáticos y adormilados, igual que la afición, siempre acostumbrada a llevar en volandas a su equipo, y que hoy parecía ausente en muchos momentos. Dominó el Sevilla durante todo el partido, pero comenzó titubeante, dando la impresión de no haberse recuperado de los dos traspiés ante el Atlético y el Rijeka en Europa. Pero nada más lejos, sin hacer demasiados esfuerzos, a los veinte minutos, una Buena combinación en la frontal dejó a Denis Suárez solo ante German Lux, al que dejó sentado, pero inexplicablemente la mandó fuera con toda la portería para él. Afortunadamente para los rojiblancos, su equipo les hizo olvidar pronto el fallo, pues tres minutos después a la salida de un córner botado por Deulofeu, M’Bia puso el primero en el marcador. Con el partido plácido y el Deportivo controlado en todas las facetas del juego, una pérdida de balón de Banega propició una buena jugada de Juanfran que acabó en la falta precedente al gol de Mendunjanin. Beto ni se enteró. Ejecución perfecta del deportivista e inesperado empate a uno a la media hora de partido. El Sevilla volvió a tocar. Emery dejó el doble pivote defensivo para meter atrás a Banega con M’Bia y tener el control total de la situación. Un balón entre líneas en tres cuartos de campo para Deulofeu, fue suficiente para que el jugador cedido por el FC Barcelona pusiese un gran balón por alto a Bacca, que tras zafarse de la defensa y de Germán Lux, remató sin oposición al fondo de la red. Justo antes del descanso el Sevilla se volvía a adelantar en el Sánchez-Pizjuán.

En la reanudación, más de lo mismo pero con los de Riazor totalmente fuera del partido. El Sevilla daba la impresión de no querer hacer demasiada sangre, pero el tercero volvió a ser tan fácil como pareció. Balón a Bacca en el lateral del área para irse en velocidad, poner la pelota atrás para M’Bia, y el camerunés la colocó en el palo. 3-1, tierra de por medio y partido muerto. Los primeros veinte minutos de la segunda mitad fueron una locura. Amén del tercero del Sevilla, enseguida Vitolo puso el cuarto rematando totalmente solo en el área chica un balón de Deulofeu que asistió tres veces en la mañana de hoy. Apenas cinco minutos después, Germán Lux comete un absurdo penalti sobre Carlos Bacca, que el colombiano falló, o más bien, que el deportivista paró. A partir de ahí alguna ocasión de Vitolo y de Iago Aspas que entró de refresco y poco más, con claras intenciones sevillistas de no querer hacer más daño al rival. El Deportivo lo agradeció, aunque sale del feudo rojiblanco como colista de la categoría habiendo sumado tan solo cuatro puntos. Muy distinta es la trayectoria del Sevilla, que aún habiendo fracasado estrepitosamente en su intento por conquistar el Calderón, vuelve a superar al Atlético y llega al parón tercero, por detrás del Barcelona y el Valencia. Los sevillistas tienen licencia para soñar.

Incomparecencia en Nervión

Sevilla y Villarreal empatan a cero en un partido dominado tan solo por el calor

Los sevillistas lamentan una ocasión fallada. (Foto: eldesmarque.com)

Los sevillistas lamentan una ocasión fallada. (Foto: eldesmarque.com)

Partido aburrido e insulso que hemos tenido la nefasta suerte de ver esta tarde entre el quinto y el séptimo de la liga. Un partido que a priori podría parecer atractivo, se ha convertido en una auténtica pesadilla para el espectador. Al margen de algún que otro disparo a puerta, el partido ha sido lento y soporífero en todas sus fases. Muchos culpables, la mayoría ajenos a la desgana. Unos contagiaron a otros, y todo acabó en empate. Un empate a nada.

Llegaba el Sevilla de certificar su pase a la final de la Europa League. Con la mente puesta en Turín, el cansancio acumulado de tantos partidos importantes en las últimas semanas, y con motivo de ello, numerosos cambios. Entraron Jairo y Marin, y Rakitic volvió al doble pivote con el héroe de Valencia, M’bia. Salió del once Fazio, con numerosos minutos acumulados, y bajó Carriço a la zaga.

El Villarreal por su parte llegaba con numerosas bajas. Trigueros y Tomás Pina entre las más destacadas. Marcelino arregló aún así a un buen equipo que supo combinar con acierto arriba.

El partido fue regular, constante, para lo bueno y para lo malo. Momentos para el Sevilla y momentos para el Villarreal, pero todo muy lento y pausado. La temperatura al inicio del partido era de 37 grados en Sevilla. Los dos equipos ya han salido cansados, por lo que los noventa minutos se les ha hecho eterno. Solo había que ver como estaba la grada del Pizjuán tras pasar a una final europea. Llena pero en silencio. Un campo siempre caliente totalmente ajeno a la situación. El calor se convertido en apatía dentro y fuera del terreno de juego. Hubo algunas ocasiones claras por parte de las dos escuadras, sobre todo una de Mussachio a puerta vacía que ha mandado fuera. También la tuvo al principio Gio, y algún que otro disparo con peligro. Por parte del Sevilla Vitolo tuvo una muy clara en la primera mitad, a parte de algunas buenas combinaciones entre Marin, Rakitic, Gameiro y el propio Vitolo. M’bia volvió a hacer un gran partido en la recuperación, y se volvió a ver a un gran Carriço.

El partido parecía un pacto de no agresión. A los dos les venía bien el empate. El Villarreal estará en la Europa League con casi total seguridad la temporada que viene, y el Sevilla se asegura la sexta plaza, y seguirá siendo quinto aunque gane mañana la Real Sociedad.

La mente de los hispalenses está puesta en el Benfica, de hecho el partido en Getafe de la próxima semana puede provocar quejas entre los candidatos al descenso, ya que el Sevilla jugará a tres días de la final, al haber denegado la petición del cambio de fecha la LFP al club de Nervión.

Que pase el siguiente

El Sevilla se abona a la inercia ganadora, tras vencer 4-0 al Granada.

Los jugadores del Sevilla celebran el 2-0 de Gameiro. (Foto: eldesmarque.com)

Los jugadores del Sevilla celebran el 2-0 de Gameiro. (Foto: eldesmarque.com)

El Sevilla, ese equipo que ganó 8 partidos en las 24 primeras jornadas, y que ahora lleva 9 en las últimas 10. Ganar es habitual. El aficionado sevillista se ha acostumbrado a ver los partidos de su equipo y esperar a que vayan cayendo los goles. Hoy ganó por inercia. No le hizo falta más. El Granada casi ni se presentó y dio todas las facilidades del mundo al Sevilla, que llegará fresco al partido del jueves ante el Valencia.

El Sevilla se ha encontrado hoy con una nueva victoria, y también algo de suerte en los lances de los dos primeros goles. Aunque lo cierto es que parecía que de una forma u otra, el partido se acabaría decantando para los locales. La primera parte estuvo al borde del tostón. Quizás lo evitó el gol. Pero poco más se vio en un Sánchez Pizjuán dentro de una tarde desapacible. Comenzó el Sevilla menos intenso que de costumbre, pero con ganas y orden. Montó la presión arriba y no dejó salir al Granada con comodidad. Pocas opciones tuvieron los nazaríes, aunque tampoco se vio un gran Sevilla arriba. Las líneas adelantadas se tradujeron en posesión, y poco más. De hecho, el primero llegó en la primera llegada con peligro del Sevilla. Un buen balón a Gameiro, que este puso en horizontal dentro del área hacia Rakitic, se convirtió en un intento de despeje de Mainz, que acabó dentro de la portería de Karnezis. Un autogol que daba ventaja y le ponía las cosas más fáciles a un Sevilla por el momento sin demasiada claridad en ataque. El partido, en contra de lo lógico, no se revolucionó. El Sevilla retrasó un poco su línea de presión, pero aún la mantenía arriba. Los granadinos parecían desganados en el esfuerzo. Y el Sevilla contento con el resultado. Así, se plantaron en el descanso. Ninguna historia. Partido aburrido.

La segunda parte no empezó distinta. Quizás el Sevilla quiso un poco más, pero tampoco se tradujo en peligro. Un gran Coke no solo secó a Brahimi, sino que fue de lo mejor del ataque sevillista. Subió, bajó, atacó defendió, lo hizo todo bien. Eso, ayudado por las combinaciones entre Marin, Rakitic y Gameiro, propiciaron la comodidad y los primeros síntomas de peligro. Iba a llegar tarde o temprano, y llegó de nuevo, de la forma más tonta. Fue un defensa nazarí el que desvió un centro sevillista que iba cómodamente a las manos de Karnezis. El gol era de nuevo en propia puerta, pero Gameiro corrió con fe para sumarlo a su cuenta. Se lanzó, lo tocó, y marcó. 0-2 y fin del partido. Las dos acciones en las que el Sevilla había puesto tierra de por medio hicieron demasiado daño a la moral del Granada, que se rindió muy pronto, y recibió dos más. El tercero, de M’bia. Jugada preciosa del Sevilla tan vertical como siempre, que acaba con un pase de la muerte de Gameiro y el disparo a quemarropa del camerunés. La grada empezó a pensar en el Valencia. El Granada ya llevaba demasiados minutos pensando en su próximo partido, y en esas el Sevilla apuntilló. Fue Vitolo, tras una buena combinación arriba y algo de fortuna en el rechace de Bacca. Batió con tranquilidad a Karnezis, y ahora si, a pensar en el Valencia. El resto fueron los minutos de la basura. No quiso jugar ni uno ni otro.

El Sevilla no da muestras de debilidad, y en esta tesitura tiene frente a si una semifinal europea ante otro equipo español. El Valencia visitará el jueves el Pizjuán a las 21:05. El Granada tras su victoria ante el Barcelona la semana pasada, ya solo piensa en sumar una victoria más, y certificar su permanencia en primera división, tarea que parece cumplirá tarde o temprano.

La magia de Nervión remonta otra vez

El Sevilla vence 4-1 al Oporto en el Sánchez-Pizjuán, y vuelve a unas semifinales europeas.

Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles. (Foto: eldesmarque.com)

Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles. (Foto: eldesmarque.com)

Hoy es una noche para hablar poco de fútbol como tal. Del juego. De la técnica y la táctica. Hoy es una noche para lo mágico, lo fantástico, lo romántico. El fútbol se convierte en amor, y el amor es capaz de envolver una casa. Una casa llena con 40.000 personas, una plantilla y un cuerpo técnico. El amor nos llega a mostrar la unión entre una afición, y un equipo que responde siempre. El fútbol hoy nos muestra su mejor cara. La que demuestra que el propio fútbol no solo es saber jugar, que demuestra que hay infinitos factores que ayudan a que un equipo vaya creciendo a base de proezas. El fútbol es perder en la ida de una eliminatoria, y desear que pasen siete días para forjar la unión que se funda en remontada.

Sevilla. Un lugar privilegiado para vivir la pasión del fútbol. Con un equipo, que se planta en semifinales, tras ir 0-2 abajo en octavos de final, y perder 1-0 en Oporto, en cuartos. Hacía años que la afición sevillista no creía tan a ciegas en su equipo. Siempre se puede. Es la cuarta vez, de cinco, que el Sevilla remonta un 1-0 en contra. Aunque la primera que lo hace con tanta contundencia. La primera media hora fue un sueño. Apareció el Sevilla rompedor. El que sabe guardar sus espaldas y aprovechar la pólvora que nunca se moja arriba. Un minuto, y ya pudo marcar. Pero es que cinco después, un discutible penalti le sirvió para empatar la eliminatoria. El público, ya enchufado desde el inicio, saltó al terreno de juego. También jugaron. Tras el partido, en rueda de prensa, el entrenador del conjunto luso, ha reconocido que a su equipo le ha podido la presión de la “sensacional” afición sevillista. Y no se equivocaba, entre todos han puesto un 3-0 en treinta minutos. Tras el penalti transformado por Rakitic, una jugada de enorme calidad de Vitolo con disparo cruzado, dio ventaja en la eliminatoria al Sevilla. El tercero vino tras un disparo de Bacca, que entró tras un rebote. La locura invadía Nervión. Al Oporto le superaba la situación. Se encontró con un vendaval más que de fútbol, de intensidad. El teórico control portugués era en vano. No podían hincarle el diente al Sevilla. Sin Jackson Martínez arriba, la defensa sevillista se merendó a Ghilas y compañía. Pero si una ausencia se notó en el Oporto, fue la de Fernando. La solidez de la ida se desvaneció, el Sevilla contragolpeó y combinó siempre que pudo. Vitolo ha dado un festival de entrega. Fernando Navarro hizo que nadie se acordase de la ausencia de Alberto Moreno. El Sevilla en general, ha sido casi perfecto. Coke que estaba hundiendo en la miseria a todo un Quaresma, dejó al Sevilla con diez en el minuto siete de la segunda parte. Con 3-0. La eliminatoria cambió. Y se vio al mejor Sevilla, y salió el jefe. Federico Fazio es una bendición de Dios. Lo gana todo por arriba, lo gana todo por abajo, manda, grita, pelea, y nadie le tose. Su temporada es descomunal, su partido imperial. Fazio se convirtió en comandante de un equipo de diez hombres, que empezaba por Beto. El ex del Oporto, salvó al Sevilla del 3-1 con una parada de época. La velocidad de Gameiro, fresco, tras sustituir a Bacca, aniquiló el control y las pocas ganas que le quedaban a los portugueses. Un rebote, solo tuvo que ser empujado por el francés, para apuntillar la eliminatoria, y conceder el pase del Sevilla a semifinales. El gol de Quaresma, anécdota.

No cabía más felicidad en Nervión. El equipo aun cansado y con diez, se veía alegre, luchador. La grada insuflaba el aire que le faltaba a los suyos, y los blanquiazules claudicaron. El Sevilla, el Valencia, el Benfica y la Juventus, estarán mañana en el bombo. Serán los protagonistas del sorteo. Tercera semifinal europea del Sevilla. Las dos anteriores conquistó este mismo título de distinto nombre. Este equipo está imparable. De su estadio emana una mezcla entre magia y pasión. El ser un equipo históricamente sufridos como muchos, y que hace años que se mantiene arriba. A la mínima que surge la oportunidad, este equipo y su gente son capaces de llegar a lo más alto. El fútbol no es solo juego. El amor, la pasión, la entrega, es lo que de verdad permite que disfrutemos de noches históricas como esta.

El Sevilla gana por inercia y hunde a Osasuna

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Jairo celebra el 0-1. (Foto: ElDesmarque)

El Sevilla sigue de dulce, y vuelve a vencer en una visita siempre complicada a Pamplona. Los de Emery, que tienen claro a que deben jugar fuera del Pizjuán, venían con una prórroga a sus espaldas ante el eterno rival en octavos de copa del rey, y aún así han hecho un partido mucho más que decente, aprovechando su pegada arriba, y tumbando a un Osasuna, con más voluntad que buen juego hoy, por 1-2.

Quinta victoria consecutiva en liga del Sevilla, que no solo ha vencido a Osasuna, sino al cansancio y la fatiga. Sin hombres como Rakitic, Carriço o Reyes, los sevillistas no han perdido eficacia, y demuestran el fondo de armario con hombres como Trochowski o Jairo, que hoy han sido de la partida desde el inicio. Osasuna llegaba del Camp Nou con nada menos que siete goles encajados, y muchas ganas de enmendar la imagen ante el Sevilla en el Sadar. Hoy no demostraron los rojillos el porqué es tan temida la visita a su Estadio. Desacertado en el pase y sin aprovechar las bandas, terminó desistiendo demasiado pronto.

El partido empezó con un Sevilla dubitativo y expectante. Osasuna dominaba todas las facetas del juego y empezó creando peligro sobre todo por banda derecha. Parecía que los de Emery iban a sufrir los estragos del partido del jueves, pero tras los primeros diez minutos, el Sevilla se vino arriba y dejando la posesión de balón al rival, se dedicó a lo que mejor sabe. Tirar contras y aprovechar su pegada. En el minuto 27, en una de ellas, Vitolo recortó en medio campo, la puso para Jairo, que con tranquilidad y paciencia, rompió a Lotíes y la puso al palo corto de Andrés Fernández con un disparo raso. Sin hacer apenas nada, el Sevilla se veía delante. El partido poco cambió. Osasuna lo intentaba tímidamente, pero los sevillistas saben contener a la perfección las acometidas del rival, sea cual sea. La solidez sigue siendo la mejor virtud. Y con ello, en un contragolpe perfecto, Vitolo volvió a poner un pase de la muerte para Jairo, que incomprensiblemente, a cuatro metros de la portería y sin portero, mandó al larguero. La jugada continuó y Álvarez Izquierdo pitó un dudoso penalti por manos dentro del área de Osasuna. Muy protestado, por posible falta de Vitolo sobre el defensa rojillo. Bacca lo convirtió y Osasuna, se rindió. Tras el descanso, desapareció el alma y el juego en los osasunistas, algo que seguramente habrá agradecido el rival, que tampoco ha tenido que gastar energía extra. El Sevilla esperó atrás. Osasuna perdía la pelota sin necesidad de que los visitantes apretasen, y así pasó la segunda parte, donde el Sevilla, además, a la contra, pudo hacer alguno que otro más. Bacca tuvo dos muy claras. Una de ellas la mandó al palo. En el último suspiro del partido, Acuña recortó distancias, pero inmediatamente después, el colegiado pitó el final. Fue una simple anécdota.

Mala pinta este Osasuna, que dio una imagen pésima en la segunda mitad, bajando los brazos durante cuarenta y cinco minutos. Seguramente también pesó el resultado del pasado fin de semana ante el Barcelona. Sigue con 29 puntos y se pone a tiro de descenso. El Sevilla por su parte sigue y sigue ganando, aunque ojo, porque el miércoles viene el Real Madrid al Pizjuán. Partido a cara de perro seguro el que veremos tras el clásico. Gana sin Rakitic, y además con cierta comodidad. Lo ha hecho hoy, y lo hizo hace dos semanas en Almería. Ya está quinto, con un partido más que sus rivales directos, y en cuartos de Europa League. Buena pinta la de este Sevilla.

Regresa la solidez a Nervión: (3-0)

Reyes y Vitolo celebran el primer gol del Sevilla. Foto: eurosport.

Reyes y Vitolo celebran el primer gol del Sevilla. Foto: eurosport.

El Sevilla vuelve a la senda de la victoria en el Sánchez Pizjuán tras vencer por tres goles a cero al Getafe en la mañana de hoy. Los rojiblancos no encontraron rival en un pobre Getafe que apenas inquietó la portería de Beto. Fazio y Carriço se consolidan como la pareja de centrales que mejor se complementa en el eje de la zaga. El centro del campo se muestra sólido aunque juegue un solo pivote, y la delantera asegura goles, siendo una de las más fiables del campeonato.

El Sevilla arrancó el partido como suele hacerlo. Arriba, presionando al rival y no dejándole salir con la pelota jugada, el poco tiempo que la tenía. Rakitic mandaba y creaba el juego desde atrás en el día en que volvió a jugar en el pivote con M’bia. Las constantes subidas de Coke por la derecha y la movilidad de Reyes y Vitolo por dentro, dieron una superioridad clara a los sevillanos durante todo el encuentro. M’bia pudo solo con el centro del campo, se encargó de hacer las coberturas en las subidas por banda de Coke y a las incursiones de Rakitic en ataque, y se permitió desquiciar a los azules cada vez que intentaban crear peligro. Dos acciones aisladas resumieron la primera parte getafense. En el único despiste de la zaga sevillista, Beto desvió el golpeo de Colunga en un mano a mano, y luego la barrera rechazó un lanzamiento de falta de Pedro León. En estas, el Sevilla seguía a lo suyo, en una recuperación de Fazio, el balón acabó llegando a Vitolo para que en una perfecta pared con Bacca, batiese por bajo a Moyá poniendo el 1-0 en el marcador. Antes, el conjunto nervionense había desperciado alguna ocasión de adelantarse, la más clara, con un disparo de Gameiro al palo derecho de la portería azulona. Con la ventaja por la mínima se llegaba al descanso en un Pizjuán lleno en la mañana de reyes.

En la reanudación, M’bia se hizo aún más grande, acaparaba todo el espacio, y Rakitic se permitió jugar con más libertad. Luis García adelantó las líneas y el Sevilla aprovechó los espacios para crear las ocasiones. En una de estas, Arroyo agarra a Vitolo, y de la falta nace el enésimo gol en jugada de estrategia del conjunto de Emery esta temporada. Ya avisó Luis García en la previa del peligro sevillista en el juego aéreo, pero de nada sirvió. Rakitic botó una falta al segundo palo, donde el gigante Fazio tocó para dejársela a Bacca en el área pequeña. El colombiano la empujó poniendo tierra de por medio y matando el partido. El Getafe apenas lo intentó. Un par de disparos lejanos que se marcharon por encima de la portería de Beto, y llegadas aisladas sin ningún peligro. El Sevilla se encontraba muy cómodo. Volvió a jugar Marko Marin entrando en el 72 de partido, y apenas entró en juego. Cuatro minutos después en una de las constantes llegadas del Sevilla, Bacca le deja el balón a Rakitic para que con demasiada tranquilidad batiese a Moyá con un disparo raso llegando desde atrás. Poca historia tuvo el partido desde el principio. El Getafe irreconocible, no se enteró de que iba la cosa. El Sevilla volvió a ganar en el Pizjuán tras varios batacazos en liga, Europa League, y sobre todo en Copa del Rey. Un comienzo de año muy dispar para unos y para otros.

Alineaciones

Sevilla: Beto, Coke, Fazio, Carriço, Fernando Navarro, M’bia (83’ Trochowski), Rakitic, Reyes (72’ Marin), Vitolo, Gameiro (72’ Cristóforo), Bacca.

Getafe: Moyá, Escudero, Alexis, López, Arroyo, Mosquera (60’ Lacen), Borja, Lafita, Diego Castro (57’ Sarabia), Pedro León, Colunga (69’ Ciprian).

Españoles por el mundo. Nuevos emigrantes. Capítulo X

Los tres meses del verano han acabado. Muchos han sido los españoles que han protagonizado un fichaje exótico, que se han ido fuera o que han vuelto a España. No están todos los que son, pero sí os hemos mostrado la mayoría de ellos. Aquí os mostramos la última lista de estos jugadores. A partir de los próximos días, hablaremos sobre lo que han hecho, pero haciendo artículos mensuales. Contaremos lo más importante, lo más destacado de los “Españoles por el mundo”.  Leer Más »

Con el orgullo no basta

El Sporting planta cara a Las Palmas pero termina goleado víctima de su infortunio

Lamentable arbitraje de Pino Zamorano, indeseable protagonista del partido

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La crónica de Alejandro Rozada (@alexrozada)

Se había encomendado el Sporting al orgullo para sacar algo positivo en su visita al Estadio de Gran Canaria, pero ni por esas. Los males de este equipo van más allá de la vergüenza torera o, como sostenía José Ramón Sandoval, de portarse como paisanos. Las apelaciones a la testosterona del entrenador están muy bien de cara a la galería, pero las proclamas populistas deben realizarse a tiempo. Y a ser posible basadas en unos ciertos argumentos futbolísticos. No a estas alturas de la temporada, con la mayor parte del pescado vendido, y ante un rival con aspiraciones reales de ascenso. Porque a pesar de que llevan una hora de retraso en relación a los habitantes de la península, en Canarias se pagan caras las faltas de puntualidad. En especial las castiga esta Unión Deportiva Las Palmas, que se ha subido a tiempo al tren que lleva a Primera y no se quiere bajar hasta la última estación. Por su parte, el Sporting se apeó antes en la estación de Ponferrada en una derrota que todavía escuece. Y eso por no hablar de la infame derrota de la semana pasada ante el Hércules en el apeadero de El Molinón. Ni en su propia casa responde este Sporting.

Al margen de las reclamaciones que se puedan realizar ante la ventanilla del míster Sandoval, el sportinguismo también puede mostrar su malestar por el pésimo arbitraje de Pino Zamorano. Esperpéntica actuación del árbitro madrileño erigido en el indeseable protagonista del encuentro. Generó disparidad de opiniones pero todas ellas basadas en su mala actuación. Porque no convenció a los canarios, que protestaron el dudoso penalti de Murillo sobre Lora y la excesiva facilidad del trencilla para sacar amarillas. Pero sobre todo castigó al Sporting, pitando penalti en una dudosa mano de Iván Hernández y expulsando al propio defensa madrileño y al portero suplente, Juan Pablo, además de un constante goteo de amonestaciones que condicionaron en gran medida a los rojiblancos. Como tiene pocos problemas el Sporting, encima sufrió en El Insular a uno de los colegiados más lamentables del fútbol español.

Demasiada agitación
El ambiente ya estuvo demasiado caldeado durante la semana. La derrota contra el Hércules ha escocido mucho en el sportinguismo y si además a eso se le suman decisiones polémicas como no convocar a Sangoy esgrimiendo unas supuestas faltas disciplinarias, el ambiente se torna en irrespirable. Aún así, como ese montañero que apura la escalada a pesar de ir muy necesitado de oxígeno, el Sporting boqueó en los primeros compases del partido y mantuvo el tipo ante Las Palmas. Y tuvo la suerte de que le pitaron un penalti por un dudoso derribo de Murillo sobre Lora. David Rodríguez no perdonó desde los once metros y, como quien no quiere la cosa, el equipo gijonés se vio por delante en el marcador.

Pero a Pino Zamorano le dio por aplicar a su manera la ley de la compensación y, acto seguido, sancionó con penalti una supuesta mano de Iván Hernández, más que dudosa porque el jugador madrileño tenía su mano derecha pegada al cuerpo. El regalo no lo desaprovechó Vitolo y estableció el empate. Otra vez tocaba remar. Pronto se vería que las aguas estaban demasiado agitadas por la expulsión de Juan Pablo por protestar en la banda, lo que dejaba al Sporting sin portero suplente. A rezar para que no le diese a Cuéllar ni por estornudar porque, en ese caso, el problema ya tendría proporciones bíblicas. El equipo aguantó y se llegó con tablas al descanso.

Un segundo tiempo de locos
Mejorando lo presente en la primera parte, el segundo tiempo fue de locos. Las Palmas meneó con paciencia el árbol sportinguista a la espera de que comenzasen a caer los frutos. Y el Sporting se terminó cayendo de maduro. Fue Vitolo quien, con un disparo desde fuera del área aprovechando un pase de Thievy, adelantó al equipo canario. La herida pudo sangrar más a continuación si Chrisantus, una pesadilla para la zaga rojiblanca, llega a estar más acertado ante Cuéllar. Los canarios ya estaban demostrando con creces por qué son aspirantes al ascenso y Sandoval se vio obligado a buscar remedios en su banquillo. Doble cambio: Juan Muñiz por Cases y Carmona por Santi Jara. Así, el equipo ganó en claridad de ideas y profundidad. Pero cuando se intentaba reponer a base de tocar el balón e imaginar soluciones ofensivas, volvió a aparecer Pino Zamorano para mostrar la doble amarilla a Iván Hernández y dejar al Sporting con diez hombres.

Un jugador menos en Canarias ya era demasiado, pero aún así se apeló a la vergüenza torera y, recurriendo a la proclama del técnico madrileño, los jugadores se portaron como paisanos. Primero apareció Casq552-sp.jpg.recorte3uero, que soltó uno de sus míticos casquerazos, pero respondió con una magnífica mano el guardameta Barbosa. David Rodríguez rozó su segundo de la tarde, pero se anticipó Murillo a su remate. Entre medias casi dicta sentencia Las Palmas con un disparo de Nauzet que Pichu sacó de la escuadra con una gran parada. Sería demasiado castigo para el Sporting, que consiguió empatar con un gol de Carmona tras una orgullosa incursión de Lora por la derecha que le sirvió el gol en bandeja al mallorquín. Una merecida alegría para la paciente afición sportinguista que se volvió a dar de bruces contra la realidad inmediatamente después.

El mismo guión que en la primera parte. Marca el Sporting y enseguida responde Las Palmas. En esta ocasión fue Chrisantus quien, más listo que nadie, apareció en boca de gol para meter un gol que ya sería un obstáculo insalvable. Y por si quedaba alguna mínima esperanza, Thievy se encargó de acabar con ellas. El franco-congoleño, que también provocó muchos trastornos a los defensores rojiblancos, se vistió de gacela y protagonizó una endiablada galopada que terminó con un remate seco, inapelable y cruzado ante Cuéllar. Y así se terminó otra película trágica para el sportinguismo.

El enésimo disgusto, la enésima decepción. Sigue la tortura para los sportinguistas. La Liga se ha convertido en un valle de lágrimas que no lleva a ninguna parte. Y casi mejor. Porque, ahora mismo, este Sporting cotiza más a la baja que al alza. Vale más quedarse en tierra de nadie, en mitad de la tabla, alejados del infierno. El descenso ya sería demasiado, así que habrá que dar gracias porque el equipo asturiano ha sido capaz de sumar con antelación 49 puntos que le mantienen alejado de la quema. Pero acumula demasiadas desilusiones el sportinguismo. Desde la destitución del añorado y eterno Manolo Preciado, gestionada de manera lamentable por el consejo de administración, esta entidad no levanta cabeza. Y no se sabe hasta dónde llegará la paciencia de los sportinguistas, pero a este paso no irá muy allá. Las butacas de El Molinón pueden notar la desesperación en forma de un progresivo vaciado de las gradas.

FICHA TÉCNICA

Las Palmas: Barbosa; Pignol, Deivid, Murillo, Atouba; Tato (Javi Castellano, minuto 75), Nauzet, Vicente Gómez (Momo, 82´), Vitolo; Thievy y Chrisantus (David González, 87´).

Sporting: Cuéllar; Lora, Bernardo, Iván Hernández, Borja; Mandi, Cases (Juan Muñiz, minuto 62), Jara (Carmona, 62´), Casquero (Guerrero, 85´), Trejo; y David.

Goles:1-0, min 17, David, de penalti; 1-1, min 21, Vitolo, de penalti; 2-1, min 57, Vitolo; 2-2, min 79, Carmona; 3-2: min 82, Chrisantus; 4-2: min 92, Thievy.

Árbitro: Pino Zamorano, del comité castellano-manchego. Expulsó a Iván Hernández por doble amarilla. Amonestó a Murillo, Thievy, Pignol, Vicente Gomez y Nauzet, de Las Palmas, y a Cuéllar, Bernardo, Casquero, del Sporting.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la trigésimo séptima jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio de Gran Canaria ante 12.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por el ex jugador local Yeyos y un dirigente canario.